Disclaimer: Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.

Advertencia: Muerte de personaje.


[Día 1: Drama]
486 Palabras.

"Lágrimas en las mejillas de una mujer se convierten en tatuajes de dolor en el corazón de un hombre."

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Ahí estaba, arrodillada en el piso, derramando lágrimas sin descanso, como si nunca se fueran a acabar, pero no era para poco, la pobre exterminadora estaba asustada, tenía miedo y temor, ¿De qué? Muy simple, de que algún día su amado esposo ya no estuviera a su lado. Hacía un par de días el monje salió de viaje, según él a realizar un simple exorcismo, pero Sango no estaba tranquila, sabía que algo estaba mal, últimamente había tenido un dolor abdominal insoportable, temía por su bebe en camino.

Entró casualmente con un bulto de arroz al hombro, trabajar era duro, pero todo lo hacía por su esposa, hijas y el próximo bebé, todo iba bien, descargó el bulto y anunció su llegada, pero no hubo respuesta. Entonces la vio allí acurrucada en el suelo llorando desconsolada, inmediatamente Miroku se acercó a ella y la abrazó.

-¿Qué pasa Sango? ¿Estás bien?

Preguntó con preocupación, pero la castaña estaba privada, no mencionaba palabra alguna y a Miroku le entró la desesperación, comenzaba a angustiarse, algo estaba pasando con Sango y no le decía nada, la sacudió y le preguntó otra vez. La mujer elevó su rostro, inundado en lágrimas, a Miroku se le arrugó el corazón, todo hasta que ella habló en un susurro.

-¿Llegaste bien? ¿Estás bien? – Entre lágrimas comenzó a palpar el cuerpo del hombre, buscando quién sabe qué cosa, el monje estaba desconcertado.

-Si, estoy bien. – Respondió tomándola de la mano y apartándola. - ¿Por qué lloras?

Sango no dijo nada, y palpó la mano antes maldita de Miroku, como buscando aquel agujero negro que ya no existía-

-Tengo miedo. – Dijo agarrándose de su pecho. – Tengo miedo de que algún día ya no estés conmigo.

-Eso no pasará. – La abrazó. – Yo siempre estaré a tu lado.

La castaña sonrió, con una sonrisa tan radiante que Miroku se quedó embelesado, entonces Sango fue cerrando los ojos, y susurró al oído del monje.

-Gracias, te amo Miroku.

Y se desvaneció, el pelinegro trató de moverla, desesperado. ¿Qué acababa de pasar? Entonces vio como bajo sus cuerpos había un charco color carmesí, Sango estaba fría. NO, no podía ser posible. ¿Qué diablos? La cargó, su vestido estaba lleno de sangre, la falda, todo. ¡Su bebé!

Exasperado con Sango en brazos, salió corriendo en busca de la anciana Kaede, sólo para que al llegar, la sacerdotisa le explicara que el embarazo riesgoso, había llevado a su esposa a la muerte, y la de su hijo no nato.

Miroku abatido abandonó la crianza de sus gemelas, era una tortura ver a las pequeñas niñas pues le recordaban a su adorada Sango, quería el fin de su propia vida, le había incumplido la promesa, no merecía vivir, sólo esperaba el encontrarse con ella en la siguiente vida, y que ella le perdonara.


¡Que horror! Debo decir que el drama NO es lo mío, no lo es. Este capítulo me costó hacerlo, en serio! Sinceramente no tenía idea de qué escribir y le dí vueltas y vueltas, a la final este fue el resultado, ¡Maté a Sango! No puedo creerlo. D:

Gracias por leer, espero les halla agradado y tendré en cuenta cualquier sugerencia para ser más dramática, es que en serio fue difícil D:

Gracias Fifiabbs por tu review! Lo sé, es que Sango y Miroku *o* Espero que como amante del drama, te haya gustado n.n

Hasta el próximo capítulo de Humor (En este me va un poco mejor) Saludos n.n