segundo one shot, continuación del anterior.
Situaciones subidos de tono.
Espero el final les guste, es algo que se me vino a la mente y me enterneció imaginármelo, lean y me entenderán.
CADA PIEZA EN EL AMOR
2. PENSANDO EN SERIO
Al mañana siguiente Spike sintió la luz del sol reposar sobre su frente, había amanecido. Se dejó llevar por el aroma de la Valentine impregnado en la almohada y las sabanas blancas. Aumentando el placer de relajarse como hace mucho no lo hacía, miró a la mujer a su lado, desnuda boca abajo, con la sabana a la altura de la cadera, la miró con admiración, recorrió con la mirada la espina dorsal de porcelana, su espalda limpia pura a diferencia de la suya, llena de cicatrices. En complicidad con la mirada dirigió su mano izquierda deslizando sus dedos sobre la columna de la peli violácea, la sintió moverse ligeramente y dar un respingo pero Faye no se despertó. La suavidad de la piel le hizo estremecerse y lucho contra su lujuria para no despertarla, la hubiera tomado de nuevo, pero prefirió dejarla descansar, al fin y al cabo la noche anterior desde que llegaron al departamento de la romani, no le había dado tregua, apenas cerrada la puerta se abalanzó contra ella, le quitó la ropa y le hizo el amor una otra vez, como sus cuerpos les permitieron, la última vez hasta hace un par de horas, en que la mujer se quedó dormida, cansada por la excesiva actividad física.
-"Dormida, luces como un ángel"- pensó Spike mientras jugaba con el cabello de Faye con sumo cuidado- "Si tan sólo despierta, fueras igual de angelical, pero eres todo lo contrario"- bufó en su pensamiento. La Faye que tenía enfrente descansando, era la clara oposición de la Faye con la que diariamente había convivido en la Bebop, en el pasado. – "Llámame lunático, pero eres justo lo que necesito"- Spike comenzó a reflexionar.
Al principio Spike se sintió un poco inseguro con respecto a la reacción que tendría Faye al verlo, le tomó todo un año, primero, averiguar en donde estaba la romani, segundo, juntar el dinero suficiente para permitirse ser un cliente más de ése club de masajes y tercero, lo más importante, reunir el valor necesario para llegar sin culpas a su cometido. Tratar de ser de nuevo parte de la vida Faye. El impulso de encontrarla fue inexorable, el saber que Faye era parte de su vida de alguna u otra manera lo sorprendió, pensó en ella cuando regresó a la Bebop, pero se limitó a esperar por ella, esperanzado a que como siempre cada que la ojiverde se iba de la nave que llamaba su hogar, regresaría sea cual sea el tiempo que le llevara, pero siempre regresaba. Sin embargo, la paciencia de Spike que de por si era poca, se acabo antes de lo previsto y decidió entonces, que si ella no iba a él, él iría con ella, para ser parte de su vida de nuevo, así lo quisiera Faye o no.
Miró el reloj posado en el pequeño mueble junto a la cama, dio un respingo, quería disfrutar en su totalidad el día y de paso la siguiente noche con Faye, pero no quería forzarla a nada, no por el momento, convencerla de dejarlo regresar con ella era una tarea compleja, pero no imposible, despacio sin prisas lograría su premio. Con cuidado para no despertarla, se levantó de la cama, tomó su ropa y así desnudo se dirigió al baño para tomar una ducha fría, mientras hacía tiempo a que la romani despertase.
Minutos después Faye comenzó a sentir un ligero frío en la espalda, así adormilada y sin despegar la cabeza de la almohada, tentó la cama y sintió las sabanas frías también sin nadie junto a ella. Entonces reaccionó, como un rayo de luz se le vinieron a la mente los recuerdos de lo que había ocurrido, Spike en la mesa de masajes, Spike dentro de ella, Spike en esperándola en el callejón obscuro, Spike y ella en su departamento, Spike encima de ella una y otra vez hasta casi el amanecer.
