Sé Que Estás Ahí
Capítulo 1: Su perspectiva
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Si los finales felices sí existiesen
Yo aún te estaría sujetando de esta manera
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Él abrió las cortinas y secó su cabello de color carbón con una mano mientras que se ponía los bóxers con la otra. El Uchiha se miró fijamente en el espejo y después, al igual que cualquier otro día, tuvo el impulso de golpearse a sí mismo en el rostro. Escuchó a su celular vibrar pero a él le importó una mierda, como siempre. Sabía que era Naruto y que su dolor de cabeza empeoraría si él le contestaba. Arrastró sus pies lentamente hacia su habitación y abrió el closet. Había dejado la ventana abierta la noche anterior, y la cariñosa brisa de primavera acarició su rostro sin emociones.
Se puso su uniforme –que consistía en pantalones grises, una camisa manga corta y zapatillas- y caminó hasta el final del pasillo. Él se topó con su hermano preparando el desayuno, al igual que cada mañana. Y sin hacer ningún ruido, tomó asiento al costado de la pequeña mesa mientras tomaba un sorbo de su café sin azúcar. Los Uchihas permanecieron en silencio por algunos minutos –siendo la sartén y la tetera las únicas que hacían ruido. El tic tac del reloj también se mantuvo pero Sasuke no parecía perturbado.
—Hn. Me quedaré en casa de Naruto después de clases.
Y con eso, él solo se fue. Sin despedirse, sin un "cuídate". Nada. Itachi suspiró en derrota, sabiendo que la relación con su pequeño hermano empeoraba cada día más. Había tenido mucha paciencia durante todos esos años pero parecía como si los cielos no lo podían escuchar. Miró rápidamente a la foto que Sasuke había estado mirando durante su desayuno –Si suponemos que un desayuno consiste en una taza de café amargo. Sabía que Sasuke se culpaba a sí mismo cada día por lo que había pasado esa noche. Él también se había culpado a sí mismo pero ya hacía unos años se había dado cuenta que eso no lo llevaría a ningún lado. Había tratado de hablar con él, pero Sasuke nunca escuchaba. Él lo ignoraba y pretendía que todo estaba bien entre ellos, cuando en realidad no era así.
—Y este es el momento en el que más te necesito mamá...— murmuró Itachi.
Una pequeña lágrima cayó de su ojo, pasó por su mentón y llegó hasta la foto de su mamá.
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Tiró la puerta de su casillero para cerrarlo y caminó hacia su primera clase del día. Su día no podía empeorar –empezando por el hecho de que casi lo había atropellado un carro bastante lujoso (y estaba bastante seguro de que había sido Suigetsu). Después de eso, su casillero no quería abrirse. Había tenido que llamar al conserje para que le abra su casillero. Resultó que todo había sido una broma por parte de uno de sus compañeros. Y finalmente, lo peor era que ese día era el aniversario de la muerte de una persona que había sido muy especial para él gran parte de su vida. Sus compañeros no eran los únicos que lo culpaban de su muerte –él también lo hacía.
Así que, al igual que el año anterior, todos habían traído una flor blanca. Él tomó asiento en la parte trasera de la clase y miró por la ventana, tratando de ignorar las fastidiosas voces de sus compañeros. Su tutor aún no daba señales de aparecer pronto, por lo que se puso los audífonos y la música empezó a tocar. Cerró los ojos y entró a su propio mundo. Las primeras notas penetraron su oído mientras que él vocalista empezaba a cantar las hermosas letras. Su respiración se relajó y Sasuke sintió que finalmente había encontrado un poco de paz interna. Hasta que escuchó un fuerte golpe de una puerta y se dio cuenta de que su paz interna ya no duraría más.
—Buenos días chicos. Perdón por la demora, ya saben... Estaba ayudando-
—¿Te has olvidado qué día es hoy Kakashi?
Todo el mundo se había callado y su voz había hecho eco por toda la clase. Ellos, a pesar de que lo odiaban, de alguna manera estaban de acuerdo con él. Kakashi se había olvidado por completo acerca de ese día tan especial para toda la escuela y había entrado a la clase como si nada hubiese pasado. El hombre de cabello gris suspiró en derrota y solo salió de la clase. Nadie aplaudió, nadie chilló. Todos permanecieron callados. Así que poco a poco, todos se fueron parando de sus asientos y haciendo lo mismo que su profesor. Sasuke fue el único que se quedó en la clase. Sintió que él no merecía ir al patio principal con el resto de sus compañeros. Solamente observó las nubes de afuera, que se estaban moviendo y le recordaban lo mucho que ella amaba echarse en el gras al costado de él solo para verlas ir y venir.
