Hola bebis, ¿me extrañaron? Yo también a ustedes~ Lamento la tardanza a la hora de responder a sus hermosos reviews pero segun las normas de fanficion debo esperar 24 horas después de mi registro antes de responder mensajitos sensuales como los suyos, por eso me demoré tanto :c! Pero ame todos y cada uno de sus lindos comentarios, de hecho ya les mande respuesta a los que si tienen cuenta... a los que no tienen cuenta, igual los leí y fueron lindos... ¡Gracias a todos por su aceptación y espero que la historia siga siendo de su agrado hasta el final!
Shingeki no Kyojin, así como sus personajes, terminología, etcétera, no me pertencen a mí si no a Hajime Isayama-dono D: que es el puto amo xD ... si tuviera la creatividad para desarrollar una historia así, sería con puros batos y se la pasarían haciendo yaoi en las escaleras y en todas partes.. y pues como que no, así que mejor hago mis fantasias realidad en fiction~
Advertencia: Este fic es de género yaoi, es decir, aborda una relacion hombre x hombre explícita, si no te gusta el género hazte un favor a ti mismo y a mí y NO lo leas, please ;D! Asi mismo, la pareja es Eren x Rivaille, si no eres fan de esta pareja por favor te invito a que no leas este fic para que conserves la calma y tengas un día feliz, feliz, feliz~
¡Disfruten el cap~!
Capítulo 1 - ¿No nos conocemos de antes?
- ¿Qué rayos fue eso…? –
Se preguntó a si mismo aquel joven adulto mientras asimilaba lo que acaba de ocurrir, o al menos eso intentaba. Solo estaba durmiendo como siempre y de sopetón despertó gritando "Sargento Rivaille", ¿qué clase de anormal ser humano hace eso? Fue lo que pensó el muchacho mientras caminaba al baño a lavarse la cara para espabilarse.
- Es decir… No conozco a nadie llamado Rivaille… Ni siquiera un personaje de alguna serie animada o un libro de ficción, no que yo recuerde. Aun menos conozco a un sargento –
Tratando de discernir la lógica de aquel extraño suceso y aprovechando que estaba en el baño acoplado a su cuarto procedió a asearse.
- Tal vez fue lo que soñé… Sí, eso debió haber sido. Probablemente tuve un sueño bastante loco donde yo era militar o algo así y me vi sumergido en una escena de novela donde gritaba por ese sargento… O tal vez ese sargento me estaba torturando de algún modo –
Un escalofrío espontáneo recorrió su cuerpo, estaba dándole demasiadas vueltas al asunto, tantas que olvidó que día era hoy hasta que…
- Eren, ¿ya estás listo? Se hace tarde para llegar a la escuela –
- A-ah, Mikasa… - balbuceó, saliendo de su ensoñación mientras pasaba la barra de jabón por su amplio pecho – Mikasa pero si hoy es… Oh, es cierto, ayer se acabaron las vacaciones… ¡Y yo aquí pensando cosas que no! –
- ¿Está todo bien, Eren? – musitó preocupada la aludida, una chica de cabello negro y ojos de la misma tonalidad, piel de alabastro y facciones muy finas, una mujer bastante hermosa que tenía ya cumplidos sus 18 años al igual que el castaño – Hace rato te escuche gritar pero… Como no escuche nada más aparte, pensé que solo había sido mi imaginación –
- Estoy bien en realidad, solo tuve… Bueno, creo que tuve un sueño muy extraño. En seguida saldré, gracias por preocuparte –
- N-no es nada, Eren – musitó la chica con un tierno sonrojo adornando sus blancas mejillas – Estaré esperando abajo junto con Armin para desayunar e irnos juntos… -
Aclarado ello y recibiendo solo un asentimiento gutural, la joven se apartó del umbral del baño personal del castaño. Por su parte éste solo ocupó el tiempo necesario para asear su anatomía, siendo una de esas extrañas ocasiones en las que se preguntaba por qué era tan meticuloso cuando se trataba de su higiene corporal.
