ANGELES Y DEMONIOS
Mundo terrenal seres no tan terrenales
-¿q… q… que quieres decir con eso? Y ¿Cómo entraste?- preguntó el pequeño y tembloroso Mathew que acaba de toparse con un tipo con cuernos y cola que le acababa de decir que era el "pecado" ¿Cómo diablos interpretas eso?
-pues que soy un demonio muchachito, de esos que algún día te encontraras si vas al infierno, que por tu cara de mojigato lo dudo pero para eso estoy aquí, y con respecto a cómo entré pues por el hoyo que vez ahí- señaló el agujero del que aun salía humo y gritos de agonía
-si… claro… creo que a alguien se le pasaron las copas je je je- rió nervioso Mathew mientras retrocedía hasta quedar pegado a la pared y caminaba hasta la puerta con pasos lentos
-¿no me crees? Estos humanos ya no son como antes, en otros tiempos veían cuernos y colas y ya te estaban atacando con crucifijos- dijo para sí mismo el supuesto demonio tomando del brazo a Matt que ya se disponía a salir de su habitación
-si no me crees ¿quieres que te lo demuestre? La lujuria es mi pecado favorito- le dijo ahora poniendo sus manos en los hombros del chico que ya estaba contra la pared y que cabe destacar que como acababa de salir de la ducha tan solo llevaba una toalla alrededor de su cintura
-no gracias tengo novia- le dijo el tembloroso rubio intentando zafarse provocando solo una risita en el más alto que se acercó a su oído
-mentiroso- le susurró con tono de burla paseando su lengua por el lóbulo del menor que lo empujó con más fuerza pero sin lograr moverlo ni un centímetro
-suéltame por favor- le pidió empezando a asustarse
-no quiero- respondió el demonio disfrutando de ese tono de voz temeroso
-quítate de encima o voy a empezar a gritar y la gente vendrá, les diré que eres un loco psicópata que hizo un hoyo en mi piso y que aparte me quiere violar así que suéltame ahora mismo- dijo no muy seguro de si mismo ya que el temblor en su cuerpo contradecía completamente la confianza en sus palabras
-¿en serio gritaras? Bien, déjame escuchar como lo haces eso solo me excita más- le pidió el extraño individuo
Matt se disponía a hacerlo pero algo bajo su ombligo lo detuvo, dio un saltito al sentir algo frío acariciándole el vientre, algo que se sentía casi como escamas de serpiente, bajó la vista encontrándose con la rara cola del intruso, la misma que momentos antes se balanceaba como un péndulo ahora acariciaba el estomago de Mathew y subía como una culebra por su pecho hasta llegar a su barbilla obligándolo a alzar la cara encontrándose con el par de zafiros
-¿y? estoy esperando- le dijo el inexplicable ser con una media sonrisa
-de… de… de… ¡demonio!- gritó Mathew ahora si usando toda su fuerza para empujar al rubio que se hizo a un lado, Matt corrió hasta su cama y se metió bajo las cobijas temblando como una gelatina
-¡hay Dios, hay dios, hay Dios, hay Dios! ¡Me iré al infierno! ¡y ni siquiera he perdido mi virginidad! Pero no he hecho nada malo, soy un buen estudiante, no le respondo mal a mis padres, no digo malas palabras… bueno solo esa vez que le dije a Alfred que era algo imbécil… ¡oh Dios mío! ¿Y si fue por eso? Tal vez no era para tanto… pero me hizo enojar tanto, incluso me cambie de departamento… vivir con él es un verdadero infierno… ah, pero que cosas digo si ahora de verdad me iré al infierno ¡no quiero! Tal vez es porque soy cristiano y no católico… ah es que esos tipos son tan raros, tienen un santo para cada día de la semana y celebraciones para todo… ahhhh ¡cállate tonto puede que hagas enojar a Dios más de lo que ya está! incluso mandó a un demonio para llevarme al infierno. Oh Dios te prometo que si al menos me dejas en el purgatorio haré buenas acciones lo juro, ya no gastaré en osos de peluche ni comeré mas miel de maple, daré todo lo que tengo a la caridad y seré virgen para toda la vida si así lo quieres ¡no me dejes ir al infierno!