Apoyó su cabeza sobre el escritorio y dejó que pasara el tiempo. Escuchó a un par de pájaros cantando y sus ojos oscuros se cerraron un poco. Ellos le recordaron a ella cuando ambos eran apenas unos niños y ella le había dicho en una tarde de verano que su sueño más grande era ser una estrella de rock. Él claramente recordaba que habían conversado acerca de tener una increíble banda de rock cuando creciesen, y que iban a ir de gira con bandas como Paramore o Good Charlotte. Ella sería la cantante y baterista, y él sería el guitarrista. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
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Su día había sido una mierda, al igual que el resto de días escolares del año. Él se tiró a la cama y se quedó mirando el techo. El aburrimiento se reflejaba en sus fríos ojos. Éstos se empezaron a cerrar lentamente, poco a poco. Cuando finalmente se cerraron, el oficialmente se había quedado dormido. Pero lo único raro fue que no tuvo sus usuales pesadillas de esa horrible noche. Esta vez él soñó acerca de esa chica especial, que había hecho que mariposas vuelen dentro de su estómago cuando era un niño y aún no conocía el verdadero mundo.
—¿Por qué me dejaste?
Ambos estaban solos en el parque de flores de cerezo. La brisa estaba despeinando sus cabellos y pétalos rosa estaban volando por todas partes. Ella no lo estaba mirando; Sasuke solo podía observar su espalda. Él solo se preguntó por qué ella no podía voltear. Quería ver su rostro. Extrañaba sus ojos jade y sus labios de color rosa. Se dio cuenta de que su cabello había crecido un poco y que las puntas se habían ondulado un poco también. Pensó que ella aún se veía linda.
—¡Sasuke-kun! ¡Sasuke-kun!— ella exclamó. Su voz también había cambiado. Ya no era tan chillona como la recordaba. Era menos fastidiosa que antes.
—Sakura, ¿por qué me dejaste?— él le preguntó de nuevo, solo que esta vez murmuró mirando al suelo.
—Tienes que encontrarme... Necesito tu ayuda Sasuke-kun.— ella respondió, pero sin responder su pregunta.
El Uchiha levantó el mentó y la miró fijamente a sus ojos jade, esos ojos tan especiales que él había extrañado tanto. Su rostro no había cambiado del todo, a pesar de que estaba un poco más pálida y se veía más madura. Ella tenía unas casi imperceptibles ojeras bajo sus ojos y sus labios no eran tan rosas como lo solían ser. Ella estaba usando un sencillo vestido blanco que rozaba sus rodillas y que delineaba sus curvas. Él estaba tratando de controlar la necesidad de caminar a su lado y tomarla entre sus brazos. Quería acariciar su cabello con sus dedos, quería besar sus opacos labios. Estaba desesperado. ¡Claro que quería encontrarla!
—¿Pero en dónde te puedo encontrar?
—Solo llama mi nombre. Llámame, Sasuke. Tienes que llamarme.
Y con eso, él se despertó. Itachi había entrado rápidamente a su habitación ni bien escuchó un grito por parte de su hermano menor. Y cuando él se acercó a su cama, Sasuke no dijo nada. Ni siquiera un "vete", como él siempre le decía a su hermano mayor cada vez que él venía a ayudarlo. Sus ojos no se veían tan tristes como siempre –tenían un pequeño brillo y a Itachi le pareció muy extraño. Un rayo de luz de la luna había penetrado la habitación e Itachi miró a su hermano detenidamente. Él no estaba sudando como la mayoría de veces que tenía una pesadilla, sus ojos no estaban rojos y no se veían llenos de tristeza.
Sasuke no podía creer el hecho de que sus sueños significaban algo en verdad. Él pensaba que eran algo estúpidamente humano y que uno podía olvidarlos con facilidad. Pero este no. Estaba completamente intrigado. Quería encontrar a la chica. Iba a besar sus labios. Iba a enredar sus dedos en su cabello rosa.
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Naruto sabía que algo raro andaba con su mejor amigo cuando vio a Sasuke con una suave sonrisa en sus labios y con sus ojos levemente cerrados. No lo había visto así desde su muerte. Pero viéndolo así, le hizo pensar que tal vez –solo tal vez- él estaba soñando despierto con ella. El hijo del alcalde de la ciudad tomó la mano de la heredera Hyuga fuertemente y apoyó su cabeza en su hombro. La chica de ojos perla le dio una tímida sonrisa y cariñosamente frotó sus dedos con su pulgar. Naruto se sonrojó un poco y besó su frente. Este era su último periodo de clases y todos estaban ansiosos para que el timbre suene finalmente.