-o-o-o-
- Lamento mucho la tardanza, ¿aún es temprano, cierto? –
- Si, pero no vuelvas a quedarte sumido en tus pensamientos, menos en una mañana de entre semana, Eren –
Quien le respondió de ese modo tan ameno fue un chico rubio apenas un poco más bajo que él de enormes ojos azules y una expresión que transmitía rectitud e inocencia a la vez, ese muchacho respondía al nombre de Armin Arlet. Por su parte la pelinegra, quien si bien ya tenía frente a si su desayuno caliente y en espera de ser consumido había decidido aguardar a que el castaño los acompañara, se hacía llamar Mikasa Ackerman. Los tres eran amigos desde la infancia, una muy cruda infancia de la cual habían podido salir victoriosos, y decidieron no solo quedarse juntos hasta que decidieran hacer su vida cada quien sino también autonombrarse como "hermanos", pese a no tener ningún lazo sanguíneo real.
- Lo lamento, Armin. Es que… desperté gritando algo muy extraño. Nunca antes me había sucedido – respondió, riendo con algo de torpeza
- Probablemente fue un sueño muy intenso, Eren – se apresuró a decir la chica, atreviéndose a comer al fin luego de que el castaño tomara asiento - ¿puedes recordarlo? –
- Ese es el problema… no logro recordar que soñé – tomando un sorbo de jugo de naranja antes de consumir sus alimentos – Obviamente fue algo relacionado con lo militar, o no sé, porque lo que grité fue "Sargento Rivaille"… Incluso me siento extraño cada que lo pronuncio –
- Eren, no te sugestiones ni le intentes dar tantas vueltas al asunto – comentó Armin, siempre el más sensato entre los tres "hermanos" – Fue un sueño, eso es claro, uno muy vivido quizás. Es normal que no recuerdes lo que sueñas, por más que lo intentes, por tanto no te esfuerces demasiado con eso. Y, finalmente, también es normal que hayas gritado eso porque cuando uno sueña es porque está en la última etapa del descanso, estás más consciente y por ello tienes idea de que soñaste algo… Pero, como dije antes, es fácil olvidar lo que soñamos –
El rubio sonrió al dar tan detallada explicación y su ego se enalteció, discretamente claro, al observar a sus dos amigos perplejos por sus palabras.
- Bueno si lo ves de ese modo… Creo que solo estoy perdiendo mi tiempo pensando tanto en ello – comentó con cierto desanimo el de ojos verdes – ¡Como era de esperarse, Armin siempre tiene la respuesta a todo! –
- Me… Me apenas, Eren – musita el aludido al tiempo que se pone de pie para lavar los platos que utilizó, así como los sartenes y demás instrumentos de cocina – Bueno, hay que darnos prisa… No quiero tentar nuestra suerte con el tráfico –
- Es una suerte que quedáramos en la misma universidad – musita con tono relajado el castaño – Lástima que Armin no quiso estudiar lo mismo que nosotros, Mikasa –
- Bueno Eren, mi físico no es tan bueno como el suyo como para meterme a estudiar educación física. Además literatura también es una buena carrera –
- Nadie dijo lo contrario, Armin – argumentó Mikasa de repente, dando por terminada la hora del desayuno al menos para ella, auxiliando al rubio a terminar de lavar la loza – Me alegra que hayas elegido algo que te apasiona tanto, Armin –
El rubio rio con cierto nerviosismo y vergüenza ante los comentarios de la fémina, mientras tanto Eren seguía sumergido de forma involuntaria en sus pensamientos a la par que comía.
¿Por qué ese nombre, Rivaille, resuena tanto en mi cabeza…?
-o-o-o-
Pasaron sin novedad alguna las clases para el joven castaño de ojos verdes, si bien la universidad era mucho muy diferente a la preparatoria en cuanto al ritmo y exigencias, para Eren no tenía significado alguno hacer demasiado caso a esos cambios… Simplemente tenías que adaptarte a ellos, la historia de las especies se basaba en su capacidad de adaptación y evolución, o al menos eso fue lo que dijo un tal Charles Darwin que una vez Armin citó en una conversación. De acuerdo a su horario tenían una hora libre que podían utilizar para comer y recrearse un poco.
