Disclaimer: No me pertenecen los personajes de "Sorcerer Stabber Orphen".

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Duerme esta noche conmigo

Capítulo 2: "Un extraño regalo"

Hacía ya un par de minutos desde que había abierto los ojos pero el cansancio le hacía imposible levantarse de la cama. Finalmente se armó de voluntad y poco a poco se incorporó apoyando su espalda contra el respaldar.

Recorrió la habitación con la mirada y finalmente se asomó por ventana.

Cleao: -Pensando- ¡Vaya! Que bien he dormido, quizá demasiado. Espero que Orphen y Majic no hayan decidido ir sin mí a la ciudad, aunque conociendo a Orphen seguro aún está durmiendo.

Cuando se desperezó por completo, se vistió y cepilló su cabello decidió salir de la habitación en busca de sus dos amigos. Se paró frente a la puerta de la habitación contigua y suavemente golpeó.

Majic¿Quién es?

Cleao¡Majic soy yo¿Puedo pasar? –Y sin esperar respuesta alguna giró el picaporte y se introdujo en el cuarto-

Dentro estaba Majic acomodando todo el equipaje en el ropero mientras Orphen dormía en la cama más cercana al baño.

Cleao¿Vaya aún sigue durmiendo? –Preguntó sentándose a un costado de la cama donde el hechicero reposaba tranquilamente- Debemos despertarlo –y una sonrisa pícara se dibujó en su rostro-

Majic: - Notando las intenciones de la muchacha dijo asustado- ¿Tú crees Cleao? Ya sabes como se pone el Maestro cuando lo despertamos. Yo no quiero ser a quien golpee por haberlo levantado.

Cleao¡Pero yo quiero ir a las tiendas! –Dijo caprichosamente- Además era él quien quería llegar aquí. Majic ¿Por qué es que quiso venir a esta ciudad?

Majic¿No lo recuerdas? El Maestro dijo que ésta era la ciudad comercial más grande conocida por todos los hechiceros del continente. Existen infinitas tiendas de Magia y Hechicería –agregó emocionado-

Cleao: Cierto –dijo y desvió su mirada hacia la cama donde descansaba

Orphen- ¡Vamos despierta! Ya es hora de irnos, realmente eres muy perezoso. Arriba Orphen.

El hechicero poco a poco abrió los ojos y miró a la rubia quien ahora lo sacudía del hombro. Se incorporó lentamente y le dirigió a su amiga una mirada asesina.

Orphen¡Déjame en paz Cleao! Eres de lo mas fastidiosa ¿Lo sabías?

Cleao¡Despiértate ya¿No querías ir a las tiendas de hechicería? Se hará demasiado tarde si no vamos ahora y no quiero volver de noche.

Se fue incorporando en la cama. Las sábanas dejaban ver solo el torso desnudo del muchacho y sus cabellos que se encontraban todos revueltos lo hacían parecer mas desaliñado que de costumbre.

Cleao: -Sonriendo- Realmente eres un desastre –Dijo mirando el cabello del chico-

Orphen: - Devolviendo la sonrisa con un toque de picardía- Mira quien habla, tú eres de lo más desastrosa, torpe y desaliñada que hay.

Cleao¡¿A quien le dices desaliñada y torpe?!

Orphen: - Sin responder a aquella pregunta de obvia respuesta se sentó en un costado de la cama y se colocó la remera- Vamos ¿No querían ir a la ciudad?

Majic y Cleao: - Sonriendo entusiasmados- ¡Sí!

Orphen: Vaya par de críos... –Dijo negando con la cabeza- Pues entonces en marcha.

Bajaron las escaleras, al pasar por la recepción saludaron amablemente al hombre y se dirigieron a la ciudad. Antes de trazar la ruta de viaje el hechicero negro se paró en seco y miró a sus compañeros. Pensando que quizá era muy peligroso que la muchacha los acompañara a una tienda de hechicería, sabiendo que ella era un imán para los problemas, decidió separar rutas.

Orphen: Bien, Majic y yo iremos a las tiendas de hechicería.

Cleao¡¡¿Qué¿Yo no iré?

Orphen: Tú harás algo más importante, te daré este dinero y te encargarás de todo lo que necesitamos para seguir viajando ¿Sí? Y no te gastes mi dinero en cosas inútiles ¿Entendiste?

La muchacha muy alegre y sonriente ante la tarea encomendada tomó inmediatamente el dinero y se dirigió apresurada a las tiendas de la ciudad.

Majic: Maestro ¿Cree que sea buena idea dejarle dinero a Cleao? Sabe muy bien que ella es un peligro comprando.

Orphen: -Suspirando- Lo se, pero ¿No crees que es aún mas peligroso que ella esté comprando en tiendas de hechicería y magia?

Majic: Tiene razón.

Orphen: Así se mantendrá ocupada.

Cleao¡Leki! No sabes cuanto adoro ir de compras. Sé que Orphen dijo que solo compremos lo necesario para el viaje pero me dio dinero de más y no le hará daño a nadie que compremos un par de cositas extra ¿No crees?.

Recorrió por largas horas las animadas calles de aquella ciudad hasta que finalmente había comprado todo lo que el hechicero le había pedido.

Se detuvieron en la plaza central y se sentaron junto a una bella fuente ubicada en mitad de aquel lugar.

Cleao: Al fin hemos conseguido todo lo que Orphen nos pidió, ahora podremos disfrutar un poco de las compras y...

