Where no one goes

Hola hola! Hoy les tengo el segundo capítulo de esta historia, espero que lo disfruten, espero que comenten y lo tengan en sus favoritos jaja. Nos leemos. :3

Live ForEver

Disclaimer: Los personajes de "Como entrenar a tu dragon", No me pertenecen, son de Dreamworks Animation y Cressida Cowell, yo los uso simplemente para mi pequeña historia.

Capítulo 2 "Hipo"

Astrid se levantó alrededor de las 10 am del día siguiente, aun se sentía agotada del viaje que tuvo, supuso que su mamá ya no estaba porque no se escuchaba ningún ruido y como era cabaña completamente de madera el más mínimo movimiento resultaría una fiesta.

Bajo aun en pijama hacia la cocina, no era muy grande la casa donde estaría en verano así que era imposible perderse, se dirigió hacia el refrigerador y agarro la nota que estaba pegada "Hija, no te quise levantar, el desayuno te lo puedes preparar, hay comida y todo para la tarde, hay una biblioteca cerca de aquí puedes ir y no te acerques al bosque".

-Vaya verano, una biblioteca, que emoción- dijo Astrid mientras abría el refrigerador y sacaba la leche.

Como la rubia sabía que no iba a ser un verano agitado, se tomó todo el tiempo para poder desayunar y almorzar decentemente y limpiar un poco la cocina, ya cuando acordó eran las 2:00 pm decidió bañarse e ir a dar un vistazo al pueblo, no era muy grande, así que Astrid supuso que no le tomaría ni 20 minutos el recorrer todo el lugar, era insignificante para el bosque que lo rodeaba.

Astrid salió de su casa agarrándose los brazos encima de su enorme chamarra, era bastante frio el que sentía, camino por la estrecha calle, no había señal de vida y eso le preocupaba se sentía como una película de terror, se detuvo hasta que vio el letrero de "Biblioteca" y se metió. Era bastante grande a comparación de su casa, empezó a buscar a la bibliotecaria pero no la veía en ningún lado.

-Acaso este lugar es pueblo fantasma o algo por el estilo-dijo en un susurro sarcásticamente, aunque fue su voz muy baja se escuchó bastante bien.

-No, no es un pueblo fantasma-le respondió una voz masculina a sus espaldas.

La rubia inmediatamente salto, no esperaba que alguien le fuera a responder, se mordió la lengua para evitar gritar y se fue volteando poco a poco para ver al dueño de esa voz. Era un chico rubio regordete, unos cachetes enormes y era alto alado de ella.

-Perdón no te quise asustar- dijo el chico gordo bastante tímido- me llamo Patapez Ingerman.

-¿Patapez?-respondió la chica al borde de la risa-sabes, de donde vengo no es un nombre muy común.

-¿enserio?- cuestiono Patapez ilusionado-¿De dónde eres?

-Vengo desde América-

-Eres la hija de la señora Hofferson- respondió admirado- ¿Sabes?, tu mamá es una de las principales dirigentes del pueblo.

-Órale- respondió desinteresada-¿Por qué no hay gente aquí?, todo es muy sospechoso aquí, no he visto a nadie.

-Tranquila, te llevare a conocer a más gente-dijo mientras la veía- sígueme

Que podía ser más raro para la rubia, que el chico regordete llamado Patapez apareciera por la nada, "ósea todo aquí es de madera suena cuando caminas, imposible que no me haya dado cuenta que él estaba cerca", pensado en que probablemente el chico llamado Parapez Ingerman fuera un fantasma, cerraba los ojos y los abría muy rápido esperado a que el chico desapareciera.

Patapez caminaba rápido y se dirigía a un pequeño salón dentro de la Biblioteca, suspiro cuando llego a la puerta.

-Bueno, son un poco extraños en este lugar-le dijo en voz baja el chicho-pero son buenas personas.

Astrid no le dijo nada, esperando a ver más fantasmas dentro del salón, vio la puerta y noto que tenía una pequeña insignia, era un símbolo le recordó por un momento a esas señas de Hitler, "Puede que maten a judíos aquí" se decía la rubia mientras el chicho gordo se metía al salón.

-Chicos, les presento a la hija de la Señora Hofferson-dijo Patapez mientras se hacía a un lado y dejaba ver a la rubia.

Fue ahí donde vio a 2 chicos y 1 chica de su edad aproximadamente, dos al parecer eran gemelos, estaban idénticos y el otro chico también era algo regordete pero no tanto como Patapez a diferencia de él tenía el cabello color negro y los gemelos eran rubios.

-Así que tú eres la famosa hija de la señora Hofferson-dijo el pelinegro mientras se acercaba a la rubia- mi nombre es Patán Mocoso hermosura- le dijo mientras agarraba su mano y la besaba- y esos babosos de ahí son Brutacio y Brutilda.

-Ok, esto es raro-dijo la rubia mientras se alejaba.

-jajajaja te dijo raro- le reprocho uno de los gemelos- aparte de raro ¡eres tonto!.

-¿Patapez, Patán Mocoso, Brutacio, Brutilda?- reprocho la rubia- ¿me están tomando de tonta?, esos nombres han de ser ilegales en vario estados en América.

-Lamento decepcionarte princesa pero no estás en América, estamos en Berk y nuestros nombres son reales-le dijo la chica llamada Brutildia-Le puedes preguntar a tu mamá, si no nos crees.

Astrid estaba pensando en que responderle a la chica, se molestó con el simple hecho de que la haya llamado "princesa", estaba a punto de abrir la boca, cuando escucho una risa, era la risa de ayer, solo que ahora estaba más cerca.

-¡Chicos!, no van a creer lo que me paso ayer-dijo otra vez a espaldas de la rubia- ¡Oh! Perdón, no sabía que tenían visitas-dijo risueño el chico.

La rubia se volteo nuevamente, al escucharlo y vio a un chico alto, castaño, de ojos de color verde, era bien parecido, pero vio que tenía una prótesis en una de sus piernas, no quiso mirar más y simplemente volteo a su cara.

-Me llamo Hipo Horrendo Abejo lll- le dijo el castaño mientras estiraba su mano.