En algún lugar de la Prefectura de Miyazaki
En un restaurante cercano a la costa
Hacía un día realmente soleado en la costa de Miyazaki, pero el restaurante Aoiya tan sólo tenía una mesa ocupada.
En ella se encontraba un hombre bajito, pelirrojo y delgado, cuya espesa barba rojiza ocultaba una gran cicatriz en forma de cruz, con un plato de Tempura Obi, unas naranjas Hyuga-natsu ligeramente apartadas de él, debían ser el postre y frente a él, una botella de Shochu, ya casi vacía.
Comió lentamente y cuando acabó con lo que tenía en la mesa, se sirvió lo que quedaba de Shochu y lo apuró de un trago. Después, se recostó tranquilamente en la silla y dirigió su mirada al cielo, donde ésta perdió toda la expresividad que le quedaba y se sumergió en los recuerdos de batallas pasadas, victorias gloriosas y derrotas... inexistentes. Una especie de sonrisa se dibujó en su rostro al recordar tantas y tantas batallas y tantas y tantas victorias. De acuerdo, muchísimas personas desconocían su existencia, pero en el ámbito de los mercenarios, él único que había merecido el apodo de hitokiri tras la abolición del sistema samurái había sido él, hitokiri battousai. Kenshin no estaba orgulloso del apodo, pero jamás se arrepintió de las vidas que segó, pues lo hizo para que la gente pudiera vivir más tranquila.
Aoshi Shinomori acababa de llegar a su establecimiento, tras recibir una llamada de su socio, Seta Soujirou, que le pedía que fuera inmediatamente, que había llegado alguien a quien le agradaría ver.
Pasó por la barra y al ver al único cliente del día, una sonrisa de melancolía se dibujó en el rostro del ex-mercenario, algo que hacía tiempo que no ocurría, tres años concretamente, desde la última visita de su amigo. Con un movimiento de cabeza, agradeció a Soujirou que le hubiera llamado y se acercó sigilosamente a su amigo, que estaba apurando el contenido de su botella, mientras se acercaba observó como su antiguo compañero de armas se recostaba en la silla, dirigía su mirada al cielo y sonreía ligeramente. Cuando estuvo tras él le dijo:
-Ça va, Kenshin.
El pelirrojo se levantó, dirigió una mirada afable a su interlocutor y le respondió
-Ça va, Aoshi.
Se abrazaron afectuosamente, pero Kenshin quedaba por debajo de la cabeza de Aoshi, ya que el 1´88 de éste, le hacía parecer un padre junto a su hijo, debido al escaso 1´70 del otro.
-¿Un café?
-Dozô.
Aoshi entró un momento en la cocina y la puerta no había acabado de cerrarse cuando salió con dos tazas de humeante café en sus manos. Se sentó junto a su amigo y durante unos minutos, un silencio sepulcral reinó en la mesa, tan sólo el rumor del viento y el mar rasgaba el silencio, pero no era un silencio incómodo, ya que ninguno de los dos era hablador, al contrario, los dos extremadamente callados, como si cada mililitro de saliva que tuvieran valiera una fortuna y no mereciera la pena gastarlo. Fue Kenshin quien rompió el silencio:
-¿Cómo te va, Aoshi?
-Bueno, bastante bien, la verdad. Tanto la pensión como el restaurante de Aoiya funcionan bastante bien...
-Pues no lo parece- interrumpió Kenshin, riendo ligeramente.
-Es que nos has pillado en mala temporada, tendrías que haber venido en otoño o incluso en invierno, pero es que en verano los turistas prefieren hoteles a pensiones.
-Aoshi, y en eso...
-Estamos bien, Kenshin, tranquilo, ya está todo completamente arreglado.
-¿Todo?
-Sí, sí, sus padres ya lo han aceptado, les costó desprenderse de su hija, pero les visitamos todos los meses y su padre, por cierto, preguntó por ti. Por supuesto les dije que hacía tiempo que no te veía.
