¡Hoooola!
Veintitrés reviews, dios, no saben lo emocionada que me siento. Y pensar que yo sólo pedí quince. Al ver la aceptación del Fic, aquí les traigo el segundo capi, lo prometido es deuda. n.~
¡A leer!
Cɑpiʈuʅσ II
Amistad
By:
Annie Uchiha
—Sabes Sakura, eres… interesante.
La Haruno se sonrojó ante la intensa mirada del Uchiha.
"Dios, no sabía que existían hombres así."
"¡Shannaro! Pero si es todo un bombón."
La pelirrosa trató de ignorar a su sub consiente. Ugh, esto era incómodo. Es decir, ella amaba la medicina, y si sus padres no la hubieran dejado estudiar y desarrollar su pasión… no sabría que habría hecho.
—Bien. Supongo que debemos ordenar algo ¿no?— el azabache la miró expectante. Al parecer Dulzura había queda sumida en sus pensamientos.
—¿Eh? Claro— murmuró para sí misma.
Luego de aquella pequeña charla nadie dijo más, únicamente se dedicaron a cenar. La comida era deliciosa, y el lugar era íntimo.
—¿Te parece si ya nos vamos?
Una vez que hubieron terminado el muchacho se ofreció a acompañarla. Había notado que Sakura se veía algo cansada. Le ofreció el abrigo, y ella quedó maravillada de nuevo. Sasuke era un caballero, algo frío, pero con unos modales que la dejaban fascinada.
—Gracias…— susurró.
—Hn, pareces sorprendida cuando hago eso.
—¿Eh?
—Pareces sorprendida cuando tengo ese tipo de atenciones contigo.
—B-Bueno, si— dijo, cohibida. —Los muchachos del campus jamás harían algo como eso, es más, creo que hasta les cuesta decir un leve "Gracias" — lo último lo dijo algo molesta, sus compañeros eran muy inmaduros.
—Será… que no saben tratar a una dama— le dijo en tono seductor.
Sakura se sonrojó.
A Sasuke le divertía todo eso. En realidad, él no era así. Pero al ver como los ojos le brillaron cuando le abrió la puerta del auto, pensó en tener más atenciones. Algo que jamás había hecho, era raro, sentía que debía ser amable con Dulzura.
Subieron al Lamborgini Murciélago negro del pelinegro.
—Whoa… tienes muchos CDs, Sasuke-kun.
—Sí, algunas personas prefieren las memorias, pero no sé, el CD es más clásico.
—Concuerdo contigo, ¿te importa si miro algunos?
—No. Adelante.
La muchacha vio algunos títulos.
"Simple Plan. Linkin Park. Eminen. Paramore…"
Awww, amo a todas esas bandas. ¡Sasuke-kun y yo tenemos los mismos gustos!
Ugh, su inner era muy molesta. Ósea, Sasuke era guapo, guapísimo; de aquellos hombres que sólo —si tienes suerte—, puedes verlos una vez en tu vida. Los discos seguían en sus manos, su mirada se entristeció al pensar que dentro de unos minutos cuando llegase a casa, no volvería a saber del pelinegro.
El muchacho había visto disimuladamente el cambio de humor de Sakura. Mientras el semáforo indicaba la luz roja, le arrebató un Cd de las manos, colocándolo rápidamente en el reproductor. Una suave melodía inundó el lujoso auto.
—The Only Exception…— murmuró Sakura.
—Es algo cursi. Pero es Paramore, todo lo que hacen es genial.
—Sí…Oh, espera Sasuke-kun, detente aquí.
El muchacho estacionó en un imponente edificio de treinta pisos.
—¿Por qué me detengo aquí Sakura?
—Ya llegamos, vivo aquí.
Decir que la cara de Sasuke era un poema era poco. Sus ojos estaban ligeramente abiertos de la impresión.
—¿En qué piso vives?— preguntó tratando de aparentar indiferencia.
—En el piso veintinueve. Me agrada estar arriba.
Sasuke entró al sótano del imponente lugar estacionando su auto. Rápidamente bajó y le abrió la puerta del copiloto a la pelirrosa.
—B-Bueno, creo que aquí nos despedimos— dijo ella.
—Sí, puede ser. También debo irme, quisiera descansar.
—Bien, adiós Sasuke, fue lindo conocerte.
Ella le dio un beso en la mejilla, y sintió como una descarga eléctrica recorría su ser. Cogió con más fuerza su bolso y corrió al elevador. Apretó el botón, el elevador abrió sus imponentes puertas, la pelirrosa entró… y Sasuke también.
