Autora: Nyanko1827.

Disclaimer: KHR! pertenece a Akira Amano-sensei.

N/A: Leed mis notas finales, por favor. Son importantes para algunos aspectos de ésta historia.

Palabras: 2039.


Complejo de Edipo.

Capítulo I

Ann Coletti, ¡¿qué vamos dónde?!

¡Los rumores no le hacen justicia! ¡Él es un pecado para una adolescente hormonal!...


Ann Coletti, hija de un subordinado de la recién formada Familia Broggi i única amiga de Seichiro Sawada, observaba como éste dormitaba en medio de una conferencia dada por el profesor de ciencias. Ella conocía a Sawada mejor que nadie en la secundaria, habían ido juntos a párvulos y en la primaria, básicamente se habían criado juntos y su padre trabajaba para las órdenes del Décimo Vongola, quien le había mandado entrar en la Familia Broggi para vigilarles de cerca.

Nueva familia mafiosa, normalmente, significaban nuevos problemas.

Por eso ahora debía rebajarse a decir que era miembro de una recién formada familia en lugar de la renombrada Familia Vongola cuando se presentaba a la gente, eso no quería decir que odiase al Décimo, ni mucho menos. Le admiraba como todos en éste mundo, sabía que en cuanto su padre confirmase que la Familia Broggi estaba "limpia" podrían volver a Vongola, claro está que habría mucho revuelo pero es algo a que las nuevas familias que se forman deben pasar. Vongola es quien gobierna y controla el mundo de la mafia, si no les gusta que haces te destruyen antes de que causes problemas, así de simple.

Pero eso no era lo que le preocupaba. Las nuevas familias van y vienen. Lo que verdaderamente le preocupaba era Seichiro.

Como mejor amiga, Ann sabía que algo rondaba por la cabeza del hijo del Décimo Vongola desde hacía unos días. Seichiro estaba mucho más distraído y soñador de lo normal, se comportaba como si estuviera…

—¡TRAIDOR! —gritó Ann levantándose de la silla, tirándola en el proceso, y señalando a Seichiro, quien despertó de su estado medio dormido.

—Señorita Coletti, algo qué quiera compartir con nosotros.

Ann se sonrojó y negó con la cabeza.

—Entonces vuelva a sentarse si no quiere salir del aula.

Con un "Entendido, profesor", Ann se sentó de nuevo observando de reojo a Seichiro quien estaba mirándola confundido por su arrebato, sonrojándose de nuevo Ann dirigió sus ojos verde esmeralda sobre el libro y dejando la conferencia de su profesor en un segundo plano mientras pensaba en su nuevo descubrimiento.

«Cómo no lo he notado antes», se recriminaba mentalmente. «Está tan claro que hasta el más tonto en la materia lo notaría», pensó la adolescente reprimiendo el gesto de tirarse de sus cabellos rojizos. «¡ENAMORADO! ¡SEI ESTÁ ENAMORADO! ¡¿Cómo ha sucedido sin que yo lo supiera?!».

Ahora venía la parte del porqué Seichiro era un traidor.

La respuesta a esa cuestión es bastante sencilla. Ann le hizo prometer a Seichiro que él no se enamoraría hasta que ella se hubiese confesado a su amor platónico, aunque ya sabía de antemano que iba a ser rechazada. Pero debía intentarlo ya que nunca se sabe que sucederá si no se hace nada, como le había dicho Seichiro.

Pero volviendo al tema principal…

«¿Quién puede ser?», Ann empezó a recorrer con sus ojos a sus compañeros, buscando quién podría haber capturado el corazón del antisocial, infantil, gruñón y mandón de Seichiro Sawada. «Él es popular por el simple hecho de ser el heredero Vongola… pero también atrae la atención de las chicas por su aire "misterioso" como dicen ellas», los ojos de Ann se posaron sobre una rubia de ojos azules y tez blanquecina. «¿Ana María Beltrame hija del Jefe de la Familia Manfredi¹?... No, imposible. A Sei no le gustan las rubias, siempre le ha gustado más la gente con un tono más oscuro de pelo».

