Capitulo 1.- Inusual invitado.

¿Saben? Hoy también está lloviendo—la lluvia cayendo empapando su cuerpo de pies a cabeza empañando las finas gafas y jugueteando con el mechón que rebelde sobresale sobre su cabeza, los rubios cabellos oscureciéndose, volviéndose de un ocre sucio mientras la pálida lapida gris se irgue sin cambio alguno, refrenándose silenciosamente en los azules ojos como burlándose de sus constantes desgracias—bien, nos veremos dentro de un año.

Camina lento y silenciosamente atravesando el cementerio, escuchando la lacerante sinfonía del llanto devastado de familias partidas a la mitad, suspira un poco molesto, aunque lloren, los muertos nunca regresaran por más que lloren sus lágrimas no harán la diferencia, no son nada más que agua salada saliendo de un cuerpo vivo.

Hoy ha sido un horrible día—suspira cansado y arto, su novia le había dejado por olvidar su sabor de helado favorito, el jefe en un ataque de sinceridad acepto la culpa de un negocio sucio y la empresa en la que trabajaba fue clausurada dejándole sin empleo, bueno a él y muchos más pero por el momento sus agradables compañeros de trabajo no le importan, sinceramente ¿Quién se preocuparía por alguien más si se está parado en medio de una acera mientras el agua le empapa hasta los huesos y contempla su bien estructurada vida caerse de un momento a otro?—definitivamente malo, asqueroso.

Todo tiene solución Al, no hables así—el agua de golpe dejando de empaparle y la suave y baja voz conocida inundándole los oídos y gracias a una sombrilla sobre su cabeza el frio menguando de manera rápida, una sonrisa se instaura en su rostro al adivinar quien es, o en este caso quienes, Mathew su hermano y su normalmente soportable novio francés, que ahora mismo quiere golpear por estar abrazado indecentemente a su pequeño hermanito menor mientras sostiene otra sombrilla sobre ambos, pero bueno, no puede hacer nada, Matt le quiere y si lo golpea se encargara de enterrarle un palo de hockey en el pecho y luego lanzarle de un risco—no deberías caminar por la lluvia, enfermaras.

Como siempre, el cálido regaño de su hermanito le hace soltar una ligera carcajada que se hace más grande cuando percibe el intento de regaño en los ojos de Francis que le miran como diciendo "no preocupes a mon petit matty" si, por eso dice que normalmente es soportable, sus caras enojadas parecen alguna clase de parodia de seriedad.

No se preocupen, ya saben, los héroes no se enferman—y sale trotando de la calidez de la sombrilla alejándose sin mirar atrás sacudiendo sus mano—nos vemos luego.

— ¿ya fuiste?

La corta frase haciéndole parara de golpe, sabe a qué se refiere su hermano, lo sabe perfectamente y sabe también la cara de tristeza que se carga en ese mismo momento.

—si

Y continúa su camino sin mirar atrás, sabe que si lo hace vera las lágrimas de su hermano caer como ríos desbordantes desde sus ojos, como si lloviera más dentro de él que afuera, y prefiere no ver eso.

Pero para un momento solo para soltar un seco "cuida de matty" al francés, que no le responde nada, pero en su interior sabe que lo hará aunque no se lo pidiese, así es el francés.

Y empieza su carrera hasta su hogar, anhelando con anisas la compañía de su mullida cama y el capitán américa en su pantalla gigante, esa que compro cuando aun tenia empleo, pero cuando llega a su destino de ensueños esa hermosa casa de ligeros acabados coloniales que compro hace un año se encuentra con un ligero problema, un problema que tiene nombre, el nombre más apocalíptico de todos "Llave"

No, no, ¡no puede ser!—grita hincándose de forma dramática frente al pórtico de su hogar maldiciendo a todos los dioses reconocidos y no reconocidos ¿Dónde estaba ese yato* del que tanto hablaba su amigo kiku cuando se le necesitaba?—maldita sea.

Piensa y piensa llegando a una brillante conclusión, tiene dos opciones, o llama a un cerrajero o saltar la cerca de su propia casa, y teniendo en cuenta el echo de que su celular esta posiblemente más empapado que él y por lo mismo está completamente inhabilitado se dirige con paso decidió hasta la cerca de su hogar, de casi dos metros bien, ¿Qué es lo peor que podía pasar?

Y como si al desgracia hubiera sido invocada por sus palabras un "Nooo" resuena por el vecindario por unos segundos sobreponiéndose al sonido de la fuerte lluvia que cae como si el cielo tuviera la intención de crear otro mar en esa moderna ciudad.

Creo que caí sobre mis antejos—suelta a la nada sintiendo la vista ligeramente borrosa ante la falta de sus amigos del alma, esos pequeños y distorsionadores cristales que ahora reposan con dolor entre el lodo, pero superando su trágica muerte se levanta con cuidado analizando las reacciones de su cuerpo ante la caída de casi dos metros de altura y camina a paso de caracol rumbo a su amado y calientito hogar, siente un punzante dolor en su omoplato derecho pero está demasiado ocupado rogando a los dioses haber sido lo suficientemente descuidado para dejar la puerta de la cocina abierta para notarlo con claridad, sino lo esta tendrá que romper una maldita ventana y se meterá ilegalmente a su casa, su propia maldita casa.

Pero por suerte es un suertudo descuidado que ha dejado su hermoso y único patrimonio sin seguro, aleluya.

