Declaimer:Naruto NO me pertenece, es de Kishimoto,

Sumary -Eres el mejor príncipe de todos Itachi-kun -y tu eres la princesa más hermosa de todos los castillos del mundo. || él era mi príncipe, y creceríamos y nos casaríamos. Basura. .Jugaste conmigo, ilusionabas a la niña y te ibas besuquiar una mujer, ¿no? || Y llore, llore tirada en mi cama, con gritos de impotencia eclipsados en mi almohada de color rosa pastel

Notas de Autor: iba a ser un one-shot! Pero bueno, una continuación, aun no se cuantos caps serán, pero no pasara de 7 u 8… incluso ya se me hace mucho! En fin! Espero que lo disfruten!

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PenName: MaGy-Souh

Segunda Gota: Lagrimas a Kilómetros de ti.

Mini-Fic

Recuerdos de Sakura:

Muchos recuerdos llegaron a mí al abrir un viejo cuadernillo de hojas rosa pastel, la caligrafía no era tan pulcra y bastante marcada en un tono amaranto, jamás lo termine, el día en que me mude de la casa de mis padres fue el último día que escribí en él.

Todo parecía tan lejano ahora, aquella mañana cuando le había pedido a mi madre irme a vivir a la ciudad con mis tíos. Tsunade era la hermana mayor de mi padre, también era abogada pero eran muy diferentes; a mi padre le gustaban los lugares tranquilos como Konoha, mientras que mi tía, a pesar de su edad era una mujer ostentosa, le gustaba el lujo, la ciudad y los bullicios, así fue como termino viviendo en una de las ciudades más grandes del mundo: Suna. Estaba casada con un importante escritor de novelas del país y maestro de literatura en una de las universidades más prestigiosas. Podía decir que eran la pareja más extraña que alguna vez haya visto pero se notaba desde lejos que se tenían un gran amor.

Desde pequeña ambos me habían mimado demasiado, tal vez porque siempre quisieron una hija pero jamás se animaron a tener otro después de que mi tía tuvo un embarazo muy riesgoso de su primer hijo: Nagato Senju.

Al igual que su padre, Nagato era un artista, había estudiado arte y arquitectura en la Universidad de Suna y combinaba ambas pasiones haciendo construcciones increíbles, incluso tenía ese aspecto extraño de los artistas, su cabello era pelirrojo y tenía varios pircings y tatuajes.

-¡Sakura-chan! –me saludo Nagato mientras me jalaba las mejillas bastante haciendo que pusiera una mueca.

-Nagato… no te acabes los cachetes de Sakura, deja para todos –grito tío Jiraya mientras él también se ponía a jalarme las mejillas. –Ahora Sakurita vivirá con nosotros, ¡eso es genial!

-Dejen en paz a la pobre chica, debe venir cansada, fue un vuelo muy largo. –me defendió Tsunade, cosa que le agradecí con una sonrisa, ella me la devolvió otra en señal de complicidad.

-Sakura, en tu cabello es el único lugar donde los cerezos florecen todo el año… creo que me haz inspirado, debería de escribir un libro sobre eso: amantes que se conocen en una lluvia de cerezos… y su amor perdura, siempre, sin importar que los cerezos dejen de florecer…. –grito como si acabara de descubrí un elemento más de la tabla periódica y corrió hacía una de las habitaciones, después descubrí que era su despacho, según me conto Nagato, antes tía Tsunade también tenía uno, pero decidió que el trabajo no era para la casa y lo convirtió en su propio SPA gimnasio, idea que le agradezco a los dioses.

Después de llevar las maletas al que sería mi nueva habitación me di cuenta que ya había un uniforme escolar y la habitación estaba pintada en un tono verde agua que se veía bastante bien con los muebles de color blanco. Jiraya tenía muchos contactos en el área de educación así que no fue difícil cambiarme de país y escuela a mitad del año y casualmente un ahijado de mis tíos tenía la misma edad que yo y ahora iríamos juntos.

Naruto era el niño más ruidoso que había conocido en mi vida, adoraba a Jiraya y vivía para pelear con Tsunade, aunque el mundo entero sabía que esos dos rubios se llevaban más que bien, con Nagato era otra historia, Naruto era como su admirador número uno.

-¡Chicos!—grito emocionado el rubio mientras entraba al salón de clases arrastrándome detrás de él. –Ella es Sakura –exclamo feliz mientras me presentaba, frente a nosotros había dos chicos pelirrojos –Sakura-chan, ellos son Gaara y Karin.

-Hola –me saludo primero una chica de cabellos lagos y unos increíbles ojos rojos, jamás había visto unos ojos de ese color, el otro muchacho solo asintió con la cabeza, a pesar de tener la melena del mismo color, sus ojos de eran de un verde aguamarina bastante claro. –Así que tú eres Sakura, Naruto tiene dos días que no para de hablar de ti, y ¡wow! Enserio tu color es rosa, no te preguntare si es natural, ya que yo odio que me pregunten si me tiño el cabello, mi madre apenas me deja acercarme a la barra para labios resecos.

Karin era una persona bastante parecida a Naruto en el aspecto que los dos hablaban bastante y lo más increíble fue saber que Gaara era su gemelo, aun así tenía el aspecto de una niña inteligente y no solo por sus gafas de montura gruesa y la falda un poco más largo de lo obligatorio, llevaba la camisa perfectamente abotonada y el suéter de manga corta con la placa que llevaba su nombre. Era bastante linda y me sonroje un poco al pensar lo mismo de su hermano.