- y Matty comenzó a llorar desconsoladamente bajo sus cobertores, fue entonces que el demonio los alzó de un jalón
-¿ya terminaste?- le preguntó con un semblante aburrido en el rostro, el chico retrocedió aun en la cama tanto que se cayó de espaldas al piso. El demonio de cabello rubio se subió a la cama y se acostó boca abajo mirando a Mathew que aun en el piso lloraba e imploraba piedad
-no iras al infierno… al menos hoy no- dijo Francis aunque la última frase la murmuró, el chico alzó su llorosa cara
-¿e… en serio?- preguntó limpiando las lagrimas que caían sin control por sus mejillas
-en serio y no vengo de parte de… "ese tipo" así que deja de mencionarlo tantas veces- le pidió ahora sentándose en el colchón cruzando sus piernas de manera elegante
Mathew respiró profundo intentando tranquilizarse, se levantó y se sentó en la cama también, mejor dicho hasta el otro extremo de la cama
-entonces… ¿Qué haces aquí?-
-pues no sé, solo vine a pervertirte un rato hacer que peques unas cuantas veces, lo normal en mi trabajo- dijo encogiéndose de hombros
-pero eso es malo- opinó Mathew, Francis se acercó un poco al muchacho recargando una de sus manos a un lado de él
-vamos, algo de vicio y perdición no le hacen mal a nadie, además yo se que estás aburrido de ser tan bueno todo el tiempo… alocarte un poco no te matará- le decía mirándolo a los ojos. Matt parecía haber quedado hipnotizado por aquellas orbes azules, profundas y casi adictivas, sus palabras casi parecían dulces susurros que lo incitaban a obedecerlo así que sin darse cuenta, como si su boca se moviera por si misma aceptó
-está bien… supongo que no será tan malo…- dijo arrastrando la voz sin romper el contacto visual con Francis que sonrió
-esto fue fácil, antes teníamos que convertirnos en serpientes y regalarles frutas- pensó Francis ensanchando su sonrisa –muy bien entonces ¿qué te parece si comenzamos teniendo sexo sucio, vulgar y descontrolado?- le preguntó dando una palmadita y sonriendo como si fuera una madre que acaba de anunciar que la cena está lista.
Mathew estaba a punto de decir que si cuando salió del hechizo de Francis
-¡no!- dijo Mathew –ahora sal que tengo que vestirme- le ordenó señalando la puerta a lo que Francis puso cara de cachorrito en medio de la lluvia
-puedes vestirte frente a mí, no tienes nada que no haya visto y/o tocado antes- le dijo jugando con sus dedos fingiendo estar apenado
-¡eso no importa! ¡Sal de aquí!- le dijo el humano dándole de empujones en la espalda obligándolo a abandonar el cuarto
-ya voy, ya voy- dijo el demonio pero entonces Mathew dio un grito al sentir de nuevo la cola del ser infernal colándose entre sus piernas y arrebatándole la toalla
-¡pervertido!- le espetó sacándolo por fin del cuarto y cerrando la puerta con llave
-ah… esto será divertido- dijo Francis pasándose la toalla recién robada por la nariz, aun olía a jabón.
