Disclaimer: Nada de esto es mío, todo de JK Rowling y de la WB. No gano nada con esto salvo mera satisfacción.
Dissipo
Capítulo II
Mientras caminaba con Narcissa hacia el salón de Encantamientos divagó un poco sobre la conversación que había tenido recientemente con Gropius.
Habían hablado de muchas cosas. De qué se dedicaría al salir de Hogwarts, de cómo estaban sus padres, de lo mal que iba su equipo en la liga de Quidditch y de las vacaciones en Canarias. Había sido, como muchas más, el tipo de conversación vana que se tiene con un conocido.
Octave Gropius era un mago joven que aún no tenía la edad para ser su padre, sangre limpia y con un buen apellido pero sin un solo sickle de por medio. Una desgracia para un mago como él, pero al menos le quedaba su herencia de sangre. Lucius estaba comprando su nueva escoba en el Callejón Diagon y mientras caminaba por las tiendas le pareció ver un rostro conocido: era Octave, quien trabajaba como asistente en Florean Fortescue. Su primera reacción fue fingir que no lo había visto. Él nunca había pasado escasez; todo lo que quería lo tenía, y a montones. Quizás por eso le avergonzaba tanto la pobreza ajena. Así que por su bien –no era conveniente que alguien le viera codearse con un vulgar empleado- y por la poca dignidad a la que podía aspirar Octave en aquel momento lo ignoró completamente.
Para su sorpresa fue el mismo Octave quien le llamó por nombre y apellido, le dio saludos e incluso le invitó a una taza de café. Le habló de la situación por la que recién había pasado; el negocio acabado y hundido por nuevos rivales. Lucius asintió con una comprensión finjida: a él que demonios le interesaban los negocios de Octave, ni siquiera había terminado Hogwarts. También le dijo que había superado aquel problema, pero seguía trabajando como asistente por consejos de su guía. Lucius no prestó mayor atención al comentario deduciendo que se refería a una amante manipuladora. Se despidió en cuanto pudo. Merlín, ojalá nadie le haya visto hablando con ese pobre infeliz.
Y ayer justamente, recibió una lechuza de Octave. Su guía era nada más que el Lord. Un título nobiliario de valor que de alguna manera lo conectaba con la realeza. Su nombre sonaba en las conversaciones, y la verdad sus puntos no eran malos. Muy pocas personas le conocían. Lucius se preguntaba a qué aspiraba. ¿Ministro de Magia, Comité Internacional de Magia? Y él era el guía del patético Octave Gropius que trabajaba en una heladería, quién lo hubiera dicho. En la carta Octave le extendía una invitación para ir a una reunión privada acerca de Lord Voldemort. No especificaba nada más, solo que podía llevar a un acompañante que, en palabras del propio Gropius "sea un invitado cuidadosamente escogido".
Y Lucius, claro, había elegido como invitada a su novia Narcissa.
Incluso años después, él recordaría el día en que sus padres le anunciaron que tenía que casarse con Narcissa Black como uno de los peores de su vida.
Fue ese verano, mientras pasaban unos días junto al mar en Norfolk. El mar estaba tranquilo junto a los acantilados pero el cielo oscuro y lleno de nubarrones. Sus padres le llamaron a parte para hablar con él. Le preguntaron sobre el Quidditch, Hogwarts, las fiestas a las que asistía ("Ya sabes que no debes excederte con el whisky, Lucius" decía su madre) y, finalmente sobre Narcissa. Tenían un año de noviazgo y la relación era ampliamente conocida por toda la familia.
"¿Te gusta, Lucius?". Abraxas se levantó de la poltrona donde estaba sentado y dio un par de pasos.
"Claro, padre. Si no fuera así te aseguro que no estaría con ella". Ese tipo de preguntas estaban de más. Sería la edad que estaba afectando a su padre y le hacía perder el centro.
"Me alegro. Es una bruja de buena familia y debes tratarla con el respeto y cuidado que merece uno de los nuestros". Uno de los nuestros vendría a ser un aristócrata sangre limpia, y esos son los únicos que para Lucius merecían algún tipo de respeto.
"Por supuesto". El asunto ya le estaba aburriendo, pero Lucius había aprendido que la mejor manera de llevarse con su padre era estar de acuerdo con él.
"Tu padre y yo estamos preocupados por ti hijo. La escoria nos ha invadido y quedan ya pocas familias de sangre limpia dignas de relacionarse con la nuestra". Ahora hablaba su madre.
Lucius asintió con desinterés. Sus padres, que le habían criado, parecían dudar de sus principios. ¿A caso creían que él iba a revolotear por el país buscando a todos los sangre sucia y amigos de muggles que encontrara para invitarlos a beber en Las Tres Escobas? Deseaba que esta conversación acabara pronto para salir de nuevo a la playa.
"Lucius. Hemos arreglado tu matrimonio. Tú y Narcissa se casarán después de terminar Hogwarts". Su padre lo dijo mientras se volvía a sentar en la poltrona: como si nada. Como si le hubiese dado una orden al elfo, como si su madre le hubiese acomodado el cuello de la túnica o como si se hubiese tirado una de las asquerosas flatulencias que tanto su madre como el elfo fingían no oler.
"¿Qué?". Fue lo único que pudo balbucear. Su cerebro no había acabado de procesar la información; aquello no era algo que esperaba oír.
"Los Black han quedado más que satisfechos. A ellos también les preocupa todo eso y te han otorgado la mano de su hija Narcissa. Tú sabes, les conviene mucho una unión con una familia como la nuestra y ya ves que…" Su madre sonreía mientras las palabras salían de su boca. La confusión de Lucius solo le permitía captar retazos.