En Konoha no tenía tantos amigos, la mayoría eran compañeros así que me sorprendió lo rápido que me empecé a sentir cómoda junto a los tres chicos, más porque jamás había tenido una mejor amiga, nunca había estado en un club o alguna actividad que requiriera convivir más con mis compañeros, en cuanto sonaba la campana me iba directo a casa para poder pasar un poco de tiempo con Itachi antes de que fuera la hora de dormir. Frene mis pensamientos sobre el pelinegro antes de que me afectara, ya habían pasado bastantes años como para volver a sufrir por él.

Hacía bastante que ya no pensaba en él, o al menos intentaba evitar el tema, los primeros meses habían sido bastante difíciles, poco a poco me fui acostumbrando a una nueva vida, la mayoría de las vacaciones veía a mis padres, regresaba a Konoha y agradecía que Itachi se fuera con sus abuelos como cada año.

-Sakura-chan, eso es trampa, no puedes agarrar el atajo, ¡es trampa! –grito Naruto mientras hacía extraños movimientos con su control, como si de verdad moviendo el cuerpo el viejo control de un nintendo 64 fuera a ir más hacía la izquierda o derecha.

-No es trampa, Naruto, por algo está ahí –le dije mientras salía del pasadizo y los adelantaba a los cuatro, realmente amaba ese viejo juego de Mario Kart, aunque tuviera que soplar el cassette para que se viera correctamente, era divertido, creo que es algo de lo que jamás me aburriría.

-Por estar peleando te fuiste hasta el cuarto lugar Naruto – festejo Karin parándose de su bola gigante de peluche que tenía por asiento. –he llegado segunda.

-haz perdido Naruto, te toca ir a pedir más pizzas –termino en tercer lugar Gaara. Que a pesar de ser siempre serio en las clases cuando estaban solo ellos cuatro siempre era más extrovertido.

-¡No es justo!

-¿y piensas ir estas vacaciones a Konoha, Sakura? –cambio el tema la pelirroja mientras tomaba un poco de té que tenía a un lado, era normal que Sakura regresara de vacaciones a Konoha, pero ese año sería diferente, ya había hablado con sus padres y ellos serían los que la visitarían.

-la verdad no tenía pensando ir, este año entramos a la universidad, y quería tener todo perfectamente listo, además debo asistir al "Verano de leyes" al que tía Tsunade nos consiguió lugar a Gaara y a mí. –explico la pelirosa mientras agarraba un pedazo de manzana del recipiente que estaba en el centro.

-iuuk! Temas universitarios aquí no Sakura, quedamos que estas vacaciones las disfrutaríamos al máximo, sin pensar en la universidad, tenemos libre todo el mes antes de que empiece el curso ese de verano y estén metidos en el código penal – les paro Naruto, él si quería disfrutar esas vacaciones.

-pero bueno, Naru-bakka y yo iremos a la facultad de arquitectura y tenemos un curso de inducción dos semanas antes de empezar oficialmente. Esto es un asco –suspiro Karin mientras se aventaba hacía atrás de su bola de peluche, quedando acostada y con los brazos cruzados detrás de la cabeza.

-hagamos un brindis –hablo Gaara, levantando su vaso de refresco – Por unas vacaciones inolvidables… ¡Salud!

-Salud

696966969696969696 FIN DE RECUERDOS 969696969696966969

-¿ya casi terminas Sakura? –Pregunta mi tía mientras entra a la habitación, todo está perfectamente ordenado, sobre la cama había una maleta llena que solo faltaba cerrar.

-Ya, esta es la ultima –le digo, mientras veo su atuendo, llevaba una falda de corte recto hasta poco más debajo de las rodillas, a juego con un chaleco sobre una blusa, todo de color negro, el cabello rubio atado a una coleta alta, y unos enormes lentes oscuros que cubren gran parte de su cara.

-déjala abajo junto con el resto, es hora de irnos al aeropuerto – la seguí fuera, baje las escaleras lentamente y salí de la casa hasta el taxi que nos esperaba para llevarnos hasta el aeropuerto.

Mire mi reflejo en el vidrio de la ventanilla, llevaba una blusa de cuello de tortuga negra, unos jeans de tubo del mismo color junto con unas botas de gamusa sin tacón, mis ojos estaban bastante rojos, así que deslice los lentes que llevaba como tiara y lo único de color que lograba es mi largo cabello que se ondeaba con el húmedo viento que corría, porque hasta el día era gris.

Mi tío y Nagato ya estaban en el taxi, ambos llevaban pantalones de vestir de color negro, Jiraya t llevaba un saco y el pelirrojo una playera de algodón de una banda de rock que a él le gustaba, todo negro. Como mi día, como mi suerte, como mi vida.

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-pobre de Sakura-chan –hablo el rubio, acababan de despedir a su amiga en el aeropuerto, sabía que había estado llorando, no se ocupaba ser inteligente para saberlo, ni ver debajo de esos grandes lentes oscuros.

-me siendo impotente… estar aquí, sin poderla ayudar –el puño de Gaara se había impactado en el suelo después de haberse puesto en cuclillas, una lagrima se escapo de sus ojos, recordando como Sakura, en esos años siempre le había ayudado, lo había protegido fuertemente ante chicos que querían abusar de su buena forma de ser y sin pensarlo, en ese momento, los tres se abrazaron.

-creo que no es aquí donde debemos de estar chicos, -hablo Karin decidida acomodándose los lentes por el puente de ambas lentillas. –la madre de nuestra mejor amiga ha muerto, es con ella que debemos estar.

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