CAPÍTULO II

Un viejo amigo

El estruendoso chocar de las herraduras contra las piedras de río era un sonido que extrañaba más de lo que pensaba, la simple sinfonía provocaba que su cuerpo se tensara bajo el agarre de las riendas y su piel se erizara a causa de la emoción que le provocaba volver a montar a Claro de Luna.

El olor a hierba inundó sus fosas nasales mientras cruzaba el pabellón arbolado. Esa era su parte favorita: el camino era rodeado por árboles de arce ligeramente inclinados en sus copas, descansando justo en el centro, como si quisieran entrelazar sus ramas y hojas en un techo abovedado.

¿Cuánto había pasado desde la última vez? No recordaba, pero solo de esa forma se sentía completamente libre, con el fresco viento que colisionaba contra su rostro avivando su energía como el fuego en su pecho y jugueteando bruscamente con su cabello, provocando que alguna que otra hebra ondeara libre a su merced… Sentía que volaba como las aves en el cielo.

Las motas de los rayos del sol danzaban sobre su nívea tez una vez más, dándole pequeños besos cálidos aquí y allá.

Si sus padres se enteraran que fue a dar un paseo a hurtadillas con Claro de Luna, su yegua, seguro la mandarían de nuevo al convento por un par de años más. Así que «Debía tener cuidado en no llamar la atención» anotó mentalmente. Aunque seguramente nadie se percataría de su presencia, después de todo no era como Hanako.

El largo tramo arbolado había finalizado. Frente a sus ojos se desplegaba un llano repleto de peculiares flores que aromatizaban el ambiente, apaciguando el olor de la grama.

«Tulipanes» pensó al momento que inhalaba el fresco aroma.

Sino mal recordaba aquel prado no se encontraba ahí antes de irse, pero poco era lo que recordaba de los alrededores de la Mansión, sin mencionar el Jardín dentro de los confines del hierro forjado que la rodeaba.

Meditó por un momento el deseo de disfrutar más de cerca el campo de tulipanes, sin embargo faltaba tan poco para llegar al pueblo que la flama en su pecho llameó de nuevo al recordarlo. Espoleó a su yegua para que apresurara su galope. Quizás regresaría con Hanako a ese lugar más tarde, quizás.

Podía vislumbrar desde ese lugar los grandes arcos de piedra que eran consumidos por las enredaderas.

−No tardo, pórtate bien ¿Si?

Acarició el hocico de Claro de Luna con suavidad, disfrutando de la libertad y tranquilidad del momento que seguramente sería arrebatado. No importaba se repitió, sino no lo hacía quizás nunca tuviera la oportunidad aunque conociéndose seguramente sí la tendría.

Dejó a su yegua y se levantó la capucha de la capa hasta tapar la mitad de su rostro. Suspiró profundo antes de dar los pasos siguientes dirigiéndose al Pueblo de la Hoja.

Ahora los recuerdos de cuando era una niña la asaltaban. Se dejó llevar por ellos, recordando –algunos más vívidos que otros- los días en los que su padre la traía consigo al Pueblo.

Su padre, no cabía duda que sus palabras eran acertadas. Parecía un lugar completamente diferente al que había dejado atrás. Aunque algunas cosas nunca cambiarían. Sí, era el mismo olor a pan recién hecho que recordaba.

El ensimismamiento era tal que estuvo a punto de tropezar al enredarse con la capa sino fuera porque la arrancó al dar un paso. ¡Vaya forma de no llamar la atención! Se reprochó.

Sakura…

Giró su rostro instintivamente al escuchar su nombre. El tiempo se ralentizó de pronto, cada movimiento parecía ser más engorroso que al anterior, la voz que pronunció su nombre de nuevo había bajado sus decibeles hasta ser tan grave que asustaba.

Lo que encontraron sus ojos removió algo en su interior en una ráfaga violenta. Un calor que creía olvidado, abandonado en lo profundo de su ser surgió con intensidad. Sin embargo al mirarlo a los ojos el tiempo volvió a su curso original. ¿Sería que los recuerdos de su infancia estaban fantaseando con su añoranza? Pero ¿Como podía imaginarlo con tanta claridad? y sobre todo… tan alto, con obvios cambios. El cuerpo que veía no era el que recordaba. Ese hombre no era el niño que rememoraba en sus sueños.

Eso podría explicarlo todo, ¿Estaría soñando? ¿Cómo ocurrió? Ella recordaba que había montado a Claro de Luna y después...¡Ah claro! Seguramente habría tropezado, el golpe la desmayó y ahora estaba imaginando cosas que en realidad no estaban ahí. Sin embargo sus sentidos eran tan precarios que dudó por un instante. Solo había una forma confiable y que utilizó cientos de veces. Se pellizcó el brazo para comprobarlo.