"¿Me han otorgado¡Pero si nunca la pedí! Qué demonios estás diciendo..!" La confusión inicial había sido reemplazada por una rabia creciente. La sonrisa se borró de los labios de su madre y Abraxas se levantó presuroso de la poltrona.
"No le hables así a tu madre" El padre hablaba apretando fuertemente las mandíbulas "Ya te hemos explicado. Además, tú acabas de decirme que quieres a Narcissa, no entiendo cuál es el problema!"
Lucius caminó en círculos y con frustración pensó en Narcissa. En su largo cabello rubio, en sus ojos azules y en sus pálidas piernas, que sólo una vez y a regañadientes le dejó tocar en el área de las rodillas. Pensó en ella y vio cosas buenas, pero ninguna de ellas le interesaba en realidad.
"¡No!" dijo moviendo la cabeza.
"Es algo serio, Lucius, muy serio. ¡Necesitas encontrar una esposa de buena familia! Preferiría verte muerto antes que con una sangre sucia". A Lucius se le calló la quijada al oír aquello. Su madre intentaba convencerlo, pero aquel comentario no fue nada acertado: ahora estaba hablando de su muerte!
"¡NO!" Por Merlín, a penas tenía dieciséis años. Como es posible que sus padres estuvieran pensando en planificar su vida a tan corta edad. Todavía le faltaba un año de Hogwarts, ni siquiera había pensado a qué se dedicaría en el futuro y recién el año pasado se había unido al equipo de Quidditch. Le faltaba tanto mundo y tanta vida para que súbitamente le colgaran el ancla de una vida marital junto a Narcissa Black.
"Tu rebeldía no te llevará a ningún lado. Estás siendo muy egoísta" A Abraxas le temblaba la mano izquierda y sus cejas se contraían sin control. Lucius pensó en lo irónico de su última línea. "Recuerda que por encima de ti y de mí está nuestro linaje y nuestra sangre, que no se puede extinguir. Piensa en tu descendencia, Lucius, piensa en los Malfoy".
Esta última frase le hizo temblar. La sola idea le daba náuseas: Lucius realmente detestaba a los niños. Se imaginó con un bebé en brazos, criando a un par de hijos y a Narcissa, con su blanca y perfecta dentadura curvada en una horrible mueca de llanto. Pensó en toda una vida al lado de unos hijos no queridos, de Narcissa, en toda su vida junto a ella y en ese momento supo que no quería tenerla cerca ni un minuto más: ni como amiga, ni como novia, esposa y mucho menos como madre de sus hijos. Sus hijos. La sola idea de imaginarlos le hizo pensar en cuervos.
"¡NO, NO, NO! YA HE DICHO QUE NO! Si tanto la quieres en la familia, cásate tú con ella!"
Antes de que pudiera darse cuenta de algo, una fuerza invisible lo impactó y lo alzó hasta estrellarse con la pared. Calló al piso lastimándose todavía más con algunos muebles. Las lágrimas de dolor, rabia y humillación corrían por su cara: nunca antes Abraxas Malfoy había alzado su varita contra él. Respiró con dificultad; debía tener algunas costillas rotas.
"No toleraré que me hables así. Hazlo una vez más y juro que te cortaré la lengua" Su padre estaba rojo de ira y Lucius sabía que él también debía verse igual en esos momentos. Le hubiera gustado matar al viejo y petulante Abraxas en ese mismo instante.
Se limpió la sangre que salía de su nariz y procuró que el miedo no se viera reflejado en su cara: yendo en contra de su padre no llegaría a ningún sitio.
"Papá, perdóname. Me casaré con Narcissa, como tú lo digas. Pero por favor, dame algún tiempo antes…algunos años". Aquello era una súplica. Tal vez podría hacer algo…quizás escaparse antes de que todo esto llegara a una iglesia.
"Es vergonzoso que a estas alturas me haya dado cuenta de lo patético que eres, Lucius. Hasta me de lástima la pobre Narcissa: su esposo ni siquiera se ha convertido en un hombre" Su padre tenía una mirada despectiva y su madre un semblante de desaprobación. "Iluso. Estos acuerdos están protegidos por más que palabra: están sellados con hechizos. Te casarás con Narcissa Black después de terminar Hogwarts y punto".
Esas fueron las últimas palabras que se dijeron aquel día. Toda la semana siguiente estuvo vomitando de los nervios y la ansiedad mientras se recuperaba de los golpes causados por la gran discusión. Al terminar sus vacaciones, Lucius Malfoy ya había se había resignado a que ese sería su último año en Hogwarts y que el próximo el ya estaría casado con Narcissa Black. Al fin había madurado.
Así que tal vez fue por eso que escogió a Narcissa como acompañante para la reunión de Octave Gropius. Iba a compartir toda su vida con ella, así que mejor era irse acostumbrando desde ya, llegar a conocerla incluso.
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Aquí está mi regalo de Reyes Magos para ustedes! Gracias por los reviews del capítulo anterior, cada uno de ellos me da ánimos para seguir con este fanfic. Aprecio mucho las críticas y comentarios, me ayudan a mejorar aunque sean destructivas.. x)
Gracias a mis amigas TR y Cristina (Innuendos) por hacer las veces de beta reader para este capítulo.
La próxima actualización tardará un poco más: estaré en el campo por unos 20 días haciendo servicio social, y allí a donde voy no creo que tengan computadoras. Les pido paciencia y espero que ese tiempo sin actualizar solo les de más ganas de leer, ajajaja!
