Muchas gracias a todos aquellos que me mandaron reviews me hicieron muy feliz, aquí está el segundo capítulo, espero lo disfruten. Ah y por cierto esta historia se me ocurrió un día que estaba viendo la Bella y la Bestia xP así que si encuentran escenas similares no es coincidencia.

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The Blossom & the Weasel

-Fui amable pero me rechazo- grito entrando a mi habitación - ¿Qué pretende que haga? ¿Suplicar?- golpeo la pared- Itachi Uchiha no le suplica a nadie me siento enfrente de mi escritorio y tecleo unas claves en la computadora- veamos que hace- doy enter, en mi pantalla aparece la recamara de Sakura quien se encontraba bocabajo en su cama.

-Por favor Sasuke ven por mi pronto- la oigo decir entre sollozos-no quiero estar aquí- aprieto esc y la imagen de Sakura se cierra.

-A quien engaño… ella siempre vera a mi hermano con ojos de amor, sin importar lo que yo haga- me recargo en la silla- es inútil- cierro los ojos.

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Abro la puerta lentamente y me asomo, al ver que no había nadie salgo cautelosamente y me dirijo a donde creo yo esta la cocina.

-¡Oh no!- oigo a alguien decir a lo lejos pero sigo mi camino, al llegar a la cocina me encuentro con la señora Hiroko y el hombre que me indico que la cena estaba servida.

-Me alegra que haya salido señorita- me dice cordialmente – mi nombre es Tadashi y soy el encargado de la casa- toma mi mano y la besa, le sonrió asombrada por el saludo- él es Youta- un hombre de complexión delgada llega detrás mío.

-Es un placer conocerla- toma mi mano y repite lo que hizo el primer mayordomo.

-Dígame ¿Qué podemos hacer para que su estadía sea más cómoda?- retiro mi mano de las atenciones de Youta.

-Pues si no es mucha molestia, me podrían dar algo de comer- pido extrañándome por la comodidad que sentía al estar con estas tres personas a quienes acababa de conocer.

-¿Quieres comer?- me pregunta la señora Hiroko entusiasmada, le sonrío y asiento- entonces a trabajar- se voltea, va al refrigerador y comienza a prepararme algo.

-Recuerden lo que el amo dijo- Tadashi dice entre dientes.

-Tonterías no pretendo dejar a esta niña sin comer- le responde sin voltear a verlo.

-Está bien, denle pan y agua- la señora Hiroko voltea para mirarlo duramente, mientras tanto yo veía todo entretenida.

-Tadashi… no seas así, no vas a dejar que una dama muera de hambre ¿o sí?- le pregunta Youta para calmarlo- además hace tanto que no tenemos invitados- me sonríe- por favor sígame- lo sigo, me lleva al comedor y me ofrece un asiento- en un momento más viene su cena por favor no desespere- le sonrió, después de unos minutos llega la señora Hiroko con platos de muchos colores, había arroz, sushi, salchichas en forma de pulpo, rollitos de huevo, manzanas en forma de conejo y una gran variedad de galletas.

-Muchas gracias- digo y comienzo a comer, después de casi terminar todos los platillos, doy un suspiro de satisfacción- ya no puedo más- mis tres acompañantes sonríen- todo estuvo delicioso- le digo a la mujer de cabellos canos- muchas gracias- me sonríe.

-No hay de que mi niña, me alegra que lo hayas disfrutado- se pone de pie y comienza a recoger los platos de la mesa.

-Por favor permítame ayudarla- me pongo de pie, tomo algunos de los platos, los llevo a la cocina y dejó en el lavabo.

-Señorita ya es tarde, debería irse a dormir-me apresura Tadashi, más me sentía tan llena que si me recostaba temía devolver lo que había comido.

-Después de comer tanto no creo poder recostarme- le respondo honestamente- nunca había estado en una mansión y me gustaría recorrerla si es posible- le pregunto.

-Te lo enseñare- se ofrece Youta, mas Tadashi pone cara de disgusto.

-No sé si sea tan buena idea- le dice al oído Tadashi a Youta- No debemos dejar que metal a nariz en ciertos lugares ¿entiendes?- le pregunta creyendo que yo no podía escuchar.

-Por qué no me lo enseñas tú, parece que sabes mucho- le digo coqueta, él inmediatamente se sonroja y asiente.

-En eso tiene usted mucha razón señorita- ipso facto me llevan a recorrer el castillo Youta y Tadashi, la señora Hiroko se había quedado en la cocina. Tadashi estaba balbuceando una gran cantidad de cosas a las cuales no les estaba prestando atención, mi atención se encontraba nuevamente en el decorado rustico de la casa, aquellas estatuas de mármol negro que adornaban la casa tenían formas bastante escalofriantes ¿Por qué alguien decoraría su casa tan lúgubremente? Mi atención se enfocó en una puerta que se encontraba entre abierta, la abro y descubro que había unas escaleras que subían.