Dolía. Dolía mucho, por lo que eso solo podía significar una sola cosa: No estaba soñando como otras tantas veces en el convento lo había hecho. Cuando creyó haber visto el reflejo de sus ojos en las ventanas, el resplandor de su cabello en el campo. Cuando tantas veces suspiró su nombre entre sueños. Y ahora no sabía como actuar, fueron tantos años que a veces daba por sentado que se olvidaría de ella aunque estaba claro que Sakura nunca lo haría.

La persona frente a ella la miraba aun con cierto desconcierto. Como si dudara en la veracidad de su visión. Sin embargo fue alguien más quien rompió con aquel análisis sincronizado.

―¿Sa-ku-ra?

Y fue inevitable lo que pasó después de eso; estaba siendo estrujada entre sus brazos, fue una reacción tan natural de su parte y ajena que le sorprendió el hecho que en ese justo momento era algo que necesitaba con urgencia.

Un abrazo amigo.

A ella no le importaba que vieran el ultraje de aquel joven, sin embargo las miradas de desaprobación se hicieron presentes y el cotilleo empezó. No quería tener más problemas, solo hace unas cuantas horas que había regresado y ya se había escapado para ir al pueblo. Así que rompió el contacto rápidamente. Entonces él carraspeó.

―Lo siento señorita Haruno, mi ímpetu es algo que nunca permutará, le pido disculpas por ello

Sakura soltó una risita divertida, él tomó su mano desnuda y plantó torpemente un beso.

―Sus disculpan han sido aceptadas Joven Uzumaki

Sin embargo era la persona junto a él quien la intranquilizaba y provocaba tantos sentimientos que era difícil identificarlos. Posó sus ojos en aquella persona, aún no podía creerlo. Miles de preguntas y situaciones cruzaron por su mente, finalmente solo pudo atinar a sonreír.

―¿Cómo ha estado mi señor?

Él frunció el ceño.

―Estaría mejor si dejaras de llamarme tan formalmente, haces parecer como si en realidad no nos conociéramos en lo absoluto

―¿Es así mi señor? ¿Le molesta?

―Más que molestarme de hecho

―Lo siento, trataré de no incomodarte más Gaara

Fue entonces cuando él sonrió.

Había olvidado lo reconfortante que era ese sentimiento.

.

Se tumbó sobre su lecho. Aún sentía el golpeteo de su corazón contra su pecho y la respiración agitada a causa de la carrera desbocada que emprendió en su regreso.

Sonrió al recordar esa mañana. Pensó en él, en como había cambiado tras los años. El niño que era ligeramente más bajo que ella había crecido tanto que tenía que subir un poco el rostro para mirarlo. El cabello rojizo que antes siempre estaba enmarañado ahora era un poco más largo, aún conservando la rebeldía que lo caracterizaba aunque con menos intensidad. Los ojos aguamarina que conforme pasó el tiempo se deshelaron a tal grado que parecían lagunas de agua dulce.

En ese momento el pasado la azotó tan fuerte que dolió.

Revivió ese día que pensaba que ya había superado, pero no era así.

Había sido una noche de Otoño. Oía sus propias súplicas entre sollozos a la lejanía. Su madre siempre había desaprobado el comportamiento de su padre al llevarla consigo al pueblo, sin embargo fue la más pura e inocente amistad con aquel joven -aquel entonces niño- que determinó a su madre a enviarla lejos de su hogar.

Un nudo en su garganta comenzó a formarse cuando recordó la sentencia de su madre cuando era solo una niña.

Es por tu bien, Sakura; dijo aquella vez antes de cerrar la puertezuela del carruaje y desaparecer de su vida los siguientes seis años. Ahora que era mayor sabía que los estudios fueron solo la fachada de un rencor más grande. La razón real para alejarla fue el niño de cabellos rojos.

Los recuerdos de su partida fueron interrumpidos abruptamente por el sutil golpeteo sobre la puerta de su alcoba.

―¿Sakura?

Entonces lo recordó. Hanako esperaba su regreso.

.

Sakura inhaló profundamente el olor a almizcle mezclado con el perfume del césped y el aroma de Hanako: jazmines. Unas ganas de dejarse caer en el pasto se hicieron profundamente necesarias hasta que la voz de su hermana mayor interrumpió sus deseos.

―¿Cómo te fue en el Pueblo?

―De maravilla ―sonrió sonrojada al recordarlo―, Padre tenía razón al decir que ha cambiado ¿Viste la torre del Reloj detrás de la fuente en el centro de la plaza? ¿No es divino?

―Si

El rostro de Hanako por un instante se endureció, su mirada transmitía frialdad, Sakura sabía cuanto detestaba al Pueblo y sus habitantes, aunque no entendía la razón. El hermoso rostro de Hanako estaba a punto de arrugar su entrecejo cuando volvió a sonreír.