Ann siguió observando a sus compañeras y su vista se detuvo en una chica de cabello castaño oscuro, ojos negros y tez bronceada. «¿Susan Sacheri, seguidora y oficial lameculos de María?... No, tampoco. Si no recuerdo mal, Sei la evita como la peste, por alguna razón no puede ni verla. Además le gustan con un tono más claro de pelo… castaño claro sin llegar al rubio». Ann siguió observando a sus compañeras. «Pero aquí no hay nadie con ése tono, todas son o rubias o castaño oscuras o pelinegras o… yo…», Ann soltó una risa entre dientes ocultando su boca con las manos para no ser vista.

«Claro, voy a gustarle yo, ¡ja! Cuando los cerdos vuelen», con un resoplido que ocultaba una carcajada, Ann decidió que ya interrogaría a Seichiro cuando el profesor de ciencia les dejase salir a comer el almuerzo, así que, para terminar de pasar la media hora de conferencia que aún les quedaba decidió mirar por la ventana y…

—¡¿UN CERDO VOLADOR?! —exclamó levantándose de la silla y señalando por la ventana, logrando que todos sus compañeros—incluido Seichiro—mirasen por la ventana y vieran a un mini cerdo con ojos saltones y alas que les devolvía la mirada.

Con el escándalo, todos los alumnos se levantaron de sus sillas y se acercaron a las ventanas observando al cerdo volador que parecía que hubiese salido de algún dibujo animado.

—Es Bū —murmuró Seichiro, reuniéndose con Ann quien aún seguía observando al cerdo pasmada.

—¿Bū? —preguntó una vez superada la sorpresa inicial.

—Sí, diminutivo de Buta². Es la nueva mascota de Spanner aunque dice que aún faltan algunos retoques y que sigue prefiriendo el diseño original.

—¿Diseño original?

—Originalmente iba a ser un robot con la apariencia de Hibird, pero Hibari-san no quería que nadie duplicase a su ave.

—¿Pero un cerdo volador? No podría haber elegido otra cosa… no sé como por ejemplo… un conejo o un hurón.

—¿Un conejo o hurón volador? —Seichiro enarcó una ceja mirándola con incredulidad—. ¿Dónde se ha visto eso?

—¿Y dónde has visto tú un cerdo volador? —contrarrestó—. Y no me digas que lo tengo delante, porque Bū no me sirve —espetó antes de que Seichiro pudiese contestar.

—Supongo que tienes razón —dijo pasándose la mano por el pelo—. Pero cuando se trata de Spanner y sus robots, puede salir cualquier cosa.

—¿Para que sirve Bū? —preguntó volviendo a su asiento cuando el profesor empezó a llamarles la atención.

—Normalmente hace de espía —Ann resopló con un "Pues muy profesional no es"—, o como mensajero —Seichiro volvió sus ojos a la ventana observando a Bū quien no se había movido—. Posiblemente sea la segunda opción en éste momento.

—¿Qué te hace pensar eso? —murmuró ya que el profesor había conseguido calmar a todos y volver a la conferencia.

—El que se deje ver tan fácilmente es un gran indicio.

—Entonces sólo te quedan cinco minutos para saber que quiere, ¿no?

—Sí, pero no creo que sean buenas noticias…

—¿Por qué?

—No lo sé, simplemente… —mirando por la ventana, Seichiro vio que Bū iba acompañado de un camaleón de color verde—... León. Si él está aquí, eso quiere decir que…

Signore Reborn también está aquí —susurró Ann emocionada—. ¿Qué crees que querrá?

—No lo sé… pero por poner un ejemplo… puede que quiera… ¿hablar conmigo?

Rodando los ojos ante el tono, Ann decidió dejar la conversación ahí y prestar atención al último minuto de conferencia. «Que Signore Reborn esté aquí no significa que él vaya a evitar mí interrogatorio», pensó decidida, recogiendo sus cosas cuando la alarma de final de clases sonó.

