Yunmoon Projects

Presents

FOR BOTH


Capitulo dos

My wedding

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Estaba por cumplir los dieciséis cuando lo conoció. Lo vio y, como era obvio, atrapó el aliento en su boca y provocó varios jalones en su interior; sin embargo Sakura no se enamoró, ella ya estaba enamorada, obsesionada y muy herida; por lo mismo nunca habría esperado que él fuera tan importante. Aunque en ese momento eso aún no estaba decidido, el futuro es demasiado ambiguo para asegurar nada.

Sasuke Uchiha, viéndolo desde un punto banal, tenía el pelo negro y peinado hacia atrás; deslumbrante y brillante; los ojos oscuros parecían orbitar un abismo en su interior; la piel a la vista era lechosa y aparentemente suave; una estatura prominente que le sacaba más de una cabeza; era imponente, en cada centímetro y en cada gramo de su cuerpo; y tenía rasgos finos, elegantes, estoicos. Desde el punto superficial Sasuke arrebataba miradas y encontraba sentimientos. Era estoicismo combinado con elegancia y belleza; una obra de arte, una quimera.

El dolor y la pena que embriagaba su mente no le permitió admirarlo más que unos segundos, no pudo detallarlo y tampoco contemplo la suavidad de su mirada, ni la sencillez de sus actos. Su mente vagaba en un nombre muy lejano y un rostro muy distinto al que se encontraba frente a ella. En ese entonces, Sakura ni siquiera conocía su nombre, las razones de su visita, mucho menos la importancia de la misma.

-Buenas noches. Estoy aquí para ver a la señora Haruka-sama.

Su pupila brilló con levedad y sintió un poco de pena, pero como todo vino, todo se fue. –Mi abuela dijo que vendría alguien a buscarla; está en el estudio… si me permite lo llevaré.

-Está bien, he venido antes aquí… y parece que estabas a punto de irte. –Y sonrió, y Sakura sintió el aliento atorado en su garganta de nuevo. –Por cierto, soy Sasuke.

-Sakura… la nieta de Haruka Haruno-san.

Su mirada suave y contemplativa fue positiva. –Lo he notado, comparten el color de ojos, verde oliva con brillos esmeralda, bastante fascinante.

Otras ocasiones el halago habría sido frío, sin embargo Sakura estaba agotada, tanto así que el halago le alegro más de lo que hubiera sido en un día normal. –Gracias… -una leve reverencia realizó inclinando la espalda. –Debo irme… Pero ha sido un placer conocerte.

Este podría haber sido el final; no lo fue. Sasuke no se movió y Sakura tampoco lo hizo. –No sé qué esté pasando a tu alrededor; pero eres joven. La vida no va a terminar y es mejor tomar las decisiones ahora, no sabes lo que pasará mañana si no lo haces… Lo siento si estoy siendo entrometido.

No lo fue.

Ese día Sakura terminó para siempre con su novio y Sasuke tuvo la orden más extraña de su vida. Haruka Haruno le ordenó casarse con una de sus nietas.

Sakura fue la elegida.

La elección no fue democrática, tampoco fue aceptada, ni siquiera su hermana supo que estuvo en la elección hasta que la boda fue hecha. Fue un día cualquiera cuando la noticia fue lanzada y en un vuelo directo de Hong Kong su madre llegó a impedir cualquier tipo de unión. Pero la decisión ya estaba tomada, Sakura se casaba y su abuela daba su total consentimiento.

Sasuke sólo era parte de la ceremonia.

-Imposible… ¡Cómo pudiste mamá!

-Basta, Rin –Haruka Haruno, en sus más de sesenta años, con el pelo largo y rubio; y los ojos brillando en determinación; se paró erguida y hablo con firmeza. –La elección ya está tomada, Sakura ha aceptado.

Rin, alta, castaña y de ojos ambarinos, arrugó con molestia la nariz. -¡Seguro la obligaste! Sakura pudo hacer muchas tonterías… pero no creo que fuera tan tonta como para hacer algo así.