—¿Sasuke-kun? Eh… ¿Por qué me sigues?
El Uchiha la miró fijamente, provocando que ella bajase la mirada.
—No te sigo, da la casualidad que yo vivo en el piso dieciocho.
La Haruno levantó el rostro sumamente asombrada, encontrándose con la sonrisa torcida del moreno.
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Naruto estaba molesto.
No. Estaba "muy" molesto.
Sasuke era un desgraciado. Cuando vio entrar a Dulzura sintió que el corazón se le detenía. Jamás había visto una chica tan linda, y él sabía de eso. Desde secundaria él y Sasuke habían sido los rompecorazones del instituto. Es más, ni recordaba cuantas chicas habrían pasado por su cama. Él había sido más extrovertido, en cambio Sasuke, ¡já! Ese teme jamás tuvo novia.
—"Hn. Las chicas son una molestia dobe"
—"¡Estúpidas mujeres! Odio que llenen mi casillero con sus odiosas cartas"
Sí, pareciera que su amigo tenía suerte con las mujeres, lo acosaban todo el día ¡por Dios! Su rostro se contrajo en una mueca y suspiró. Sabía que Sasuke las odiaba porque únicamente se quedaban prendadas de su linda cara y no les importaba como era él. Había notado las miradas que le mandaba a Dulzura, miradas que jamás vio salir de los ojos de su amigo.
—Supongo que, está bien ¿no? — susurró, mientras subía a su Ferrari blanco y arrancaba.
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No.
No podía ser posible.
Era imposible.
¡Le estaba mintiendo!
¡Joder! ¿Eres estúpida? Sasuke-kun dijo que vivía aquí, a sólo once insignificantes pisos de nosotras. ¡Shannaroo! ¡Podré verlo cuando me dé la gana!
—Uhm, ¿Por qué nunca te vi, Sasuke-kun?
—No sé, supongo por nuestros horarios. Del edificio, tan sólo conozco a dos o tres personas. Y no me sorprende, nuestras vidas son agitadas, y este edificio tiene treinta pisos y más de ocho elevadores, era difícil que coincidiéramos.
—Sí, supongo que sí.
El elevador se detuvo. Habían llegado al piso dieciocho.
—Sakura, ¿a qué hora tienes clase?
—A las ocho— lo miró sin comprender —¿Por qué ?
—Hn, paso por ti a las siete y media, no me gustan las impuntualidades.
La chica quedó impactada. Acaso Sasuke ¡¿la iba a recoger?
—E-Etto, ¡no te sientas obligado Sasuke! No quisiera incomodar.
—No es molestia. Sólo quiero agradecerte, no lo había pasado bien en mucho tiempo. Hmp. Te veo mañana.
La puerta del ascensor se cerró y Sasuke entró a su apartamento. La pelirrosa sentía que se desmayaba. Una sincera sonrisa asomo en sus labios, ¡mañana podría verlo!
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¡Porque diablos había dicho eso!
Decir que su sorpresa fue poca al enterarse de que eran vecinos sería mentir. Y peor, no sabía porque le habría ofrecido a esa sexy locutora llevarla a clases mañana.
—Espera… ¿dije sexy?
Talvez estaba muy cansado, todo esto le estaba afectando demasiado. Igual, no podía quejarse. Llevar a Dulzura mañana, no era un castigo.
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El reloj despertador sonó fuertemente alarmándola. Apagó el aparato y se despertó de un salto, eran las seis de la mañana, pero quería estar lista. Tomó una toalla y entró al baño. Pasaron unos minutos y salió empapada, con su cabello húmedo. Secó su cuerpo y abrió su gran armario. Optó por unos jeans ajustados, una polera blanca de tirantes y una sencilla casaca negra, completó su atuendo con unas geniales converse negras de vota alta. Cogió su cabello en una cola de caballo alta, se delineó los ojos y se puso rímel, completando su maquillaje con un sencillo brillo en los labios.
Se sonrió a sí misma en el espejo. Se veía bien.
Fue a la cocina y se preparó una deliciosa ensalada rusa, acompañándolo con jugo de naranja y algunas tostadas. Una vez que terminó de desayunar, cogió los trastes y limpió todo. Fijó su vista en el reloj, aun eran las siete de la mañana. Faltaba media hora. Se sentó en un cómodo sillón de cuero negro y se puso a leer velozmente algunos capítulos de su libro de medicina. Se había ensimismado tanto en su lectura que saltó asustada al escuchar el timbre. Eran las siete y media en punto, sonrió fue a abrir la puerta.
