II

En el duro viaje a bordo de la nave de esclavos, Vlad e Inuyasha se conocieron y entablaron amistad estando encadenados junto a otros compañeros, aunque el fornido oficial estaba serio y le dijo:

-Preparaos para una vida dura.

-Igual, no me importa, yo quería cumplir una venganza-Contesto Inu.

-¿Contra quién?-Preguntó Vlad.

-Contra Naraku, sus soldados se llevaron a alguien que he querido.

-Ya veo, tú has tenido a alguien a quien amar, yo no lo he encontrado-Dijo Vlad bajando la cabeza.

Después de un breve tiempo navegando en condiciones terribles, llegaron a una colonia de esclavos que dependía del principado de Naraku, que cuando la nave atracó en el muelle, los prisioneros fueron desembarcados a empujones y latigazos.

A continuación, fueron llevados a la gran prisión de esclavos en donde estaba el malvado Rugal, un fornido noble que se hizo muy rico con la esclavitud. Mientras algunos negreros iban a caballo, otros que estaban de pie daban latigazos a los prisioneros para que sigan avanzando, aunque algunos estaban débiles por la mala alimentación durante el viaje.

Cuando estaban llegando a las puertas de la prisión, apareció el capataz Krizalid montado a caballo, y les preguntó a los negreros:

-¿De dónde vienen estos?

-La mayoría son soldados y marineros del Rey que fueron capturados en batalla-Le respondió uno de los negreros.

-Aja, supe que ese Rey fue muerto en batalla, del cual hay que esperar que ese Reino se rinda-Dijo Krizalid.

Desde su despacho, Rugal observaba como los prisioneros ingresaban a empujones y azotes a la prisión, y uno de sus secretarios le dijo:

-Son prisioneros de guerra, o sea soldados del Rey, hay muchos jóvenes y otros en buen estado.

-¡Excelente! Así los venderé a un buen precio-Contestó sonriendo.

Cuando abrieron las puertas, Vlad, Inuyasha y los demás ingresaron a aquel lugar lleno de celdas, calabozos y prisioneros escuálidos, además de ser sucio e insalubre.

En ese gran mercado, todos los esclavos esperaban a ser vendidos, mientras que otros serían llevados a las minas y plantaciones según las indicaciones de los encomenderos y los corregidores.

Mientras Vlad e Inu eran llevados hasta sus celdas, vieron como algunos de los mencionados esclavos eran repartidos entre los encomenderos. En las minas, a los esclavos les esperaban duras jornadas de trabajo bajo tierra en busca de minerales; mientras que en las plantaciones, producían jugos y azúcar, pero también trabajaban de modo insalubre. Además, muchos dignatarios venían a comprar al mercado, donde se llevaban muchos para sus sirvientes. Incluso algunos burgueses en compañía de un joven esclavo.

Después de recorrer un pasillo, llegaron a su celda, donde fueron encerrados junto a prisioneros sucios, harapientos, mal alimentados y con caras de desesperanza, ya que les esperaba un destino cruel.

Después de pasar una noche en la prisión, llegó la hora de ser alimentados, del cual esta tarea era llevada a cabo por dos doncellas de nombre Victoria y Ángel, que comenzaron a caerles bien a Vlad y a su amigo:

-Hacen un buen trabajo-Les dijo.

-Gracias señor-Respondió Victoria encantada.

-Le conozco, es usted el capitán Vlad-Dijo Ángel.

-Sí, me capturaron en combate.

-Nos gustaría seguir hablando, pero debemos continuar con nuestra tarea-Dijo Victoria alejándose con su compañera.

-Creo que tengo ganas de salir-Murmuró Vlad.

-Dejad de soñar-Le dijo Inu.

-No seas pesimista, si entablamos confianza tal vez nos ayuden ¿No quieres cumplir tu venganza?-Le dijo.

Inuyasha se quedó callado y cabizbajo, y su amigo le dijo:

-Decid porque queréis vengaros de Naraku.

Levantando la cabeza, el joven de cabello negro cuenta su historia de amor de antes de ser soldado:

"Después de que mi madre falleció quede solo y no confiaba en nadie, no tenía amigos y tenía que arreglármelas solo. Vagando de pueblo en pueblo, llegue a uno donde la conocí a ella, que me preguntó de porque estaba solo y quiso ayudarme, su nombre era Kikyo. Me acuerdo mucho de ella, era hermosa como flor de campanilla y con un hermoso cabello negro, sobre todo, de buen corazón"

"Poco a poco iba conviviendo con ella, le ayudaba en todas sus tareas, como cuando ayudaba a los chicos del orfanato. Cuando ella llevaba cosas en el camino hacia otros lugares como en los campos, yo le ayudaba sin importar que sea pesado".

"Solíamos visitar a aquellas aldeas pobres; incluso colaborando en las fiestas populares como en los albergues, donde había teatros cómicos ambulantes que nos divertían con sus actores disfrazados".

"Poco a poco yo iba cambiando mi personalidad, del cual ponía contenta a Kikyo por darle una mano en todo; les cual un día le prometí que nos casaríamos, aunque una noche después de darnos un baño hicimos el amor, me gustó sentir su piel con la mía, nunca olvidaré esa noche".

"Pero esto ocurrió una trágica tarde: los soldados de Naraku atacaron la aldea y la saquearon, actuando con violencia contra los indefensos aldeanos; Kikyo procuró ayudarles en la defensa, pero cuando apareció un jinete le disparó. Yo la acompañé en su agonía y le dije que ella era la persona que tanto he amado después de mi madre, y cuando cerró sus ojos la sepulté y jure vengarla".

Cuando Inu terminó su relato, soltó unas lágrimas. Y al secarse los ojos con su muñeca, le preguntó a Vlad:

-¿Y tú nunca te has enamorado?

-¿Enamorarme? Jamás, no pienso sufrir en vano por esas cosas-Le respondió.

-Por eso eres frio-Le dijo.

-La verdad que sí, he sufrido mucho en mi juventud, y solo conocí el dolor y la crueldad humana, y cuando me enlisté en el ejército, solo lo hice para servir al Rey y no tener compasión por nadie.

-Porque he llegado a sentir que con amor uno puede cambiar, y yo lo notaba cuando estaba con ella.

-Igual, yo lo que único que pienso en cómo salir de aquí-Le dijo Vlad.

-Y además ¿Conoces a Sesshomaru?-Pregunta Inuyasha.

-¿Conocerlo? Claro, él se ha embarcado conmigo varias veces, ¿Por qué lo dices?-Responde.

-Es mi medio hermano y no me llevo bien con él, así somos de muy jóvenes.

-Ya veo, él es muy fuerte y siempre lo he visto derrotar muchos enemigos. Y ya verás que si salimos, te ayudaré a concretar tu venganza.