—|—

Si algo bueno tenía el hijo de su ex alumno era que sucediese lo que sucediese, nunca perdía la calma. Cosa que no sabía de quien había heredado. Tsuna de joven se sobresaltaba y exclamaba ruidosamente por todo y Haru era una chica muy activa, por eso esa calma no sabía de donde venía pero le agradaba. Lo único malo que tenía el chico era su flechazo hacía su padre, por todo lo demás era un candidato más que perfecto para el puesto de Undécimo Vongola.

«Sólo le hace falta alguien que le haga comportarse como si esa persona lo fuera todo y por ella haría cualquier cosa. Para Dame-Tsuna fue Kyoko y con el tiempo sus Guardianes y amigos pero para Baka-Sei…».

Mirando a los niños, desde su posición en la sombra de un gran árbol que adornaba el gran patio de la escuela, que recogían sus cosas para salir del aula, Reborn notó que su nuevo alumno estaba esperando a una adolescente pelirroja. «¿Podría ser ella?... No, Tsuna babeaba, literalmente, por Kyoko», negó con la cabeza observando a Seichiro y la chica salir del aula. «Pero…», sonriendo Reborn envió un mensaje a su Jefe. «…irá bien llevarla a Japón con nosotros, posiblemente no sea su "Kyoko" pero sí su "Hayato" o "Takeshi"».

Reborn sonrió cuando su móvil personalizado—cortesía de Spanner, Shoichi y Giannini—vibró, señalando que había obtenido la respuesta deseada de su Jefe.

—Ve a buscar a Baka-Sei y la niña, Bū.

Bū siguió la orden del Asesino a Sueldo murmurando "buu-buu" como señal de que le había oído e iba a hacer lo dicho.

El pequeño cerdo volador o Bū como anteriormente lo había presentado Seichiro, le había encontrado y pedido con "buu-buu"s que debían seguirlo. Si su amigo tenía razón, entonces, ella se reuniría con el famosísimo Asesino a Sueldo y ex Arcobaleno de la Familia Vongola. Eso era un privilegio que no muchos tenían. Sería su primera vez delante de él y ya estaba emocionadísima, sólo lo mejor de lo mejor era capaz de reunirse con el afamado Hitman.

«¡Finalmente voy a conocerle en persona!», exclamó Ann mentalmente. «¡Finalmente podré hablar con él!», pensaba emocionada mientras otra parte de si misma le susurraba: «Siempre que te permita dirigirle la palabra, alguien tan renombrado y famoso debe tener un ego más grande que Italia».

Mientras Ann pensaba en su reunión con el famosísimo Asesino a Sueldo, Reborn, Seichiro la observaba de reojo y con una ceja enarcada. Conocía los sentimientos de admiración que su mejor amiga le profesaba al Asesino a Sueldo de su familia, pero nunca pensó que fueran tan fuertes como para que terminase ignorando al pequeño cerdo volador que anteriormente la había tenido tan alterada.

«Bueno, si está callada no hará el ridículo…».

—Veo que has venido, Baka-Sei —saludó Reborn con una sonrisa arrogante en su rostro—, y tú amiga también.

Ann perdió toda habla, reteniendo hasta la respiración al tener al Asesino a Sueldo ante sus ojos. «¡Los rumores no le hacen justicia! ¡Él es un pecado para una adolescente hormonal!», lloró mentalmente.

—Por qué estás aquí, Reborn —exigió Seichiro cruzándose de brazos.

Torciendo su sonrisa arrogante a una más maligna, Reborn dijo—: Tú y tú amiga vendréis a Japón conmigo y Mamma.

—¿Qué? —gruñó Seichiro.

—Hoy haréis las maletas para empezar el viaje a Japón —Reborn se alejó de la sombra que le proporcionaba el árbol para acercarse a su nuevo alumno.

—Yo no…

Pero Seichiro fue interrumpido por el grito eufórico de Ann—: ¡SÍ! ¡Iremos donde usted quiera, Signore Reborn!

Frunciendo el ceño, Seichiro chasqueó la lengua al ver la mirada de regocijo de Reborn.