Al abrir, un guapo pelinegro la esperaba, este llevaba uno jeans simples y una polera negra, su cabello azabache estaba revuelto, dándole un toque más sexy.
—H-Hola— saludó ella.
—Hola, vaya, eres puntual.
—Claro, tampoco me gustan las personas impuntuales— le dijo desafiándolo.
Sasuke la miró de reojo, se veía preciosa.
Subieron al bellísimo auto del moreno.
—¿Puedo preguntarle algo Sasuke-kun?
—Hmp.
—¿No vas a la oficina?
—Sí, te dejo en la universidad e iré. ¿Por qué?
—B-Bueno, es que estas informal.
El muchacho hizo un relajado ademán.
—No es necesario que vaya de traje, no tengo ninguna reunión importante así que no es necesario.
—Entiendo.
—¿Insinúas que no me veo bien así, Sakura?
—¡No! No dije eso, es que, yo, es decir…
El pelinegro sonrió de medio lado.
—¡No me hace gracia Sasuke!
—Hn, a mí sí.
Llegaron a la universidad, las murmuraciones no se hicieron esperar. Y no era para más, no todos los días veían a Haruno Sakura llegar tan guapa, montada en un súper coche y con un guapísimo hombre.
La muchacha se sonrojó al notar que eran centro de atención. Todo era culpa de Sasuke, él deslumbraba demasiado.
—Gracias por traerme, Sasuke-kun.
—Hmp, de nada. Bien, yo me voy, sino llego temprano Naruto se pondrá insoportable. Hasta luego, Sakura.
—Nos vemos.
Sasuke se marchó rápido.
—¡Frentona!
—Ugh, ¡bájate, Ino!
Su amiga prácticamente se había subido en ella. Yamanaka Ino, una mujer sencillamente hermosa. Poseía unos bellos ojos azules y era rubia. Tenía un cuerpo escultural. Y no. Ella no era como otras rubias huecas, estudiaba Botánica y Biología Marina, y no sólo eso, era la mejor de su área. Ella y Sakura se conocían desde hace mucho, y se habían hecho mejores amigas al instante.
—¿Quién era el bombón?
—Era sólo un amigo, Ino.
La rubia se puso algo pensativa.
—Nee, tú no tienes esas confianzas con los chicos, frentona. ¡Anda, dime!
—Tu siempre tan ruidosa, Yamanaka.
Ambas callaron, Sabaku no Gaara, había llegado. Él era el único que le hablaba así a la rubia. Ésta bajó la mirada.
—Hola, Gaara.
—Hola, Sakura. Y por favor, dile a tu amiga que no sea tan ruidosa, es demasiado escandalosa.
Sakura frunció el ceño. Gaara desapareció y Sakura le dirigió una mirada preocupada a su amiga.
—Ino ¿estás bien?
—Claro que sí, Sak. No me importa lo que diga ese imbécil. Bien, te dejo. Debo ir a clase.
Sakura vio cómo su amiga se alejaba. No le había creído nada. Sabía muy bien que Ino estaba enamorada del Sabaku no, y que le dolía muchísimo esa actitud tan fría que tenía con ella.
—Ya hablaré con él, y me va a escuchar.
Sabaku No Gaara, era un apuesto pelirrojo de enigmáticos ojos aguamarina. Era callado en introvertido, estudiaba Ecología y Ambiente. Era muy bueno en los deportes, sobre todo el basquetball, siendo el capitán del equipo de la universidad. Sakura lo conocía por sus padres, y siempre le pareció un buen chico. Sin embargo, con Ino era otra historia.
Cada vez que el pelirrojo veía a la rubia su mirada se endurecía y la trataba con hostilidad. Sakura no estaba segura del porqué, pero ya lo averiguaría.
Mira que Ino era masoquista. Enamorarse de un tipo que prácticamente la odiaba.
—Será mejor que vaya a clase, ya hablaré después con él.
Las clases transcurrieron como siempre, Sakura admiraba mucho a su profesora, la famosa princesa de la Medicina, Tsunade Senju. Una mujer sencillamente fantástica en su campo. Era por eso, que Sakura quería especializarle en cardiología.
Cuando salió de clase vio un tumulto en la entrada principal. Algo curiosa divisó como algunas de sus compañeras corrían al lugar.
—¿Paso algo, Hana?
