¡Hola! gracias por los reviews, los contestare al final de la historia. En este ya se ve un poco como va a ir la historia, pues se plantean varias situaciones, la verdad es que no se si conseguire llegar al nivel de lo que quiero hacer, pero me esforzare para conseguirlo y espero que con vuestra ayuda mejore mucho. Se lo dedicó a las dos primeras personas en darle al botón de reviews, barbiiie y fjc Nix.
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Bueno espero que os guste.
CAPITULO 1
Dudas
Hermione Granger despertaba como cada mañana con pereza y desgana, parecía mentira que la prefecta de Gryffindor no saltara de la cama al llegar el alba, pero la verdad era que nadie conocía verdaderamente a Hermione Granger, había veces que ni ella misma sabía quién era, después de todo vivía para y por los demás, por Harry, por Ron, por sus amigos.
Miró a los lados descubriendo que sus compañeras de cuarto aun dormían, normal, después de la fiesta de anoche, pensó la chica. El día anterior había sido el primer partido de Quidditch, los leones habían aplastado a Hufflepuff, por lo que la fiesta no se había hecho esperar. Ella había subido directamente a su cuarto e insonorizando la puerta, se había propuesto dormir cosa que, tras mucho esfuerzo, consiguió.
A la media hora bajaba a la sala común que, como se esperaba, estaba desierta. Se acercó a la ventana y suspiró, llovía, su suerte no podía ser peor, quería aprovechar el día en la biblioteca, leyendo uno de los libros que dejó a medias el año anterior. Pero un domingo lluvioso era sin duda un mal día para leer en la biblioteca, en sí era un mal día para estar en el interior del castillo. Pues se llenaba del barullo de los alumnos. Suspiró de nuevo y se alejó de la ventana. Sin esperar más decidió bajar al Gran Comedor, quizá, con un poco de suerte no estaría muy lleno.
Entró al Gran Comedor y observó las cuatro mesas, no estaban muy llenas, sin duda la más desocupada era la de los leones en la que solo algunos alumnos de los primeros cursos estaban desayunando, se sentó algo apartada y empezó a comer, no tenía mucha hambre pero sabía que si no comía luego parecería un zombie. Cuando ya estaba a punto de terminar un chico de Hufflepuff se sentó delante de ella.
-Hola soy David Taylor de Hufflepuff.
-Yo soy…
- Hermione Granger, lo sé. – Dijo el chico – Verás es que… me gustaría… yo… necesito ayuda con defensa contra las artes oscuras.
-Ah, vale, te ayudaré, emm… ¿te vienen bien los lunes a las 6?
-No, los lunes no puedo, tengo entrenamiento de Quidditch – dijo con una sonrisa orgullosa, que no paso desapercibida para la leona, que tuvo que aguantarse las ganas de poner los ojos en blanco. – ¿Te parece mejor el martes de 6 a 8?
-Sí, claro.
- Entonces, nos vemos el martes. – Y David caminó hacia su mesa sentándose de espaldas a ella, aunque notó la mirada de los amigos de David sobre ella, por lo que agachó la cabeza y se hundió de nuevo en su desayuno.
Memorizó la apariencia del chico, era de cuerpo atlético, cabello rubio oscuro, casi castaño y de ojos color miel. Sonrió, a juego con los colores de su casa. Ahora caía, era el guardián del equipo de Hufflepuff, Ron y Harry decían que era lento pero muy seguro, la verdad es que ella de eso no tenía ni idea. Realmente nunca prestaba atención al quidditch, se limitaba a animar a Harry, a Ginny y a Ron.
Caminó por el pasillo, sumergida en su mundo, pensando que iba a hacer, cuando chocó con la última persona a la que deseaba ver, Draco Malfoy. Los libros que ambos chicos llevaban se cayeron al suelo, mezclándose en el suelo. Ambos se agacharon a recogerlos, ambos se habían puesto de mal humor al instante.
-Mira por dónde vas, sangre sucia – dijo levantándose con una mirada altiva.
-Mira por dónde vas tú, hurón, ¿o es que tu ego ocupa todo el pasillo? – contestó con habilidad la castaña.
-Por desgracia el olor a sangre sucia también lo ocupa – contestó venenosamente. Y sin más se fue caminando, dejando atrás a una dolida castaña.
