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―2―
Aclaraciones
Hyūga Hinata por su parte se mantenía sentada en los escombros que quedaban de su jardín, el golpe más duro de regresar a su mansión, fue cuando al tocar los pétalos marchitos de una flor, éstos se quebraron bajo sus manos y al fondo, escuchó la voz de Neji con la pregunta que él siempre le hacía al verla ahí: "¿Seguirá arreglando su jardín como siempre, Hinata-sama?".
¿Cuántas veces habrá volteado para encontrar nada y después caer en cuenta que Neji jamás regresaría? ¿Cuántas?
Pero la vida seguía, sabía que debía mantenerse firme y no dejar que su tristeza llevase su vida como cuando su madre murió. Ni ella ni nadie podrían entonces sacarla adelante si se dejaba llevar por la depresión. Sin embargo sabía que dentro de la aldea habría alguien que sufría por la muerte de Neji aún más que ella.
―Tenten ―musitó cuando una corriente de aire movió sus cabellos desordenándolos sin tregua. La chica de las armas seguramente la había estado pasando aún peor que ella y lo sabía, Tenten había apreciado mucho a Neji, no sabía exactamente cuánto pero lo que sí sabía era que ella misma lloraría del mismo modo por Naruto como Tenten lo hizo ―y posiblemente aún podría estar haciéndolo― con Neji.
Pero por el momento no habría nada que ella pudiese hacer, sólo mantenerse firme y no dejarse caer.
Se levantó del jardín dispuesta a reconstruirlo, esa sería su meta; cuando su madre murió su padre había ordenado mantener ese jardín como estaba, sin embargo a sus espaldas, Hinata sembró nuevas flores y quitó algunas otras. Como muestra de un cambio, uno que debía hacerse para no caer en sombras del pasado, y sólo pensar que su madre amaba ese jardín al igual que su hermana Hanabi y ella misma.
Suspiró por el trabajo que le esperaba, su casa aún estaba en remodelación por lo que no estaba con ansias de irse a dormir en uno de los viejos futones que apenas parecían serlo. Así que se quitó su sudadera y lanzándola a un lado donde no estorbase empezó a poner manos a la obra, después de todo, para eso era por lo que había sobrevivido.
Y mientras rascaba las raíces muertas, inservibles, revivió recuerdos gratos a lado de su madre, de su hermana, junto a Neji e incluso, junto a su propio padre, cuando no le hablaba para insultarla, de hecho ni siquiera le hablaba pero que aguantara estar junto a ella sin decirle lo decepcionado que se encontraba de sus habilidades que ya era algo, la atravesaron como un rayo de luz. Sonrió conmovida, trató de pensar en el qué le diría Neji y trató de continuar.
―Te estás esforzando mucho ―le dijo alguien a sus espaldas. Ella insertada en su propio mundo asintió. El recuerdo de Neji seguía presente, ella incluso podía sentirlo atrás suyo.
―Por eso he sobrevivido ―musitó alegre. Después de todo, era un día soleado y perfecto para ponerse a trabajar en su jardín, y estar metida en finales tristes no era una opción.
―Me alegro.
Las manos dejaron de escarbar al escuchar la respuesta con una voz completamente distinta a la de Neji. Él no era Neji.
«¿Naruto?» Hinata arqueó las cejas y tensó los hombros, sin embargo no se dio la vuelta y siguió con su trabajo; aunque lo hacía de forma tímida y lenta―. En la aldea, t-todos también…trabajan mucho, ¿verdad?
―Sí.
Una nueva corriente de aire atrapó las melenas de ambos en un baile sincronizado antes de que Hinata volviese a tomar la palabra. Si Naruto estaba ahí era seguro que era para atar cabos sueltos, y uno de ellos se hizo en la batalla contra Akatsuki. Dejó la tierra nuevamente pero no se levantó.
―¿A qué viniste? ―preguntó seria, llegando al punto, no era que deseara llegar a ese punto tan rápido pero si se daban más vueltas sabría que encontraría la forma de evadir a Naruto. Después de todo, Hinata sabía que él no la amaba como ella lo amaba a él y el simple hecho de que ni uno ni otro haya querido tocar ese tema después de la guerra, había hecho que Hinata quisiera topar con Naruto lo menos posible.
