1. Dos aves perdidas

Ya hacía un rato que Lincoln intentaba descansar, pero era imposible.

El dolor de las heridas había desaparecido desde que Lisa le puso su unguento anestésico. Pero eso ya no le preocupaba.

Todos sus pensamientos estaban puestos en Leni. Su amada. La mujer por la que había arriesgado todo, y en la que por fin encontró el amor verdadero.

Estuvo muy pendiente todo el tiempo. No la escuchó gritar, así que de seguro no la habían lastimado físicamente. Pero sin duda trataban de persuadirla; de hacer que se arrepintiera de las perversidades que estaba cometiendo con su hermano. Y no descansarían hasta convencerla de que aquello era indebido e inmoral.

Aquello lo atormentaba, porque Leni no era difícil de manipular. Cierto, había cambiado mucho en aquellos años, después de tantas decepciones y sufrimiento. Así que Lincoln tenía cierta esperanza de que las cosas fueran diferentes. Desde que ambos se confesaron su amor, nunca la sintió tan convencida de algo. El chico tenía la impresión de que el amor de su adorada hermana tenía algo de obstinación. Y no le faltaban razones.

La iban a martirizar con palabras, de eso no había duda. Tratarían de romper sus barreras mentales y convencerla de que lo que hacían no era correcto. Intentarían aplastar su obstinación, y no se detendrían ante nada.

Esa era su preocupación. Por eso no podía dormir. Odiaba la idea de que la estuvieran perturbando y hostigando. Pero sobre todo, le aterraba pensar que podían convencerla de dejarlo, de enterrar su amor por él.

Pero tenía que confiar en ella, no existían alternativas. El amor y la ternura que le había demostrado durante aquellos tres meses, tendría que bastar para resistirlo todo.

Suspiró. Con todo y sus preocupaciones, pensar en su amada siempre lo hacía sentir mejor. Enterró por un momento sus preocupaciones y se concentró en ella.

Recordó su melodiosa voz, su hermoso rostro; el sabor de su piel y sus labios. Los mil momentos maravillosos que habían vivido durante su romance... Y su corazón comenzó a llenarse de paz.

Leni resistiría, y él también. No los harían arrepentirse de lo más hermoso que les había pasado en su vida.

- Leni... Amor mío -musitó con una sonrisa.

Era tan hermoso pensar... Recordar...

La mente de Lincoln se proyectó muy lejos; hacia el pasado. Viajo casi seis meses antes, cuando comenzó el capítulo más trágico y hermoso de sus quince años de vida.


La casa Loud había cambiado mucho en los últimos tres años y medio.

De ningún modo era un remanso de paz y tranquilidad, en especial los fines de semana. Pero ya había dejado de ser la fuente de tortura y desazón que los vecinos soportaron durante tanto tiempo. Y ello se debía, sencillamente, a que la mayor parte de los Loud había conseguido sus sueños, o trabajaba fuera de casa para alcanzarlos.

El señor Loud al fin tenía su restaurante y era su propio jefe, como siempre lo soñó. El negocio prosperaba poco a poco, pero los últimos meses habían sido los mejores. Eso, gracias a que Rita decidió abandonar su puesto como asistente dental para ayudar a su esposo. La señora Loud no había logrado ser la gran novelista que deseaba, pero seguía en ello y escribía un rato todos los días. Era más fácil ahora que sus niños ya no necesitaban vigilancia constante.

Lori, Luna, Luan, Lynn, Lucy y Lola trabajaban duro y se acercaban cada vez más a la consecución de sus sueños. Quizá Lori, ya comprometida y con un trabajo estable; y Lola, que se iba convirtiendo en una cotizada modelo infantil, estaban más cerca que las otras. Pero las demás seguían en ello sin desanimarse.

Las mayores habían renunciado a todo, incluso a la Universidad, para concentrarse en aprovechar sus oportunidades. Lisa era un caso aparte. Ella ya había despuntado tiempo atrás, y tenía un trabajo estable y productivo como investigadora en un laboratorio universitario. Una gran tragedia personal la hizo abandonar definitivamente el jardín de niños y sus ideas sobre el desarrollo psicosocial. Así que decidió dedicarse de lleno a su trabajo científico, y de preferencia en un sitio donde no hubiera nadie a quien pudiera lastimar. A pesar de sus miedos y reservas, Lynn y Rita la dejaron emanciparse, y ahora solo la veían los fines de semana.

