Parte I
Capitulo 2
Se siente tan bien, mojarse la cara bajo una etérea lluvia que poco a poco cae sobre su pelo y sus ropas.
Merlín baja la cabeza para sentirla sobre su cuello, justo en el punto naciente de la espina dorsal. Es reconfortante, apacible, suave como una caricia.
No hay otra opción que mojarse. Bien, podría esperar bajo los corredores del estacionamiento, o hallar una parada de taxis, pero hay demasiada gente haciendo lo mismo.
Y planea caminar de regreso a casa..
Caminar es su mejor opción, pero para nada satisfactoria, las calles no son para tomarse a la ligera. Sacude la cabeza para alejar esos pensamientos.
A lo lejos oyó un sonido de motor siguiéndolo de cerca.
Demasiado tarde, esta por hecho que debe voltear y encarar al conductor. Ya que sus encandilados faroles, le dan de lleno por detrás. Es cálido, pero molesta a sus ojos.
Lo ignora para seguir caminando, mientras el auto esta siguiéndolo. No es paranoia suya, presumir que el auto va siguiéndolo desde que partió del estacionamiento de SuperMaker.
Hace un alto, la paciencia se le ha agotado.
Voltea sujetando sus bolsas con fuerza, mostrándose molesto. Y antes de gritarle al conductor…
― ¡Merlin! ―
Escuchar su nombre lo deja mudo. Parpadea bajo una voz muy conocida. Es sorprendente al ver un reconocible rostro que sobre sale de la ventana del conductor.
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Arthur toma las bolsas y jala de la mano a Morgana. Sin decirle nada. Apresurándose con paso largos para llegar al auto y encenderlo de una vez.
Había imaginado que tal vez podría darle alcance. Por su parte Morgana, está dispuesta a preguntarle por su repentino interés por salir y merodear el estacionamiento. Pero espera la oportunidad. Contando un total de cuatro vueltas.
Ve la frustración y la rabia en los ojos de Arthur, al no encontrar lo que busca.
― Es un escurridizo. ― Murmura.
― Tal vez no quiere ser encontrado. ― añadió con un pensamiento casual, sabiendo a que se refería.
―Estás segura. De que no… ¿nos vio?
Morgana le mira detenidamente, meditándolo en segundos. Solo le vio en las cajas, solo fue casualidad. Mueve la cabeza, lado a lado.
― No.
― Ha estado evadiéndome…― señalo.
Que podría decir ella. Negar la verdad, decirle que es solo su imaginación. Solo dedica su atención y escucharlo.
― Este año se gradúa. ―plantea una explicación.
― ¿Y? ― Señala molesto.
― Debe estar muy ocupado. Arthur, entiéndelo.
Pero Arthur sabe que hay más. Algo que no puede ver, y claramente sí los demás. Y lo único que puede entender, es que Morgana no está de su lado.
Solo necesita otra oportunidad y confirmarlo. Por ahora debería dejarlo por esta vez.
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Merlin sube al auto, agradecido a su buena suerte.
― Así que eras ¡tú! Gwaine.
― ¿Qué? Os asuste.
― ¡NO!.
― ¿Estás seguro Merlin? ― mueve con gallardía su ceja derecha. A Merlín no le hace gracia.
Por lo tanto golpea a Gwaine en el muslo.
― ¡Ouch!, Esto es lo que me gano por hacerle el favor a Gaius.
― ¿Gaius, pidió que vinieras por mi?
― Sí― responde con una sonrisa.
― ¿Y por qué me seguiste de esa forma? Me habría evitado caminar y mojarme.
Gwiane suelta una risa y niega con la cabeza
― Eres predecible. Sabía que te asustarías.
― Vaya Gwaine. No sabía que tenía intenciones de matarme de un infarto.
― Eres muy joven para morir de un infarto. ―
Se sumergen en una breve pausa. Sabiendo que lo hacen para sacarse desquicio, luego ponerse a reír y olvidar en breve cualquier problema que embarga sobre sus mentes. Gwaine es un buen amigo, quizás conozca mucho de la vida de Merlín, pero aun así, eso no quiere decir que comprenda a Merlín. Nadie puede comprender a una persona. Solo sentir pena. Solo apoyar, estar allí y dar una mano, nada más. Y Gwaine lo es.
― Tu hermano esta aquí. ¿Habrá alguna reunión familiar? ― pregunta animadamente, solo para sacar el tema, sin incomodarle.
Merlín reacciona apenas ante la pregunta.
― Si él está aquí. Pero dudo, que tres personas juntas bajo el mismo techo, se le pueda llamar una reunión.
― ¡Oh! Cierto, olvide que tu hermano…
―Detesta a todos mis amigos. ―hablo por él― Gwaine, tú podrías quedar invitado. Tú si le agradas.
― Vaya me siento halagado.
―Por cierto no detesta a todos mis amigos. Solo odia a…. los Pendragón.
Gwaine sonríe lacónicamente, mirando la autopista.
―No me sorprende. Mer
Sonríe, no sabe bien porque lo hace, pero se siente bien. No es un mal chiste.
Se acomoda en el asiento y mantiene fija la mirada a través de la ventana. Gwaine tiene el impulso de llevar una mano sobres sus obscuros cabellos, para otorgarle una caricia, como un padre a su hijo.