Naruto por su parte se encogió de hombros antes de acercarse un paso más.
―Tú lo sabes.
Esa estúpida de Sakura, ¿cómo se atrevía a engañarlo así? Menos mal que se dio cuenta del objetivo de ésta cuando se halló a sí mismo en la mansión Hyūga con Hinata frente a él en perfectas condiciones, nadie por la mansión corriendo con apresuro y la chica de afuera no parecía alarmada por nada. Sakura le había estado preguntando sobre Hinata desde el término de la guerra y gracias a Sasuke, Sai y Kakashi había logrado evadirla. Así que era muy probable que Sakura hubiese tramado todo ese show únicamente para que él fuese ―de una vez por todas― a hablar con Hinata, para que después ella y él mismo le dieran noticias a Haruno que satisficieran su curiosidad. Idiota Sakura e idiota él también por caer tan fácil en su mentira. ¿Cómo había sido posible que a pesar de todo siguiera actuando como un niño ingenuo? Solo por eso, no merecía…
―Sí, lo sé, pero… ―Hinata se levantó con toda la gracia de una Hyūga. Y para una profunda pena, fue ella, nuevamente, quién dio la cara―, quisiera que…me lo dijeras.
Sí, estúpido de él que creyó poder con eso. No entendía el cómo él podía estar lidiando con sujetos descomunalmente más fuertes que él y vencerlos con suma maestría, y de la nada unos simples ojos plata tuvieran el poder de doblegarlo de ese modo tan embarazoso. De hacerle bajar la cabeza tan rápido y manso que incluso Madara se reiría a carcajadas y moriría de nuevo si regresara a la vida y lo viese de ese modo. Entonces cayó en cuenta de que ese no era un sentimiento común, no era el que sentía cada vez que se acercaba a Sakura ―al menos con ella podía hablar con fluidez― y tampoco cuando una loca trataba de besarlo para matarlo. Ese no era un sentimiento con el que sintiera muy cómodo. Era extraño y comenzaba a temer de él.
Hinata miró la indecisión en los ojos de Naruto, por primera vez ella vio que él no tenía nada que decir, que se encontraba mudo y no había posibilidades de hacerlo hablar. Oh cielos, sí alguien los viese diría que ella estaba amenazándolo de muerte. Carraspeó la garganta llamando la atención del rubio y sintiéndose cohibida trató de poner las cartas sobre la mesa.
―Yo sé…yo sé muy bien el por qué estás aquí. ―Dijo temblorosa, casi en susurro pero por los gestos del chico ella entendió que él podía escucharla bien, así que tratando de sonreír, continuó―; Sakura, ¿no es así?
El silencio de Naruto y su desviación de mirada le dijo todo, así que prosiguió:
―No deberías e-estar aquí.
Fue entonces que Uzumaki pareció haber recibido uno de los mejores golpes de estómago de su vida. Por lo que la miró con el ceño fruncido y fue él quien tomó la palabra.
―¿En qué te basas para decir eso?
―En tú cara. No te sientes cómodo estando aquí, ―Hinata le miró con severidad―, y yo tampoco.
Ella pasó de largo para tomar su sudadera atrás de Naruto, la levantó y la sacudió sin intensiones de ponérsela, permaneciendo a espaldas de él, sintiéndose un poco las alivianada ya que sabía que Uzumaki no se daría la vuelta, al menos no ahora. Había un puñado de cosas a las que Uzumaki Naruto "El Héroe Naranja de Konoha" aún no se había enfrentado, y el hablar con una chica sobre sus sentimientos relacionados a él era sin duda una de ellas. Tal vez no se sintió nervioso ni nada por el estilo cuando pelearon contra Tobi y Madara por la emoción de la batalla, pero ahora que estaban "relajados" supuso que a Naruto le costaría mucho trabajo desenvolverse.
Hinata suspiró resignada, al menos en ese ámbito podría tener más experiencia que su modelo a seguir.
