Hola a todos...
¿Cómo están?, espero que muy bien y felices. He aquí el segundo capítulo de este fanfic (:
Disclaimer: Hetalia no me pertenece, sino no sería lo mismo e.e
Antonio Fernández Carriedo era un hombre de 26 años, que lucía como un joven de 20. Alegre, cariñoso, siempre con la sonrisa más sincera en su rostro para subirte el ánimo, en fin son muchas las cosas que caracterizaban al español. Siempre lo veías en la calles, con su fiel "Antonieta", tocando éxitos del ayer y hoy, dándolo todo en lo que interpretaba.
Hablemos un poco de su vida personal, él no era una persona pobre y no buscaba pedir limosna, solo lo hacía para ser escuchado y poder ser un cantautor nacional, ese es el sueño que lo llevaba a las calles. La gente necia, que siempre lo veían, con ropa distinta y bien arreglada, comenzó a llamarlo "el vagabundo rico", porque siempre creyeron que él no trabajaba y que no tendría hogar.
Fuera de esa faceta de vago, se escondía un secreto, él vivía con su madre, una mujer que tenía buen vivir, pero lo único que la sacaba de sus estándares de vida era el joven con su guitarra.
-Antonio.- lo llamó ella, mientras tomaba a "Antonieta" de su espalda.
-Oye, ¿qué coño?- la miró molesto.
-Estoy cansada de que siempre malgastes tu tiempo, no me vas a convencer de que has logrado algo en 6 años de "arduo trabajo" en las calles.- murmuró molesta.- Te consigues un empleo decente y te devuelvo a Antonieta.
-Pero, mamá…- comenzó a excusarse el español, pero esta lo detuvo.
-Sin peros, aún vives en mi casa y debes acatar mis reglas.- lo miró molesta.
-Está bien, maldición.- suspiró resignado.- Mañana buscaré un empleo, por Dios.- comenzó a caminar a su habitación, serio.
Como le molestaba seguir viviendo con ella, pero no podía dejarla porque si quería cumplir su sueño, debía mantenerse en un lugar. No quería ser el vagabundo que todos creían.
-Me sangran hasta los cojones esta situación.- gritó molesto, mientras arrojaba su abrigo y de este salía una cajita que contenía un anillo de compromiso.
Antonio la tomó y la miró serio. ¿Cómo se había olvidado de ir a dejarle al francés desconocido su sortija? Suspiró y comenzó a pensar "pobre sujeto, no creía que la chica podía decirle que no".
Comencemos a relatar ese día, extraño pero emocionante que tuvo el español. Se levantó temprano y se fue a las calles a tocar, como siempre. La mañana avanzó, primero fue a tocar a la estación, después a las calles y la finalizó en un restaurante. A un par de cuadras se encontró con Vladimir, su amigo el psíquico.
-Hola Vladi.- sonrió.
-Hey Antonio.- le devolvió la sonrisa.- ¿Quieres que te lea la fortuna?
-Claro.- se sentó frente a él y lo miró.
-Veamos, aquí dice que sin querer te vas a involucrar en una relación amorosa extraña, pero que ya tenía sus quiebres.- suspiró.- Te vas a enamorar de la persona que menos creías, porque te va a importar lo que le pase prontamente.- lo miró.- ¡Ah! Y esa persona es un extranjero.
-Ya estás divagando, ¿yo con un extranjero?- el español estaba bastante confundido, por lo general las predicciones de su amigo eran acertadas, pero no podía creer que llegaría una persona de otro país a moverle el piso.
-Sí, no creas que miento.- sonrió el psíquico.- Vas a tener problemas en casa con tu madre y te va a quitar algo muy importante… así podrás acercarte más a esta persona.
-¿Cómo que mi madre me va a quitar algo?- inquirí.
-Tranquilo, mientras cumplas con sus estándares, te lo devolverá.- guiñó su ojo y señaló la fila que tenía detrás.- Es todo lo que puedo ver ahora, si quieres saber más, tienes mi número o puedes buscarme donde siempre.
-Lo haré.- sonrió y se despidió con un ademan.