-¡Señorita! –me grita Tadashi y se coloca enfrente de mi junto con Youta para detenerme.

-¿Qué hay ahí arriba?- pregunto, la curiosidad carcomiéndome.

-Nada señorita nada, ¿Qué puede haber de interesante en un ático?- me responde nervioso.

-¿Así que ese es el ático? –Me asomó- ¿Qué está ocultando Itachi ahí?- les pregunto, ambos comenzaron a sudar.

-El amo no tiene por qué ocultar nada- esta vez responde Youta.

-Entonces no está prohibido- yo sonrío pícaramente y me cuelo ente ellos para comenzar a subir las escaleras.

-¿No le interesaría conocer alguna otra cosa?- me pregunta Tadashi, mi mirada fija en lo que podría estar arriba.

-Que tal la biblioteca, la sala de juegos o quizá… ¿el invernadero?- al decir invernadero logran que me detenga.

-¿Tienen invernadero? –pregunto entusiasmada, mis acompañantes asienten a la vez.

-Es enorme, con plantas de todo tipo- me explica Youta- traídas desde exóticos lugares-comenzaron a caminar en dirección al invernadero, en un principio los seguí pero al curiosidad que sentía era tan grande que silenciosamente di media vuelta y subí. EL lugar estaba cubierto de polvo, la única luz provenía de la luna, en el había aún más estatuas aterradoras y cuadros también, un cuadro desgarrado llamo mi atención causando que chocara con una mesa de centro afortunadamente la detuve antes de que cayera, lentamente camine al cuadro e intente acomodar los rasgaduras pero algo llamo mi atención, los rayos de luna daban directamente a otra mesa de centro donde se encontraba un cuaderno, lo tome entre mis manos y lo abrí en una página cualquiera, sin embargo, la repentina aparición de Itachi me asusto causando que soltara el cuaderno

-¿Por qué entraste aquí?-me pregunta Itachi, sus ojos rojos.

-Pe…perdón- titubee, Itachi tomo el cuaderno y se lo guardo.

-¡Te dije que no entraras aquí Sakura!- me grita haciéndome retroceder.

-Yo… no pensé que fuera malo- le respondo intentando ocultar mi miedo.

-¡Aquí se hace lo que yo digo! – golpea la mesa haciendo un estruendo - ¡nunca vuelvas a desobedecerme!- manda a volar la mesa, me doy media vuelta y salgo corriendo, bajo las escalera, cruzo la sala.

- ¿Sakura?- me llama la señora Hiroko, yo solo sigo corriendo para salir de esta prisión, salgo al jardín y descubro que se encuentra cubierto de nieve ,mas no me importo mi falta de ropa y seguí corriendo, yo estaba aterrada ¿sería Itachi capaz de hacerme algo solo por subir al sótano? ¿Me estará siguiendo en estos momentos? Este tipo de preguntas me atormentaban, corrí y corrí hasta que mis piernas no pudieron más y me colapse en la nieve, mi respiración era agitada, cuando por fin me calmé unos hombres vestidos con harapos se acercaban a mí.

- ¿se encuentra bien señorita? – Me preguntó uno de piel blanca cual nieve y ojos color miel, por favor permítame ayudarla- me sonríe y estira su mano, yo la tomo contenta.

-Si muchas gracias- me ayuda a ponerme de pie.

-Me alegro mucho- comienza a caminar, yo lo sigo, después de todo no tenía ni la más mínima idea de donde me encontraba, de pronto se detiene y me voltea a ver con una sonrisa torcida – porque ahora tu vendrás con nosotros- retrocedí unos cuantos pasos solo para chocar contra el troco de un hombre, tenía una cicatriz en medio de su frente.

-¿A dónde vas?- me toma de los brazos y sonríe de la misma manera que su compañero – esta le va a gustar al jefe- le dice al de ojos miel, es otro asiente y comienza a caminar.

- Por favor suélteme- les pido amablemente, ellos nada mas ríe mientras yo comienzo a moverme para liberarme del agarre de aquel hombre.

-Si no quieres que nada malo te pase en este bosque, es mejor que te calmes- me dice al oído mientras lo lamia, una sensación de asco y abandono recorrió mi cuerpo, ya nada podía yo hacer, me encontraba perdida en un bosque a merced de estos hombres, nadie vendría por mí, comencé a llorar en silencio ¿acaso es así como mi vida terminaría?

-Suéltenla- oigo decir a una voz masculina, alzo mi rostro – ahora- les ordena, los hombres nada más ríen.

- ¿Y tú quién eres para darnos ordenes? – le pregunta el oji-miel sacando una navaja- mejor vete, esta ves te dejare vivir- Itachi comienza a reir, yo la miro extrañada.

- ¿Tú? ¿Dejarme vivir?- le pregunta incrédulo- no digas tonterías- el oji-miel lo mira sorprendido.

-No quería lastimarte, pero tu arrogancia no me deja otra opción- se le abalanza con la navaja e intenta darle en el cuello, pero Itachi lo esquiva fácilmente, golpeándolo en las costillas, el oji-miel cae de rodillas.