Mientras tanto en otras partes…
-¿Quién eres tú?- preguntó Alfred con la vista de su ojo derecho nublada por un extraño liquido rojo
-ah… yo…- comenzó a balbucear Arthur aun algo asustado por la hemorragia en la cabeza del muchacho hasta que después captó algo, una cosa que no cuadraba en esa situación aparte del hecho de que ese tipo le hablaba como la fresca mañana a pesar de seguro tener una contusión
-espera, ¿puedes verme?- le preguntó el ángel señalándose a sí mismo
-eh… pues sí, eso y que traes puesto un disfraz de ángel, de hecho me recuerda mucho a un personaje de un manga que un amigo me enseñó una vez… ¿Cómo se llamaba? ángel Britania… si, algo así…- dijo poniéndose la mano bajo la barbilla con la sangre comenzando a escurrirle hasta el mentón bajándole por la mano
-ese… débil mental de Feliciano… así que con esto te referías a "ser más directos" si el odio no fuera visto mal por nuestro jefe te odiaría tanto que soñarías conmigo odiándote- decía dándole la espalda a Alfred
-pero no me has dicho quien eres ni porque estas vestido de esa manera o porque al parecer estoy sangrando… diablos, mi iPod se llenó de sangre- volvió a preguntar el muchacho de lentes limpiando su reproductor de mp3 con su chaqueta de cuero café
Arthur volvió a encarar al muchacho, puso su espalda recta mientras se cruzaba de brazos para después mirar fijamente al ojiazul que esperaba una respuesta
-yo voy a ser tú ángel de la guarda o al menos lo seré hasta que aceptes a Dios en tú corazón y decidas seguir el camino del bien y… ¿seguro estás bien? Ya perdiste mucha sangre- se interrumpió al ver que el chico estaba pálido
-claro que estoy bien, soy un héroe así que unos cuantos litros de sangre no son nada para… mi…- dijo comenzando a perder el conocimiento, pronto sus rodillas perdieron fuerza así que con sus agiles reflejos Arthur lo atrapó aunque la figura del chico era algo engañosa, a pesar de verse delgado pesaba toneladas así que nuestro ángel terminó en el concreto con un tipo sobre él y aparte inconsciente
-hey despierta, no me puedes hacer esto en mi primer día, no puedo llegar con Dios y decirle "hey jefe, maté a un tipo mientras caía del cielo ¿podrías asignarme a alguien más? intentaré no asesinarlo"… por favor despierta- decía al borde del llanto intentando mover al joven que comenzó a reír aun estando sobre Arthur
-ja ja ja ja ¿en serio crees que eres un ángel?- le preguntó alzando su cara pero sin quitársele de encima
-¡estabas bien! tú… pequeño… brabucón…- dijo intentando no utilizar palabras altisonantes
-ja ja ja ja claro que si, soy un héroe-
-¡pues no vuelvas a hacer eso! Soy tu ángel de la guarda se supone tengo que cuidarte- le regañó alzando un poco su cara haciendo que su nariz rozara con la del otro chico que tan solo sonrió divertido
-no te creo nadita eso de que eres un ángel- se burló
-claro que lo soy y te lo demostrare, quítate- le retó empujando al muchacho que tan solo se hizo a un lado y se sentó en el concreto, Arthur se puso frente a él y con una sonrisa vanidosa expandió sus hermosas alas blancas
-¿lo ves? Estas alas me costaron un montón de juramentos de pobreza, unos cuantos rosarios y ser prácticamente el esclavo de San Pedro- presumió regocijándose por la cara sorprendida de Alfred que paseaba sus ojos examinando cada centímetro de las alas hasta que se levantó acercándose a Arthur para después acariciar con su dedo índice una de las esquinas de las celestiales extremidades.
El ojiverde sintió un agradable escalofrió recorrerle al sentir el tacto del otro pero aun así retrocedió
-¿Qué haces?- preguntó sonrojado
-es que aquí, entre las plumas tienes un tatuaje… creo que dice "I Love Punk" o algo así- dijo entrecerrando los ojos intentando leer mejor pero entonces Arthur volvió a esconderlas
-¡tú no viste nada! Si Dios descubre eso me espera un buen sermón, nunca le gustó el punk incluso cuando Sid Vicius murió y quería entrar al cielo no lo dejó, aun me siento mal por no haber intervenido- dijo lamentándose
-entonces te creo- le interrumpió Alfred, el otro parpadeó un par de veces –de verdad te creo, además me había estado preguntando que era esa cosa flotando sobre tú cabeza- dijo señalando la aureola dorada de Arthur
-creo que vas a ser un verdadero dolor de cabeza- le dijo comenzando a enfadarse
-pero si soy un héroe, ya verás que nos llevaremos bien- dijo riendo estrepitosamente pasando su brazo por el hombro del ángel
Al mismo tiempo en otro lado Ludwig aun tenía en sus brazos a cierto castaño que lo miraba con los ojos llorosos y algunos cuantos rasguños
-¿Estás bien?- le preguntó ligeramente sonrojado
-sí, eso creo ve~ - contestó limpiando con sus puños las lagrimas que salían contra su voluntad, Ludwig logró despegar sus ojos de la tierna carita del chico para después desviar sus ojos celestes a… ¿una aureola? Si, definitivamente esa cosa dorada y que tenía un brillo extraterrenal era una aureola y no parecía estar sostenida por nada
-este… ya puedes bajarme…- la voz del chico en sus brazos lo sacó de su ensimismamiento así que lo bajó con cuidado tan solo para ver el extraño atuendo que llevaba: una toga, sandalias y esa aureola que flotaba desafiando cualquier ley de la física… ah… era desesperante, le desesperaba que las cosas no tuvieran una explicación lógica y esa cosa flotante era una de esas cosas ilógicas
-disculpa por haber caído en tú árbol- escuchó que el castaño se disculpaba con una sonrisa bobalicona y endemoniadamente tierna, cosa irónica ya que Feliciano era un ángel
-querrás decir "perdón por subir a tu árbol"- le corrigió el rubio aun sin quitar la vista de la cosa rara y dorada
-no, yo no me subí caí sobre él cuando estaba cayendo del cielo, soy un ángel, mejor dicho soy tu ángel de la guarda- le explicó animadamente, Ludwig alzó una ceja y lo miró de manera rara, después tomó la cabeza del chico para comenzar a examinarla
-no parece que te hayas golpeado- aunque el hecho de que no hubiera golpes en su castaño cráneo no explicaba aun el porqué de una aureola flotando… a menos que lo que el muchacho decía fuese verdad… el rubio sacudió la cabeza intentando sacarse ese estúpido pensamiento de la mente
-ve~ ¿Por qué no me crees?- dijo Feliciano con la voz entrecortada amenazando con volver a ponerse a llorar
-porque eso es imposible, los ángeles no existen- declaró con toda frialdad poniéndose ambas manos en la cintura. Feliciano cayó sobre sus rodillas y sacó de quien sabe donde un pañuelo para morderlo por las esquina reprimiendo las lagrimas, de pronto todo el lugar se volvió obscuro (aunque apenas fueran las nueve de la mañana) y una extraña luz de un reflector daba directamente sobre el ángel que miró con expresión dolorida a Ludwig que se preguntaba por qué diablos aquello parecía un intento de escena cómica sacado de cualquier anime cliché.
-no digas cosas tan crueles, ¡si fuera un hada ya estaría muerto!- le espetó
-pero no eres un hada ni tampoco un ángel así que hazme el favor de retirarte si estás bien- le pidió haciendo que todo regresara a la normalidad mientras volvía a caminar hacia su casa
-¡pero si lo soy!- gritó Feliciano cerrando los puños y dando una patada al piso, inflando los cachetes como si se tratara de un niño pequeño mientras veía la espalda de Ludwig alejarse.
El ángel de ojos almendrados pensó en una buena forma de convencer al rubio así que aun sonrisa juguetona se dibujó en sus labios cuando una idea se le vino a la mente, así que desplegó sus alas y voló hasta donde estaba Ludwig, se detuvo una vez que quedó detrás de él y se elevó un poco más
El rubio de pronto vio frente a él el rostro de Feliciano pero…
-¡waaaaa!- gritó cayendo de espaldas al ver que el chico estaba en el aire de cabeza sonriéndole divertido, enfocó mejor la vista y pudo ver un par de alas que se movían permitiéndole al chico poder volar en tan incómoda posición
-te dije que soy un ángel- le dijo sonriéndole pícaramente
Ludwig intentó articular alguna palabra pero era imposible así que cuando recobró el habla lo único que pudo decir fue…
-puedo ver tu ropa interior- dijo señalando los calzones bombachos de Feliciano que gracias a que estaba de cabeza su túnica se alzaba dejando ver sus interiores de un inmaculado blanco. El castaño se cubrió totalmente sonrojado al mismo tiempo que sus alas desaparecían y una vez más cayó al piso
-ve~ que pena- dijo llorando con la cara roja por la vergüenza
-pero supongo que ahora te creo…- le dijo Ludwig ofreciéndole una mano para que se levantara
Feliciano lo miró por unos momentos intentando asimilar sus palabras, su expresión triste despareció para dar lugar a una gran sonrisa así que en vez de tomar la mano del rubio se le fue en un abrazo enganchando sus brazos en el cuello del más alto que se puso algo nervioso por tanto contacto físico
-que bien, que bien prometo cuidarte bien- le dijo aun sin soltarlo
-s… si… está bien, pero bájate…- le pidió el rubio sintiendo como el castaño enredaba sus piernas en sus cintura, el otro hizo caso al instante y solo siguió sonriendo.