Siguió caminando, mientras pensaba en las cosas que le había dicho el joven psíquico. ¿Un extranjero?, pamplinas. No pasaría ni aunque Madrid se llenase de ellos. Se detuvo cerca de la joyería que estaba en descuento, ya que creyó que más gente pasaría por ahí y se dispuso a cantar "Alguien soy yo", de Enrique Iglesias, porque le dieron ganas de cantarla.
"Tú, no sabes quién soy yo
No sé quién eres tú
Y en realidad
Quien sabe que somos los dos…"
La gente comenzó a acercarse a él, mientras seguía tocando a Antonieta y cantaba con el corazón.
"Y yo, como un secuestrador
Te persigo por amor
Y aunque tú no sepas
Mi dirección, mi apellido y mi voz
Y la clave de mi corazón…"
La canción siguió con el coro de los transeúntes cercanos, sobretodo de las mujeres, quienes estaban más que encantadas con la voz del chico. Después no hubo más interrupciones de las personas reunidas, hasta el segundo coro.
"Y en el fondo de mi vida,
No me queda otra salida
Que no seas tú…"
El español, después de eso hizo un pequeño solo de guitarra y volvió a cantar.
"Tú, no sabes quién soy yo
No sé quién eres tú
Ya somos dos…"
Comenzó a llenarse cada vez más, incluso le resultaba incomodo estar entre medio de toda esa gente, por lo que subió el escalón de una casa y siguió cantando.
"Alguien te quiere
Alguien te espera
Alguien te sueña
Y tú no sabes que soy yo
Alguien te piensa constantemente
Alguien te busca y por fin te encontró…"
En ese momento exacto, se dio cuenta de que un joven rubio, de ojos azules, con la mirada fija en él, sonreía mientras lo observaba… él no pudo desviar la mirada de aquel sujeto, aunque pareciera un psicópata al hacerlo. Siguió cantando hasta que la canción terminó. La gente, como siempre, dedujo que él hacía esto por dinero, por lo que pusieron billetes en una taza que se encontró mientras caminaba.
Antonio estaba a punto de irse, pero la voz de una persona lo detuvo.
-Eres bueno.- murmuró el hombre que estuvo mirando en la canción.
El español se dio la vuelta y le sonrió.- Muchas gracias tío.- dijo, mientras lo observaba con detenimiento. Su cabellera rubia llamaba demasiado la atención, sus ojos azules eran como sumergirse en el mar, su barbita que le daba un toque masculino, estaba bien cuidada y recortada, su altura le era muy interesante y cuando habló, se percató de que su acento no era como el suyo, por lo que dedujo que era extranjero.- Veo que es la primera vez que vienes por estas calles.- murmuró sonriendo, para pasar desapercibido el análisis a cuerpo completo que le realizó con la mirada.
El francés obviamente le dijo que había pasado por la joyería y le intentó dar limosna, que aunque el español lo rechazara, este insistió en darle un poco de su dinero. Una vez que le dio el dinero, se fue caminando por las calles como siempre lo hacía.
Antonio se confundió por un momento, sabía que Vladimir iba a acertar, pero no que sería tan cercana la predicción. Comenzó a cuestionarse si el haber visto al francés fue su destino predicho por el psíquico o fue pura coincidencia.
Siguió caminando por las calles, hasta la noche, donde se cruzó con un restaurante donde había una "tocata en vivo". Ingresó y pidió que le dejaran tocar, obviamente los dueños no se negaron y se instaló en el escenario, ya que aún era temprano para que llegaran los demás que tocarían.
-Buenas noches, mi nombre es Antonio Fernández Carriedo y ella es "Antonieta".- señaló su guitarra, aunque sabía que a nadie le interesaría el nombre de su amada chica.- Tocaremos música varia para su entretención, espero les guste.- sin hacerse esperar, comenzó a tocar.
Toda la gente lo miraba, de eso estaba consciente, pero a él no le importó porque su mirada se encontraba fija nuevamente en el francés que se encontró hace un rato. Se volvió a cuestionar si esto era su destino predicho o si fue una simple coincidencia, cuando de repente el hombre dirigió su mirada a la entrada. Sin dejar de tocar y de cantar, dirigió la mirada a una chica rubia, de lentes y bastante seria.