-"El maldito es insaciable"- pensó divertida pero con un rubor en las mejillas reflejo de un ligero pudor. Entonces Faye se enderezó, quedó sentada con la sábana cubriéndole el pecho. Pasó una mano por su cabeza para aplacar el cabello rebelde de la mañana. Miró el reloj y suspiró, ya era avanzada la mañana. Después con la mirada recorrió su propia habitación y se horrorizó al no encontrar nada, ni una pista de la estancia de Spike aquella noche, no encontró su ropa a simple vista, lo que logró enfadarla consigo misma y con él también.
-"Idiota, idiota"- se dio un par de golpes con la palma de su mano en la frente, regañándose a sí misma- "Lo sabía, el maldito consiguió lo que quería y se largo"- volvió a bufar en su mente. La historia de su vida estaba acostumbrada, pero al tratarse del Spiegel, sí que dolía. – "El muy hijo de puta"- se sintió entristecer y así como estaba apretó más la sabana contra su pecho, desquitando parte de su frustración, la cual no duró mucho pues pudo escuchar la puerta del baño abrirse.
-Espero no te importe, tomé la primera toalla que encontré- le sonrió.
Faye dirigió la mirada en dirección al dueño de aquella voz y lo vio ahí parado en la puerta del baño con su cara de idiota sonriéndole, con una toalla blanca frotando su cabello, fuera de eso, estaba sin vergüenza alguna mostrándose ante ella completamente desnudo. Lo recorrió con la mirada entre sorprendida, nerviosa y molesta, admirando ese cuerpo de mármol bronceado. Spike se acercó unos pasos más con firmeza y se detuvo al borde de la cama frente a la peli violácea.
-¿Por qué esa cara, te juro que no me acabe el agua caliente?- le provocó- ¿o estás molesta porque no te espere? Si es eso no hay problema, con gustó volveré a ducharme contigo- le guiñó el ojo de manera seductora.
-Eres increíble- le contestó molesta ante aquella insinuante mirada.- Eres un cínico bastardo-
-Buenos días a ti también, Faye- le respondió sarcástico, pero sin moverse de su lugar dejando la toalla húmeda reposar alrededor de su cuello y se llevó las manos a la cintura. Después de unos segundos de mutuo análisis emocional, volvió a romper el silencio- ¿Y bien que quieres hacer hoy?- le dijo observándola detenidamente. Así como estaba la ojiverde, se le antojaba de sobremanera, su cabello ligeramente alborotado, sabiéndole desnuda bajo las sabanas, reflejando la luz del sol que entraba de la ventana de la habitación sobre su piel blanca- O prefieres que darte dentro de esa cama batiéndote conmigo todo el día, está bien por mi- la recorrió con la mirada desnudándola con el recorrido. De cualquiera de las dos maneras, no iba a dejar esa habitación antes de un nuevo revolcón.
-Lamento arruinarte el momento- le dijo Faye desde su posición- Pero antes de que sigamos con ésta grata reunión- dijo en tono sarcástico- Me puedes decir ¿qué significa todo esto?- hizo una seña circular con la mano.
-No entiendo- respondió fingiendo el Spiegel. Por supuesto que sabía hacia dónde se dirigía la conversación.
-¡Joder, sabes perfectamente de qué diablos estoy hablando!- Faye se exaltó un poco- No quiero esto- lo señaló con su dedo índice. Que desde la perspectiva de Spike apuntaba hacía su parte baja. Así que bromeó.
-Pues disculpa si te malentendí- le respondió frustrado el ex asesino- Pero ¡esto!- señalando con ambas manos hacía su masculinidad posada poco más abajo de la altura de su cadera- Es exactamente lo que querías, hasta hace un par de horas- finalizó.
Lo que sintió a continuación fue el choque de la almohada que ocupó minutos antes contra su rostro. Al quitar la almohada pudo mirar a una muy, pero muy sonrojada y molesta Faye.
