-Hidan- este se da la vuelta y se sorprende al ver quien le ha llamado- No te veo con muy buena cara-

-¿Qué coño quieres Konan? tu nunca me hablas- le pregunta.

-Hay tienes razón, pero últimamente te encuentro extraño y quería preguntarte ¿Por qué por la noche lloras?- le pregunta, Hidan no reacciona "¿Lloro por las noches?" se pregunta así mismo.

-Eso es mentira, si no te importa, tengo cosas más importante que hacer que hablar contigo- dice abriendo la puerta de su habitación.

-Yo podría ayudarte a recordar lo que perdiste- Hidan no se mueve.

-¿Cómo me ayudarías y a cambio de qué?- le pregunta mirándola seriamente.

-Mi abuela es capaz de abrir los recuerdos que están cerrados y no sería muy caro- le cuenta.

-¿Qué sería?- le vuelve a preguntar poniéndose serio.

-Quiero ser inmortal. ¿Si yo te ayudo, tú me dirás como ser inmortal?- le pregunta, Hidan la mira desconfiado. El no sabía porque era inmortal y además no se fiaba mucho de la mujer.

-No- dice dándose la vuelta.

-Como quieras, si cambias de idea ya sabes dónde estoy-dice marchándose. Hidan entra en su habitación.

-Será estúpida, en qué hora se le ocurrió al estúpido del líder, dejar que entrara en Akatsuki- dice dejándose caer encima de la cama- Juro que algún día la utilizare como sacrificio para Jashin- Entonces inconscientemente se pone a recordar el sueño y a la chica- ¿Quién es?...No se para que me lo pregunto, parezco un gilipollas, pero de todas maneras esos ojos azules es como si...ya estoy empezando a delirar otra vez-se queda en silencio mirando al techo- Como me gustaría conocerla-dice mientras se queda dormido.

Hidan está en el bosque recogiendo leña, cuando de repente aparece una mujer vestida de negro con el cabello y los ojos negro y de piel tan blanca como la nieve, se acerca a Hidan y se agacha poniéndose a su altura.

-Pequeño Hidan ¿Qué hace aquí?- le pregunta si cambiar su expresión. El niño la mira.

-Estoy recogiendo leña- dice con una infantil sonrisa y señalando la leña.

-Ya no puedes hacer nada por cambiar tu destino, tú lo escogiste y ya no puedes cambiarlo, así que será mejor que dejes el pasado tranquilo-le dice. De repente aparece Hidan adulto.

-¿Qué has querido decir?- le pregunta. La mujer lo mira.

-No urges en el pasado o podrías terminar hiriéndote- le vuelve a decir. Hidan se enfada.



-Estúpida mujer quieres dejarte de tanto misterio y hablar de puta una vez-le dice de mala manera.

-Pero mírate si todavía eres un niño asustado y por eso no tienes ningún derecho a hablarme así, estúpido, encima que intento ayudarte me insultas, no debí dejar que ella te salvara- Hidan la miró.

-¿Sabes quién es la chica que aparece en mi sueño?- le pregunta.

-Claro que lo se- le contesta.

-Entonces tienes que decirme quien es y donde puedo encontrarla- dice Hidan, la mujer empieza a reírse.

-Tú, estúpido inmortal, piensas que te voy a decir quién es ella- le dice, Hidan asiente con la cabeza- bueno pues entonces buena suerte, porque no pienso decirte nada, es más te diré que la dejes en paz, por tu bien y el de ella-

-No pienso hacer lo que me dices- le desafía.

-Pues entonces te arrepentirás- dice mientras desaparece, Hidan se queda solo mientras la oscuridad le rodea.

Hidan vuelve a despertar empapado en sudor.

-Como odio estos estúpidos sueños- se levanta y mira la hora- las tres de la mañana, no creo que pueda volver a dormirme- se ducha y se viste. Sale de su habitación hasta que llega a otra puerta y cuando va a pegar la puerta se abre y aparece Konan tras ella.

-¿Qué quieres Hidan?- le pregunta algo enfada por haberla despertado.

-Acepto- le dice.

-¿Qué?- le pregunta sin entender lo que le dice el peliblanco.

-Que acepto el trato- le dice, Konan sonríe de forma sádica.

-Bien, entonces será mejor que nos pongamos en camino-dice saliendo de su cuarto. Cuando salen de la Guarida de Akatsuki, Konan se para y mira a Hidan.

-Hidan, mi abuela no tiene mucha paciencia, así que te voy a pedir que si te vas a poner en sus manos, ni le metas prisas ni la insultes o acabaras muy mal- le advierte.

-Konan, soy inmortal, ni aunque quisiera esa vieja podría matarme- le dice alardeando.

-No digo que te vaya a matar, pero si puede hacer que pases toda tu vida de inmortal pensando que eres una gallina- le dice con una pequeña sonrisa en los labios, Hidan traga saliva.

-En ese caso, te prometo que no la insultare- le dice.



-Así me gusta, venga si nos damos prisa estaremos allí en dos horas- dice poniéndose a correr, después de dos horas llegan a una casa metida en una montaña, Konan pega en la puerta y abre la puerta una mujer anciana con el pelo blanco, y arugas por la cara.

-Pasad- dice la mujer- Sentaros. ¿Queréis algo?- pregunta.

-No abuela, hemos venido por un asunto- le dice la mujer se sienta.

-No me digas que al final vas a asentar la cabeza y te vas a casar con este joven- a Konan y a Hidan les aparece varias gotas por toda la cabeza.

-No abuela, el es un compañero y ha venido porque no recuerda su pasado- dice Konan.

-Valla, que pena, pero bueno vamos a ver qué podemos hacer, puedes venir conmigo- le dice la anciana, Hidan se levanta y la acompaña hasta una habitación. La habitación era bastante grande y oscura, Tenía unos extraños símbolos en el suelo en forma de círculos y en medio había una camilla- Chico túmbate aquí- la anciana le indica que se tumbe en la camilla, Hidan se tumba- Bien ahora relájate- la mujer empieza a recitar unos extraños canticos en una lengua desconocida para Hidan. Hidan empezó a sentir como se sumía en un sueño.

De repente aparece Hidan de pequeño recogiendo leña cuando escucha un sonido y de la vuelta para ver que alguien aparece de las sombras.

Continuará...