N/A: ¡Hola amigos! Os traigo un nuevo capítulo. No sé que le pasa a la web que hace recuento de los reviews pero no me deja leerlos, salvo algunos que me llegan al correo. A ver si se soluciona. Así pues mil gracias por seguir ahí leyendo y por comentar lo que os parece. El leeros me anima a continuar escribiendo la séptima temporada.

Ya que estoy, me gustaría sugerirle a nathaniel que se haga cuenta en FF. Me gusta interactuar con los lectores (cuando tengo tiempo y me llegan los reviews) y tú das buenos consejos para escribir. Y eso va por todos ;) Y a mi fantasmita Natalia a ver si se vuelve a manifestar. A los demás, habituales o esporádicos, de habla hispana, portuguesa o inglesa, usuarios o anónimos, mil gracias por seguir leyendo. Me alegra ver como de repente me llegan suscripciones o favs de Lo que pasa en Las Vegas... o Mientras pasan las horas.

No lo había dicho antes pero este fic se va a diferenciar de los anteriores en que podremos leer fragmentos desde el punto de vista de todos los personajes en algún momento y aunque siga siendo un Hotchniss veréis un poco más al resto de personajes, incluidos Jessica, Jack o Clyde Easter. Dicho esto, espero que lo disfrutéis.


Capítulo 2: Cautivos del mal

-Buscamos a un hombre blanco de entre 30-45 años. –Empezó Morgan. –Es muy probable que sufra algún defecto físico que le haga parecer débil frente a sus víctimas.

-Es un sujeto inteligente y arrogante que se burla de las autoridades y les echa la culpa de los crímenes que él ha cometido. –Continuó Rossi. Prentiss dio un paso hacia adelante con las manos cruzadas.

-Le gusta mantener el control y siempre va por delante de nosotros, pero a la hora de la verdad ataca a sus víctimas por la espalda, alentado por un componente sexual. Las viola una vez muertas, lo cual nos lleva a pensar que es bastante inseguro en su vida cotidiana y le cuesta entablar relaciones sociales. En su trabajo no tiene que interactuar con otras personas.

-Es posible que trabaje desde casa. –Continuó Hotch. –Es inteligente y le gusta el reconocimiento, así que puede haber estudiado en la Universidad y siempre habrá obtenido los mejores resultados.

-Si se encuentran con él intentará huir, pero no le subestimen. –Finalizó Morgan.

Tras haber difundido el perfil empezaron a investigar la información que había recopilado García respecto a los círculos de las víctimas, si era una persona tan retraída era posible que le conocieran debido a su trabajo. Nada. Estaban tan atascados que Hotch empezaba a contagiarse de la frustración de los demás.

-Vamos a tener que esperar a que actúe de nuevo. –Adivinó la Teniente Taylor con cierto pesar en su voz. Dixon suspiró con tranquilidad.

-Tenemos que seguir analizando las pruebas que tenemos, debe de haber algo que se nos escapa. –El Detective Melvin ingresó en la sala.

-Tenemos los resultados de ADN. Las manos pertenecen a la segunda víctima, Karen Munn. –Morgan cerró los ojos en señal de derrota y la Teniente se llevó la mano a la cabeza, masajeándose la sien.

-¿Y si hacemos el perfil público? –Preguntó el Inspector. –Quizá así vuelva a contactar con nosotros. –Hotch meditó un momento.

-De momento vamos a esperar, es demasiado inseguro como para oír ese perfil. Podría volver a matar y sabemos más de él por lo que nos dice que por sus crímenes. Mañana daremos una rueda de prensa y desmentiremos que la mano es de Karen. Eso hará que contacte con nosotros. –Dixon asintió.

-No es justo. –La voz de la Teniente resonó en la habitación haciendo que todas las miradas se posaran en ella. –Esa familia tiene derecho a saber la verdad. Si decimos que las manos no son de Karen les estaremos mintiendo. –El tono de reproche y la mirada de tristeza hicieron que los demás bajaran la cabeza con impotencia. El inspector se giró hacia ella con expresión comprensiva.

-Tú hablaste con los padres de Karen. –La mujer le mantuvo la mirada. -¿Puedes darles tú la noticia y explicarles lo que vamos a hacer para atrapar al asesino? –La Teniente abrió más sus brillantes ojos azules, como si no pudiera creer lo que acababa de oír. JJ se adelantó.

-Yo lo haré. –La otra mujer pareció reaccionar.

-No. Está bien, puedo hacerlo.