-¡Imbécil!- le soltó la romani- Me refiero a esto- señaló con la misma mano en ambas direcciones a donde se encontraban cada uno- Tu y yo- se quedó callada esperando la reacción de su compañero, después continúo- Siendo compañeros sexualmente compatibles-
-Ah, te refieres a esto- dijo Spike imitando el movimiento que Faye hizo con anterioridad- Según lo veo, no tiene nada de malo, somos un par de adultos, jodidamente problemáticos que disfrutan de los placeres del sexo, porque admítelo Romani, tu y yo juntos- soltó un silbido corto- nos quemamos el uno al otro- Miró a la ojiverde a los ojos- De haber sabido que entre nosotros íbamos a tener el mejor sexo que he probado, lo habría hecho desde hace mucho tiempo antes- finalizó.
Y es que era verdad, el Spiegel desde hace mucho no se sentía tan bien al estar con alguien, el sexo casual era una cosa, pero hacer el amor con Faye Valentine, bueno, digámoslo así, nunca se imaginó que esa frustrante mujer, la que le sacaba enojos y se metía en problemas de los que él tenía que rescatarla a veces, le proporcionaría la calidez, la pasión y el éxtasis que hacía mucho no probaba y que aún más no quería dejarla ir.
Por su parte Faye, no podía creer lo que había escuchado, tiempo atrás hubiera pensado que se trata de una estúpida broma de mal gusto de su compañero, pero viéndolo ahí parado frente a ella, desnudo y vulnerable, sabía que las palabras de Spike estaban entonadas de verdad, se sintió feliz, pero al mismo tiempo volvió a entrar en ella un miedo, que no resultaba fácil de omitir. El sexo es magnífico, pero nada más ¿y si Spike no quisiese algo más?, ¿si para él era el inicio de un acuerdo mutuo de sexo libre de compromisos? Eso estaba muy lejos de lo que Faye en realidad quería, era más de lo que podría soportar, porque aunque el trato era por demás tentador, a la larga como siempre en todo lo que respecta a ella y el ex asesino, Faye saldría perdiendo, tontamente porque lo seguía amando. No iba a permitir que la lastimara otra vez, era mejor cortar todo de tajo, antes de que si libido y su poca voluntad para con él, hablasen por ella.
-Eso no lo niego- dijo seriamente la peli violácea- No puedo negar que lo de anoche fue, electrizante- pasó saliva- pero no me puedo permitir, que esto se vuelva sólo exclusivamente sexual, ya no soy lo suficientemente fuerte para que me rompas… rompan- se corrigió- de nuevo el corazón, ya he tenido suficientes experiencias y nada bueno ha salido de ello, debo pensar en serio lo que quiero para el resto de mi vida; fue el mejor sexo que he tenido en mi vida desde que recuerdo y me alegro de que haya sido contigo, pero ¡Diablos Spike!- expresó- si es sólo eso lo que quieres, entonces será mejor que te vayas, vete y déjame aquí, finge que nunca me encontraste y no vuelvas nunca- Agachó la cabeza apretando una vez más las sabanas contra sí misma, dejando oculto su rostro para que Spike no pudiera verle el rostro entristecido.
De pronto sintió como Spike saltaba sobre la cama quedando frente a ella, acercando se para tocarla, con una mano en la barbilla de la mujer, hizo que lo mirara.
-¿En verdad es lo que quieres, que me olvide de todo y que me vaya?- le preguntó en un casi susurro, acercándose a unos milímetros de sus labios.
-No- respondió Faye con firmeza- Lo que realmente quiero, no estoy segura de que estés dispuesto a dármelo, quiero que me ames- le susurró y ella también se acercó a él, sólo unos milímetros de espacio personal los separaba- Ámame, Spike Spiegel- Lo besó.
Ambos se besaron como si de su supervivencia se tratase, Spike la tomó del cabello a la altura de la nuca y la jaló más contra si para profundizar el besó, Faye gimió en respuesta al acto cometido, buscaron un largo rato la lengua del otro, trazando en ellos el sabor de quienes apasionados por naturaleza, actúan en falsa frialdad para su protección. La pasión rodeo sus bocas y comenzaba a envolver sus cuerpos también. Pero antes de que fuera más difícil despegarse la peli violácea rompió el beso, empujando ligeramente pero con fuerza el pecho a Spike.