―Cuando dije que ―era una pena que la experiencia no tuviese mucho que ver ahora. Te amo, Te amaba, ¿qué palabra debía ser la adecuada para seguir?―, cuando hablé sobre mis sentimientos…siendo honesta, creí que moriría.
Los hombros de Naruto se tensaron.
―No d-deseaba llevarme ese secreto a la tumba ―sinceró con todo el valor que pudo―, no deseaba que siempre me vieras como la niña rara que se desmalla a cada momento por enfermedades varias.
No había discusión en esa afirmación, y Naruto lo sabía.
―Así que, por primera vez quise hacer algo por ti, aún si eso se llevaba mi vida. ―Pausó únicamente para inhalar el aire y la fuerza que necesitaba―, pero no fallecí, estoy viva…gracias a ti, y a Sakura. Después intenté serte útil de nuevo, y Neji…
Los ojos perlados se cerraron con fuerza, temblorosos y agotados.
―No quiero que me digas lo que ya sé, no quiero. No lo soportaré. No ahora que…la situación en Konoha sigue siendo difícil. Necesito centrarme en esto ―movió el pie haciendo que la tierra resonara en los oídos de ambos―, y el hecho de que Sakura, haya metido sus manos mandándote aquí me molesta, porque no viniste por voluntad propia, viniste porque ella te lo pidió; ―escupió el nombre de la ninja médico con irritación, una bastante obvia, Sakura podía ser su amiga pero no tenía derecho a meterse en todos sus asuntos, ese era su asunto, suyo, de Naruto y de nadie más. Y sobre todo agregando el hecho de que era más que obvio a quién Naruto tomaba más en cuenta, sí Sakura no hubiese intercedido, ellos no se hubieran vuelto a encontrar, y Hinata odiaba a Sakura por eso―. Por eso no te he buscado. Porque no quería que esto pasara aún.
―¿Esto? ―musitó el rubio a sus espaldas. Sin embargo eso no quitaba su ronco tono.
―Oh por favor ―gruñó Hinata―, ¿qué ibas a decirme? ¿Qué nos diéramos un tiempo y a ver qué sucedía?
Ahora que lo decía, a Naruto no le pareció una mala idea, es decir, ella es la única mujer que no lo ha hecho besar el suelo; pero decidió guardarse su opinión e hizo algo que no iba acorde a su personalidad, se calló.
―No…no podemos ―dijo «yo no puedo, sé cuál será el resultado y no quiero…», bajó aún más la cabeza―, muy pronto ascenderé a Matriarca del Clan Hyūga ―gimió sin poder evitarlo―, m-mi padre a-al fin me ha reconocido. No necesito concentrarme en nada más.
―Nada…más ―susurró Naruto a través de sus dientes. ¿Así que se quebró el cerebro por nada? ¡A sí que perdió el sueño por muchas semanas por nada! ¿Cómo se atrevía?
―¿Serás Hokage, no es así? ―prosiguió Hinata descargando emociones pasadas, cosas que deseó gritar más no pudo por una timidez que se lo impedía―, y yo no fui, ni seré parte de ese sueño.
Para, para, para… ¿qué? Naruto frunció el ceño.
¿Qué soquete le había dicho tal estupidez? Él siempre se había visualizado como Hokage sí, pero como un Hokage rodeado de amigos en los que pudiese confiar, y ella formaba parte dé. ¡Oh mierda, estaba malinterpretando las cosas!
¡¿Por qué carajos todas las mujeres se hacían de sus propias conclusiones solo por ver una cara de la moneda?! Él no sabía que ella lo amaba desde ―prácticamente― siempre. ¿Cómo iba a saberlo si en lo único que pensaba era en traer de regreso a Sasuke a Konoha para Sakura y en ser Hokage? ¿Cómo iba a saberlo si ella nunca le dijo nada? ¡Sus desmayos le decían que seguramente ella sufría de falta de energía! ¡No le decían nada! Él no era un adivino ni un buen observador, él no tenía la culpa de no haberla visto, tampoco era la de Hinata puesto que era tímida y de rara vez intercambiaban palabra. Él no había crecido con su madre quién pudo haberlo orientado, y la única fémina que tuvo cerca lo mandaba al diablo cada vez que le hablaba de su atracción hacía ella.