En las tardes, solo Lana y Lily solían encontrarse en la casa. De preferencia en el patio trasero, buscando y recolectando todo tipo de insectos. Cuando Lily creció un poco, se identificó por completo con el gusto por los animales de Lana; y solían pasar las horas muertas en el jardín. Sus intereses compartidos muy pronto las hicieron íntimas, mucho más de lo que Lori y Leni lo fueron alguna vez. Así que Lana se transformó de facto en la protectora y tutora de su hermanita pequeña.

A pesar de todo, eran diferentes. Lily era mucho más pulcra. No tenía habilidad mecánica ni manual; pero en cambio, estaba mucho más dotada para tratar con los animales. A veces, mientras Lana hacía alguna reparación a domicilio, Lily jugaba con los animales de la casa.

Sí. La situación había cambiado mucho. Casi todos los Loud habían encontrado su lugar en la vida. Y como sus actividades les daban a ganar dinero, la economía dejó de ser un problema.

Lincoln aún no había encontrado su lugar en la vida. No lograba dar con una actividad que lo apasionara, y a la que pudiera dedicarse. Su sueño de hacer cómics prácticamente estaba enterrado. No tenía verdadera habilidad para el dibujo, y se le dificultaba crear tramas y aventuras de verdad interesantes.

Era triste, pero tenía que aceptar la realidad. Los cómics podrían ser su gran hobby, pero jamás le darían para vivir. Pero entonces, ¿qué otra cosa podía hacer?

Sabía que aún tenía que terminar la preparatoria. Había tiempo para pensar. Pero le hubiera encantado tener el panorama claro, como casi todas sus hermanas.

Un consejero escolar le propuso que consiguiera un empleo de medio tiempo, para ayudarse a esclarecer su panorama. Sus padres no pusieron objeción, y no tardó en encontrar trabajo en una sucursal de una famosa franquicia de tiendas de conveniencia. El trabajo era aburrido y monótono, pero decidió perseverar en el; porque las tareas escolares no le quitaban mucho tiempo, y además, le permitía ahorrar y comprarse sus cosas. Sería vergonzoso ser el único de la familia que no ganaba algo de dinero para sus cosas.

Además, ahora tenía novia. Necesitaba dinero para salir con ella.


La tarde en que todo comenzó, Lincoln llegaba a casa después de tener uno de sus días más pesados en la tienda. Era uno de esos días en los que tenía claro que no quería dedicarse a aquello toda su vida. Los clientes habían estado especialmente groseros, y hubo muchas cosas que acarrear y acomodar. Sé sentía cansado, y lo único que quería era comer algo y acostarse a descansar.

Era raro que no hubiera nadie en casa. Al menos, Lana y Lily deberían estar allí. En el refrigerador había chucrut y crema de maní. Así que se preparó su refrigerio favorito y lo degustó con deleite, en aquella casa tan inusualmente silenciosa.

A Lincoln solía gustarle aquel silencio; era una novedad en su vida. Pero ese día no. Le hacía pensar cosas que no quería. Avivaba rencores que tenía inmersos en lo más profundo de su alma.

Se sentía muy orgulloso de los logros de sus hermanas. Le alegraba ver cómo se acercaban a la consecución de sus sueños; porque en el fondo, sabía muy bien que sus triunfos, en una pequeña parte, también eran triunfos de él. Las había ayudado a todas, sin excepción; y con mucho gusto además. Pero... Allí estaba precisamente el problema.

Al ayudarlas tanto, sentía que había extraviado su propia esencia. Sacrificó sus propias ambiciones; o por lo menos, no tuvo tiempo para descubrirlas o pensar en ellas.

Quizá no era justo, pero no lo podía evitar. Y pensaba más en ello cuando le tocaba uno de esos días duros y pesados. El silencio de la casa Loud lo perjudicaba, porque no tenía más alternativa que escucharse. En su interior hablaban las voces que casi siempre lograba reprimir.

Lincoln se levantó de la mesa, lavó su plato, y subió lentamente las escaleras. En aquella casa de triunfadores, se sentía como el único fracasado. El único sin una verdadera esencia, sin un propósito real. Solo había otra persona en aquella casa que tenía un dilema y una frustración vital semejante.

Al llegar al segundo piso, Lincoln escuchó unos débiles sollozos. Provenían del cuarto de sus hermanas mayores, así que no tuvo dificultad para reconocer a quien lloraba.

- Leni... -murmuró, y su corazón se llenó de tristeza.

¡Dios! Si en aquella casa había una criatura digna de compasión y preocupación, esa tenía que ser Leni. La más linda, tierna y bondadosa de todas sus hermanas.

Los últimos tres años y medio habían sido terribles para ella. En ese tiempo tuvo que enfrentar decepciones, amoríos fallidos, y la destrucción casi total de sus sueños.

En primer lugar, le costó mucho trabajo concluir sus estudios preparatorios. Estuvo a punto de repetir el último año, pese a la ayuda y buena voluntad de sus maestros. Afortunadamente, Lisa y Lincoln la ayudaron a fuerza de paciencia y mucho empeño. Pero no hubo manera de que superara los Exámenes de Aptitud Académica para la ingresar a la Universidad, ni el primer año que lo intentó, ni el siguiente.

Enfrentada a esta realidad, buscó alternativas para entrar al mundo de la moda. Incluso se puso en contacto con una importante casa de modas internacional. Después de mucha insistencia, estuvieron de acuerdo en ver sus diseños. Cuando lo hicieron se mostraron interesados, y Leni hizo un viaje a Washington en compañía de su madre para entrevistarse con una importante diseñadora.

La entrevista no pudo ser más descorazonadora. Le dijeron sin ningún miramiento que no tenía futuro en el mundo de la moda internacional. Le dejaron bien claro que sus diseños eran lindos, pero el mundo de la moda es una jungla llena de perras malditas y lobos hambrientos capaces de hacer cualquier cosa para conservar su posición y su prestigio. Alguien con el carácter dulce y tierno de Leni, y sus características "especiales"; era la presa perfecta para cualquiera de ellos. A lo más que podía aspirar, era a ser una diseñadora auxiliar sin prestigio ni reconocimiento. Algo así como una costurera de altos vuelos. Le iría mejor si se educaba un poco, y ponía su propia tienda de creaciones originales. Quizá con tiempo y trabajo, llegaría a tener prestigio y cierto reconocimiento.

- Quizá te iría mejor como modelo de cosméticos -le habían dicho-. Tienes una cara hermosa, y no tendrías que moverte ni hablar para nada. Si aprendieras a caminar con elegancia y bajaras unos cuantos kilos, hasta podrías ser modelo de pasarela...

Pero eso era algo que Leni jamás había considerado. Y no tenía ningún interés en ello.

Volvió de la entrevista destrozada. Y otra vez, sus padres y sus hermanos le ayudaron a sobreponerse. La animaron a probar la vía que le sugirieron, y estuvo de acuerdo en ingresar a una escuela de oficios. El problema fue que no pudo ingresar tampoco en su primera ocasión. Se aprestaba para intentarlo de nuevo en un par de meses. Su plan original era pasar todo el año estudiando y practicando. Pero sus decepciones amorosas la deprimían tanto, que se pasaba horas llorando y lamentándose de su mala suerte.

Sin duda, sus decepciones amorosas eran lo que le había hecho más daño. Tras su primer fracaso quedó en total estado de postración. Su ruptura con Chaz, después de un noviazgo de más de un año, la dejó sintiéndose peor que nunca. Por fortuna, en aquellos días Lori aún no se había ido a la Universidad. Entre Ella, Rita y Luna se encargaron de consolarla y convencerla de que tarde o temprano encontraría el amor. Era joven, hermosa, y tenía el tiempo de su lado.

El problema era que Leni anhelaba el amor. Cuando se sentía mejor lo intentaba otra vez, y siempre había muchachos interesados solamente por su belleza física. Por desgracia, los chicos que siguieron a Chaz fueron mucho peores que él. Casi todos jugaron con ella. Muchos la humillaron, y uno de ellos le dijo sin reservas que ella era ese tipo de chica que solo sirve para pasar el rato, y que nadie querría estar toda la vida al lado de una retrasada mental. Y aunque Bobby, Lori y los amigos de él se encargaron de ajustarle las cuentas, el daño para la pobre Leni ya estaba hecho.

Aquél día, Lincoln estaba seguro de que su hermana lloraba por una nueva decepción amorosa. El viernes y el sábado eran los días en que solía salir con sus enamorados. Cualquier otro día, Luna se hubiera hecho cargo de Leni. Pero ese día no había nadie más.

Se acercó lentamente. Era claro que Leni estaba muy afectada. Ni siquiera había entrecerrado la puerta como acostumbraba.

Ahí estaba. Acostada boca abajo en su cama y con las manos cubriendo su angelical rostro. Lincoln sintió una punzada de dolor y frustración.

