Nota # 2. De peleas y sus consecuencias
Y recibió un golpe directamente en la quijada que le hizo perder el equilibrio, y nublado por el dolor caer al suelo estrepitosamente.
Trató de incorporarse rápidamente, pero lo único que pudo ver luego de sentarse nuevamente en el suelo fue la espalda del castaño con su larga chaqueta blanca ondeando con el viento.
"YA ME LAS PAGARAS KAIBA"
Seto Kaiba giró su cabeza y se inclinó para ver con superioridad al que aún seguía en el suelo.
Sonrió.
"Cuando quieras perro"
Y sin más se metió en su auto y se fue del lugar.
Las peleas rutinarias de palabras Kaiba-Wheeler ya habían pasado a mayores desde hace un tiempo. Ya no eran palabras ni amenazas, eran golpes limpios en los que mayormente ganaba el castaño dejando una escena parecida y un amargo sabor en el ambiente.
"No entiendo porque siempre estás peleando con Kaiba, siempre terminas muy lastimado Joey"
"No es nada Yug" dijo mientras tomaba la mano que le ofrecía el pequeño. A pesar de los constantes reproches de su amigo, él no podía evitar querer pelear con el millonario.
Ya hace mucho que lo dejaba de ver como peleas por el seudo-odio que se tenían mutuamente. Joey quería pelear con Kaiba. No le importaba que tuviera luego que correr y quizás saltarse unas cuantas comidas por llegar temprano al trabajo, pero su pelea diaria no podía pasar por alto.
Al siguiente día y luego de clases, buscó a Kaiba por toda la escuela. Normalmente él caminaba rápidamente hacia sus autos y se iba inmediatamente, pero él siempre tenía la oportunidad de atajarlo en el patio antes de que se fuera.
Ese día era como si Kaiba hubiera desaparecido sin rastro.
A Joey se le retorcieron las tripas y sintió aun más odio por el muchacho, más que si lo hubiera golpeado mil veces ese día.
Corrió a su trabajo y se olvidó del asunto. Aún así sentía que algo le había dejado un vacío en el día.
Al otro día y como nunca, llegó temprano a clases.
Nadie había llegado así que decidió sentarse y recostarse entre dos bancas contiguas para recuperar un poco el sueño que había perdido en toda la semana.
Escuchó unos pasos y no necesitó abrir los ojos para saber de quien se trataba. El olor de Kaiba era fácil de reconocer luego de haberlo tenido tan cerca luego de tantas peleas.
"Perro"
"…" lo ignoró por completo importándole muy poco lo que hiciera.
"Oh, no sabía que el perro estaba de mal humor"
"…"
"Wheeler, nadie me ignora, mucho menos alguien como tu"
Joey se incorporó para el instante en que había terminado de hablar. Kaiba le observaba desde el otro lado de la clase, sus cejas fruncidas en una expresión de enojo.
"Nadie me deja plantado y me habla como si nada, Kaiba"
Seto para ese momento había cambiado su expresión por una divertida, con una ceja alzada y una sonrisa torcida.
Kaiba caminó unos pasos hasta estar a pocos centímetros de donde Joey estaba sentado.
Tomó su barbilla bruscamente levantando su rostro y viéndolo fijamente. Joey instintivamente tomó el cuello de la camisa del ojiazul, estrujándola y casi ahogando al empresario.
Seto tomó los labios de Joey en un beso brusco. Moviendo sus labios contra los de Joey, obteniendo un gemido ahogado cuando lo mordió su labio inferior.
Cuando se separaron, el ojiazul sonrió ante el sonrojo y la cara acalorada del rubio.
"Mokuba salió de viaje, tuve que salir rápido para despedirme" dijo mirándolo a los ojos sin pestañear, aun con su mano sosteniendo su barbilla.
"Te dije que me las ibas a pagar"
"A las 8 en mi casa perro, no llegues tarde"
NOTAS:
Lo que pase en la casa de Kaiba es ya imaginación suya ).
¡Van 2, faltan 18! ¡Vamos con fe!
Gracias por los reviews, me animaron mucho.
¿Que les parece este?