-¡¿Qué crees que haces?- le grita el hombre con la cicatriz, Itachi no le responde- este será tu fin- me arroja contra el piso, afortunadamente la nieve disminuyo el golpe.

-Lo dudo mucho- oigo que le dice Itachi a mi captor, esto lo enoja mas y se arroja en contra de él, Itachi cae de espaldas mientras el hombre lo tenia aprisionado con sus piernas y le golpeaba el rostro con sus puños, entretanto el oji-miel se ponía de pie para patearle las costillas.

- ¡No! ¡Déjenlo por favor!- grite desesperada, esto hizo que ambos atacantes voltearan a verme- por favor ya no más- les pido con lágrimas en los ojos, aprovechando que ya no lo estaban golpeando Itachi dobla su pierna y golpea en su parte noble al hombre con la cicatriz, quien se dobla por el dolor permitiendo que Itachi se pusiera de pie y le pateara el rostro rompiéndole la nariz, el otro le lanzaba un puño, Itachi lo detuvo, lo tomo de la muñeca, lo jalo haca abajo y lo estrello contra su rodilla. Mi respiración era agitada nuevamente, con ayuda de un árbol me puse de pie y camine hacia donde se encontraba Itachi al cual logre detener antes de que se desplomara.

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- ¿Do… dónde estoy?- intento levantarme, pero un gran dolor en las costillas me detiene- ¡agh!- me quejo, mas lo vuelvo a intentar.

-¡Detente! -me grita Sakura, la miro molesto, ¿Quién se cree ella para darme ordenes? nuevamente intento sentarme, ella corre a mi lado y me detiene.

-Si quieres poder levantarte de esta cama para mañana el día de hoy tienes que reposar-me empuja cuidadosamente hacia atrás- y basta de esas miradas- me reclama, ahora la miro sorprendido ¿me está desafiando? A punto estoy de responderle cuando me comienza a limpiar unas cortadas que tengo en los brazos, sin poder controlarlo hago una mueca de dolor- tranquilo- alejo el brazo de ella- anda sé que duele pero no hagas eso- me dice mientras evito que tome mi brazo- ¡Itachi estas siendo infantil!- me regaña y toma mi brazo apretando las heridas.

-Eso me dolió- le reclamo.

-Si no me hubieras quitado tu brazo eso no habría pasado- nuevamente me regaña.

-Si no te hubieras escapado, esto no me habría pasado- le respondo utilizando el mismo tono que ella conmigo.

-De no haberme asustado no habría escapado- me contesta, yo me quedo con la boca abierta sin saber que decirle.

-Debiste haberme obedecido- le demando, ella me mira incrédula.

-Pues tú tienes que aprender a controlar tu temperamento- después de eso ambos callamos, me volteo para no verla a los ojos- te va a doler un poco- me advierte, segundos después un ardor comienza a recorrer mi cuerpo, cierro los ojos.

-Gracias por salvarme- sopla suavemente en la herida, yo abro los ojos y volteo, nuestras miradas se cruzan- Sasuke me conto que de niños su padre les enseño técnicas de combate- me comenta, yo la escucho atento- pero jamás pensé que fuera a presenciar la pelea de un Uchiha- termina de decir.

-No fue nada…no te preocupes- le respondo y dejo que me atienda las heridas.

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-¡Demonios!- grito sin poder evitarlo- ¿dónde estás Sakura?-pregunto al aire esperando que mi esposa responda.

-Tranquilo Sasuke, ya verás que la encontraremos- me dice mi ahora mejor amigo, su rostro que generalmente porta una sonrisa ahora se encuentra con el ceño fruncido a pesar de que intenta darme ánimos.

-¿Cómo quieres que esté tranquilo si mi esposa fue raptada justo antes de nuestra luna de miel?- le pregunto enojado.

-Yo… no se…- me dice con la cabeza gacha.

-La buscare en cada rincón Naruto…-aprieto mi puño-no importa lo que tenga que hacer- golpeo la pared con toda mis fuerzas ignorando el dolor, que no se podía comparar con el dolor de no tenerla a mi lado.

-veras que la encontraremos pronto- pone su mano en mi hombro para mostrarme su apoyo.

-Lo que mas me preocupa es que le hayan hecho algo- me recargo en la mesa y agacho mi rostro- te juro que si le pasa algo, jamás me lo perdonare- digo en susurro.

-Sakura es una mujer fuerte Sasuke- se sienta- yo se que no va a dejar que nadie le haga nada- me responde.

-Yo se…- me siento en la silla al lado de mi amigo ¿Por qué tenía que pasar algo asi en estos momentos? Hecho mi cabeza para atrás y cierro los ojos.

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Bueno aquí los dejo por ahora, espero les haya gustado el capi y que no dejen de mandarme reviews con sus comentarios. Cuídense, espero verlos o mas bien leerlos el próximo capítulo C: