=Capitulo 1=

=Dos meses después…=

=Preparatoria San Pablo. Chicago=

La lista de resultados estaba pegada en la pizarra de avisos de la dirección escolar. Los alumnos se peleaban unos con otros por mirar sus resultados en la hoja. Conforme unos miraban sus notas y celebraban o se lamentaban, otros se acercaban poco a poco para buscarse en los nombres que aparecían en el papel.

Candy, en compañía de Annie y Patty se acercó con calma a mirar sus resultados. Las tres chicas, habían pasado todas sus materias con buenas notas y tan pronto las vieron celebraron con júbilo antes de retirarse del lugar, dejando así que los siguientes alumnos miraran sus notas.

—¡Sí! Pase todas con notas altas— celebró Archie Cornwall con entusiasmo. A su lado, su hermano mellizo Stear y su mejor amigo Terry Grandchester, imitaron sus movimientos y su entusiasmo, cuando descubrieron con alegría que sus notas eran aceptables. Para todos, los exámenes finales habían resultado pesados pero a la vez agradables, pues como ya habían terminado, bien podrían disfrutar de su último mes en la escuela con toda tranquilidad, preocupados solamente, por conseguir alguna chica para acudir al baile de graduación y salir triunfantes en la temporada final de americano.

—Ahora solo nos resta ganar el partido— comentó Stear con alegría, mientras miraba a sus amigos, quienes embobados, seguían con la mirada a aquellas chicas que tanto les gustaban, pero a las cuáles, nunca les habían confesado sus sentimientos.

Archie, miraba con ternura a la pelinegra y tímida Annie Britter, quien desde la escuela secundaria, había sido su primer amor y también su primera decepción. Su relación había sido en verdad hermosa, habían durado casi 1 año juntos, que se vino completamente abajo, cuando apareció Luisa, una chica completamente obsesionada con el joven Cornwall, que llenó a Annie de mentiras y plantó rumores de una relación con Archie (donde incluyo un beso forzado frente a Annie). Desde entonces, Annie no había querido hablar con él, tampoco lo había olvidado, pero trataba de no salir herida, no teniendo contacto con su ex.

Por su parte, Terry, el chico perfecto para todas, inteligente, guapo, deportista y agradable además de millonario e inglés, había permanecido enamorado de Candy Andrey, desde el momento en que la conoció al verla por primera vez en su aula de Matemáticas, en primer grado de secundaria. Con el tiempo, se habían vuelto amigos gracias a Archie y Stear y al hermano mayor de Candy, Albert. Obviamente ayudaba que eran vecinos (pues Terry vivía a una calle de casa de Candy), pero esa amistad, se había vuelto un poco lejana, en cuanto Albert se marchó a la universidad y cuando Archie tronó con Annie. Terry lamentaba no ser lo suficientemente valiente –como lo era para todo lo demás- pues le daba un pánico de leyenda, el ser rechazado por la rubia.

—Entonces ¿cumplirán lo que prometieron?— preguntó el pelinegro de anteojos para sacar a los otros dos de su trance. Terry y Archie se miraron entre sí y sonrieron, para luego asentir con la cabeza.

—Por supuesto. Si ganamos la temporada, las invitaremos al baile y nos declararemos— respondió Archie con entusiasmo, sopesando la idea de volver a estar con Annie y así darle la noticia de que había decidido ir a la misma Universidad que ella.

—Es obvio que vamos a ganar, Archie— comentó Terry, siempre en su tono pretensioso— Yo soy el coreback, no hay manera de que perdamos esta temporada—

—No cantes victoria demasiado pronto, Grandchester— dijo alguien frente a ellos, esperando a que se movieran, para acercarse a las listas de resultados. Al alzar la vista, Terry, Archie y Stear, se encontraron con el trío rata, Anthony había hablado como siempre, para hacer enfadar a Terry y era secundado por sus amiguillos, como viles cobardes. Aunque era su primo, Archie y Stear se preguntaban, porque Anthony era así.

—Cálmate Tony, no empieces una discusión— le pidió Archie

—No te molestes Archie, si lo dices es porque cree, que a todos nos pasa lo que a él. Hablar primero y acabar perdiendo. Lo siento Brower, este año yo guiare al equipo y no voy a cometer los mismos errores que tú. Quítate— a Terry como a Anthony, nunca le había agradado Anthony, por el simple hecho de que Anthony era muy distinto a él. Sí, se creía el centro del universo y era arrogante como todo galán de colegio, pero era tonto y patético a la vista del inglés.

Desde el primer año de secundaria, cuando se encontraron en el mismo grupo, Anthony y Terry habían tenido una relación tensa y molesta para los dos. Con el paso del tiempo, dicha tensión se había agraviado en cuanto Anthony había empezado a competir con Terry. Y eso le había quedado claro al inglés, el rubio deseaba ser siempre el mejor y que nunca nadie le arrebatara su posición. ¡Pero diablos! Él no había podido evitar ser un poco mejor y quizás hasta más popular. Aunque trataba de no destacar y ser el chico rebelde que desde pequeño había sido, su inteligencia y su atractivo eran demasiado llamativos. Al final, Anthony no había podido odiarlo más, cuando su primera novia, se volvió loca por Terry y lo dejó. Claro que el castaño ni siquiera la había mirado al rechazarla, pero eso no pareció contar para Anthony, quien cegado por los celos, había llegado a insultar a Terry le había propinado un puñetazo en la cara, que solo sirvió para que el inglés, perdiera por completo la paciencia y entonces sí, buscara no solo ser mejor sino restregárselo a Anthony en la cara.

—No me moveré— siseó Anthony con mirada retadora. El azul cielo de sus ojos, combinado con el azul zafiro de los de Terry se enfrentó como mares agresivos, queriendo embestirse con brutalidad el uno contra el otro.

—Terry, déjalo. Tenemos cosas que hacer— le dijo Stear detrás, queriendo que Terry no fuera llevado de nuevo a la dirección del colegio, por pelear (de nuevo) con el rubio.

—Pues vámonos entonces, este no vale mi tiempo— el inglés dio dos pasos sin más y empujo a Anthony con el hombro al pasar por sobre él. Neil detuvo al rubio para que siguiera al castaño y lo instó a mirar los resultados de los exámenes. Estaba ansioso por la apuesta que mantenían. ¡Aunque claro! Ya sabía el resultado.

Olvidando la presencia del ser que más odiaba en el mundo, Anthony se acercó a mirar las listas, mucho más vacías que al inicio, pues casi todos habían visto ya sus notas. Paseó su lista nombre por nombre, mostró un gesto asqueado cuando notó que Terry tenía notas casi perfectas y siguió pasando el dedo, hasta que dio con el nombre de Neil. Sus notas, ascendían a 8 cerrado y le daban un promedio de 7. Harry, había obtenido 9 gracias a su acostón con la asistente de atención escolar. Y Anthony….

¡No podía ser! ¡No! ¡No! ¡Demonios! La mitad de los exámenes estaban reprobados, los créditos no le iban a alcanzar para poder graduarse y a decir verdad, su nombre también aparecía en la lista de los alumnos que debían acudir a visitar al asesor. Dándose la media vuelta enfurruñado y queriendo solo golpear algo, Anthony se encontró con la sonrisa socarrona de Neil, que le insinuaba su derrota y le recordaba el precio de su apuesta. ¡Candy!

—Lo siento amiguito, pero una apuesta es una apuesta. Lo sabes— le dijo Neil, queriendo contener la carcajada que tenía en medio de la garganta

—No sé cómo coños lo conseguiste, pero de acuerdo, cumpliré. De aquí a la graduación, la princesa rubia de Grandchester, habrá estado en mi cama— declaró sin más el rubio. Claro que no estaba convencido de lo que iba a hacer, pero no le quedaba de otra. Sin más que hacer por el momento, acudió a ver a su asesor que le daría noticias sobre sus notas.

—Te matará cuando se entere…— susurró Harry entre risas a Neil, una vez que Anthony se marchó

—Fue su culpa. Si no hubiera pasado todo el mes persiguiendo a mi hermana, habría notado que le pagué al ñoño de Tommy para que hiciera todos mis exámenes— se mofó el moreno con verdadero humor. Harry acompaño sus risas, Anthony a veces era medio idiota.

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=Oficina del asesor=

—Lo siento Tony, pero estas notas no te alcanzan para graduarte— comentó el asesor de alumnos, que no era nadie más que el sub-director del colegio.

—¿Quiere decir que me debo hacer a la idea de que estaré aquí otro año?— preguntó el rubio con el rostro desfigurado por el desagrado

—Sí…a menos que aceptes recibir tutorías de un alumno regular y presentes los exámenes de recuperación. Te advierto que las tutorías serán evaluadas por tu tutor que rendirá una carta informativa de tu compromiso y será contable con tus notas de los exámenes. Dichas calificaciones, deben ser superiores a 7, para que te puedas graduar— explicó el profesor

—Y… ¿quién sería mí tutor?— a la mente de Anthony, viajaron con rapidez las notas de Terry que habían sido casi perfectas. No estaba para aguantar eso. Prefería repetir incluso el preescolar, con tal de que su imaginación se equivocara

—Tengo aquí una lista de posibles tutores. Son jóvenes que con anterioridad han ayudado a sus compañeros, revísala. Si conoces a alguno, te sería más fácil congeniar. Si no, yo te lo asignaré— el asesor, extendió una lista con quince nombres, que incluían teléfonos y direcciones de los alumnos:

*Patricia O'Brian

*Stear Cornwall

*Terry Grandchester

*Candy Andrey

*Flammy Hamilton

No necesitó leer los nombres que continuaban con la lista. Tenía justo el nombre que quería y una excusa que de momento había surgido para cumplir con su apuesta. Sonrió con suficiencia y señaló al asesor el nombre que deseaba para que fuera su tutor.

—De acuerdo y buena elección. Candy estará informada esta tarde de que sus tutorías se llevarán a cabo. Para evitar malos entendidos, te informo que las tutorías se imparten en la biblioteca de la escuela y no pueden ser en casa de alguno de ustedes dos, por el hecho de que estas son para los reprobados y pierden el privilegio que hubieran obtenido de haber buscado tutorías ustedes solos o haber estudiado— le sentenció. De acuerdo, no podría llevar a Candy a su casa, como había pasado una vez por su cabeza. Pero al menos tendría una excusa para acercarse a ella: SIN EL CUIDADO DE TERRY.

—Entonces estaré mañana en la biblioteca. Gracias profesor

—Échale ganas Tony, te quiero ver graduado— dijo sin más el profesor y Anthony, abandonó la oficina. El día había terminado. Se dirigió al estacionamiento donde el carro de su familia le esperaba y se retiró del Colegio. Mientras más lo pensaba, la apuesta no resultaba ser tan difícil.

Candy Andrey no era fea. Era alta. Delgada. Rubia y rizada hasta los hombros. Llena de pecas y de unos espectaculares ojos verdes esmeralda. Además su cuerpo ya estaba casi por completo desarrollado, sus curvas eran exquisitas y tenía buenos dotes por delante y por detrás. Quizás, hasta resultara divertido. Y viéndolo de esa manera, una nueva idea surgió.

—Te enamorarás Candy, lo sé. Y Terry por fin, verá que el ganador soy yo— susurró para sí.

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Esa noche…

=Casa de los Andrey=

Te lo juro, Annie. Yo tampoco puedo creerlo, pero no tengo de otra, el sub director dijo que estoy parcialmente obligada por meterme al programa de tutorías. ¡Voy a morir!— exclamó Candy al teléfono. Esa tarde, había recibido el citatorio del programa de tutores para alumnos de su preparatoria y había encontrado la gran noticia, de que su asesorado, sería Anthony Brower. Por supuesto que había llamado queriendo cambiar de alumno, pero el sub director… bueno, caso perdido para Candy. Annie, suspiró al otro lado de la línea

Terry se va a molestar…—susurró sin más la pelinegra, sorprendiendo por completo a Candy, que no sabía a qué rayos se estaba refiriendo su amiga

¿Por qué dices eso, Annie?

Ay Candy, ¡en serio que a veces necesitas lentes! Dile a Stear o Patty que te presten las suyas, porque es más que obvio. Terry está enamorado de ti y eres la única que no lo nota. Ja, ja, ja pero si no quieres creerme, claro que no hay problema, me tengo que ir. Mamá me dejo ir al cine con Charlie y quiero ver como acaba la cosa. Te quiero pequeña, no sufras. Seguro Patty estará con su asesorado mañana en la biblioteca

De acuerdo, diviértete. Y Annie… no te creo— Candy rió y colgó la llamada. Luego, se tumbó en el sofá de la sala y miró el techo, pensativa.

"¿Por qué Terry estaría enamorado de mí? No tengo mucho que pueda gustarle… Ah… ¡Candy! No pienses tonterías, es obvio que Annie bromeaba. Concéntrate en no morir mañana con Brower" se regañó a sí misma, justo cuando Elroy, su abuela, la llamaba para cenar.