"Ya veo, tiene novia", pensó para sí mismo el español, mientras por acto reflejo, no dejaba de tocar la nota final de la canción que interpretaba en ese momento. Todo se volvió silencioso, porque la gente comenzó a mirar al rubio pedir matrimonio a la muchacha que tenía en frente.
-Pues, desde hace mucho tiempo quiero hacer esto…- suspiró el francés.- Eres la persona que más tiempo me ha soportado y la persona a la que más he amado en la vida, querida.- sonrió. Se escuchó un "awww" de las personas que escuchaban atentas la propuesta.- Sé que tienes tu pasado y yo también, pero a mí no me interesa eso, prefiero pensar en mi futuro y entre mis planes estás tú.- fue ahí cuando él sacó el anillo de compromiso y se arrodilló frente a ella.- Alice Kirkland, ¿te casarías conmigo?- el español también estaba bastante atento, sabía por la mirada de Alice que ella no iba a dar una respuesta afirmativa.
Cuando se negó y se fue del restaurante, el español miró al francés apenado. A pesar de todo, no le gustaba ver a la gente así. Se iba a acercar, cuando el francés comenzó a pagar la cuenta y se fue a paso lento del lugar. Se acercó a la mesa, mientras suspiraba y en ese momento se dio cuenta de que se le había quedado la caja.
-Mierda, estúpido francés.- corrió a la salida y lo buscó con la mirada.
"¿No será tan complicado verdad?, es solo seguir a la cabellera rubia elegante que parece de una chica", se dijo a sí mismo el español, pero cuando se dio cuenta de que no lo encontraría y que no podía alejarse mucho del restaurante por Antonieta, regresó, tomó su guitarra, dio las gracias y se fue sin más.
Comenzó a divagar un poco por las calles, buscando el rastro del rubio, pero no lo encontró. Se cansó de seguir buscando y se fue a casa, ahí fue cuando tuvo la discusión con su madre y le quitó a Antonieta.
-En fin, mañana debo ir a las empresas para buscar empleo.- suspiró, mientras guardaba la caja de nuevo en su bolsillo y se colocaba su pijama.
Se durmió tranquilamente, mientras aún tenía en su mente lo que le había dicho Vladimir, lo que había pasado con el francés cuyo nombre desconocía, el rechazo de la pareja de este, y lo más importante, aun se seguía preguntando si todo era su destino o mera coincidencia. Se despertó a las 3:30 am, con bastante sed y bajó a la cocina a beber un sorbo de leche, mientras aun pensaba como devolverle el anillo al chico.
Había decidido en ese momento que lo mejor era buscarlo por toda Madrid si fuese necesario, mientras buscaba empleo. Subió nuevamente a su habitación y se volvió a dormir, aunque su convicción era distinta, estaba dispuesto a encontrar a ese rubio rechazado para entregarle lo que quizás le causaría dolor, pero que al fin y al cabo le pertenecía y obviamente, lo que más le afecta, recuperar a su hermosa Antonieta.
¡ESPERO TE HAYA GUSTADO!
Ahora podemos ver los pensamientos de Antonio y además, vimos algunas explicaciones de lo que pasará en capítulos posteriores (:
Como siempre, sus reviews me ayudan a continuar la historia y a tener una perspectiva del lector. De antemano, muchas gracias por los reviews del primer capítulo y por leerlo (:
kissbuch: Muchas gracias por los ánimos (: me alegro mucho leer tu review (: por cierto, bienvenida a mis escritos, espero que te agraden y no te decepcionen en ningún momento e.e Aún no sabemos que pasará con Alice y Francis, pero se resolverá en los siguientes capítulos, así que espéralos con ansias.
Atashi-sama: El Ore-sama debía ser el jefe, en el otro fic lo dejé muy mal en el puesto social XDDD además, ahora tendremos una vista más privilegiada de Antonio y como ve realmente al tío rubio XDDDD en fin, espero te siga gustando :3
Sin más que decir, nos leemos la próxima semana...
Au revoir~