Ni uno ni otro tenían la culpa, y ahora mismo se lo haría saber.
―¿Terminaste?
Pero si de algo había aprendido de la pequeña charla con su madre y con muchos años en compañía con Sakura, era que debía dejar que la mujer terminara de hablar para tomar la palabra si no quería terminar con la cabeza bajo la tierra.
―¿Eh?
―Te pregunte, que si ya terminaste con lo que estabas diciendo ―dijo serio. La sintió estremecerse, pero no importaba, ahora era su turno y quisiera o no, ella lo escucharía y está vez ni un maldito desmayo la salvaría, porque algún día tendría que despertar.
―S-sí ―dudó.
―Bien. ―Debía dar la cara ahora; se dio vuelta y enfrentó la espalda de Hinata la cual se tensó más cuando escuchó su movimiento―, primero, no fue mi culpa no haberme dado cuenta de tus sentimientos, ¡cómo diablos crees que me sentí cuando lo dijiste de ese modo! Lanzándote a la muerte ―gruñó molesto―, de verdad, ¿qué carajos pasaba por tu cabeza cuando creíste que suicidándote sólo por salvarme, a alguien que nunca te vio como deseabas, lograrías algo positivo? ¡Dime! ¿Qué crees que iba a pasar conmigo después si hubieses muerto?
Los recuerdos azotaron a ambos por igual, sin embargo Hinata no encontró nada qué decir; a diferencia de Naruto que ya tenía la libertad de abrir la boca. «Kami, no dejes que lo eche a perder» pero Naruto sabía que su boca era peligrosa incluso para él mismo.
―¿Creíste que saltaría de emoción al saber que no todos en la aldea me consideraban un maldito imbécil? ¿Qué creíste que haría al saber que la única persona que no me insultó ni habló de mi a mis espaldas se había lanzado para ayudarme dando su vida cuando yo trataba de dar la mía por esa aldea que me consideró un bastardo por años? ¿Qué creíste que haría? ―pausó con la esperanza de que Hinata hablara o siquiera murmurara algo incongruente, pero no dijo nada―, ¡contesta! ¡¿Cómo crees que me siento yo al saber que no puedo corresponderte sin hacerte daño?!
―¿D-de q-qué…?
―De verdad, ¿crees que soy feliz de saber que te hago el mismo daño que me causaba Sakura al rechazarme? ―No, se corrigió, era peor, él lo sabía. Al menos él jamás dijo amar a Sakura tanto como para dar la vida de ese modo por ella. Con ese fuego. Con esa pasión que él odiaba no poder sostener como se merecía.
―No…yo… ―por los movimientos de su espalda, Naruto supo que estaba alterándose. Suspiró agotado.
―Yo no sé qué deseabas de mí, pero mírame Hinata. ¿En serio crees que un pobre gusano como yo, un pobre bastardo sin padres que apenas sabe como bajar la palanca del inodoro puede ser…lo que esperas en un hombre?
Sin poder evitarlo Hinata rió un poco al escuchar su pregunta, de cierta forma cómica, de cierta forma hiriente. Él tenía razón, ¿qué esperaba ella de él?
Rió, eso era al menos una pizca de buena señal. Aún no había pisado una mina. Por lo que prosiguió.
―Hinata, yo no sé nada de una mujer, no sé cómo hacer sentir bien a una chica sin que ésta me pateé el culo por pervertido ―ahí otra risa más fuerte que la anterior―, cualquier día puedo decirte algo que me haga merecedor de perder cuatro dientes. Perdona Hinata, pero yo no soy un hombre que pueda tener a una chica como tú. Yo no sabría que darte en tu cumpleaños además de un par de cupones de descuento para Ichiraku; ―los hombros femeninos parecieron relajarse y ya respiraba con normalidad, o al menos eso era lo que Naruto creía―. No sabría que decir o hacer para consolarte en momentos de dolor, además de darme golpes a mi mismo con una pala y dejar que me golpees por imbécil ―esta vez incluso él mismo rió con ella ante una imagen así.