- Eren, ¿no quieres que vaya contigo? –
- ¿E-eh? En realidad quiero estar solo un rato, Mikasa. No es que me suceda algo en realidad, tranquila, solo necesito un rato a solas –
Con gentileza palmeó la cabeza de la chica que era apenas ligeramente más baja que él, le tenía mucho cariño, era su "hermana" después de todo y sabía del inmenso cariño que ella sentía hacia él… pero no se atrevía a indagar en él para averiguar si era hermandad o algo más, solo le bastaba saber que él si la quería como si fuera su hermana de sangre.
- Entiendo… ¿tienes tu horario a la mano, cierto? –
- Tranquila, aquí lo tengo conmigo, estaré en la próxima clase sin falta, lo prometo – riendo torpemente - ¡Nos vemos! –
El chico se apartó de ella sin dudar ni un poco más. Se aventuró por el enorme campus, eludiendo las figuras de los estudiantes yendo y viniendo, hablando animadamente algunos y otros con cierto dejo de estrés. No supo cuando sus pies se movieron por sí mismos y su trayecto lo llevó hasta un inesperado lugar… el techo de sabrá Dios cual de todas las facultades de aquel enorme complejo.
- ¡Wow! ¡Qué hermosa vista! –
No, ni siquiera le importó el no tener idea ni de cómo había arribado allí ni mucho menos enterarse de en dónde estaba precisamente. La vista era increíble, podía ver el tránsito de los estudiantes, la perfección de las instalaciones y una generosa parte de los alrededores del campus.
- Siento como si… estuviera habituado a ver todo desde esta altura – negó con la cabeza – No, incluso más alto… Qué sensación más familiar –
Estiró sus brazos, dejando que el viento golpeara los mismos con suma delicadeza, si fuera un ave seguramente sentiría la corriente bajo sus enormes alas y aprovecharía ese favorecimiento para emprender el vuelo y mirar más y más alto. ¡Nunca se había sentido tan ansioso de ser testigo de esa libertad a pesar de que fuera una mera ilusión creada en su cabeza!
- Oye, mocoso… ¿Qué haces aquí? –
Esa voz tan fría y penetrante hizo eco en su cabeza, trayéndolo de un jalón a la realidad con tal poder que era increíblemente abrumador. Eren regresó sus brazos a la posición original y volteó a ver a aquel que se había dirigido a su persona. Era un chico tal vez un poco mayor que él, lo sabía por sus facciones, pelinegro y de piel blanca, su estatura era un tanto menuda y su complexión esbelta, pese a ello podía notar que hacía ejercicio… Espera, ¿por qué estaba detallando en ese tipo de cosas? Sin embargo, al enfocar sus ojos verdes en los que poseía aquel hombre, unos orbes azul ártico que podían competir con el mismo hielo virgen de los polos, un fuerte escalofrío recorrió su cuerpo y agitó su figura con vehemencia.
- ¿Y bien…? – Apresuró el pelinegro - ¿Se puede saber qué rayos haces aquí? –
Sintió un fuerte nudo en la garganta, increíblemente sus manos estaban sudando de forma descontrolada y parecía estar de repente sediento… muy sediento. Abrió la boca al fin, pero su cerebro no podía tejer ningún pensamiento concreto, aun así una frase singular salió de su boca.
- ¿No nos… conocemos de antes? –
Y ataco de nuevo con "cortas en la mejor parte" xD.. bueno, eso creo.. ¿ustedes que opinan? Este capítulo si fue largo como los canones mandan ;D... espero no haya sido tedioso por ninguna parte o algo así, apenas estamos en el nacimiento de esta preciosa historia desho nee ;3! Dejen sus reviews por favor, denme con todo con ellos... ok, eso se leyó mal... bueno... comenten lo que quieran... cosas buenas, cosas malas, cosas random como un... ola ke ase, ola ke ase~! Nos leemos en el sensual proximo capítulo de este bebé mío~ Ja nee ;D!