Ludwig dio un suspiro mirando al ángel frente a él que decía cosas como "hera hera" o algo así; sacó su celular de su bolsillo y marcó el número de uno de sus pocos amigos, esperó a que contestarán
-Kiku, buenos días, soy yo Ludwig- dijo ahora viendo como el castaño perseguía una mariposa muy feliz de la vida
-Ludwig-san ahora mismo iba a la escuela ¿sucede algo?- contestó otra voz desde el otro lado de la línea
-si… tuve un pequeño… eh… percance así que me preguntaba si podías decirle a los maestros que llegaré un poco tarde por favor- le pidió realmente apenado por pedir favores
-claro que si, espero solucione su "percance"- le deseó Kiku
-muchas gracias te veo después- pero antes de que el otro contestara un extraño estruendo se escuchó venir de la casa de Kiku
-creo que los vecinos están haciendo mucho alboroto, nos vemos después- y colgó rápida y sospechosamente Ludwig escuchó como la llamada se cortaba y tal vez se hubiera preocupado por su amigo si no tuviera que ir a rescatar a Feliciano de una ardilla rabiosa que lo perseguía.
En otras partes cierto albino miraba fijamente a los ojos verdes de un desconocido que acababa de allanar su casa y que aparte se había atrevido a ensuciar sus awesome sabanas con esas botas de tacón alto que parecía las había sacado del guardarropa de una prostituta.
-buenos días- le saludó el tipo que aparte traía unos cuernos de diablito y una cola a juego
-¿Quién eres?- preguntó Gilbert sin moverse de su posición frunciendo el seño molesto no solo porque acababa de despertar dos horas más temprano de lo planeado sino porque un extraño olor a azufre estaba inundando su habitación
-hay ósea ¿Qué son esas maneras de saludar? Como sea soy un demonio- dijo sencillamente saltando de la cama sentándose en ella cruzando sus piernas casi desnudas
Gilbert no dijo nada por unos segundos
-más bien pareces uno de esos strippers que se desnudan a domicilio y yo no he contratado a ninguno así que lárgate de mi casa- dijo enfadado incorporándose en la cama y revolviendo su cabello plateado
-mmmmmmm ¿Qué te parece si te digo que no?- le dijo el rubio que acababa de sacar un teléfono celular y tecleaba en él con un gesto desinteresado en el rostro
-entonces tendrás que prepararte para quedar irreconocible gracias a la golpiza que te voy a dar si no te largas a la cuenta de tres- le amenazó viendo como el otro no se movía de su posición
-si, como quieras, solo déjame terminar de escribir esto ósea como que Francis no ha actualizado nadita su Twitter, le dije: "Francis cariño ósea como que escribes un super twitt cuando llegues con tú humano, me lo cuentas todo" y mira que el muy tontito no ha puesto nada- chasqueó la lengua negando con la cabeza sin quitar sus ojos de la pantalla del celular
-eso suena muy interesante ahora largo- dijo levantándose de la cama abriendo la puerta de su habitación y señalando el pasillo
-ósea como que ¿Qué parte de no me voy a ir no entendiste? tu capacidad de razonamiento es pésima, deberías preocuparte por eso- le dijo ahora acostándose en la propia cama del albino cruzando sus tobillos y aun escribiendo en su teléfono
-oye no sé quién eres ni como carajos entraste pero es hora de que te vayas antes de que agotes mi awesome paciencia que por cierto no es mucha- le dijo tomándolo por el cuello de la playera con violencia, el ojiverde solo volteó a verlo
-en serio el mundo humano apesta- escuchó que el chico de los cuernos decía dándole un manotazo soltándose de su agarre –ya te dije que soy un demonio y entré por ese súper fabuloso hoyo que hice en tu piso y por tercera vez voy a gastar saliva diciéndote que no me voy a ir ósea ya supéralo ¿no?-
-¿quién te crees para contestarme así?- dijo Gilbert alzando su puño y a punto de darle un puñetazo justo en la nariz al tipo ese que con habilidad detuvo su mano impidiéndole moverla
-no me creo, SOY el demonio más fashion que vas a encontrar en todo el infierno y si fuera tú no volvería a siquiera pensar en golpearme- le dijo apretando el puño de Gilbert que aun tenía en su mano haciendo que el albino soltara un leve quejido que intentó disimular con una maldición.