-"Maldición, Faye"- le maldijo mentalmente el hombre, por haberle frustrado lo que debía continuar.
-Por favor, Spike- le nombró tibiamente- No juegues conmigo ahora, me encantaría poder aceptar así como así un contrato sexual, pero la verdad es que no puedo, te amo demasiado pero reciente independencia me impide renunciar a mi derecho de exigirte un compromiso a cambio- le dijo en tono serio, acariciando con sus finos dedos los pectorales de Spike- Lo que más quiero es que me ames y si no puedes hacerlo es tu oportunidad, para irte- giró el rostro hacia el otro lado ocultando su vulnerabilidad, iba a ponerse de pie, pero Spike la sujetó de la cintura y la volvió a tumbar a en la cama, así como estaban desnudos, Faye pudo sentir de nuevo la firmeza de Spike entre sus caderas.
-Entonces te diré lo que yo quiero- le dijo Spike tumbándose completamente encima de ella clavándole la mirada- Te quiero a ti Faye Valentine- la besó de nuevo, esta vez despacio pero con igual pasión, después se separo para volverla a mirar- Maldita seas Faye, desde que regresé, no, mucho antes de siquiera irme, te metiste en mi mente como una maldita punzada, que me jode durante todo el puto día, más aún, te me metiste tanto que incluso invadiste mis sueños- le dijo a una atónita romani- Primero no lo entendía, después estaba reacio a creerlo, hasta que acepté que ocuparas un espacio en vida, pero debía resolver primero mi pasado, cuando regresé, tu ya te habías ido, esperé por ti todo este año y cuando no regresaste temí haberte perdido, entonces decidí venir a buscarte y aquí me tienes, rendido ante ti, buscándote dispuesto a no dejarte ir otra vez- le sentenció. Pronto quitó la sabana que estorbaba entre ellos, quedando completamente juntos, sintiendo la temperatura del otro.
-Spike, yo…- iba a decir algo pero el aludido la interrumpió.
-Shhh- le besó el cuello- Aún no he terminado- le susurró en el oído y posteriormente le lamió y le dio un ligero mordisco en el lóbulo de la oreja izquierda, lo que hizo que la mujer se estremeciera, retorciéndose hacia él, mezclando sus intimidades con más intensidad- Abré las piernas- le ordenó otra vez al oído aprovechando el movimiento de Faye, ésta sin poner resistencia perdida entre las palabras de Spike y lo que le estaba haciendo sentir, cedió. Entonces de un movimiento rápido e intenso entró en ella. Y ella gimió al instante, por el placer.
-Mírame- le dijo Faye- No es justo que aproveches lo fácil que pierdo la voluntad ante ti- sintió otra embestida y otra.
-Lo creas o no- le dijo Spike con un empujón más y otro más despacio- Hace mucho que también perdí la mía por ti- continúo con sus movimientos firmes en ella, lento y profundo, lo humanamente posible, sin desesperarse, quería que ella lo sintiera, que lo disfrutara, era una forma de ayudarse para hacerle entender a la ojiverde, lo que estaba sintiendo. Una conexión, que más allá del acto físico también era espiritual, Spike comenzaba a sospechar que lo que Faye le pedía no estaba muy lejos de cumplirse.- ¡Oh Faye, me estás matando!- exclamó ante una nueva embestida y ambos se miraron fijamente a los ojos – Siénteme- le ordenó en un susurro- debes saber que no te miento, no soy el mejor de los hombres, pero si te prometo hacer mi mejor esfuerzo para no fastidiar esto- la embistió esta vez con mayor fuerza- Por ambos- aumentó la velocidad no podía contenerse por mucho. Y así fue, ante los gemidos de Faye y las veces que lo llamaba por su nombre, ambos llegaron al clímax, disfrutando uno del otro bajo las contracciones involuntarias de los dos. Sincronizados.