-Sí, eso es verdad- hizo una pausa, tragó saliva y continuó- pero mírame, hace tan solo 4 años era el más temido de los mercenarios, ahora... ahora estoy cogiendo hasta algunos kilos de más.
Kenshin se desabrochó la camisa violeta que llevaba, dejando al descubierto su pecho. Ya no se le marcaban los abdominales como antes, ni tampoco los pectorales. De acuerdo, Kenshin no había sido especialmente musculoso, pero siempre había mantenido su cuerpo fuerte y engrasado, como si fuera un arma. Aún seguía siendo delgado, pero aquellos abdominales que resistieron la embestida de una moto Honda de 500cc, ahora estaban cubiertos de una ligera capa de tejido adiposo, que afeaba ligeramente las 3 cicatrices paralelas que recorrían sus abdominales horizontalmente.
-Parece que éstas molestas cicatrices no me dejarán fácilmente- suspiró su amigo, aún muy serio.
Aoshi no pudo evitar recordar como, 6 años atrás, uno antes de que Kenshin dejara de aceptar trabajos de Kogoro Katsura, al igual que él, Kenshin había aceptado un trabajo en el que se le ordenaba que acabase con una célula terrorista que se estaba formando en Oriente Medio y como de costumbre, fueron ellos dos y el resto de su equipo, eran un equipo de siete personas, que habían conseguido un increíble respeto en el mundo de los mercenarios y los asesinos en la sombra. Kenshin, era prácticamente el cabecilla, a pesar de que se trataban como iguales, siempre que había dudas acudían a él o a Aoshi, ya que ellos dos tenían más experiencia. El pelirrojo era realmente un grandísimo francotirador y también dominaba la metralleta, hasta tal punto que e su uso hizo un arte. Aunque destacaba porque nunca se separaba de su catana y siempre llevaba junto a ella un wakizashi, como si fuera un samurái, pero ya había demostrado, que en caso de quedarse sin munición, no estaba ni mucho menos desarmado. Aoshi había conseguido su fama gracias a la forma en que usaba su par de Micro UZIS y sus dos Desert Eagle. Además, al igual que Kenshin, siempre llevaba espadas al cinto, pero en su caso, eran un par de kodachis, que al igual que sus demás armas, eran extremadamente efectivas en distancias cortas.
Este par de asesinos había conseguido ser temido por todos y cada uno de los terroristas del mundo, pues cuando luchaban juntos, cada uno cubría al otro con precisión milimétrica, atacaban con una sincronización sobrenatural y sabían exactamente donde se encontraba el otro en cualquier momento de la batalla.
El resto de su grupo lo conformaban Anji, que había sido mandado muy joven a un monasterio, pero se escapó y se enroló en el ejército, pero resultó ser demasiado impulsivo para afrontar la disciplina del ejército, así que se fue, pero poco tiempo después, Katsura Kogoro le reclutó para su EDLP, Ejército De La Paz, y al descubrir su potencial, le enviaron con los que en ese "ejército" eran conocidos como el General Battousai y el General Okashira. Anji se adaptó rápidamente al resto de compañeros y demostró que aquella Vulcan de avión que portaba en las batallas era manejada con una destreza increíble, al igual que su salvaje estilo de lucha cuerpo a cuerpo.
Después estaban Hyottoko, Beshimi, Shikijo y Hannya. Mientras que Kenshin, Aoshi y Anji, apenas pasaban de los 20 años, los otros cuatro estaban a las puertas de hacer medio siglo ya. Hyottoko era el encargado de lanzar misiles en caso de ser necesario, Beshimi era uno de los mejores rastreadores del mundo, Shikijo siempre se ocupaba de conseguir cualquier información que les faltara mediante interrogatorios y de utilizar las granadas con una destreza sobrehumana y por último Hannya, se encargaba de las detonaciones, era raro verle sin C4 en la cintura, y en ese caso, era porque llevaba C3 oculto en algún lugar de su cuerpo. Si había que hacer que algo explotara, bastaba con decírselo a él y poco después, se oía el sonido de una explosión en la lejanía.
