La cruda que experimentó Tsubasa a la mañana siguiente no se comparó en nada a crudas anteriores. Simplemente se sentía mareada y con una ligera irritación por tanta luz que se colaba a su habitación, nada realmente preocupante de no ser por la presencia frente a ella. Su kouhai dos años menor a ella, Yukine Chris, le miraba con reproche mientras le estiraba un vaso de agua y una aspirina, normalmente la Kazanari no tomaba, pero cuando lo hacía si tendía a medio exagerar, particularmente porque cuando lo hacía era cuando algo le afectaba demasiado.

— ¿De qué se trató esta vez, senpai? —Cuestionó la albina una vez la peli-azul tomó de la pastilla; sus ojos lavanda estudiaron por completo a los índigos de su contraria buscando algún rasgo de mentira; aunque no lo pareciera, por lo honorable que Tsubasa llegara a ser, su senpai era una excelente mentirosa.

—Presión. —Contestó con simpleza, Chris no le creyó aquello y Tsubasa se dio cuenta de ello; podían leerse bastante bien a decir verdad—Oficialmente la dirección de los dojos ya es mi responsabilidad; y como si no fuera suficiente, debo ayudar a Kanade con su boda, comenzar con la séptima parte del entrenamiento de Akatsuki para que Tsukuyomi no entre en peligro, ayudarte a ti con…

—De acuerdo, de acuerdo, ya entendí. —Interrumpió Chris—Tienes muchas cosas encima, lo que sigo sin entender es porque continuas llamando a Shirabe "Tsukuyomi" cuando ese no es su apellido real.

—Cuestión de seguridad, Yukine. Sabes que el comandante es demasiado odiado, nunca se sabe quién podría ir tras su familia. —Dijo como cosa obvia. Kazanari Genjuuro no había heredado el respetable Dojo de la familia Kazanari, el hizo su legado como policía y guarda espaldas privado; uno bastante odiado por la efectividad de su trabajo—Aparte también sentiría raro decirle "Kazanari" siendo como si me hablara a mí misma—Bromeó.

Chris sonrió al ver que su senpai ya estaba como siempre, un tanto fría y tosca, pero gentil y un tanto bromista con sus allegados.

—Bueno señorita extraña; yo debo ir a atender mis clases de violín así que con tu debido permiso, me marcho. Más te vale ducharte, no queremos que atiendas a tus alumnos oliendo alcohol.

—Demonios, me quitaste mi objetivo en la vida. —Se quejó falsamente, Chris sonrió nuevamente y dejó la habitación.

Cuando la puerta se cerró, el rostro de Tsubasa igualmente lo hizo.

Sacó las ropas que usaría en el día y se introdujo al baño en su habitación. Sacó una toalla de su cajonera, se desvistió y finalmente entró a la ducha, abriendo la llave del agua caliente primero, posteriormente la fría –solo un poco–, prefería que el agua estuviera más caliente que fría.

Cerró sus ojos, sintiendo como su cuerpo se relajaba ante el contacto y como sin querer, su mente le traía aquel primer encuentro.

Era un día en el que Tsubasa había sido obligada a dejar la comodidad del Dojo y la danza tradicional, por deseos de su abuelo, tenía que aprender a apreciar el teatro, o de lo contrario el conocimiento de su próxima heredero estaría incompleto.

No es como si Tsubasa detestara dicho arte, simplemente no era de sus favoritos.

Iba a ver una obra de comedia ya que no era muy fanática del romance o del drama, y dado a que no quería entristecerse con una tragedia, fue por esto que se decidió por una de esas comedias contemporáneas.

No vamos a detallar de que iba la obra, porque honestamente no es importante y Tsubasa ya no recuerda gran parte de ella, recuerda que el guión era excelente y cumplió su cometido de hacerla reír, pero a partir del tercer acto la Kazanari se desconecto completamente del mundo gracias a la preciosa mujer que se robó el espectáculo con solo unas frases, era el único personaje racional dentro las disparadas mentes de los demás y eso sólo complementaba el extraño cuadro que se esmeraron en crear.

Lo primero que llamó su atención fue su cabello, era de un claro rosado que resaltaba inmediatamente, y que con aquel entallado vestido negro marcaba a la perfección aquel cuerpo esculpido por el mejor de los escultores. Su sonrisa era bastante elegante y su mirada reflejaba bastante fortaleza. Su voz era armoniosa, de un color hermoso y un volumen adecuado; esa mujer era perfecta, así lo pensó ese día y los siguientes que se la pasó asistiendo siempre en primera fila solo para verla.