—¡Ya salió el Rankin de alumnos, Sakura-chan! ¡Vamos a verlo! La pelirrosa se dejó arrastrar por la entusiasmada chica.
Llegaron al lugar y la pelirrosa comenzó con su búsqueda visual.
—¡Estas primera, Sakura!
—Felicidades, Haruno.
Ella se limitó a sonreír agradecida. Como siempre, Haruno Sakura encabezaba la lista en Medicina con una grandioso puntaje de 999, 94. Buscó el área de Botánica y vio feliz el nombre de su amiga encabezando la lista con 997,00.
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—¡Eres un estúpido!
Sakura escuchó aquel grito proveniente del patio principal del campus, no muy lejos de ahí.
—Ino…
Corrió y vio mucha gente aglomerada. Y como lo esperaba, al medio estaban Ino y Gaara. La primera con lágrimas en los ojos.
—¿Estúpido? Te equivocas Yamanaka, como siempre, eres una vanidosa. Siquiera deberías tener decencia, cuando esos puntajes te los ganas acostándote con los maestros. No eres más que una…
Una sonora bofetada se escuchó, la rubia lo había golpeado, sus ojos estaban inundados de lágrimas.
—¡No me conoces! Qué diablos te he hecho yo para que me odies. ¡Dime! ¡¿me consideras una puta? Que pruebas tienes para decirlo, ¡contéstame, imbécil! Pasé tus desplantes, pero no voy a permitir que me trates como una zorra cuando no lo merezco. ¡Te odio!
Todos sabían que Ino y Gaara no se llevaban nada bien, pero esta vez, Gaara se había pasado. Habían visto los resultados, Ino estaba primera, y Gaara también —en su facultad— la rubia era felicitada, y ella tan sólo dijo que con amor a la profesión todo se podía. No sabían porque, pero el pelirrojo le había soltado varias groserías terminando en esto. Kiba, un amigo de Ino —quien estudiaba Medicina Veterinaria— la sacó del lugar, no sin antes de dirigirle una mirada de odio al Sabaku.
Sakura se acercó al chico quien la vio con indiferencia. Ella trató de calmarse.
—Hablemos, Gaara.
—…Bien.
La pelirrosa y él, se habían ido a la cafetería de la facultad de Economia, sabían que a esa hora estaría desierta.
—Bien, que tienes que decirme.
—Nada, ella se lo busco.
La Haruno bufó enfadada.
—Haber, Gaara. Somos amigos, y esto debí habértelo dicho hace mucho tiempo. No entiendo porque tratas así a Ino. ¡Qué te ha hecho ella! Yo he sido testigo, de que ha tratado de agradarte.
El muchacho soltó una risa amarga.
—¿Agradarme? Por favor, Sakura. Tu amiguita no es más que una egoísta y una regalada.
—¿Así? Y tienes pruebas para confirmalo. ¿Dime? ¡¿Tienes pruebas?
Gaara estalló y la cogió por los hombros.
—¡Por la culpa de tu estúpida amiga no se aprobó el proyecto por el que yo y mis amigos trabajamos durante más de un año! Karin, la delega, me lo dijo. Además, cuando fui a reclamar, escuché muy bien la proposición nada decente que le hacía el profesor a Yamanaka. ¡Entonces no vengas con idioteces!
Sakura le sonrió de forma sarcástica.
—¿Sabes? Recuerdo cuando estábamos en secundaria. Nadie quería acercarse a ti, te habían tildado de "raro" por rumores infundados. También recuerdo que juraste que jamás serias prejuicioso. Y no puedo creer, que lo seas ahora mismo.
El chico la miró sin comprender frunciendo el ceño.
¿Él prejuicioso? ¿Acaso… se habrían equivocado con Yamanaka?
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Ugh, odiaba esto. Había llegado a su oficina, y vio como todas las féminas de la empresa dejaban sus labores, por verlo a él. Já. Y así su madre le había dicho: "¿Sasuke-chan, porque odias a las chicas?"
Bueno, ver la baba de esas estúpidas mujeres respondía su pregunta.
"Seguro que ya encuentras a la adecuada. Talvez esté más cerca de lo que crees."
Inexplicablemente el rostro de una linda chica de cabello rosáceo apareció en su mente.
El moreno agitó la cabeza tratando de despejarse.
—Hn, estoy alucinando— murmuró. Aunque, sin quererlo sacó su móvil y marco rápidamente.
—¿Diga?
—Ibiki, necesito un favor.
—¿Qué desea, Uchiha-sama?
—Toda la información que puedas obtener sobre Haruno Sakura.