A Hermione Granger le había afectado el insulto, no podía negarlo, era evidente. Se mordía el labio con ansiedad intentando reprimir las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos. Abrazó los libros contra su pecho, como si fueran el salvavidas que la mantenía a flote. Y caminó, más bien corrió, hasta la biblioteca. Se paró delante de la puerta, se limpio las lágrimas que habían escapado y entró.
Notó como el olor a libro viejo y a polvo inundaba sus fosas nasales, haciendo que un sentimiento de paz se instaurara en su interior. Caminó hacia su mesa, bueno, la que ella siempre usaba y sonrió al encontrarla vacía. Dejó los libros que había traído sobre la mesa y se sentó, suspirando, hoy no leería, no estaba de humor, se dedicaría a estudiar. Se levantó para coger un libro de la estantería pero entre los dos libros que ella había reconocido, había uno que no era suyo. Volvió a la mesa con rapidez, la curiosidad era uno de los puntos débiles de la gryffindor.
Las tapas del libro eran de cuero verde botella, las esquinas estaban dobladas del uso, lo giró observando el lomo que tenia grabado una serpiente. Lo puso encima de la mesa, no tenia título, todos los libros que ella había leído lo tenían grabado en la tapa superior o en el lomo. Observó de nuevo la serpiente, y entonces recordó, Draco Malfoy, el libro debía ser suyo.
Suspiró lentamente, ¿lo abría?, se mordió el labio y miro indecisa a su alrededor, no había nadie en ese área de la biblioteca. Apoyó la mano en el suave cuero, y lo abrió.
En las mazmorras un chico de cabello platinado se tiraba sobre su cama, resopló, estaba seguro de que no podría con ello, aunque su mente todavía conservaba un poco de esperanza, su corazón nunca la tubo, pero no había vuelta atrás, no tenía elección era o la muerte de Albus Dumbledore o la suya y la de su familia. Aunque teniendo en cuenta que matando a Dumbledore lo único que conseguiría sería una sentencia de muerte, una vida llena de terror, de muerte. Estaba en un callejón sin salida y tenía que decidirse, ¿se daba la vuelta o intentaba trepar el muro?
Miró su mesilla buscando aquel libro, pero sin resultado. Su corazón empezó a bombear sangre a un ritmo frenético, se incorporó, buscó otra vez. No estaba. Cerró los ojos ¿dónde lo había dejado? Los abrió de nuevo, ni idea, no se había separado de él en ningún momento, aunque…
-¡Mierda! – Apretó los puños – Granger.
Harry y Ron se encontraban en la sala común, estaba llena de gente, y un solo tema estaba en boca de todos, el partido del día anterior. Ron esbozó una sonrisa de superioridad, le encantaba ser el centro de atención.
-Jaque mate, lo siento Harry la próxima vez será – dijo ensanchando la sonrisa.
- Siempre pierdo no es justo- resopló.
Ron río, y recorrió con la mirada la sala común hasta encontrar los ojos de Lavender Brown que le miraban desde el otro lado de la sala. La rubia, al chocar con la mirada azulada del pelirrojo sonrió y le guiño un ojo, después volteo la cara volviendo a la conversación que tenía con Parvati Patil. Este gesto hizo que Ron se pusiera rojo hasta las orejas y sintiera un vacio en el estomago, sin duda alguna Lavender era perfecta para Ron: bella, con popularidad y de Gryffindor.
Se despidió de Harry y caminó hacia ella, ya tenía un tema para hablar con ella, su destreza como guardián en el partido del día anterior.
Harry observó a su amigo irse y sonrió, nunca cambiaría. Volvió a mirar al frente y descubrió a Ginny Weasley mirándole.
-¡Qué susto! – musitó, causando la risa de la pelirroja. – ¿Quieres echar una partida?
- No, no me gusta el ajedrez. Venía a decirte que Slughorn quiere que asistas a la cena para sus predilectos, lleva pareja. ¡Ah! y díselo a Hermione ¿vale?
Harry asintió mientras veía como Ginny se iba. Su pelo rojo como el fuego se movía a cada paso que daba, siguió bajando la mirada hasta posarse en… No, no, no, sube la vista Harry pensó sonrojado, es la hermana de Ron, no puedes.
Suspiró cerrando los ojos hasta que sintió una mano sobre su hombro. Pegó un bote en la silla. Vio a Ron con una sonrisa de bobo riéndose, cosa que lo hizo enfadarse.
-Ahora ¿Qué hacemos? – preguntó ya sin reírse, cosa que Harry agradeció.