Para Tsubasa, en algún momento verla se volvió insuficiente, quería ser observada también, pero tenía miedo; así que comenzó con detalles simples a su camerino de manera anónima, pero de vez en cuando, la mirada verde/azulada se desviaba a ella en sus ocasiones, y por fin de tres meses, tomando el valor que tanto le costó reunir, comenzó un pequeño juego que conduciría a ella, dejándole así la oportunidad de encarar los sentimientos que comenzaban a nacer o huir de ellos.

— ¡Solo dime quién es el responsable de tus suspiros! ¡¿Qué ha hecho que no pude hacer yo?! —Lloró un hombre de veinte años que encarnaba a un enamorado desdichado.

—Llegar a mi con pequeños detalles, hacerme sonreír aún sin saber quién era y despertar una ilusión con una mirada transparente que refleja lo que se guarda en mi interior. —Un reflector se encendió en el asiento justo a la izquierda de Tsubasa, María le miraba con una sonrisa amplia que hizo su corazón bombardear sangre más y más rápido.

Sus manos tomaron las suyas y se entrelazaron, sin quererlo así, Tsubasa igualmente sonrió, olvidando parcialmente de que todo aquello era una obra.

—Pero aún no soy capaz de decirle todo esto que te estoy contando, temo su rechazo—Agregó Maria.

— ¿Entonces porque temes al rechazo? Si aquello que me contás es cierto, no dudo que sea correspondida. —Entonó el hombre aún encima de la tarima.

— ¿Lo soy? —María se encaró a Tsubasa.

—Lo eres—Aquello le salió del corazón, pero es que no sabia como tenía que actuar, claramente Tsubasa no había recibido un guión, estaban rompiendo la cuarta pared.

Las luces se apagaron y el público aplaudió conmovido e interesado por aquel acto improvisado. Pero Tsubasa solo se concentró en aquel susurro que le pedía que fuera a su camerino.

Cerró la llave de la ducha sabiendo que había sobrepasado el límite de las cosas que debía recordar, porque si, ese fue un comienzo hermoso, pero el final era bastante trágico.

Se preguntó entonces cómo podría enamorar a alguien que no sabe amar y anteriormente le destruyó, aquello sin duda sería una tarea bastante complicada.

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—Que asquerosidad—Salió de los labios de Tsubasa, frente a ella, la parejilla Kanade y Serena interrumpieron su sesión de besuqueos devolviéndole la mirada a la dueña de los Dojos de más renombre en el país entero—Son tan cursis que me va a dar urticaria. —menos mal sonrió, porque Kanade ya se había preparado para pelear con ella.

—Que forma de saludar la tuya. —Se burlo Kanade.

—Ya sabes cómo soy. —la dupla azulada/rojiza se rió brevemente—Venía a hacerte compañía pero creo que mejor compañía hago a Tsukuyomi.

—No seas así~

Serena sonrió por la escena tan cómica que representaba su prometida. Por un momento menguó al ver a quién le acompañaba, no habían coincidido realmente durante el pasado, pero si algo podía concluir es que Tsubasa era una muy buena persona.

—Anoche te desapareciste de la nada, lo menos que puedes hacer es pasar el día con nosotras. —Reclamó Kanade con un puchero—Estaba cansada.

—Kirika me dijo que te encontró ebria—Tsubasa chasqueó la lengua ante el escrutinio de la Amou.

—Tenía mucho estrés. —Se encogió de hombros, Kanade suspiró—Pero entonces, ¿cuál es el plan?

—Que me ayudes con las propiedades que tengo. La verdad es que pensamos habitar aquí—Respondió.

—Oh vaya, ¿y qué pasará con la editorial?

Kanade pareció pensarlo unos segundos.

—Zwei Wing abrirá una nueva filial aquí y dado a que mi asenso ya es un hecho, estaré a cargo de ella. —Dijo con total secretísimo, Tsubasa no pudo más que alegrarse por su prima, le estaba yendo bastante bien en su vida tanto personal como laboral, contrario a ella, que a pesar de su éxito se sentía sola.