—Bien, le enviaré la información en tres horas.
—Gracias.
Colgó y sonrió de medio lado. No importaba averiguar un poco sobre su vecina ¿o sí? Guardó su móvil y entró al imponente edificio. Saludó al portero, a la mujer de limpieza, a la anciana jardinera, a todos sus empleados. Él podría ser frío, pero era cortes. Quizá por ello todos los apreciaban y le tenían respeto. Llegó a su oficina, ubicada en el último piso del gran edificio de la multinacional Uchiha Corp y Asociados.
—Buenos días, Sasuke-san.
—Buen día, Shizune. ¿Y Naruto?
—Oh, Namikaze-sama salió con Hatake-sama. Al parecer tenían un asunto importante.
—Hn. Bien.
Al menos esa mañana no sería molestado por el dobe de su amigo. Tampoco le hacia mucha gracia tener que escuchar al rubio y los insultos que tendría guardados para él después de que le robara a Dulzura. La mañana pasó muy rápido, entre papeles que revisar, y atender nuevos proyectos, se alertó cuando vio en su portátil el mensaje de Ibiki con la información. Abrió el archivo y leyó con interés.
Nombre: Haruno Sakura.
Cumpleaños: 28 de marzo.
Edad: 19 años.
Carrera que sigue: Medicina Humana.
Universidad: Todai.
Estatus: Beca completa.
—Hn. Vaya, al parecer no estoy tratando con una cabeza hueca— murmuró. Él también había estudiado en la Todai Administración, y sabía muy bien lo difícil que era obtener una beca completa.
Estado civil: Soltera, sólo tuvo un novio en su primer año de estudios superiores.
Relaciones amicales: Tiene dos mejores amigos; Ino Yamanaka y Sabaku No Gaara:
Relaciones Familiares: Es hija única, de niña vivió con sus abuelos en Osaka. Sus padres son Taro y Yukino Haruno. Dirigentes líderes del grupo Haruno, comparten diversas multinacionales en el mundo entero, teniendo diversas alianzas estratégicas con los Uchiha y los Namikaze. Se especializan principalmente en cadenas de hospitales en el mundo entero y empresas de tecnología en Asia, Europa y América. Haruno Sakura no es muy conocida en el medio público, sus padres buscaron darle una vida menos agitada y es por eso que la alejaron de esos medios. Actualmente sigue un curso de Administración y Economía perteneciente a la Universidad de Yale, pero que el dictada en la Todai. Haruno Sakura, al ser hija única, y por haber demostrado excepcionales capacidades de liderazgo, será la próxima cabeza del grupo Haruno. Su conocimiento a los medios está dado dentro de tres meses.
Sasuke dejó de leer. Aquello era increíble e impresionante. Sabía que los Haruno tenían una hija, pero jamás imagino que la Haruno Sakura que él conocía era la hija de los magnates Haruno. Bueno, quizá esa era una explicación del porque ella vivía en un lujoso departamento. Jamás la conoció, pero a decir verdad, Sakura se parecía muchísima a la señora Yukino. Ella era toda una caja de sorpresas.
—Hmp. Interesante…— no pudo evitar sonreír torcidamente.
—Etto, ¿Sasuke-san? El programa de "El momento de Dulzura está por comenzar"
—Bien, puedes retirarte, Shizune.
El pelinegro buscó el programa online.
—¡Hola! Bienvenidos al momento de Dulzura. El día de hoy, hablaremos acerca de los prejuicios. Verán… tengo dos grandiosos amigos, y quizá sea cliché, pero ambos no se soportan. Hoy supe el porqué, mi amigo había estado malinterpretando a mi amiga. Todo causado por sus prejuicios, no sé si les habrá pasado, pero es doloroso. Cuando alguien te juzga si siquiera conocerte, sacando conclusiones equivocadas. Cuando prejuzgamos a alguien, no tenemos en cuenta el gran daño que podríamos hacerle a esa persona. Espero sus llamadas, para compartir alguna experiencia, aquí, en el Momento de Dulzura.
Dulzura era toda una dulzura. Mejor dicho, Haruno Sakura. Su voz lo dejaba cautivado. Era un exquisita mezcla de sensualidad e inocencia. Ahora mismo, Sakura hablaba de prejuicios. Siempre que había escuchado sus programas se había dado cuenta de que los temas que tocaba eran de la vida de ella. Frunció el ceño ¿algo le habría pasado en la universidad?