Merlín lo necesita.
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Son tres semanas después de la última visita que tuvo en casa. La vez que se despidió de su hermano, acostumbrado a sus idas y venidas. Visitas temporales… y es entrañable.
Claro que le prometió regresar, solo si era necesario.
Pasa la mano sobre su cara, olvidando el tema, solo para regresar su atención a clases. Se siente muy cansado, y eso que es su primera clase del día. Espera sobrevivir el último periodo de clases
"3:30 pm"
La hora esperada por todos. El inicio de puente para la próxima asignatura.
El pasillo que escoge no está muy atestado de estudiantes, y allí hay maquinas dispensadoras de golosinas, pero no le apetece ninguna esta vez. Y se detiene a mirar con desprecio la envoltura roja de un dulce de la primera fila.
"Cuantas veces le metió en problemas. Una simple golosina."
― Emrys. ―
Aquella voz lo saca de sus pensamientos. Se dirige hacia él un hombre mayor, canoso, con apenas pelo en la coronilla.
― Mr.Geoffrey― Gira volviendo la vista hacia aquel hombre, con una cálida sonrisa.
Merlin le tiene mucho respeto a Mr. Geoffrey, quizás un docente estricto en su materia, pero ha sabido ganarse la confianza, gracias a sus esfuerzos académicos.
― He estado buscándolo. ― hablo con interés. Aunque eso no signifique, no sentirse nervioso. Es un hombre muy crítico. Pero aquello que escucha, suena como si hubiera hecho algo malo.
― ¿Si?…―
― Necesito un favor ― añadió― Para esta próxima semana. ¿Estará muy ocupado el domingo?
― No. Solo dígame
― Hable con Arthur, amigo suyo. ― al escuchar el nombre, siente un nudo en el estomago―El acepto en ayudarme, y necesito contar con su apoyo también.
― ¡Oh! Podría decirme de que se trata.
― Contáctese con Arthur. A él le explique el programa.
― Bueno yo…
Sabía que debía explicarle, que no podría. Pero imposible negarse.
― Solo dígame si puede. ― además necesita ganarse la voluntad, pero por otro lado es Arthur. ¿Qué hacer?
― Claro, solo…― Genial, acepto sabiendo que no podría contactarse.
No tiene la oportunidad de excusarse, lo apura, solo está interesado en su respuesta.
―Bien. No lo olvide. ―repuso extendiéndole la mano. Merlín corresponde dudando en decir algo y antes de que pudiera agregar una excusa, el hombre sale del lugar.
Esta es la tercera vez que pasa su mano por sus cabellos, en señal de frustración.
Acaba de aceptar un trabajo, y lo peor de todo con quien no quería ver estas próximas semanas. Todo había marchado bien, equilibradamente bien. Y ahora, está a punto de desmoronarse emocionalmente.
"Esto es Karma"
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Hace 13 semanas atrás….
Merlin conceptualizo que las cosas, se deterioran con el tiempo. Hay cosas de las cuales, quiere entender. Aun, cuando mira aquellos ojos. ¡Lo necesitas y lo sabes!
Como también que conoces y que deseas saber.
Aquella desesperación por querer demostrarlo y decirlo, recorre dentro. Siente expandiéndose sobre la punta de los dedos y los nervios intentan romperse dentro de ti.
Pero una oleada de dudas y calma lo atenúa, lo detiene, te alivia,...pero solo para mitigar aquella sensación.
A pesar de contenerla para la siguiente oportunidad, o no hay nada más que esperar, tal vez en años.
Y en el momento inoportuno, cara a cara, mueres en el intento.
Decirlo se escucha fácil en tu mente y en la realidad se convierte en algo abrumador.
No puedes, aunque vuestros rostros estén contraídos de furia, aunque exista aquello que mirar e intentar no sonreír para no demostrar la alegría, de volver a ver aquellos ojos.
No puedes, no resistes y algo muerde dentro, que haces que grites mentalmente, toda esa desesperación por darlo a conocer: cara a cara.
Cierras los ojos, al igual que tus puños, debes vivir con la culpa, la culpa de guardar la verdad y demostrarle que se trata de nada.
Está en casa, en su habitación, sobre su cama, de espaldas, y su cabeza rozando el piso. Haciendo rebotar una pelota contra la pared, el suelo y atrapándola con la mano derecha. Un mecanismo que repite distraídamente.
Hay muchos No. Como: No es lo que se pretende ser, pero entrañablemente, ha comenzado recordarle. No estuvo lejos, ni tan cerca, solo en otro camino distinto al suyo.
Solía ser así, cuando crecían muy cerca, corriendo, riendo, ignorando la realidad, lo que sucedía sin ver el entorno, escondidos bajo las gradas, viendo a través de esas ranuras pequeñas desde el suelo, bajo el suelo.
Son uno, dos, tres, cuatro años tal vez, tan cerrado, tan alejado, con un mutismo e indiferencia, tan cerca y tan lejos, no mas peleas, sabiendo que ya no le vería…Sabiendo que…todo dejaría de ser.
Continuará...
Gracias por el Fav y Follow. Disculpas por los errores, pero como ya dije, aun sigo buscando un beta. Ojo este es un fic está en proceso.