-La Agente Jareau puede acompañarte. –Dijo el Inspector. Taylor asintió y no tardó en salir junto a JJ para cumplir la petición de su superior. –Será mejor que duerman un rato. –Sugirió antes de marcharse a su despacho.

-El Inspector tiene razón, tenemos 5 horas para descansar. –Anunció mirando el reloj. Todos excepto Hotch se dirigieron al hotel. Él prefirió esperar a JJ y descansar en una sala que se les había habilitado.

Tras comer una ensalada ligera para combatir el calor, fue a refrescarse al baño y al salir se quedó parado frente al dispensador de agua, desde donde vio como llegaba la Teniente Taylor. Dixon salió de su despacho para encontrarse con ella.

-¿Cómo ha ido? –Hotch pudo notar la angustia de la Teniente. Esperaba que JJ la hubiera ayudado en su desagradable tarea.

-Mal. –La mirada de Dixon se volvió compasiva, extrañamente tierna y acarició con sutileza el brazo de su subordinada.

-Has hecho lo que debías, Dana. –Una abatida sonrisa se dibujó en el rostro de la Teniente. Hotch se sintió incómodo, tenía la sensación de estar invadiendo un momento íntimo entre los dos agentes. Disimuló bebiendo agua y notó sus miradas puestas en él. Cuando se volvió, solo Dixon le esperaba, así que se acercó a su posición. –Agente Hotchner, la Teniente me ha pedido que le diga que la Agente Jareau se marchó directa hacia el hotel. –El inspector observó cómo Taylor recogía sus cosas y se marchaba a descansar.

-Se recuperará. –Dijo Hotch adivinando su preocupación. Era lógico, él también se preocupaba por el bienestar de su equipo y era natural que de vez en cuando un caso les afectara.

-Dana es fuerte y normalmente fría, pero a veces se involucra demasiado con las víctimas. –Sonrió con pesar. –Supongo que es más humana que yo. –Hotch le acompañó en su momento de debilidad con otra sonrisa tan triste como irónica. Ese hombre le recordaba a él: tenía autoridad y se había ganado el respeto de todos sus subordinados, se preocupaba por ellos e intentaba ser totalmente objetivo; pero la forma en la que acababa de mirar a la Teniente evidenciaba su punto débil. -¿Cómo está su agente?

-Prentiss también es fuerte y fría… y supongo que más humana que yo… pero si de verdad estuviera enfadada, el trasero del Detective estaría colgando ahora mismo de la fachada. –Ambos rieron con complicidad.

-Melvin a veces es muy temperamental, pero es un buen hombre y muy competente.

-En fin, creo que será mejor que descanse. –El Inspector se despidió y volvió a su despacho, mientras Hotch volvió a la sala de descanso para intentar dormir un rato.


-Iré a por café, este es demasiado malo. –La voz de JJ le despertó y oyó como se cerró una puerta. Al incorporarse en el sofá se encontró con la mirada de Prentiss que alzó las cejas al verle.

-Hey. –Saludó extrañada. Hotch se frotó la cabeza intentando peinarse.

-Hey.

-No sabía que habías dormido aquí, como siempre recalcas la importancia de descansar en el hotel... –Se levantó intentando desperezarse.

-Bueno, nadie tiene por qué enterarse. –Dijo con una sonrisa. Ella se la devolvió.

-Entonces será mejor que te cambies la camisa y la corbata. –Sonrió de medio lado. Lo cierto es que tenía la ropa de recambio en su habitación y necesitaba asearse. –Ve, yo te cubro. –Añadió guiñándole un ojo. Y se quedó mirándola, viendo como ojeaba un documento. El pelo le caía por los hombros, justo encima de una camiseta blanca de manga corta que se ceñía a su cuerpo. Al notar que la observaba se giró. –¿No vas a ir?

-Sí. –Contestó saliendo de su embobamiento. Hacía más de un mes que no tenían una conversación medianamente decente y para ser honesto, le costaba encontrar un momento para hablar.

No tardó más de 40 minutos en darse una ducha rápida y volver, pero al llegar de nuevo a la comisaria se encontró con una escena que no esperaba. Morgan tenía agarrado al Detective Melvin por la camisa mientras le increpaba algo, JJ sujetaba un periódico al lado de Prentiss, que estaba con los brazos cruzados, y Dave hablaba con el Inspector Dixon. Por su parte la Teniente Taylor permanecía sentada mirando al suelo y el resto del personal miraba la discusión.

-¿Qué ocurre? –Preguntó en tono severo para captar la atención de todos. JJ le entregó el periódico.