—Bebé, ¿me puedes ayudar con esto? Daisuke-chan no se está portando muy bien hoy.— la mujer del sueño de Sasuke le dijo.
De un momento a otro, él ya no estaba en sus aburridas clases de Álgebra III sino que en la cocina de un departamento lujoso, usando un traje de vestir en vez de su uniforme escolar. Ella estaba alimentando a un bebé que tenía las mismas características físicas que él a excepción de sus pequeños ojos, que eran como los de ella. Él ahí se dio cuenta de que era su hijo. Daisuke se veía muy adorable con su traje azul pastel y sus orejas de conejo. Y parecía que no se estaba portando muy bien porque no quería comer su avena. Pero su esposa no estaba molesta con su bebé. Al contrario, ella se veía feliz y estaba mimando a su niño.
Él miró a su esposa. Ella estaba usando su camiseta favorita y sus bragas. Sus largas piernas y su increíble trasero hizo que él se lamiera los labios. Él la abrazó por detrás, besando su mejilla y después su cuello. Se agachó un poco y besó la pequeña frente de su hijo, despeinando su cabello juguetonamente. El bebé se rió por lo que había hecho su papá y abrió sus brazos para que él lo cargara. Estaba a punto de hacerlo, cuando escuchó la sugestiva pregunta haciendo eco en su oído.
—Sasuke, ¿me podrías hacer el amor?
Sasuke estaba a punto de besar sus labios y decirle que sí, pero él sintió algo jalándole la camisa. Pero ya no era su "esposa" sino su mejor amigo. Él entonces se dio cuenta de que todo había sido un sueño y él regreso a sus clases de Algebra III.
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Él saltó a su bicicleta y se dirigió a casa. Naruto había cancelado sus planes por la tarde porque tenía una reunión familiar. Decidió tomar el camino largo y merodear por el parque un rato. Él de verdad necesitaba pensar acerca de las cosas que le habían pasado últimamente: el extraño sueño de la noche anterior y su sueño en Algebra III. Eso no tenía ningún sentido. Ella ya no estaba con ellos. Ella se había ido hacía mucho tiempo. Él apenas se había olvidado de ella pero nunca había soñado con ella.
Estaba tan metido en sus pensamientos que casi atropella a una mujer mayor. Había estado tan distraído que la pobre anciana había tirado sus bolsas y de alguna manera se movió. Él se disculpó y le dijo a la señora que sólo estaba teniendo un mal día. La mujer lo entendió perfectamente y le dijo que no se preocupe, pero que trate de no pensar mucho acerca de esas cosas cuando esté en su bicicleta. La señora Hoary le dedicó una suave sonrisa y le dijo algo que lo tomó por sorpresa:
—No te preocupes cariño. Estoy segura de que tú y tu chica especial resolverán sus problemas pronto.
Y con eso, la mujer se fue. Sasuke estaba aún sorprendido pero después de unos minutos volvió a sus sentidos y siguió con su camino a casa. Aún estaba perturbado por los extraños sueños y decidió parar por el río. El agua era cristalina y él podía ver los peces y otros animales acuáticos con facilidad. El sol reflejaba en él y también los niños que jugaban en el otro lado del río. Su ojo logró atrapar un atisbo de rosa y sus ojos se ancharon mientras que veía su reflejo en los columpios de la zona de niños. Pestañó dos veces y el reflejo desapareció.
—¿Qué me está pasando? ¿Por qué la estoy viendo en todos los lugares a los que voy? ¿Me estoy volviendo loco?— se preguntó.
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Él no había podido lidiar con eso la noche anterior por lo que decidió visitar su tumba. Sí, esa chica especial, Sakura Haruno, había muerto hacía tres años. Se arrodilló y dejó sus flores favoritas: narcisos blancos. Sonrió tristemente. Realmente la extrañaba. No se había dado cuenta de eso hasta entonces lo importante que ella había sido durante su vida.
Realmente desearía que estés aquí conmigo Sakura...
—¿Sasuke-kun?
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2271 palabras
15 de abril del 2014
Primer cap! :) Que tal les parecio? Espero que les haya gustado.
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De nuevo aclaro que esta es una traducción de un fic que hice en inglés, y que por lo tanto no haré ningún cambio más que en cuestiones de gramática o puntuación.
Un abrazo,
Hats
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