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Naruto llegó al lujoso edificio de Uchiha Corp. Y Asociados. Sus orbes azulados eran cubiertos por finas gafas de sol. Descendía con elegancia de su Aston Martin. A Naruto, le fascinaba coleccionar autos. La secretaria de la entrada le saludó y él le devolvió una amplia sonrisa. La muchacha se sonrojó y siguió con sus labores.
—Ah, Namikaze-sama y Uchiha-sama son tan sexis— pensó aún sonrojada. No era mentira, que ambos encabezaban la lista de los más codiciados de Asia. Había reflexionado un poco, y bueno, no debía tenerle ira a Sasuke solo por quitarle una simple cita. Aunque después de aquello se haya ido a un desfile de modas, donde conoció una guapa modelo y hayan terminado en la cama.
—No recuerdo como pasó— pensó avergonzado. Había intercambiado unas copas con Hirano Ami, una reconocida modelo de lencería, se habían sonreído. Quien sabe porque él la había llevado a su apartamento y hubieron terminado así. Cuando despertó la encontró a su lado, intercambiaron números y cada quien se fue a su trabajo.
—¡Naruto!
—¿Eh? ¡Qué diablos te pasa teme! ¿Por qué me pegas?
Sasuke le vio molesto, había estado llamando a Naruto desde hace un buen rato. El dobe ese había entrado a su oficina con cara de zombi.
Dios sabía que el Uchiha no tenía paciencia.
Y Naruto había colmado la poca que le quedaba.
—Ugh, ya no importa dobe. Y bien, alguna escusa debes tener por llegar tarde.
—Jeje, sí, claro. Es que, me quede dormido y…
Sasuke arqueó una ceja.
—Eh… pasé la noche con una modelo.
El Uchiha le vio escéptico.
—No necesito detalles— sonrió de medio lado —mira lo que descubrí sobre Dulzura.
El Uchiha le lanzó unas cuantas hojas que el Uzumaki cogió de mala gana. Conforme leía su rostro adquiría diversas muecas hasta llegar a sorpresa total.
—D-Dulzura-chan…
—Así es dobe, Dulzura es Haruno Sakura. La siguiente líder del grupo Haruno— habló muy serio.
—Sus padres dijeron que ella vivía en Alemania.
—Eso dijeron, pero por lo visto no es cierto. Dentro de tres meses se sabrá quién es ella. Y justamente, dentro de tres meses culmina sus estudios.
—¿Crees que ella venga a trabajar con nosotros?
—No lo sé, dobe. Pero no me parece que los Haruno hayan tenido que engañar los Namikaze y a los Uchiha, pudieron bien decir la verdad.
—Pero no es para tanto, teme, tendrían una razón— comentó el rubio.
—Quizá, pero…
—A todo esto— Naruto sonrió de una forma que no le gustó nada al Uchiha —¿Por qué sé te dio por investigar a Sakura-chan?
—Hn, no es por nada en especial dobe, además vivimos en el mismo edificio.
Mierda.
Había hablado demasiado. Por eso prefería quedarse callado, joder.
Sasuke vio la mueca del rubio, ugh, debió quedarse callado. Sabía lo que se avecinada.
—¡Vives en el mismo edificio que Sakura-chan!
El Uchiha estuvo seguro de que el grito de su estúpido amigo debió escucharse en todo Japón. Su celular comenzó a sonar, el identificador mencionaba claramente:
"Sakura"
Miró disimuladamente al Namikaze que seguía lanzando improperios al aire.
—Bueno, Sakura… Sí, entiendo… Hn, no es molestia… Estaré allí en diez minutos…—rodó los ojos —Ya te dije que no es molestia… Bien, adiós.
—¿A dónde vas teme?
La cara del rubio tenía una pervertida sonrisa. Sasuke bufó molesto.
¿En qué diablos pensó cuando dejo que el dobe se volviera su mejor amigo?
Fin del segundo cap. : )
Espero que haya sido de su agrado. Como veran, habrá GaaIno. Awww, esta pareja en taaan sexy. xDDD Los hechos ya se van desarrollando. He dejado algunas cosas en suspenso, en el próximo capi se aclararán. Vienen más sorpresas.
De nuevo, muchísimas gracias por los 23 reviews que recibí. Los leí cada uno. Y re-amé que hayan lindas personas que me escriban. Bien, subamos un poco. Esta vez el capi tuvo 14 hojas. Así que... si hay al menos 20 reviews, el siguiente tendrá 16 pág. Y prometo la conti muuuy pronto.
Nos vemos.
Annie-chan.
