Feliz Hetalia day! :D

Bueno, bueno, me presentare (es lo mínimo ¿no?) Yo soy Rena, el cap anterior lo subio Curly (Os recuerdo que esta cuenta es conjunta :P) Antes de todo daros las gracias por los reviews, los followers y los favoritos que nos han llegado! ¡Mil gracias! ^^

Klaudia14: Hahaha nunca se sabe que pasara con nosotras pero esperemos que te guste! ;)

Reika J.K bondevick: Somos dos pero nos compartimos el cumplido hahahaha Aprovechando que hoy es el día de Hetalia te enseñamos el cap. 2. Esperamos que te guste mucho! ^^

MyobiXHitachiiin: ¡Si esa escena es muy buena! Hahaha aunque si nos paramos a pensar podría ser perfectamente posible. Quien sabe? A lo mejor para ver los datos sobre la economía en la Unión Europa necesitan gafas de sol, el rojo de los números puede ser peligroso hahahaha

Liz: Nos alegra que te guste la historia! Cierto, esto todo justo acaba de empezar ¿Qué pasara? ;) Hoy subimos el cap.2 a ver si te gusta tanto o más que el primero ;)

Ahora si dejo de enrollarme y o dejo con el segundo cap! ;)


Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac.
El reloj no paraba de avanzar. Le era igual todo, el dolor, la muerte, la tristeza… Para él el mundo podía terminar nuevamente, que mientras pudiera seguir moviendo sus manecillas. Si tan solo fuese capaz de hacerlo retroceder…

Alargó la mano para detener la manecilla de los segundos, pero esta ni se inmutó y como si quisiera hacerlo más desgraciado, le cortó el dedo.

Al ver la visión de la sangre, amargas visiones le atravesaron la mente. No quería creérselas, habían sido solo un sueño…Pero la realidad le golpeó.

Empezó a chillar y a dar golpes. La vista se le nubló y se dio cuenta que le dolía parte del cuerpo. Quizás había caído al suelo, quizás había chocado contra algo.

Unas gotas de sangre cayeron del dedo. El reloj seguía avanzando.

Capítulo 2

-Corea de Norte, tú hermano, te ha declarado la guerra

Suerte que Japón se había preparado mentalmente para lo peor. De no haberlo hecho ahora hubiese caído al suelo inconsciente. Aunque posiblemente Corea y Taiwán se encontraban en un estado mucho peor al suyo. No parpadeaban, no se movían y a saber si respiraban.

-¿Qué les pasa?-preguntó el hombre algo preocupado-.

-Se lo están tomando bastante bien-murmuró Japón-.

El hombre hecho una mirada de desconcierto a la nación ¿Se había vuelto loco?... Posiblemente asi fuera.

-¿Una guerra?-preguntó una voz desde atrás. Japón volteó y a pesar de que su cara no cambió de expresión sabía que aquel era el único país que no tenía que enterarse de eso- Japón ¿Es eso cierto?-preguntó avanzando un paso hacía el oriental-.

Japón se tensó y desvió la mirada hacía el suelo. Le era demasiado difícil mirarlo a la cara.

-Italia-kun, me temo que lo que has escuchado es cierto pero…

-¡Guerra!-gritó Italia quien salió disparado hacía las escaleras-.

El hombre volteó.

-Este mundo está loco-murmuró confundido por cómo estaban sucediendo las cosas-.

Pasillo de la segunda planta

-¡Guerra! ¡Una guerra entre las coreas!-gritaba Italia mientras corría velozmente por los pasillos-.

Una de las puertas se abrió mostrando la cabeza de Francia y Canadá.

-¿Qué está gritando ahora este?-preguntó Francia desconcertado por la actitud de Italia-.

-Ha dicho algo de una guerra-dijo Canadá-.

-¿Tú lo sabes Canadá?-preguntó el francés a su amigo ¿o tal vez era más que eso?-.

Pasillo de la tercera planta

-¡Una guerra entre las dos coreas!-gritó Italia corriendo aquel largo pasillo a una velocidad impensable-.

Rusia y China se lo quedaron mirando y luego cruzaron sus miradas.

-¿Ha dicho algo de una guerra aru?