Amou Kanade era una joven un par de años mayor que ella bastante hermosa, era la primogénita de su tío Genjuuro y ese indomable cabello anaranjado-rojizo era una de las pruebas inconfundibles de ello; debido a esto Kanade se veía obligada a pasar la menor cantidad de tiempo con su padre y portar un apellido falso como Shirabe, pero aún así era feliz, más ahora que estaba enamorada y convencida de que estaba con sigo papera de vida.

Según Tsubasa pudo entender de las cartas que había Kanade había redactado de su puño y letra, Kanade y Serena trabajaban para Zwei Wing, una editorial de bastante renombre en el país que tenía sólo una sucursal en el extremo norte del mismo. Kanade llevaba cerca de dos años trabajando allí como editorial y le dejaron a prueba con "el nuevo talento", que fue como bautizaron a Serena Cadenzavna Eve gracias a que ella tuvo la maravillosa idea de pasar los múltiples guiones de teatro que escribió para su hermana a novelas. Kanade tuvo que pulir bastante, ya que en parte se notaba que estaba demasiado acostumbrada a escribir en cierto formato, pero comprendió porque le dieron la oportunidad; su mente inventaba historia tras historia, cada una más fascinante y adictiva que la anterior con una manera de narrar que hacía todo tan ameno que no se cargaba y hacia al lector no percatarse de las horas que podría llevar únicamente leyendo.

Fue una relación bastante lenta según había entendido, comenzó con una admiración mutua a los trabajados que realizaban, evolucionó a un compañerismo, a una amistad, y cuando menos se dieron cuenta ya se habían comprometido.

Tsubasa había percibido mejor el cambio que había tenido Kanade, pues era literalmente una bestia indomable, pero ahora estaba demasiado dócil y era cinco veces más responsable de lo que era antes de conocer a Serena. La menor le tomó de la mano y le sonrió, Kanade correspondió su sonrisa y Tsubasa sintió que cualquiera con esas dos enfrente dejaría de creer que el amor no existe, inclusive ella sin querer había sonreído, una parte de ella sintió calma al ver a su familiar más cercana de esa manera; estaba en buenas manos.

Serena era completamente diferente a como era María. ¿Cómo era posible que ninguna de las dos se contagiara de la otra?

—Eso es realmente increíble—Comentó Tsubasa con visible alegría—Tsukuyomi y Akatsuki se alegrarán de tenerte por acá.

—Lo dudo, esas dos solo me hacen sentir incomoda.

—Que ironía, te llegó el karma—Se burló la peli-azul—Pero por lo menos ellas no están metiéndose la lengua hasta la laringe.

— ¡Tsubasa!

— ¿Te avergonzaste? Eso es nuevo.

—Ya, ya. Dejen de pelear—Sabiamente la menor se interpuso entre ellas—Mejor avancemos con la salida que teníamos programada.

— ¿Seremos solo nosotras tres? —No pudo evitar preguntar Tsubasa, Serena le vio con pena por solo un segundo.

—Mi hermana nos acompañará durante un rato, espero que no te sea inconveniente. —Dijo Serena.

—Para nada, seremos familia después de todo. —Restó importancia y actuó con la misma elegancia que caracterizaba a los Kazanari. Tsubasa había hecho un trabajo espectacular para ocultar la verdad entre la historia de María y ella, especialmente de Akatsuki y Tsukuyomi, no soportarían la verdad de su ídolo, así que mantener su imagen era lo mejor, esto le vino peor al momento de querer desahogarse ya que debía hacerlo en secreto, pero por lo menos hacía que todos convivieran en paz, dudaba que Kanade supiera la historia y Tsubasa no pensaba contársela tampoco.

Tomaron una de las carretas del Dojo y partieron a una de las fincas que Kanade heredó pero que Tsubasa se la había pasado administrando en su ausencia, María bajó de otra carroza unos momentos después de que la suya fuera dirigida a su apartado por el chofer, la Cadenzavna mayor le saludó con naturalidad y allí la Kazanari se dio cuenta de que la verdadera María no estaba allí, estaba actuando un papel más, solo que esta vez con más desgane, y lo supo porque la sonrisa que le dirigió no se pudo siquiera comparar a las que le dirigió mientras actuaba su amor hacia ella.


¿Porqué Ayrton nunca pone atención en clases y publica en ellas? Misterios de la vida (?)

Y heme aquí con el primer capítulo (segundo según FF) de Karma, sé que cuesta imaginar a una María interesada, pero créanme que el desarrollo de su personaje y el de Tsubasa van a amarlo.

De antemano muchas gracias por leer, y nos vemos en el siguiente capítulo.