Haruka apretó los labios, pero tenía un temple fuerte, muy fuerte. –Yo no la obligue –y sonrió –y gracias a sus trabajos y el nombrarme tutora de Sakura… no hay vuelta atrás. Sakura se casará en Marzo, el día de su cumpleaños.

Rin perdió color del rostro. –Estás bromeando… A Alfred no va gustarle esto… ¿Me escuchas, Sakura? Le diré todo a tu padre y espero sigas con la convicción que tienes ahora.

Sakura, que no había mirado a nadie en ningún momento, sintió la necesidad de mirar. –Lo… lo siento mamá… no voy a cambiar de decisión.

Y su madre tomó su bolso y se encaminó a la salida. –Alfred va a saber esto madre… no voy a permitir que mi hija se case con… alguien como Sasuke Uchiha; por muy protegido sea tuyo –un paso antes de cerrar, declaró una sentencia. –Así sea después de esa absurda unión… Sakura no permanecerá con ese hombre.

Y ella se fue.

Cuando volvió a verlo, Sakura estaba desesperada, su vida rota y su alma apagada. Haruka le pidió cooperar lanzando sonrisas leves; pero era difícil, Sakura, que lo había perdido todo, no sabía que hacer ahora que, definitivamente, no tenía nada, a nadie. Su padre no quería hablar con ella hasta que desistiera su boda, su madre estaba enfurecida y hablaba sólo para continuar con sus amenazas; Kana ni siquiera sabía nada.

Tenía a su abuela, pero no era lo mismo, no era lo mismo que tener a sus padres a su hermana o a su novio.

Sasuke, pese a todo, fue un poco de azúcar en la amargura.

-No te ves muy feliz… ¿Haruka-sama no te estaré obligando, cierto?

-No, para nada… yo he aceptado, de verdad. –Sakura removió el azúcar en la taza de fina porcelana tintada en un verde delicado, el aroma del té subió hasta su nariz, aspiró el aroma. –No me ha obligado nadie.

Sasuke dejó la cuchara de lado y tomó su mano, la delicadeza de sus dedos callosos era desconcertante. –Prometí a tu abuela acerté feliz –sus dedos acariciaron la palma de su mano. -Desposaré a una mujer para hacerla feliz, si casarme contigo te hace infeliz entonces lo mejor es detener todo.

No iba a hacerla infeliz, ella ya lo era. –No, todo está muy bien. La boda no me hace infeliz.

La mano grande y blanca se deslizó fuera de la suya, Sakura sintió tibia toda su piel. -¿Eso significa que ya eres infeliz por otra cosa?

Como libro abierto, Sasuke podía leer todo de ella, incluso lo que Sakura no deseaba mostrar. Una risa seca salió desde su corazón. -¿Soy muy obvia?

-Algo, sí. –Sus dedos largos, aparentemente suaves, tomaron la taza con suavidad. -¿Es por lo de aquella vez que te conocí? ¿Las cosas no salieron bien?

-No –agitó la cabeza, los cabellos volaron de un lado a otro –eso salió muy bien, eso está bien. Sé que en el futuro voy a sentirme mejor… fue lo que dijiste.

Una risa, igual de seca que la suya, salió de él, fue más ronca que la suya, más perdida. –Te dije que podría estarme entrometiendo. No tomes mis palabras como un dogma… Sakura.

Sasuke sonrió y ella hizo lo mismo, se sintieron identificados, fue para ambos. –Fue muy importante para mí en ese momento… aunque haya sido un comentario aleatorio.

Sasuke no bebió de la taza, volvió a dejarla sobre la mesa. –Entonces… es bueno saber que, de alguna manera, he hecho algo por ti.

Y lo hizo.

La boda fue, como se esperaba, un evento pequeño, casi confidencial, Haruka hizo todo el papeleo una iglesia a las afueras de Tokio y un juez pagado por su silencio y su firma de aprobación. Su madre cumplió y fue, pero su padre no se apareció y aunque Sakura esperaba a Kana no esperó tener una escena.