—Podemos saber por qué vamos.

—Para entrenar, por supuesto —Reborn levantó el rostro de Seichiro para que le mirase a los ojos—. A partir de hoy, voy a ser tú tutor por órdenes de tú padre.

El corazón de Seichiro dio un vuelco. «¿Papá?».

—No necesito ningún tutor y Papá lo sabe.

Soltando el rostro de su nuevo alumno y cruzándose de brazos, Reborn dijo—: Por órdenes del Décimo Vongola, yo, Reborn, voy a entrenarte para ser el próximo Jefe de la Familia Vongola, Seichiro Sawada.

Seichiro y Ann miraron a Reborn con los ojos abiertos de asombro mientras éste les observaba con seriedad.

—No tengo ni voz ni voto en esto, ¿verdad?

—No. Está decidido, vas a venirte a Japón conmigo. Es una orden del Jefe.

Seichiro palideció. Pocas veces—por no decir nunca—como Padre le daba órdenes y mucho menos como Jefe. Esto debía de ser serio si estaba decidido a ignorar que era su padre. Suspirando y con resignación, Seichiro asintió la pelea la tenía perdida desde el principio si su padre se había dirigido a él como Décimo Vongola y no como Tsunayoshi Sawada.

—Iré a Japón contigo —el desdén era palpable en la voz de Seichiro pero Reborn decidió ignorarlo, decidiendo que quería la respuesta de la chica.

Poniéndose seria y recta, Ann dijo—: Yo, Ann Coletti hija de Ernesto Coletti, acepto la oferta de ir a Japón con Seichiro Sawada y usted, Signore Reborn.


N/A: He leído los comentarios y hay diversas opiniones, desde el que no gusta 2786 pero sí 1827 al que le gusta ambas parejas e incluso me habéis sugerido un RebornSeichiro. ¿Qué puedo decir? Me alagáis mucho y más que en un capítulo ya haya 13 comentarios entre FF (8) y AY (5).

La pareja de Seichiro os la dejaré a votación, sugeridme con quien le queréis de los personajes KHR! o incluso si queréis que sea algún OC que harán de Guardianes.

Voy a hacer una contestación global de comentarios que responda preguntas que he leído:

Más adelante en el fic ya saldrá el cómo Kyoya aceptó compartir a Tsuna con Haru, en el prólogo sólo salía un resumen (principalmente porque tenía pensado hacerlo One-Shot pero al terminarlo me dije: "Mejor historia que One-Shot") y no está profundizada la relación que hay entre los tres, por favor no me odiéis a Haru que la pobre no se ha metido en la relación de Kyoya y Tsuna como si fuera una harpía, o al menos, esa no es mi intención (si hubiera sido esa mí intención, hubiera metido a Kyoko de por medio, perdonadme a quien le guste Kyoko pero… a mí no me gusta como pareja de Tsuna).

Sobre Kyoko, no es que haya perdido contacto con ella, simplemente ya se conoce la sobreprotección de Ryohei con su hermana y he decidido con seguirla, al fin y al cabo, Kyoko no muestra una actitud rebelde hacia la protección de su hermano, es bastante sumisa y la acepta, aunque sí haya mostrado actitud en el arco del futuro pero supongo que ahí cualquiera querría saber que está sucediendo.

Sobre el lemon, de momento tengo la historia con clasificación T para adolescentes, más tarde puede que la cambie a M porque saldrá material más maduro pero no por ahora.

Cualquier otra duda, podéis comentarla y yo la resolveré~

Curiosidades.

¹(Información de wikipedia) Significa Fuerza y Paz. La Casa Manfredi fue una dinastía que gobernó las ciudades de Faenza e Imola en la Emilia Romaña (Italia) entre 1313 y 1503, cuyos orígenes se remontan al siglo XI, aunque numerosos historiadores encuentran su principio en Constantino I el Grande y su madre, la emperatriz Helena de Constantinopla.

²Significa Cerdo en Japonés.

Nos leemos en el capítulo 3.