―¿Has encontrado algo interesante?

―Muchas cosas, a decir verdad…

―No, quise decir… ¿Has encontrado a alguien interesante?

Cuando Hanako la miró parecía haber cambiado. Los ojos verdes de Hanako que antes parecían tener miles de estrellas en él, destellando en dorado ahora no había nada.

Sacudió la cabeza tratando de sacar aquel pensamiento de su mente. Hanako era su hermana mayor y seguramente estaría preocupada por su escape ¿No fue ella quien esperó su regreso?

¡Sí, claro! Eso era todo, Hanako estaba cubriendo sus espaldas y estaba ciertamente intranquila con el hecho de que pudiera ser descubierta tras haber ido a dar un paseo por el pueblo.

Debería estar avergonzada por sus pensamientos prejuiciosos hacia Hanako.

―¿Alguien? En realidad… yo…

―¿Qué es lo que está allá? ―Hanako entrecerró los ojos y apuntó con su dedo índice, oculto en guantes de seda blanca hacia el horizonte.

Dirigió su mirada hacia donde le mostraba Hanako. A la lejanía se podía vislumbrar, entre los pastizales, una mancha negra que oscurecía el prado, como si hubieran derramado tinta en solo esa zona, algo realmente extraño ¿Qué sería? La curiosidad comenzó a impregnarse en su ser, siendo terriblemente difícil retenerse.

―¿A dónde piensas ir? ―La delicada mano de Hanako se posó en su hombro.

―A donde más, iré a ver que es lo que se encuentra en ese lugar

―Podrías ser algún animal

―O podría ser otra cosa

Miró con recelo la mancha en el pasto, cerca del establo. Le pareció extraño, hace solo unas horas había estado ahí y no había ocurrido nada fuera de lo normal, ¿Sería un animal desorientado?

En ese momento no supo el por qué¸ pero por muy extraño que pareciera, Sakura se acercó con parsimonia; a diferencia de Hanako, quien se mantenía a cierta distancia por detrás de ella y aunque Hanako no deseaba seguir a su hermana menor, por primera vez en su vida fue atraída por la curiosidad que le propició el lugar.

Sakura podía sentir en su pecho las palpitaciones de su corazón chocando contra su caja torácica nerviosamente. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de aquella "cosa" se percató que lo negro que se divisaba en la lejanía era una larga capa negra; entonces, prestando suma atención se percató del ligero y casi imperceptible movimiento del subir y bajar de la capa. Rápidamente Sakura se arrodilló sin importarle arruinar su vestido lila con lodo y otras suciedades.

Giró con cuidado el bulto debajo del ropaje negro. Claro de Luna relinchó alarmada en el establo.

Hanako se llevó la mano enguantada hasta la boca, ahogando un chillido, mientras que Sakura lo veía con los ojos tan abiertos que parecía salirse de sus cuencas.

Era un hombre. Con el rostro lleno de sangre que chorreaba desde su cabeza, empapando sus largos cabellos negros enmarañados. Las ropas sucias cubiertas de sangre y tierra, con tajos en algunos lugares como el pecho o los brazos; por debajo se podía apreciar algunos cortes en diversas direcciones.

Un hombre que seguramente estaba a punto de morir.

Continuará...


¡Hola de nuevo! Bueno no pude contenerme más así que subí continuación antes hahaha, estos días han sido aburridos así que tuve que sacarle provecho :)

dark: ¡Hola! Muchas gracias por pasar y dejar un review. Que bueno que te haya gustado, este fic es uno de los que mas ha gustado entre lo que he escrito hahaha. Espero que la continuación haya sido de tu agrado. Saludos!

aikouchiha: Sí, la madre de Sakura... Pero bueno, ella no se deja decaer por su madre y sus ideales. Espero que te guste la conti. Saludos!

wolftakumi: Hahaha bueno aquí esta la conti, si, ya todos queremos que salga Itachi es la razón de nuestra existencia jajaja bueno no, pero hay que darle tiempo, aunque ¿Quien será el hombre que encontraron? Chan chan chan! jajajaja Saludos!

sweets love: Bueno, la hermana de Sakura esta tan acostumbrada a ser el centro de atención que no le gusta que alguien más lo sea, y la madre de Sakura... bueno siente una gran decepción hacia ella. Espero que sea de tu agrado este capítulo. Saludos!

MarianitaUchiha: Hola linda! Ya hable contigo por PM pero de todas formas aqui estamos hahaha, gracias por agregarlo a tus favoritos :) Saludos!

Gracias por sus lindos comentarios y a los que leen en anónimo por darse el tiempo para dedicarle a este fic. Espero que les guste este nuevo Capítulo que les dejo. Me da mucha alegaría que haya sido bien aceptada :D

Nos leemos en el próximo.

¡Adiosin!