Sin embargo, después en un solo segundo la tensión regresó. Naruto carraspeó la garganta.
―Además ―no debía ser tan crudo pero sabía que no había otro modo―, no me conoces, Hinata. Dices que me has estado observando ―sólo esperaba que no lo hubiese topado en momentos embarazosos como en aquella ocasión que interrumpió su entrenamiento por diarrea, jamás olvidó revisar la fecha de caducidad de los productos que consumía después de eso―, pero la verdad es que no sabes cómo soy en realidad, no nos hemos tratado lo suficiente como para dar algo por sentado.
Indeciso, alzó las manos hacía los brazos de Hinata. Entrecerró los ojos cuando ella alzó el rostro por un segundo, obligándose a sí mismo a recobrar sus manos.
―Creo, que antes que decidamos algo…deberíamos tratarnos un poco más, ¿no crees?
―Yo…
―Escucha ―le susurró―, hay tiempo, tú misma lo dijiste, hay mucho que hacer, tú muy pronto serás Matriarca de tu Clan…eh, por cierto…felicidades por eso, sé que harás un buen trabajo.
Los ojos plateados se abrieron desmesuradamente mientras que sus mejillas se teñían de rojo. Tanta sinceridad y apoyo, era increíble que él le dijese eso en medio de esa conversación.
―Y yo muy pronto, o al menos eso espero ―rió nervioso―, tal vez sea nombrado como Hokage, no lo sé. Y ambos estaremos ocupados con la reconstrucción del mundo que conocíamos, así que como lo dijiste, no hay tiempo de descifrar emociones como debe ser.
Había perdido a una mujer muy importante en su vida que más tarde le hizo mucha falta junto al hombre que pudo haberle enseñado cosas que no tendría que estar aprendiendo a esas alturas de su vida ―era embarazoso, genial, bien pudo haber sentido esa vergüenza años antes pero no―; no deseaba perder a otra. Aunque su madre le haya dicho que buscase a una chica con un carácter como el suyo, era él quien finalmente tenía la palabra. Y su decisión era esta.
―Pero quiero que sepas una cosa ―dio un paso más acercándose a ella a tal grado que faltaba poco para que el pecho de Naruto pegara con la espalda de Hinata, eso fue suficiente cercanía, se dijo él―, a mi siempre se me negó el acceso a cualquier tipo de amor. Familia. Amigos ―qué diablos, nunca era suficiente, tocó el cabello azabache con los labios―, novia ―por poco rió cuando ella se tensó tímidamente, era algo a lo que él podría acostumbrarse―. Por lo que esta vez, me tomaré mi tiempo…para conocerte, Hinata. Y hasta no hacerlo, no te permito que pongas palabras en mi boca que no saldrán hoy ni mañana.
«Demasiado cerca, demasiado cerca, demasiado cerca…» se repetía Hinata una y otra vez, sentía el cálido aliento del rubio, lo sentía tan cerca que casi podía describir la dureza de sus músculos. Mierda, estúpidas hormonas.
Naruto por su parte sonrió malévolamente. Era increíble la sensación que le recorría por las venas, era emocionante y estimulante, era algo que no podía detener, era fabuloso saber que por primera vez tenía a una chica delante de él que no deseaba matarlo o siquiera mostrara señales de apalearlo en cualquier segundo, se sentía libre junto a ella, pero sabía que debía marcar límite, no quería asustarla o hacerla sentir incómoda. Ya habrá tiempo para eso. Siempre lo había.
Por lo que se alejó dos pasos viéndola recuperar el aire. Sí, había hecho lo correcto. ¡Bien! Ya estaba progresando en esto.
―No te estoy diciendo que intentemos formar una relación de la noche a la mañana, eso sería imposible ―dijo Naruto como si nada en un intento de alivianar el ambiente―, sólo te pido que nos demos la oportunidad de saber cosas que nos llevaran a una conclusión, sí funcionara o no. Una decisión que no nos haga daño. ¿Tú qué opinas?
