Muchas gracias por el recibimiento! :) Espero que este giro de tuerca vaya cumpliendo con las expectativas ^^ Y como he leído en los RW, a mi también me encanta empezar con la Regina más malvada!

Bueno, si os gusta como marcha la historia e incluso si no, contádmelo vía Reviews! Y ahora a leer :)


Atravieso el hospital casi a oscuras. Esperar el momento oportuno es suficiente para que las cuatro enfermeras y los dos médicos que están de guardia esta noche no me vean avanzar por el pasillo hasta la habitación de Emma. Ni seguridad ni vigilantes. ¿Para qué harían falta en esta ciudad sin peligros ni mayores amenazas que las de las ardillas del bosque? ¿Para detener a una furiosa y alarmada Reina Malvada quizás?

Llego hasta el cuarto donde han trasladado a la sheriff y… todo sigue igual. Tal y como la dejé. Ese inepto e incapaz doctor sin conocimientos de medicina… No debí tomarme en serio las palabras de un científico loco de pacotilla como Whale. Al fin y al cabo es médico porque yo le di ese título, ni siquiera ha pisado una universidad, ¡joder! Sólo era la estúpida esperanza de un mequetrefe.

Parecía tan convencido cuando hablaba con Mary Margareth en la cafetería de la abuelita, tan seguro de que Emma hacía pequeñas mejoras y que podría acabar saliendo del coma. Era como si la Salvadora ya hubiera empezado a pasearse por la habitación y a pedir algo de comer...

Inepto, incompetente e inútil. Eso es lo que es. Ni siquiera sabe a qué se enfrenta realmente. En este u otro mundo, no hay forma de parar mi maldición del sueño. No hay milagros, no hay antídoto, los pacientes son pacientes siempre. Excepto tu madre, claro. Pero esa es una excepción que tú no puedes repetir, ¿verdad, solitaria y despegada sheriff? Oh, por cierto, ya no eres ni eso. Ya no tienes placa. Ahora la comisaría está bajo el mando de Sídney. Seguro que te encantaría levantarte y poder ir a darle la enhorabuena.

Agarro el brazo, laxo y sin fuerzas, y lo dejo caer contra el colchón. No opone ninguna resistencia, no puede hacerlo. Las constantes continúan igual, sin subidas ni bajadas. Lentas y tan débiles que cada una de ellas parece ir a ser la última. Eso es música para mis oídos.

Pero no puedo fiarme. Me aseguraré de que no muevas un solo dedo. Nunca. Digamos que, por ahora, puedes contar con una nueva visita. Considérame tu ángel de la guarda. Solo que a la inversa.

Por esta noche es suficiente, siga con ese color tan saludable, Swan. Siga haciéndome feliz, que yo procuraré no hacer ruido cuando venga a verla. Ya sabe, para no despertarla…

Continuará...