Sin separarse y así como estaban Spike recargó su frente sobre la de Faye, recuperando en lento sus respiraciones, cerrando los ojos para componerse, pero momentos después volvieron a sostener la mirada incrédulos de la pasión que nacía entre ellos y el amor que surgía emergente de la represión de tanto tiempo. Esperaron demasiado tiempo. Pero ya no, de ahora en adelante aprovecharían cada minuto el uno del otro, tenían que pensar en serio, por su futuro.
-Te amo también, pero debemos hacer un trato- le dijo el peli verde- Yo me quedó contigo si tu prometes no volver a huir de mi, Romani- y la besó de nuevo.
-Es un trato- le respondió sonriente la ojiverde- Debemos de pensar en serio nuestra vida juntos, después de todo, no nos estamos haciendo más jóvenes- sentenció entre risas la mujer.
-Eso lo dirás por ti, anciana, tú eres la que estás en tus ochentas, los años que estuviste congelada también te cuentan- se burló de ella. Entonces Faye lo empujó sobre la cama.
-¿Ah, sí?- se rodó para quedar encima de él- Voy a enseñarte lo que una anciana, puede hacer-
Dicho esto, ambos se dieron un segundo round y un tercero antes de que el hambre los obligara a salir de aquella habitación.
TRES AÑOS DESPUES…
-Fiu- silbó Spike- Sabes algo amiguito, debo agradecerte- le dijo al bebé de seis meses de edad que Faye acababa de amamantar, la mujer miró al peli verde y enarcó una ceja intrigada ante dicho comentario, sin preocuparse Spike tomó al bebé en brazos, para dejar que su esposa terminara de limpiarse el pezón que acababa de servir de chupón- Gracias a ti, Mike Spiegel- le dijo al bebé- El busto de mamá es enooormeee- exageró la expresión y vio como el bebé sonreía como si entendiera de que iba el comentario- Y PAPÁ LO DISFRUTA MUCHO- le giñó un ojo a su hijo-
-¡Que idiota eres, Spike!- atinó a decir la ojiverde ligeramente sonrojada, aunque en el fondo se sintió orgullosa del comentario, haciendo gala de su vanidad-
-Y papá cada día está más enamorado de mamá- le dijo al niño en brazos, ambos comenzaron a reírse.
Desde ése reencuentro hace tres años, decidieron vivir juntos hasta que un año después decidieron casarse, para aquel entonces Spike le pidió (prohibió, exigió) amablemente a Faye que dejara de trabajar en aquel club de masajes, ésta a regañadientes aceptó y más tardó en darle las gracias a la Madame que en lo que consiguió otro empleo en un restaurante-bar de élite sirviendo tragos detrás de la barra, un trabajo tranquilo que le pedía medio tiempo, el tiempo restante se lo dedicaba a ella y a Spike, éste por su parte se convirtió en detective privado y continuaba haciendo trabajos simples con Jet, sin que ambos arriesgaran sus vidas como antes, puesto que ahora Faye les patrocinaba tremendos regaños, ya que al año siguiente tendrían otras responsabilidades. Una responsabilidad en especial con el nombre de Mike (Michael) Spiegel, que llegó a casa hace cinco meses. Tanto Spike como Faye tomaban turnos para cuidar del pequeño cuando uno no podía estaba el otro y a veces incluso con la ayuda de Jet o Ed.
Faye se acercó a sus hombres, con una sonrisa, besó a su hijo en la mejilla cuando éste sonreía y después besó a Spike en los labios, un beso tierno, pero lleno de amor y él la abrazó. Tenía en ambos brazos la felicidad hecha en dos personas, la mujer que amaba y su hijo. Una familia la que jamás pensó tener, al menos no con Faye, pero que ciego estaba, sólo ella nadie más, le podía dar tantas satisfacciones.
Ahora las cosas aunque difíciles para estos padres principiantes, eran más excitantes cuando estaban juntos.
FIN ONE SHOT 2
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