Hinata no se movió.
―¿Hinata? ―Se volvió a acercar con un poco de nerviosismo, no debía pero qué rayos, ella no iba a dejarlo con la palabra en la boca por más tímida que fuera―, hey, Hinata. ―Le tocó el hombro sólo para sostenerla apenas su cuerpo cayo hacía atrás sin la consciencia y sin la sudadera entre sus manos, la cual cayó al suelo―. ¡Argh! Esto tiene que ser una broma.
¿Desde cuándo se había desmayado? ¡¿Desde cuándo se había quedado hablando solo?!
¡Mierda!
Dejó que el cuerpo femenino cayera suavemente entre sus brazos, no sabía qué hacer ahora, ella se había desmayado y si hablaba con un miembro de su familia podría todo prestarse a confusiones, podría dejarla en su habitación ―o lo que sería de ella― y después irse a casa, si tan sólo supiera en qué habitación ―o carpa― era. Suspiró tratando de concentrarse.
No tendría de otra, no quería llamar la atención por lo que a velocidad envidiable regresó a las puertas de su casa con Hinata en brazos, se veía un poco mareada, menos mal que sólo sería eso hasta que despertara.
―Fin de Capítulo―
Siendo honesta, este capítulo me ha costado un poquito de trabajo ya que encontraba diversos caminos que podrían tomar los diálogos entre Hinata y Naruto ya que la situación me parecía demasiado incómoda, je, más de lo que puedo soportar XD además de que si tenía que dejar a Hinata como tal entonces ¿por qué no dejarla desmayarse? XD Yo me reí mucho en esa parte ¿y ustedes?
Por cierto, muchas gracias a todos los que comentaron y aceptaron este fic entre sus favoritos; realmente me agrada volver a la pareja NaruHina.
¡A contestar reviews!
Adhatera: ¡Me alegra mucho que te haya gustado el fic! La verdad es que he decidido mantener el OoC lo más lejos que se pueda, no sé si lo logre durante todo el transcurso del fic pero haré mi intento, además de que sólo los lectores podrán decirme si he dejado a los personajes con sus características o no; te agradezco que lo hayas notado. ¡Espero que este capítulo también te haya gustado! ¡Nos leeremos luego!
StefLove: Sinceramente yo creo que cualquier persona cambia en medio o después de una guerra. Para mal o para bien, de hecho he decidido a poner diversos personajes que hayan cambiado para mal (recuerda que en una guerra no todos los cambios son buenos), aunque como dije, trataré de no mostrar mucho OoC, y si es necesario usar Personajes Originales para lograrlo entonces lo haré. Pero es obvio que lo mencionaré con anticipación; me alegra que te haya gustado el fic y espero leerte pronto.
Nahi Shite: Jajajaja, gracias por comentar aquí también, a medida de que vaya dejando los capítulos en El Universo de Fanfics iré exponiéndolos aquí también, je, es un gusto tenerte aquí también ¡Nahi-san!
Tamae Namikaze Hyuga: Jajajaja a mi me gustaría mucho ver que Naruto se defienda de los golpes de Sakura en la historia creada por Kishimoto pero si éste no quiere hacerlo entonces ¿qué puedo hacer yo? XD Además de que como lo dije antes, una guerra hace cambiar a cualquiera, así que decidí que la madurez al fin golpearía las caras de varios de los personajes (Sasuke, Sakura y Naruto entre otros). Me alegra mucho que te haya gustado el fic, espero que este capítulo también te haya agradado.
Jime OtakuHime: Ja, ese comentario me agradó XD aunque no puedo decir nada más XDD así que espero que este capítulo haya sido de tu agrado ;)
AkemirandaChan: Aquí está el siguiente capítulo; espero que te haya gustado. ¡Nos vemos!
Bueno, lo mejor de todo es que algunos capítulos ya están hechos, por lo que no tardaré en las actualizaciones. Espero que comenten ante todo, ¡comenten! Y me digan qué tal lo hice. Je. Gracias por la aceptación.
Hasta el próximo capítulo.
JA NE! ;)