Ese encargo consistía únicamente en infiltrarse en su cuartel general y una vez allí, aplastar cualquier resistencia que encontraran. Una simple "barrida silenciosa". Kenshin y Aoshi calcularon que siendo tan solo 150 soldados, 30 capitanes, 6 coroneles y 1 comandante, con una superficie de 500 m2, pues tardarían unos 30 minutos en limpiar completamente el edificio, así que tendrían tiempo incluso de hacer turismo. Por lo que les habían dicho, el único problema que podrían encontrar sería el comandante, era el segundo al mando y su nombre era Jinee Udo.
En el momento en que la lancha les dejó en una ciudad, cuyos habitantes llamaban Basrah, siguieron subiendo por el río Disjlah, hasta que, tras 2 horas de camino, llegaron al lugar que les indicaban, el lugar había sido testigo de varios enfrentamientos en la Guerra del Golfo, ya que el terreno estaba completamente muerto, tan sólo había un respiradero, oculto por piedras, y que Beshimi usó para llegar hasta la base, la inspeccionó y salió tras cinco minutos, les dio a sus compañeros las claves básicas de la instalación y rápidamente Kenshin ,con una M-14, Aoshi, con dos Micro USIS, y Anji, que para su sorpresa había encontrado una mini Vulcan, entraron en la base. Usaban municiones de bajo calibre, que no eran más que dardos, que inyectaban un veneno letal, nacido a base de muchos experimentos por parte de Gensai, el médico del EDLP y también llevaban silenciadores. Ya estaban todos neutralizados, así que Aoshi y Anji se dirigieron a la salida para que Hannya y los demás prepararan la demolición, mientras que Kenshin se dirigía al salón principal para enfrentar a Jinne Udo. Mientras se dirigía tranquilamente hacia allá, pensaba en que esa era la estrategia acertada, pues si lo que hacían era simplemente explotar la base, corrían el riesgo de que alguien sobreviviera e intentara reconstruirlo todo y si no volaban el edificio, cabía la posibilidad de que alguien descubriera los experimentos bioquímicos que se estaban llevando a cabo allí y los sacase a la luz, cosa que a ninguno de los 20 países que suministraban fondos para el EJDLP les agradaría en demasía. Se colocó frente a la puerta pero cuando iba a derribarla, sintió un "algo" en su interior, pensó que era una especie de 6 sentido, pero rápidamente lo supo "Una mecha". Inmediatamente se apartó de la puerta, justo antes de que la puerta explotara. Tras un momento de aturdimiento, Kenshin se levantó y entró en la estancia, estaba completamente destrozada, mientras observaba la habitación, vio algo resplandecer e instintivamente se apartó, con lo cual se salvó de que una bala del 45 se encontrara justo entre ceja y ceja. Se levantó, con la metralleta en alto, pero no tuvo tiempo de disparar, pues ésta vez, su enemigo acertó y le dio justo sobre el cargador, atravesándolo y dejando la M-14 completamente inservible. Cuando se dispuso a disparar a Kenshin, éste le lanzó una pequeña cuchilla que llevaba escondida en su muñequera, y la cuchilla se incrustó en el cañón de la pistola del enemigo, así que, este combate lo acabarían como antaño, espada contra espada.
Jinne sonrió y miró hacia Kenshin. Al instante, saltó contra él y le asestó tres cortes en el pecho. Kenshin ni siquiera se movió, algo le había paralizado y entonces comprendió el poder de su rival: hipnosis. A causa del dolor, apoyó una rodilla en el suelo y con un brazo se oprimió la zona dolorida y cuando vio que su enemigo se acercaba de nuevo, se levantó a una increíble velocidad y desenvainando aún más rápido, partió por la mitad a su enemigo y cayó desmayado.