-¡¿UNA GUERRA?!-gritó un americano entusiasmado que recién salía del cuarto de la limpieza- ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde está la guerra?!

-Oye América no te emociones tanto-pidió Inglaterra mientras se apoyaba en el marco de la puerta. Al salir el estadounidense le había dado un puñetazo que lo dejaría confuso por unos minutos-.

-Italia lo estaba gritando aru

-¿Vamos a ver?-preguntó Rusia a China- A lo mejor hay algo interesante

-¡Guerra!-gritó América entusiasmado mientras subía las escaleras a coro de su alegre y escandalosa risa-.

-Vamos a ver aru-decía China mientras seguía al estadounidense-.

Rusia siguió a China e Inglaterra, él trataba de seguir a los demás aunque le sería difícil ya que tenía serios problemas por mantenerse de pie.

Pasillo de la cuarta planta

-¡Las coreas en guerra!-siguió predicando Italia por toda la sede de la ONU-.

-¡Espera!-dijo Romano parándose en frente de su hermano con el brazo estirado hacía él- ¿Qué es eso de una guerra?

-¡Se lo he escuchado a un hombre que estaba con Japón! Ha dicho que el norte le ha declarado la guerra a el sur-Italia se abrazó a su hermano- Yo no quiero otra guerra ¡Me da miedo! ¡Y Alemania me obligará a luchar y me dejará sin pasta!

Romano abrió los ojos. Se separó de su hermano y colocó sus manos encima de los hombros de este.

-Te compadezco

-¡Italias! -gritó una voz autoritaria desde el otro lado del pasillo. Los nombrados voltearon y se encontraron con Alemania- ¿Qué hacéis aquí holgazaneando? Deberíais estar intentando que vuestra prima de riesgo bajara un poco

-Alemania-lloriqueó Italia. Alemania se detuvo y miró a Italia algo confundido-.

-¿Q-Que pasa?

-¡Guerra! ¡Guerra! ¡Yo quiero ir!-se oía una cancioncilla procedente de las escaleras-.

Al poco tiempo Estados Unidos, Rusia, China e Inglaterra se presentaron allí.

-¿Guerra?-se extrañó Alemania- ¿De qué hablas América?

-Es lo que Italia ha dicho-contestó felizmente el estadounidense-.

-Gritado-corrigió Inglaterra aún tratando de recuperarse del tortazo de Estados Unidos-.

-¡¿Qué?!-hizo el alemán confuso-.

-¡No me quites la pasta!

-¿Pero una guerra entre quienes?-preguntó Alemania preocupado-.

-¡No me quites la pasta! ¡Yo quiero comer pasta!

Alemania suspiró. No iba a sacar nada de Italia, por alguna razón miró a Romano con la esperanza de que este le dijera algo pero le desvió la mirada ¡¿Cómo iba Romano a contestarle algo?!

-¿Quién han entrado en guerra, América?

-Pues…

-Corea del Norte y Corea del Sur-dijo Japón quien apareció por el otro lado del pasillo, donde se encontraba el ascensor- Se lo han dicho a Corea hace unos minutos.

Escasos minutos después, todos volvían a estar en la sala de reuniones, alterados por la nueva noticia que les había llegado.

Suiza, hizo un paso adelante para empezar a hablar. Se había ofrecido él a presentar la situación porque no quería ponerse de parte de nadie.

- A todo el mundo – dijo Suiza - Según las últimas noticias que tenemos, Corea del Norte ha declarado la guerra a Corea del Sur.

Observó las reacciones del resto, algunos, como Alemania, lo observaban impasibles, con el ceño fruncido, las dos Italias temblaban en una punta de la sala, Estados Unidos y Rusia parecían más bien excitados con la idea, mientras que los asiáticos parecían todos alterados, el resto, lo miraban expectante.

- De momento, no sabemos mucho más que eso – dijo Suiza -, pero sabiendo que estamos hablando de las dos Coreas, cuya frontera es uno de los puntos más militarizados del mundo. Algunos querrán intervenir.

Inmediatamente, Estados Unidos se puso de pie.