-Se ha filtrado el perfil a la prensa. –Dijo en tono de molestia.

-Y también que las manos pertenecían a Karen Munn. –Añadió Dave. Hotch leyó el periódico comprobando que era cierto lo que decían.

-Y adivina quién le dio el perfil a la prensa… -Sugirió Morgan zarandeando a Melvin, que se zafó de él con violencia.

-El perfil lo distribuimos entre todos los oficiales y comisarías del Distrito, pudo haberlo filtrado cualquiera. –Hotch le estudió con detenimiento, dudando de su palabra.

-¿Y qué me dices de las manos? –Preguntó Morgan de nuevo. –Eras el único además de nosotros que conocía esa información. –De nuevo volvieron los reproches y las dudas acerca del caso.

-Ya está bien. –Alzó la voz. –Da igual quien haya sido. Ya está hecho y no podemos remediarlo. –Dixon asintió estando de acuerdo.

-Será mejor que volvamos a trabajar y olvidemos esto.

A partir de la discusión, el Inspector mantuvo al detective Melvin apartado del equipo y no se separaba de él, así trabajaba en el caso pero evitaba más conflictos. La lista de sospechosos de García que cumplían con las directrices marcadas por el perfil era demasiado amplia. Eso siempre y cuando hubiesen acertado. No avanzaron mucho más durante la mañana: la policía científica había cotejado la muestra de ADN encontrada en las cenizas con hombres desaparecidos en los últimos tres meses y no hubo coincidencia. Morgan y Prentiss siguieron la pista de la mujer que había pagado al chico mensajero sin mucho éxito. Taylor volvió a hablar con la familia Munn mientras Dave hacía lo mismo con los Fox, JJ tuvo que lidiar con los medios y junto con Hotch atendió llamadas de ciudadanos con sus posibles sospechosos.

Nada. Salvo pistas que no llevaban a ninguna parte y acusaciones infundadas en la desconfianza y el miedo, no tenían nada.

Dixon permanecía firme y objetivo, intentando encontrar una aguja en un pajar.

-La Teniente llamó diciendo que se pasaría por su casa para cambiarse. Al parecer tuvo un pequeño conflicto con el señor Munn. –Informó Melvin. Dixon suspiró con resignación.

-Cuando vuelva dile que organice las patrullas del cuadrante norte, tú encárgate del sur.

-Nuestra analista tampoco ha tenido suerte. –Le anunció Hotch tras ver salir al Detective por la puerta para cumplir su orden. El Inspector suspiró y se frotó la sien.

-Este caso va a acabar conmigo… -Tras una pausa volvió a hablar. -¿Cómo lo soporta? –Hotch se sentó junto a él. -¿Cómo pueden dormir viendo estos casos todos los días?

-Atrapando a los asesinos. –De nuevo se hizo un silencio. –Y con somníferos. –Añadió haciendo que sonriera lacónicamente. El teléfono de Hotch sonó y leyó el nombre de Morgan en la pantalla. –Hotchner.

-Hemos encontrado a la mujer que pagó al mensajero.

-Traedla a la comisaría. –Colgó. –La han encontrado.


Media hora después ambos hombres veían como esa mujer estaba siendo interrogada por Rossi. Era una prostituta a la que el SUDES había pagado una cuantiosa suma de dinero para pasar desapercibida y hacer de intermediario con el mensajero.

-¿Y no le pareció raro que le pidiera esa clase de trabajo? –Preguntó Dave.

-Cariño, si te contara las cosas raras que me han pedido no te lo creerías…

-No me lo cuente, seguro que en la cárcel se las vuelven a pedir… -Matizó con ironía.

Al ver que no llegaba a una conclusión acerca del aspecto del sujeto, Hotch hizo llamar a Prentiss para que le hiciera un interrogatorio cognitivo, además así podrían captar más detalles que pudieran serles de ayuda.

-¿Y dice que estos interrogatorios cognitivos dan buenos resultados? –Preguntó el Detective Melvin escéptico mientras esperaban a que Emily acabara la entrevista.

-Pueden ser bastante efectivos para mejorar las declaraciones de los testigos. –Prentiss no tardó mucho en salir y acercarse a él.

-Iba en un sedán oscuro, negro o tal vez azul. Llevaba un abrigo ancho dentro del coche, un gorro y unas gafas de sol. Apenas se movió y al fijarse pudo ver que llevaba la tarjeta de aparcamiento para minusválidos. No ha podido recordar más.