- Tenemos que buscar a Hermione, Slughorn ha hecho otra de sus fiestas.
- Vale – dijo Ron, la sonrisa había desaparecido, el también quería estar dentro del círculo del profesor de pociones. – Veamos, es domingo, y afuera está lloviendo, seguro que está desaprovechando el día en la biblioteca.
Ambos amigos rieron ante la frase dicha por el pelirrojo, Hermione era sin duda la única persona capáz de estar un día entero en la biblioteca. Salieron por el retrato de la Dama Gorda, despidiéndose de ella.
Lo que ninguno imaginaba era lo que encontrarían.
Ginny caminaba por los pasillos, pensativa, sola. Nadie se habría imaginado a la pequeña de los Weasley caminando sola por los pasillos de Hogwarts, después de todo ella era alegre, espontanea, vivaz y extrovertida; pero a sus 15 años todavía no se sentía identificada con ningún grupo en particular, podría parecer un tema demasiado superficial, pero para ella pertenecer a un algo era un deseo, quizá porque necesitaba cariño, afecto, solo necesitaba un abrazo, alguien no solo en quien confiar sino que también confiara en ella.
Podría haber sido una chica popular, conocida por todos, pero no era así. Sabía exactamente la causa de su poca fama, por llamarlo de algún modo. Desde su primer año, por no decir que desde la primera vez que lo vio, se enamoró perdidamente de Harry Potter.
Por él había dejado abandonados a sus compañeros de curso, se había metido entre los del curso de su hermano. Pero aun así ella no pertenecía allí, el problema era que ya ni siquiera pertenecía a su curso.
Miró a la gente que pasaba por el pasillo, posó su mirada en cada rostro. No los conocía, le sonaban de haberlos visto, pero no les ponía nombre a ninguno. Cerró los ojos y suspiró, seguro que la mayoría de gente tampoco conocía el suyo, aunque quizás su apellido si por el pelo pelirrojo que poseía.
Abrió la puerta del baño de Mytrel la llorona, allí nunca había nadie, por suerte. Caminó hasta el espejo y se miró. Era bajita, la piel blanquecina sonrosada y cubierta de pecas, delgada, con el trasero respingón, el pelo liso y rojo le caía hasta la mitad de la espalda. Era muy normal, tenía las cualidades perfectas para destacar, pero era tan del montón. No le extrañaba en absoluto que Harry no se fijara en ella.
Vio como uno de los baños se abría, y Pansy Parkinson salia de él. Observo a la muchacha era guapa y se sabia sacar partido por lo que se había convertido en una de las chicas mas deseadas de Hogwarts.
Volvió la vista al espejo, comparó, la reina de las serpientes hacía que su reflejo se viera pobre e insípido.
-Por mucho que te mires no encontraras ningún ángulo bueno.
Las palabras se le clavaron como cuchillos por lo que no logró reprimir las lagrimas y los sollozos. Pansy se detuvo mirando a la pelirroja, frunció los labios, tampoco era tan horrible, solo le faltaba un pequeño empujón. Suspiró.
-Sí quieres que los demás te vean guapa, lo primero que tienes que hacer es verte guapa a ti misma y valorarte más. - Las palabras habían sonado frías, pero a Ginny le habían ayudado mas de lo que creía.
La puerta se cerró, y mientras que la serpiente a un lado de la puerta se marchaba, sabiendo que aquello había sido el principio, que no era lo correcto pero que era lo que ella elegía, así que lo único que pudo hacer fue sonreír; la leona sonreía mirándose en el espejo, después de todo quizá, no era tan del montón.
Bueno pues esto ha sido el primer capitulo, espero que hayais disfrutado de él y que os haya gustado. Os pido que por favor me escribais un review diciendome que os ha parecido. Ahora (tachan tachán XD) las contestaciones a los reviews:
barbiiie: Gracias, la verdad es que me ha animado mucho tu comentario :) Espero que te haya gustado el primer capitulo y que me dejes tu opinión
fjc Nix: me alegro de que te gustara el recuerdo y que te pareciera interesante el prologo, ya se que no tenía mucho que ver pero bueno... Espero que te haya gustado el capitulo, donde ya se establece más el tema. Gracias.
A los que tambien lo hayais leido pero no hayais dejado review en el anterior, gracias, aunque preferiría saber vuestra opinión.
Y gracias a todos los que ayan leido este capitulo por su tiempo.
Mona