Después, Aoshi y los suyos, al ver que no salía, se aproximaron a mirar y contemplaron con espanto que se encontraba tendido en el suelo, en un charco de sangre. Hyottoko lo cargó a cuestas y salieron rápidamente, en el momento en el que se encontraron fuera del radio de la explosión, Beshimi avisó por radio de que había un hombre gravemente herido. La respuesta de Katsura no se hizo esperar, 1 hora más tarde, un Lockheed C-130, que, en honor a su apodo, llevaba un Hércules pintado bajo y sobre cada una de las dos alas, aterrizó en el terreno, bastante accidentado por la explosión. Del que rápidamente bajó un gran equipo médico, que internó a Kenshin en una UVI, de emergencia, que se encontraba dentro del propio aeroplano. Kenshin, tras 3 semanas ingresado, salió por su propio pie, algo que sorprendió a todos los médicos, con una herida semejante y la sangre perdida, lo mínimo habrían sido 3 meses de internamiento, pero Kenshin, con sólo 3 semanas ya estaba en un estado incluso mejor que antes de la operación.
-Kenshin¿tienes algún plan?
-No, tan sólo quería saber como estabais y pasar algunos días con vosotros.
-Pues muy bien, porque ahora mismo no hay mucha clientela y podremos ponernos al corriente de lo que es el mundo de cada uno.
-Por cierto¿qué tal Sano?
-¿El cabeza de pollo? Pues bastante bien, consiguió sacarse la carrera de medicina y es un cirujano bastante reconocido por aquí. Ahora mismo él es el jefe de cirugía de el Hospital civil de Tokio, el nuevo que construyeron hace poco. Además, seguramente hablas oído hablar de su mujer, me refiero a en su trabajo.
-Pues no, nada fuera de lo familiar.
-¿No? Me extraña. El caso es que es la mejor pediatra de todo Tokio y ha cogido bastante fama, por sus experimentos para intentar acabar con los efectos de ese brote tan raro...
Kenshin, que llevaba ya un rato con su cara completamente seria de nuevo, contestó:
-Parece que no salgo de casa lo suficiente.
-Kenshin, pareces agotado¿subes y duermes un rato?
-¿Y tú¿No estás cansado?
-No, además, ya me echaré un rato cuando Soujirou llegue mañana por la mañana.
-Está bien, hablaremos después del almuerzo.
-De acuerdo. Oyasumi nasai, tomodachi.
-Oyasumi.
Notas del Autor: Este fic se comenzó a escribir a principios de Julio del presente año y contenía, en las notas del autor, un comentario referente al autor del libro original, que por fallos en la web no apareció, el comentario en cuestión, era una referencia a la muerte del gran escritor que era AJ Quinnell, que falleció a día 10 de Julio de 2005 tras una larga enfermedad. El escritor de 65 años que residió en Gozo (Malta) durante gran parte de su vida. A este hombre le debemos tanto la saga de Creasy, como dos adaptaciones cinematográficas de su libro Man on fire. Ambas dirigidas por Tonny Scott y ambas auténticas obras de arte. Si a alguien le gustan las películas de acción, le aseguro que le gustaran y si le gusta leer, pues cualquiera de los libros de la serie de Creasy es bueno para pasar un gran rato.
Ahora, cambiando de tema, ya os he explicado más o menos como se encuentra Ken y la acción y todo vendrán ya en el segundo capítulo. En los reviews, me preguntaron si Ken sería el guardaespaldas y os aseguro que en el próximo capítulo todo quedara resuelto y hay otro en el que decían que no conocían la peli ni el libro y sí, si no la conoces, bastante mejor, pero aunque los hubieras visto o leído, te llevarías más de una sorpresa... Muchas gracias a Kaoru Sith de Cheshire y a gabyhyatt por los reviews y a gabyhyatt también le agradezco el review en mi otro fic de RK.
Bueno, esperando que os divirtáis y dejéis reviews, con cualquier duda, pregunta o consejo que tengáis, se despide
michel 8 8 8