Hacía solo tres años que Candy había ingresado al Colegio San Pablo, justo cuando su hermano mayor Albert, se había mudado a Nueva York a la universidad para estudiar derecho y recibirse como abogado. Su hermano buscaba a toda costa, para hacer justicia como no se había hecho años atrás, en que más lo necesitaron. Desde entonces, Candy había dejado de ser parte de una familia de tres y vivía solo con su abuela paterna. William Andrey y Rosemary White, habían fallecido asalto a mano armada mientras conducían, habían sido brutalmente asesinados y su caso había sido llevado a juico, donde el cómplice del asesino, porque este no había sido capturado, salió bajo palabra un año después de estar en prisión, cuando la pequeña Candy tenía solo 4 años de edad. Desde esa edad, Albert se había vuelto muy protector y la abuela Elroy algo severa, pero siempre era dulce y demostraba querer a su nieta, más que cualquier otra cosa, por eso las cenas, eran especiales en casa. Porque Candy podía confiar en su abuela, tanto como en su hermano mayor.

—¿Qué tal estuvo el colegio Candy? ¿Ya han salido tus notas?— le preguntó Elroy, apenas estuvieron sentadas a la mesa

—Así es. Salí bastante bien, de hecho soy tutora ahora. Asesoraré a un chico reprobado, por mis buenas notas— comentó la rubia con una sonrisa

—¿Y quién es él afortunado?— preguntó la abuela entusiasmada. Sus nietos eran excelentes alumnos, Albert, se recibiría ese mismo año, como abogado y su nieta acudiría a la universidad de Nueva York para estudiar marketing.

—Anthony Brower— respondió Candy más concentrada en su estofado que en la charla que incluía al rubio.

—¿BROWER? Pensé que el hijo de los Brower era un chico estudioso…—comentó Elroy algo escandalizada. La abuela, conocía bien a las familias que entraban al colegio, pues la preparatoria, era no solo la mejor de la ciudad sino también de los Estados Unidos, ya que era la sede americana del Real Colegio San Pablo, originario de Londres.

—Pues parece que esta vez no. Anthony está bastante mal, tal vez no se gradué…—le informó la pecosa

—Yo creo que sí. Te tiene a ti de tutora. Así que anda, veamos CSI antes de que subas a perderte en tu música y tu laptop— Elroy era fanática de las series policiacas, gracias a que Candy se las había mostrado. Todas las noches, veían AXN en televisión, para encontrar un nuevo caso, con un nuevo equipo. Candy sonrió, levantó la mesa y preparó té, para beberlo mientras miraban televisión.

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Al otro día…

=Biblioteca del colegio=

Suspiró y se miró en el cristal de la puerta de entrada. Su rostro estaba tenso, se mostraba decaído y es que no le causaba ninguna risa, el ser tutora de un chico como Anthony. Pero nada podía hacer. Entró al edificio y buscó a Anthony por las mesas principal. Como no dio con él, preguntó a la bibliotecaria que le indicó que Anthony estaba en el segundo piso, al parecer en la sección de Historia. Sin más, subió cada escalón con calma y al localizar a Anthony al fondo, se preparó para su mejor versión de: "soy fría y cruel"

Anthony llegó con anticipación a la biblioteca y buscó un rincón solitario y alejado de todos, al encontrarlo, solo tuvo que esperar a que Candy subiera las escaleras. Alzó la vista justo en el momento correcto y se encontró con una rubia despampanante caminando hacia él. Sus jeans ajustaban perfecto a su figura, su blusa era de tirantes y era blanca, así que dejaba entre ver su sostén del mismo color. Su chaqueta de mezclilla estaba un poco desgastada, pero la hacía lucir bien y aunque llevaba Converse, era atractiva. Sonrió. A penas la tuvo frente a él, no tardó en decir:

—Que chica tan linda…

—No juegues conmigo Anthony. No soy una de tus conquistas…— respondió Candy, cortándolo de tajo. De acuerdo, no sería sencillo, pero ya lo sabía, solo tendría que poner empeño, para enamorar a Candy.

—No soy como crees…— susurró con el rostro, visiblemente apenado.

Continuará…

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Muy buenas noches. Primero que nada, quisiera aclarar, que no pretendo cambiar la trama de esta historia, simplemente darles el rumbo que debieron tomar para una historia que no tuviera demasiado relleno y muy poco Candy&Terry. Esta actualización, surgió forzosamente por problemas técnicos en mi cuenta, y a pesar de ello, agradezco poder tener otra oportunidad para subirla. Espero que les guste y que como la primera vez, se apasionen con una historia que aunque dramática, es un lindo romance.

Gracias a todas las que leyeron: CANDY, Becky70, LizCarter, Darling eveling, Samyy.

Con cariño.

JulietaG.28