- Yo voy a ir a favor de Corea del Sur – dijo con entusiasmo -. A parte de la alianza que ya tenemos creo que es mejor la libertad y la democracia que…

- ¡Cállate de una maldita vez yanqui! – exclamó Venezuela desde su asiento.

- ¡Calma! – gritó Alemania -. Yo quiero dejar claro que no voy a participar en esta guerra. No me quiero poner en las viejas guerras de la Guerra Fría. Y animo al resto de Europa para que haga lo mismo.

- Yo tampoco participo – dijo Italia aterrorizado, para que luego Romano le pisara el pie -. ¡No participamos!

- ¿Y por qué no? – dijo Rusia con una sonrisa sádica en su rostro -. Yo voy a ayudar a Corea del Norte. Siempre me ha caído mejor que Yong-soo.

- ¡¿Te parece bien lo que está haciendo?! – gritó Estados Unidos -¡Está atacando a su hermano sin razón aparente!

- Aparente, tú mismo lo has dicho – dijo Rusia -. Aún no sabemos nada y tú ya te has puesto a favor del Sur, pues yo voy a hacer lo mismo con el Norte. Hasta las próximas noticias, iré a su favor.

- Ese Corea del Sur aru…- dijo China -. Qué inocente…Lo mejor que le puede pasar es que pierda la guerra aru.

Entonces Japón se levantó.

- ¡China-san! ¡¿Va a abandonar a Yong-soo nuevamente?!

Todos quedaron sorprendidos al ver a Japón tan enfadado.

- ¡Ya lo dejó una vez de lado! ¡Cuando no tenía nada! ¡¿Lo va a hacer otra vez?!

- No lo dejo de lado aru – dijo China -. Simplemente creo que sería mejor para él si su hermano tomara las riendas de todo el territorio aru.

- No puedo creerlo…- dijo simplemente Japón que parecía a punto de explotar, pero Suiza parecía determinado a evitar que pasara eso, esa reunión podía ser crucial para que se formaran bandos y una pelea solo podía empeorar las cosas. De manera que, sabiendo que eso distraería todo el mundo, sacó su pistola apuntó al techo y disparó.

- ¡Calma por favor! – dijo -. Ahora mismo solo estamos expresando opiniones.

- Suiza tiene razón. No deberíamos…- dijo Canadá.

- Yo prestaré mi ayuda al Sur – dijo Japón ignorando a Canadá -. No tengo nada más que decir.

- ¡Bien! – dijo Estados Unidos -. ¡Pues Canadá y Japón se vienen conmigo!

- ¡¿Qué?! – gritó el canadiense.

- Nos veremos las caras, comunista – dijo Estados Unidos.

- Lo mismo digo, yanqui – respondió Rusia.

Nada más acabar, Japón salió rápido por la puerta. Todos estaban tensos y conscientes que, si no ponían pronto freno a ello, podía acabar peor de lo que esperaban.

Grecia salió rápidamente nada más acabar. Aunque normalmente se dormía en todas las reuniones en la que su presencia no era (o es) absolutamente necesaria, en esa no lo hizo. A pesar de que tenía que sentarse en la otra punta de la sala, quería mantenerse despierto por si ocurría algo a su pareja. Sabía que una nueva guerra entre las dos Coreas era una de las pocas cosas que conseguiría que Japón se alterase, pero no esperaba que se enfadara tanto.

Toda la sala se había quedado sorprendida al ver la reacción del asiático, nadie, a parte de sus hermanos, recordaba haberlo visto cabreado de esa forma. Era evidente que el tema lo tenía calado de muy hondo.

Después de recorrer la mayoría de los pasillos de la sede de la ONU, por fin lo encontró, en el exterior, sentado en un banco.

Se le acercó lentamente, no sabía como reaccionaría, pero el nipón parecía demasiado concentrado en sus pensamientos para darse cuenta de su presencia.

- Japón…

La otra nación alzó la cabeza para verle.

- Grecia-san…¿Ya se ha despertado?

El moreno sacudió la cabeza.

- No he dormido – dijo simplemente.

- Ah…

- Me tenías preocupado.

El otro abrió los ojos.

- Pues no me pasa nada – dijo Japón, pero vio que el otro aún lo miraba con ojos preocupados -. Estoy bien, en serio. Es solo que…

La voz se le quebró y no continuó.

