Luces blancas
El ambiente en aquella mazmorra era húmedo, mohoso, putrefacto...solo con estar allí unas horas ya tenía ganas de vomitar.. pero lo que de verdad le causaba una horrorosa angustia, era ver el deplorable estado en el que había dejado esa desquiciada de Bellatrix a su mejor amiga Hermione...
Ésta se encontraba ahora descansando en los brazos de Ron,con la mirada perdida en algún punto perdido del sótono, con un dolor reflejandose en su rostro a causa de las heridas físicas que el látigo de Bellatrix le había causado en la espalda, los brazos estaban casi totalmente cubiertos por cardenales, la ropa desgarrada, como si Bellatrix hubiera querido desnudar a su amiga delante de todos esos mortifagos y en especial de Greyback para humillarla e incitarlos a hacer con ella lo que quisieran...y lo peor de todo, es que esta pesadilla no había terminado.
Harry no podía parar de pensar en como serían capaces de salir de ahi, en si sería capaz de poder salvar a Ron y Hermione. No era capaz de entender en como había sido tan estúpido de haber nombrado a Voldemort, cuando Ron lo había advertido sobre el rastro de los Carroñeros.
Harry se fijo en Ron. Hacía horas que no hablaba, tan solo estaba sentado en el suelo con el cuerpo de Hermione apoyado en sus piernas, intentando taparle las heridas para cortar la hemorragia, al mismo tiempo que observaba a su amiga con pena, dolor rabia... pero sobretodo amor. Por primera vez, Harry observó como su amigo se convertía totalmente transparente en cuanto a sus sentimientos hacia Hermione. Entendió, que sus amigos habían tenido respeto y consideración hacia él,al no haber comenzado una relación más allá de la amistad durante la caza de los Horrocruxes, a pesar de haber sufrido durante años las constantes peleas, gritos, celos...Y cuando podrían estar finalmente juntos, decidieron esperar un poco más para así poder estar con él, para ayudarlo, para luchar por una vida feliz.
-¿Qué hora es?-preguntó Ron con la mirada perdida.
-Creo que debe estar amaneciendo...puedo ver algo de luz en esa escalera.-dijo Harry.
En ese momento, al escuchar la voz de ambos chicos, Hermione empezó a abrir los ojos e intentó incorporarse un poco. Ron al percatarse de ello, se lanzó hacia ella.
-¿Ron?-murmuró Hermione, intentando enfocar la mirada en él.
-¡Hey!¡Es..estas de..despierta! Tran..tranquila in..intenta no moverte. Has, has perdido bastante sangre...-Ron no la miraba a la cara, sino que mantenía la mirada en el suelo llena de lágrimas, como avergonzado y rabioso por no haber podido hacer nada para defender a su chica, y se le quebraba la voz...- Te hemos puesto algunas vendas para intentar que dejaras de sangrar... tranquila Hermione, te vas a poner bien, te lo prometo. Te juro que no dejare que te vuelvan a tocar.
Hermione contemplo su rostro y sintió como la invadia una enorme tristeza. Su cuerpo le dolía, era consciente y recordaba, todas las heridas con la palabra "sangresucia" provocadas por Bellatrix..pero ver a Ron a punto de sucumbir al llanto le dolía aún más.
-Tranquilo Ron, estoy mejor de lo que aparento ahora mismo...soy una chica dura, pensaba que después de todos estos años lo sabríais.-comentó Hermione dirigiéndose también a Harry.
-No sabes cuanto lo siento Hermione.-dijo Harry con evidente culpa reflejada.- De verdad que no se que me pasó para que.-
-¡Harry! No...no quiero hablar de esto más¿Vale?-le cortó Hermione con cierto aire de aprensión- Solo quiero que podamos salir de aquí antes de que vuelvan...-finalizó Hermione.
-¡Tiene que haber alguna jodida manera de poder salir de aquí!-estalló Ron golpeando la pared, en parte por frustración de no poder hacer nada, y por otra parte para desahogarse por el sufrimiento de ver a Hermione en tal estado.
-Este sótano está a prueba de desapariciones para magos...y no hay ninguna trampilla, agujaro..¡NADA!...-dijo Harry apretando los dientes.
-Creo que sí que hay una manera...-dijo Hermione pensativa. Pensaba que este sería un buen momento para revelar a sus amigos algo que no estaba segura de que fueran a comprender...y este secreto era, que Hermione contaba con un luz blanca, su luz blanca llamado Leo. Ella era la protegida de Leo desde el día en que lo conoció. Todavía recordaba aquel día...