- ¿Por qué Leni, dios mío? ¿Por qué entre todas mis hermanas, ella tiene que sufrir más? ¿Qué ha hecho ella de malo en su vida, maldición?

Por un momento, estuvo tentado a dejarla sola. Ya la había consolado antes, pero siempre en presencia de alguna de sus hermanas. Quizá ella no querría verlo a solas. Tal vez le diría que la dejara en paz, y que se fuera.

Pero Leni no era así. Era la mujer más dulce y tierna del mundo. En su interior, Lincoln sabía perfectamente que su hermanita necesitaba a alguien que compartiera su pena. Que la hiciera sentir mejor.

Así que, ahora le tocaba enfrentar a solas todo el dolor de su hermana. Se asomó, y tocó la puerta suavemente con los nudillos.

- Leni...

La muchacha levantó la cabeza, y lo miró con sus hermosos ojos arrasados en lágrimas.

- Linky... Hermanito...


Saludos a todos. En esta segunda entrega, he insinuado el por qué de las actitudes de algunos de los personajes, y por qué se comportaron OoC en el prólogo. En la casa Loud han pasado cuatro años, y tres años y medio antes de que Leni y Lincoln empezaran el camino que los llevaría a amarse en tan dramática situación.

Paso a responder las reviews que me dejaron en el capítulo anterior:

cartman6x61: Descríbeme la tortura, amigo. Aunque quizá no valga ser tan duros con ellos. Utilizan la lógica y el modo de pensar de la mayor parte de la humanidad. Claro, a Leni nadie debería tocarla para hacerle daño nunca.

ScarSteban: Espero ir haciendo evidente el por qué Leni no es tan inocente en esta historia. Como te imaginarás, Lincoln tiene mucho que ver en ello. Pero también los cuatro años transcurridos con respecto a la cronología de la serie.

Así pues, solo Lincoln es menor de edad. Claro que eso complica las cosas, porque la "seducción" de Lincoln por ella, es estupro según la ley de Michigan. Y ya ves que en Estados Unidos no se tientan el corazón para meter a la cárcel a una mujer por ese delito. Claro que van a tener mil y un problemas. Van a necesitar mucha fuerza para superarlos.

Lo de 20yy… ni yo mismo lo sé, amigo. Como dije en el prólogo se fue sin despedirse de aquí y de Wattpad :-(

Saludos, y gracias por tu review.

J0nas Nagera: Ya viste que hay un motivo por el cual Lisa se mostró compasiva por Lincoln. Quizá de detalles más adelante. Pero por ahora, dejemos las cosas en que su tragedia personal la humanizó.

Quiero hacer algo digno del amigo que se retiró. Iremos poco a poco y de manera detallada. Ojalá me acompañes también en esta historia, amigo.

Saludos y gracias por tu apoyo.

Normandelosnorma: ¡Por supuesto que continúa, amigo! Quizá no la actualizaré con tanta frecuencia, pero lo haré.

ImperialStar: Ahora te haces una idea del por qué algunos personajes actúan OoC. Han pasado cuatro años y muchas cosas en la casa Loud.

Lo del incesto es tema delicado. Yo soy muy, muy tolerante hacia el incesto, especialmente porque tengo conocimiento de primera y segunda mano sobre él. Pero entiendo que hay situaciones biológicas, genéticas y sociales que lo avalan. De todos modos, yo siempre apoyaré y escribiré sobre el amor, donde quiera que surja.

Gracias por tu review, amigo. Saludos.

a: Así es, amigo. ¡Y lo que tendrán que sufrir él y Leni! :-(

Julex93: Ya lo verás. Intentaré ser detallado y gradual con la trama. Voy a esforzarme por no hacer las cosas demasiado forzadas. De hecho, pensó jugar con sentimientos que ya estaba ahí desde la infancia de ambos.

Lo de liza, ya te habrás hecho una idea con lo expuesto en este capítulo. Uno de sus experimentos casi le hizo perder a alguien muy especial para ella. Me temo que la pequeña científico aprendió sobre la humanidad y la compasión por las malas. Quizá luego explique aquello con mayor detalle.

Gracias por tu comentario, amigo. Ojalá te agrade el resto de la historia.

Shishosv: De hecho, le preveo no menos de treinta partes, amigo. Quiero ser bastante detallado en las emociones y circunstancias de nuestros héroes. Y ya verás que no exagero en nada al llamarlos así.

Saludos, y gracias por tu review.

Me alegra que esta historia comience a recibir sus muestras de apoyo. Muchas gracias a todos los que se animen a leer y comentar. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!