Kana, que había estado en el extranjero terminando sus estudios, volvió sólo para enterarse que el día de su cumpleaños se casaba; Sasuke Uchiha, con veinticuatro años (próximamente veinticinco), era mucho mayor que Sakura, por lo mismo Kana quiso saber por qué no se decidió que ella se casara. Haruka no contestó y tampoco le permitió interferir en la ceremonia.

Todo el mundo estaba atado esperando que la unión se llevara a cabo.

Sakura estaba muy inquieta en ese momento, el vestido había sido un regalo de su abuela, caída ambundante, corte princesa y mucha pedrería, venido directamente desde los Estados Unidos, un diseño hecho a la medida por una importante diseñadora de vestidos de novia, Pnina Tornai; o eso había dicho su abuela.

Estaba asustada antes de la ceremonia, Sasuke pareció notarlo incluso sin verla.

-Sakura.

La voz clara y ronca de Sasuke se escuchó detrás de la puerta, Sakura sintió un escalofrió en la espina dorsal y se plantó la idea de correr, ahora ya no estaba tan segura de querer continuar con la boda, estaba asustada de cometer un error, no estaba pensando con la cabeza.

Estaba aterrada.

-Sabes… todavía puedes arrepentirte, no voy a enojarme –la voz de Sasuke era clara, tersa y limpia, Sakura caminó a la puerta, el vestido chocando con el suelo, las zapatillas haciendo eco en la pequeña habitación. –Es tú decisión, siempre la ha sido.

Se recargó en la puerta, Sasuke estaba en igual posición. -¿Tú lo haces? ¿Te arrepientes de casarte conmigo?

-…

-¿Por eso me pides que lo piense? ¿No quieres?

La puerta sea abrió, Sakura fue empujada un poco, pero lo único que entró de Sasuke fue su mano blanca. –Toma mi mano. –Sakura la tomó, su mano estaba tibia y callosa. –No voy a arrepentirme de casarme contigo, de estarlo nunca habría aceptado. Pero eres joven, no quiero que arrastres tu vida a algo así.

-No estoy… arrastrando nada. –Apretó su mano y la sintió más caliente. –Quiero casarme contigo… quiero que cumplas tu palabra de hacerme feliz.

Cruzaron los dedos, la caricia fue inusual, para ambos. –No estamos enamorados. –Sus manos se apretaron. -¿Lo estás?

Sakura sintió una caricia vacía en el dorso de su mano. –No.

-Ni yo…

-¿Eso está bien? ¿Para los dos?

Silencio crudo llenó la atmosfera intima que les había rodeado, no se separaron, tampoco se inmutaron por la insulsa situación, casados sin amor. Casados por un acuerdo y sin consentimiento; todo era tan lacónico.

-¿Puedes enamorarte de mí, Sasuke-san? Tal vez yo pueda hacerlo.

-Creo igual. Creo que puedo enamorarme de ti.

Sakura acarició, con el pulgar, su mano, el dorso era más suave que la palma.

-Esto es divertido. Este día hay que celebrar por nosotros, Sasuke-san.

-Por ambos.

Y se casaron.

Aunque sus padres quisieron mantenerla en casa Sasuke fue conciso, Sakura ahora era su esposa y, por derecho, vivirían juntos. Su madre impuso una norma. Nada de relaciones sexuales hasta que ella cumpliera la mayoría de edad, pero Sasuke se negó, esperaría hasta los dieciocho y si no le parecía podía crear una demanda, pero la demanda sería una burla. Sakura estaba casada por su propia voluntad, nadie tomaría enserio una demanda.

Kana, aunque no aceptaba una boda de tal magnitud, le dio sus mejores deseos.

Y fue así como el matrimonio Uchiha comenzó.

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Segundo capítulo!

Sé que si leyeron la historia original no se parece nada, pero así fue como comenzó la idea de esta historia y gracias a que recapacité a tiempo puedo continuarla justo como quería!

Disfruten.