-Flashback-
Se encontraba jugando en la caja de arena de un parque cercano a su casa. Se sentía sola, abatida, triste. Hacía apenas unos días que había terminado el curso en el colegio. Ese colegio en el que no tenía ningún amigo y en el que la llamaban "Granger, la rara" por los extraños fenómenos que sucedían alrededor de ella y de los que apenas era consciente, pero de los que muchos se daban cuenta, incluidos adultos de su escuela y de su familia, sobretodo sus padres.
Éstos, Jane y Jack Granger la habían llevado a psiquiatras,logopedas y todo tipo de especialistas para que de alguna manera pudieran encontrar el porque de algunos sucesos como estallidos de cristales rotos en el salón cuando Hermione entraba y comenzaba a jugar, la levitación de objetos,etc. Pero lo que no se esperaban, era saber que algún día les llegaría una carta del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, diciendo que su hija era una bruja.
-¡Hola!-dijo un hombre de apariencia inocente, con ojos azules y de pelo castaño oscuro.
Hermione dejo su cubo de arena y su pala y levantó la mirada hacia arriba, hacia el hombre, y se giró para comprobar si la había saludado a ella o a otra persona.
-Te he dicho hola a ti...-dijo el hombre con una sonrisa en los labios, contemplándola divertido.
-¡Hola!-dijo Hermone, mirandolo dudosa, pues sabía que sus padres le habían enseñado a no entablar conversación con personas desconocidas.
-¿Te llamas Hermione verdad?-dijo el hombre agachandose para quedar a la altura de la niña.
-Eso depende...¿como te llamas tú?-dijo Hermione, mirándolo con desconfianza.
El hombre se echó a reír, y después le afirmó.
-Vaya, me habían dicho que eras una niña muy lista, pero no que sabías como rebatirle a un adulto.-dijo el hombre todavía riendose.
Por alguna razón, Hermione decidió confiar en aquel hombre, algo le decía que no era una persona mala..
-Me llamo Hermion sí, no es que sea maleducada, es solo que mis padres no me dejan hablar con extraños...-dijo la niña.
-Tus padres tienen toda la razón del mundo, y tu eres muy inteligente por hacerles caso.-dijo el hombre.
-¿Y tu?¿Como te llamas?-preguntó la niña con aire curioso.
-Oh, perdona, yo me llamo Leo. Encantado de conocerte por fin.-dijo el hombre.
-¿Por fin?-preguntó la niña. -¿Es que esperabas conocerme?-
-Si, así es- dijo Leo.- Verás, yo se que tú eres una niña muy especial, se que te sientes insegura en cuanto a muchas cosas de tu vida, incluso con tus padres, pero para eso he venido, para ayudarte a disolver esas dudas y a enseñarte lo que de verdad eres,una bruja,que es lo que te hace tan especial sobre los demás.-finalizó el hombre.
Hermione lo miraba con la boca abierta. A pesar de tener 8 años, no tenía ni un pelo de tonta y sabía que este hombre la conocía en profundidad. Pero ella había prometido a sus padres no hablar a nadie sobre su condición se bruja hasta que no acudiera al colegio Hogwarts. Pero algo había en Leo que le infundían ganas de confiar en él.
-Tan solo mis padres y yo sabemos que soy bruja..-dijo Hermione.-¿Cómo lo sabes tú?-preguntó Hermione.
-Verás, lo que te voy a decir, es algo que no puedes decir a nadie, ni a tus amigos,ni a tus padres-dijo Leo, fijando sus ojos azules en los castaños de ella.
-¿Y que es eso?-preguntó Hermione, con aire interesado.
-En realidad Hermione, tu no eres una bruja normal,eres mitad bruja mitad luz blanca, y yo voy a ayudarte en tu educación como tal, porque yo soy tu luz blanca-estableció Leo.
Hermione lo miro sorprendida, no solo hacía unos días que había descubierto que era bruja, sino que además una luz blanca o como fuera eso.
-¿Qué?¿Que soy una luz blanca? ¡No puede ser! Espera...¿Qué es una luz blanca?-dijo Hermione intrigada.
- Es sencillo..una luz blanca es...un ángel de la guarda- dijo Leo mirándola fijamente. -Solo tienes que llamarme, y vendré a ayudarte.
-Fin del flashback-
-¡Hermione! ¡Eh!-dijo Ron casi gritándo y agitando las manos delante de Hermione para hacerla volver a la realidad.
Hermione miró por un instante a Ron, y después a Harry. Y de repente comenzó a gritar con todas las fuerzas que le quedaban:
-¡Leo! ¡Leooo! ¡Leo te necesito aquí abajo!
Sus amigos la miraron como temiendo por su salud mental.