Feliks al fin lo liberó retomando su atención a su celular
-ahora que ha quedado claro como que vamos a cometer pecados y hacer maldades como matar gente o divulgar mensajes de odio- decía aun concentrado en su teléfono móvil
-el único pecado que se ha cometido aquí es en primera que estés acostado en mi cama y que aun insistas en ser un demonio, tal vez no eres un stripper pero… ¡mierda! ¡Hay un hoyo en mi piso!- dijo señalando el extraño agujero que al igual que el que estaba en casa de Mathew este sacaba humo mezclado con gritos agónicos
-si, por ahí entré, no te preocupes se cerrará en unas horas solo procura no asomarte mucho como que a las almas en pena les gusta arrastrar gente para compartir su inmundicia o algo así, tipo como que están súper desesperados por la salvación je je je ilusos- se burló Feliks que al fin había dejado su celular en paz sentándose de cuclillas a un lado del hoyo y con un chistoso "puff" su trinche apareció en una de sus manos y comenzó a picar las manos que intentaban salir del hoyo pidiendo piedad y redención
-¿quieres intentarlo? es como que bien chistoso cuando atraviesas la piel- decía entre risitas tontas picando a cuanto pedazo de carne pudiera ver a través del humo.
Gilbert le arrebató el trinche asustado, bueno obvio no asustado porque alguien tan increíble como Gilbert no conocía el significado de la palabra "miedo"
-¡hey deja de torturar almas en mi habitación!- le regañó
-entonces ya me crees que soy un demonio- dijo el rubio levantándose
-pues si haces un extraño portal "infierno-tierra" creo que es obvio que te crea, lo que ahora no me explico es porque alguien como tú vino a ver a alguien tan fabulosamente awesome como yo, ya sé que soy tan increíble que hasta en el infierno quieren conocerme, pero no es para tanto, te puedo dar mi autógrafo y unos cuantos más si quieres pero que sea rápido que tengo que ir a la escuela- dijo sacando un montón de fotos suyas y un plumón
-ósea como que ¿Qué diablos te fumas para pensar que vine aquí por tu firma? Obvio estoy aquí por trabajo, digo como que ya sabes tengo que incitarte a hacer el mal y esas cosas- le explicó jugando con un mechón de su cabello
-¿y eso para qué?- preguntó Gilbert viendo como el trinche en su mano desaparecía con otro "puff"
-pues no sé, pregúntale a Satanás, ya no quiere hablar conmigo desde que pinté su oficina de rosa y le dije que el rojo, los cuernitos y la cola estaban como que totalmente out y que lo nuevo era algo como tipo Sebastián de Kuroshtitsuji pero se enojó así como que al extremo y pues ya no me habla- le contó ligeramente apenado de contar algo así
-¿pero que no hacer el mal me llevará al infierno? Y pues… esas almas no se veían muy felices- dijo mirando de reojo el hoyo en el piso.