Se detuvo cuando su vista se fijó en una tienda a unos metros de allí en la que se podían ver en vidriera unos hermosos vestidos y accesorios de mujer.

Cleao¡Mira que bonito ese y ese, y mira ese otro! –Pero su vista quedó cautivada ante uno en particular-

Corriendo entró a la tienda decidida a comprarlo y aunque sabía que Orphen la regañaría por aquello no le importó. Luego de entregarle el dinero a la joven del mostrador salió sonriendo del local y se puso en marcha para buscar a sus amigos.

Tras caminar por un par de calles llegó a una en particular donde solo se veían tiendas de Magia.

Cleao: Seguro están aquí –Se dijo a sí misma cuando finalmente logró divisar a un chico alto y moreno de cabellos oscuros y a un joven mas bajo de cabello rubio, efectivamente eran sus amigos que se disponía a entrar en la última tienda de la calle- ¡Majic, Orphen!

Ambos se voltearon para encontrarse cara a cara con la muchacha. La chica los saludó y les comentó que había terminado lo que le habían pedido.

Orphen: Esta bien, puedes venir con nosotros, ésta es la última tienda que nos falta visitar, pero te lo advierto, NO toques nada, NO rompas nada y NO hables con nadie ¿Quedó claro?

Cleao: -Sonriendo- Si, no te preocupes.

Aclarado esto el hechicero se sintió con suficiente confianza como para entrar a la tienda sin tener que preocuparse de los problemas que pudiera llegar a ocasionarle su compañera.

Una vez adentro los dos muchachos se acercaron al mostrador donde un anciano hombre atendía y comenzaron a ver distintos artefactos mágicos, entre ellos brazaletes, talismanes y libros de hechizos. La chica acatando las órdenes de su compañero y estando por demás de aburrida se mantuvo en el fondo de la tienda recorriendo los grandes estantes con la mirada perdida.

Hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por una anciana que se le acercó y le preguntó si acaso ella necesitaba algo.

Cleao: -Sonriendo- No gracias, es usted muy amable pero estoy con ellos –señalando a los dos hechiceros-

Anciana: Todos necesitamos algo niña–repuso- ¿Sabes? No suelo hacer estas cosas pero toma.

Cleao¿Qué es eso? –Preguntó mirando a una pequeña botellita de cristal que sostenía la señora. El contenido era de un líquido color carmesí y aquella botella era realmente bonita-

Sus ojos se perdían en aquel contenido de color rojo profundo, combinado con un leve toque de azul, lo que daba como resultado un tono ligeramente púrpura. Aquella botellita que resultaba ser fina arriba y ensancharse llegando a la base le parecía muy atractiva.

Anciana: Es una poción mi niña. Tómala, es tuya si la quieres.

Cleao: Realmente se lo agradezco pero no tengo dinero y...

Anciana¡No te preocupes por eso! Es una muestra gratis.

Cleao: - Al oír esto se dibujó en ella una gran sonrisa y un brillo surgió en sus delicados ojos azules- ¿Gratis?

Anciana: Así es... - y susurrando en un misterioso todo añadió- Solo una gota bastará.

Cleao: Miró la botella que ahora estaba en sus manos- ¿Y para que sirve? –Pero al levantar la vista la vendedora ya había desaparecido- Me pregunto ¿A donde habrá ido? –Y sin mas guardó la poción en una de las bolsas de compra que cargaba-

En ese preciso momento Orphen y Majic agradecían al vendedor por la atención y se dirigían hacia la muchacha quien permanecía quieta en el lugar donde la habían dejado en primer lugar.

Orphen: Ya tenemos todo lo que necesitamos Cleao, mejor regresemos al hotel antes de que anochezca así mañana podremos partir a primera hora.

Cleao: - Le sonrió- Sí.

Majic: Estoy de acuerdo. ¿Sabe Maestro? Estas tiendas son realmente sorprendentes, es fascinante la cantidad de cosas interesantes que tienen.

Orphen: Así es. Debes estar muy emocionado por todo lo que hemos conseguido.

Majic: Por supuesto.

Cleao caminaba unos pasos mas atrás mirando con curiosidad la bolsa que contenía aquel objeto mágico que le había sido regalado. "Quizá sea lo que estas buscando, tal vez sea ideal para ti" le dijo aquella vendedora ¿A qué se referiría?.

Majic: Cleao estás muy silenciosa ¿Te sucede algo?
Cleao: Eh, no.

Orphen: Pues entonces apúrate y no te quedes atrás, no es seguro, ya está anocheciendo.

Cleao: - Dedicándole una dulce sonrisa al hechicero en señal de agradecimiento ante su preocupación simplemente le respondió- Si –Y corriendo se adelantó unos pasos para alcanzar a sus amigos-

Finalmente se encontraron en la puerta del hostal, se veía muy distinto iluminado por unos pequeños faroles ubicados a lo largo del camino a la entrada. Todo era muy apacible.

Orphen: Vayan y dejen las cosas arriba. ¡Ah y apúrense que quiero comer!

Los jóvenes subieron inmediatamente como el hechicero les había ordenado. Cleao entró a su habitación y depositó las bolsas que cargaba sobre la cama y dejó aquella misteriosa poción sobre la mesita junto al espejo.

Majic¿Cleao ya estas? Vamos o el maestro se enfadará –Gritó desde el pasillo-

Cleao¡Si! - y se unió a su amigo para bajar juntos hacia el comedor.