-Le diré a García que busque hombres con esas características. Buen trabajo. –Emily sonrió mirando algo tras él.

-Mira quien ha interrumpido sus vacaciones. –Al girarse se encontró con Reid que le devolvió la sonrisa a su compañera.

-Reid, creí haberte dicho que no hacía falta que vinieras.

-Bueno, digamos que hay más cosas que hacer aquí que en Las Vegas. –El Inspector se le quedó mirando.

-Ja. Créeme Reid, en Las Vegas se pueden hacer muchas cosas. –Dijo ella dándole una palmadita en el hombro al joven genio.

-Inspector Dixon, le presento al Doctor Reid. –Saludó con la mano al hombre.

-¿Habéis descubierto algo más? –Preguntó mirando a Hotch. Le pusieron al día y empezó a estudiar las cartas del SUDES. -Hay algo… Creo que el juego que se trae con la policía es personal. Creo que es su verdadero objetivo.

-¿Piensas que tiene algo contra la policía?

-Sí. Algo personal. Intenta culparles por la muerte de esas mujeres. ¿Y si por culpa de la policía hubiera quedado lisiado? –Hotch cogió su móvil.

-García, necesito que busques a hombres que entren en el perfil y que además hayan sufrido una lesión por culpa de las autoridades.

-Eso está hecho señor. –Los tres oyeron como tecleaba a toda velocidad. –¡Hay uno! Robin Spader. Hace un año un policía de la ciudad le dio una paliza que le dejó con una cojera. Fue arrestado por resistencia contra la autoridad pero salió libre de los cargos… Oh… Por lo visto el policía fue suspendido un mes pero volvió al servicio sin cumplir ninguna pena. Os mando su dirección.

-Vamos.

-Gracias PG.

-Me alegro de que estés aquí Reid, pero tú te quedas. Se supone que estás de permiso. –Antes de que le diera tiempo a replicar salió junto a Prentiss, Dixon y Melvin en dirección a la casa del sospechoso.

Cuando llegaron y entraron armados en la vivienda, se encontraron con que el hombre no estaba en casa. Echaron un vistazo por el lugar; mientras Prentiss miraba en la habitación, los demás inspeccionaban el interior del apartamento.

-¿QUÉ MIERDA…? –Se oyó una voz masculina y un golpe. Hotch y el Inspector fueron corriendo con el arma en alto en dirección a donde se había oído el golpe. Ambos bajaron el arma al ver cómo Melvin tenía retenido contra el suelo al sospechoso. Una bolsa de la compra yacía en el suelo con un par de naranjas rodando por el suelo.

-¿Te parece muy gracioso el jueguecito? –Espetó el detective cerca del oído de Spader.

-¿Qué jueguecito? –Prentiss llegó corriendo con su arma en alto y al ver la escena la enfundó.

-No es él. –Dijo dirigiéndose a Hotch. –Los cortes de las manos eran torpes, sin la precisión de un médico. Adivinad que estudió en la Universidad el señor Spader…

-Medicina… -Supuso Dixon. –Suéltale. –Melvin obedeció.

-Malditos policías de mierda… -Murmuró Spader.

-Le pido disculpas señor. –Dijo el Inspector. Justo en ese momento sonó su teléfono móvil. –Dixon. –De repente el color en el rostro del Inspector desapareció por completo. -¿Qué? –Su voz sonaba rota. Hotch y Emily se miraron con precaución. -¿Dónde? –El hombre colgó y se quedó con la mirada perdida, como si intentara digerir lo que acababa de oír.

-¿Qué ocurre? –Preguntó Hotch. Al encontrar su mirada supo que la noticia era peor de lo que habían supuesto en un principio.

-Vamos. –Logró decir tras un momento. Melvin frunció el ceño confundido.

-Pero señor… -No le dio tiempo a decir nada porque Dixon subió al coche y condujo cómo si su vida le fuera en ello, mientras los demás guardaban silencio en el automóvil, Melvin en el asiento del copiloto, Hotch con Prentiss en la parte de atrás. El teléfono de Emily sonó.

-¿Morgan?... Sí, estoy con ellos… ¿Cómo? –Emily le miró con la boca abierta. Entonces Hotch vio la mirada de Dixon reflejada en el retrovisor: era la misma que se había reflejado en el de su coche cuando Foyet mató a Haley.


N/A: ¿Qué habrá pasado? La verdad es que estos tres capítulos independientes me encantan, es como si lo viese de verdad. Y ya sabéis, un review nunca está de más.