Y entra a su casa sacándose la ropa dejándola tirada por alguna parte de la cocina, luego la lavaría, para ir directo al baño a tomar una relajante ducha caliente y colocar una buena pomada en el omóplato que ahora dentro de su hogar siente que le duele como si hubiera mil aguijones de abeja en él, y mientras prepara todo para su relajante ducha digna de los dioses se pregunta en silencio ¿Qué hizo para merecer semejante tortura? ¿Acaso fue tan malo en su vida pasada? ¿Fue Hitler? Y en una fugaz mirada al espejo de cuerpo completo del baño desecha esa última pregunta, hitler no pudo haber sido tan heroicamente sensual como él.

Ah bueno, ya no importa—dice en un susurro ahogado por el sonido de la cálida agua que se escurre hasta las brillantes baldosas—solo quiero dormir, y no despertar hasta el mes siguiente, si se es posible con un empleo nuevo.

Y una vez bien seco y cambiado con un suspiro de cansancio se mete de golpe entre las mullidas y calientitas mantas esperando a Morfeo con sus ojos perdidos en el techo finamente pintado de un azul Prusia bastante elegante, demasiado elegante para su gusto aparte del hecho de que siente frio solo de verlo pero así estaba pintado cuando llego a esa casa y realmente le daba pereza cambiarlo aunque, un día de estos debería pintarlo y entre sus pensamientos de colores, Morfeo lo arrastro a su mullido reino lleno de alucinaciones dignas de la envidia de cualquier drogadicto.

Pero no todo placer es para siempre.

¿Qué ha sido eso?—un golpe seco sacándole de sus sueños de árboles de hamburguesas y lluvia de malteada de fresa, joder que buen sueño, ya se las vería el que lo despertó de su hermoso edén.

Tomando una bate que convenientemente bien, estaba colocado estratégicamente junto a la puerta de la habitación -solo por si los muerto vivientes decidían revivir y venir por su heroico cerebro- salió con cautela de su habitación con cuidado de no caer por las oscuras escaleras y delatar su presencia al intruso, pero una vez estuvo completamente abajo, no encontró nada.

Estúpidos ruidos de dudosa procedencia—y con toda la intención de volver a su edén privado, volteo rumbo a su habitación arrastrando sin cuidado su fiel amigo el bate, pero estomago tenía otros planes ya que al pisar el primer escalón de la escalera un sonoro rugido proveniente de este lleno la estancia, y juraría que si no viviera solo eso le hubiera avergonzado.

Así que decidió emprender su épico viaje a la cocina por un buen sándwich de lo que fuera, porque no recordaba haber hecho las compras, y cuando entraba tranquilamente en busca de un poco de alimento y dirigió su mirada hacia la ventana que daba al oscuro patio ahora solo siendo iluminado por la trémula luz de la luna que se había liberado por fin de la nubes, le vio, un cuerpo tirado en medio del pasto, junto a los rosales, esos que planto Matt el verano pasado durante una visita y apenas estaban floreciendo.

Y saliendo con cuidado de no hacer ruido, no sabe porque lo hace, pero aun así lo hace, sus descalzos pies hacen crujir levemente el pasto bajo ellos y la sorpresa le hace soltar el bate una vez está junto al inconsciente ser, si ser, porque que él sepa los humanos comunes no tienen cola y cuernos.

Hey, cosa, ¿estás bien?—dice si saber porque, simplemente siente curiosidad de saber si vive o muere, una curiosidad bastante insana y peligrosa, ¿quiénes en su sano juicio se queda tan tranquilo a preguntar eso ante tremenda aparición?

No soy una cosa, soy un demonio—le escucha articular con dificultad y ahí es cuando nota la gravedad de las heridas del ente, esta tan magullado y herido que el extraño uniforme militar que asemeja a aquellos de los ingleses de la segunda guerra mundial está hecho girones.

Bien, mr. Demonio ¿está bien?—dice en busca de llenar esa insana curiosidad mientras se inca junto al sobrenatural cuerpo, ignorando todo instinto humano común que indica huir ante hechos como esos, pero bien, él nunca ha sido una persona muy normal.

No—le escucha decir para después solos ser acompañado por el silencio, el inusual invitado ha quedado inconsciente, le observa de manera atenta, desde los pies cubiertos por desgastadas botas militares hasta los finos cabellos rojos, y toma la decisión más extraña de todas.

Esto posiblemente me traiga problemas—dice mientras sujeta el cuerpo sobrenatural entre sus brazos notando la complexión física notablemente menor a la suya y empieza a caminar rumbo a su cálido hogar con el "invitado" tiene que curar sus heridas y limpiarle un poco, un heroe no puede dejar a nadie ni nada a su suerte—pero será interesante.

Y sin saberlo las manecillas y engranajes del reloj del destino empiezan a moverse desde su frio sueño. Iniciando la cuenta regresiva, todo gracias a su decisión.

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¡AQUÍ KICHAN! –Les lanza bonitas galletas- primero que nada, dejare agradecimientos a quienes en la historia original dejaron reviews.

Fenixdelviento

MyobiXHitachiin

Ahora sí, kichan se despide ¡Hasta la próxima semana!

Y recuerden, leer una historia e irse sin dejar review es como manosear a alguien y luego correr, sean decentes, dejen reviews (?) bueno no, pero me encantaría escuchar sus comentarios.