Grecia se sentó a su lado y le cogió la mano, en verdad le hubiera gustado abrazarle, pero sabía que el japonés no le gustaban las muestras de afecto en lugares públicos.

- No continúes si no quieres.

- Fue mi culpa – dijo Kiku tras unos minutos de silencio -. Yo empecé esta estúpida disputa, si nunca me hubiera ido de casa de China…Si nunca hubiera animado a las dos Coreas hicieran lo mismo… Y lo peor, es que China, que podría intentar poner paz, no hace nada más que animarlos para que se peleen.

- ¿En verdad te arrepientes?

Japón negó con la cabeza.

- No, pero no puedo evitar sentirme culpable.

- Tú no hiciste nada. Fue toda esa tontería de la Guerra Fría lo que provocó todo esto. No es culpa tuya.

Entonces, para la sorpresa del griego, Japón lo abrazó y empezó a sollozar. Ese tema lo tocaba demasiado hondo.

Grecia correspondió al abrazo y besó al japonés en la cabeza, aún sorprendido por la cantidad de facetas nuevas que había descubierto hoy del japonés y esperaba no volver a ver. Al igual que su pareja, solo esperaba que esa guerra durara lo menos posible.

Pasillo de la tercera planta

Inglaterra suspiró pesadamente.

-Y ahora otra reunión

-¿Otra?-se extrañó América- Yo no tengo ninguna

-Es solo de Europa

-¡Sáltatela!-sonrió-.

-¡¿Se puede saber que dices?! Tengo que ir. Al parecer Francia y Alemania quieren decirnos algo muy importante. Maldita sea ¿desde cuándo ese idiota del vino es tan importante aquí?-dijo algo frustrado-.

América se lo quedó mirando un par de segundos, sorprendido, o preocupado, o a lo mejor un poco de ambas cosas. No tenía ni idea de que Inglaterra se pudiera sentir de ese modo. Al parecer el británico se percato de su mirara y lo miró de reojo, con cara de molestia.

-¿Qué pasa?

El estadounidense abandono sus pensamientos y volvió a la realidad. Sonrió.

-¡Va!-dijo América empujando a Inglaterra contra la puerta que estaba en frente suyo- ¡Hasta luego!-dijo animado-.

-¡América!-gritó Inglaterra. Las puertas se cerraron y se encontró en la sala de reuniones donde se juntaban los países europeos-.

La sala tenía una forma ovalada y estaba organizada por gradas donde se sentaban los distintos países. Al parecer él era el último en llegar pero pudo ver algunas sillas vacías como la de Liechtenstein o la de Noruega. Arthur avanzó y se sentó en su lugar.

Alemania y Francia se encontraban en el centro de la sala. El alemán se aclaró la voz y miró a los presentes con seriedad, aunque eso en él era normal.

-Supongo que todos estáis al tanto del precio desorbitado que ha alcanzado el petróleo-se produjo un silenció y Alemania siguió explicando- Hemos recibido ofertas muy buenas de Rusia y Noruega. Teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos Francia y yo hemos pensado en… Comprarles el petróleo a ellos

-¡¿Qué?!-se escucho por toda la sala-.

-¡¿Eso no es declarar la guerra a los países arábicos?!-gritó una alarmada Hungría-.

-Pero es cierto que no podemos seguir ese precio-murmuró Austria muy calmado-.

-A mí tampoco me gusta la idea pero…-admitió Francia-.

-No nos queda otra-se lamentó Alemania- Solo será algo temporal

-Puede que sea temporal pero ¿Desde cuándo los países arábicos son tan comprensivos?-preguntó Inglaterra-.

-Nunca-murmuró España que se encontraba en la grada de debajo- Yo estoy de acuerdo con Alemania y Francia, yo no puedo seguir pagando ese precio.

-La verdad es que yo tampoco-murmuró Hungría-.

-No eres la única-apoyó Austria-.

-No hay alternativa-murmuró Alemania-.

¿Y bien? ¿Que os ha parecido? ^^

No seáis muy crueles con los reviews y nos vemos el próximo miárcoles con el cap.3!