Feliks se acercó a él contoneando sus caderas y su cola, enganchó sus brazos alrededor del cuello del albino sonriéndole con malicia
-falta muchísimo tiempo para que llegue el día de tú muerte, además las reglas se hicieron para romperse- pegó su boca al oído del ojirrojo –el ser bueno solo te hará aburrido y nada increíble y se siente taaaaaaan bien desafiar a Dios, tan solo mírame a mí, puedo hacer lo que quiera, cuando quiera como yo quiera no como esas patéticas almas que van al cielo y se la pasan bajo el yugo de un tipo al que ni siquiera le han visto la cara, vamos Gilbert déjate caer en la tentación- le susurró como si de un hechizo se tratase
-no suena tan mal…- contestó el albino sin poder controlar sus propias palabras, pero la voz de Feliks sonaba muy convincente.
-esa actitud me agrada, vamos a algún lado a molestar personas- propuso pero el albino negó con su dedo
-antes de eso tengo que avisar que llegaré tarde a la escuela- sacó su celular y llamó a uno de sus mejores amigos.
-¿si diga?- respondió la voz de un muchacho
-hola Antonio soy ore-sama kesesese hey sé un buen muchacho y dile a mis profesores que se pudran porque llegare a la hora que quiera- le ordenó sonriendo de manera ególatra mientras que Feliks solo jugaba con Gilbird
-¿otra vez? Sabes que no le puedo decir eso a los maestros porque es a mí a quien terminan regañando- contestó afligido Antonio que estaba en el baño de su casa con el celular entre la oreja y el hombro rociándose desodorante, para ser más específicos rociándose su nuevo AXE excite*, ese mismo que en el comercial decían que "hasta los ángeles caerán"
-si, como sea Toño, te lo encargo- y colgó, Antonio solo dio un suspiro terminado de echarse desodorante cuando un horrible estruendo se escuchó en su habitación, salió espantado del baño y justo en su cama en medio de algunos escombros provenientes del pobre techo que ahora tenía un hoyo estaba un muchacho castaño lleno de polvo y yeso, oh si, y tenía unas grandes alas en la espada junto con una aureola flotando sobre su cabeza.
El hispano miró sin habla al chico, después miró la botella de desodorante que aun estaba en sus manos, después otra vez al joven y una última vez su desodorante… carajo… los comerciales no mentían…
Por último había alguien más que tenía visitas inesperadas.
Tras colgar el teléfono Kiku se disponía a pedirles "amablemente" a sus vecinos que dejaran de hacer tanto maldito escándalo así que salió al patio de su casa cargado con la fiel katana que siempre le había funcionado como protección personal, sin embargo en su patio solo pudo encontrarse con un par de extraños, un tipo que usaba una toga y una aureola en su cabeza, cabello castaño medianamente largo y ojos verde olivo que miraba de manera asesina a otro tipo moreno de cabello negro con un antifaz blanco, llevaba pantalones negros y una sudadera roja con la capucha puesta, sobre la capucha lucia unos cuernos rojos y de su pantalón sobresalía una cola
-lárgate de aquí gallina que puede volar- dijo el de los cuernos regresándole la mirada amenazadora
-mejor vete tú estereotipo mal hecho de demonio- le contestó el de ojos verdes
-retráctate de tus palabras o el apocalipsis se va a adelantar- le advirtió el pelinegro
-pues adelántalo y así podré patear tu trasero pecador de una buena vez- respondió el castaño
Kiku tan solo los miró sin estar muy seguro de detener la pelea primero o preguntarles quienes eran y que querían.
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*No sé si ustedes han visto el comercial de AXE excite pero si no lo han hecho aquí les dejo el link para que puedan entender el chiste ja ja ja .com/watch?v=jO1oa7N3x_Y y si, sé que esos comerciales de AXE son medio sexistas, pero son ingeniosos no lo puedo negar.
WAAA fue realmente divertido hacer este capítulo, espero hayan disfrutado leyéndolo y les haya arrancado al menos una sonrisa, gracias por los reviews hasta luego n_n
