Hola de nuevo n.n aquí les tengo el segundo capítulo (que en realidad es el primero, el otro era prólogo. lol.) de este fanfic.

Antes de iniciar la historia me gustaría hacer una pequeña aclaración. Para el prólogo me basé en el manga Bro. Con. Puru Puru, porque pensé: ''independientemente de quien fuese su hermana, ellos aún no la conocen, cierto? Así que la reacción al tener a una nueva hermanita sería la misma.'' En ese momento fue lo que mi cabecita pensó u.u gomenasai.

Esta historia estará muy alejada del manga, ya que Asuka es mía y ella no tendrá las misma reacciones que Ema, de hecho espero hacerla toda una loquisha XD. Por lo que lamento mucho decepcionar a los que creyeron que era todo del manga :c Pero os suplico que por favor le den una oportunidad a este fanfic, please. Aunque sea un poquito, prometo que la historia no será tan mala :(

Mi gato les manda saludos, jejeje es tan kawaii =w=

Mmm... Y bueno, eso es todo c:

Bro. Con. no me pertenece, sino a quien tuvo la brillante idea de hacer una historia con tan sexys hermanos.


Capítulo 01. Camino a ''Sunrise Residence''

Dos días antes de la llamada a la casa Asahina.

— ¡Pero papá!, ¡Estoy bien aquí sola!—protestó, golpeando con fuerza su mano contra la mesita de la sala. Su ceño siempre fruncido hacia inescrutable su estado de ánimo, pero su padre, Rintaro Hinata, estaba seguro de que se encontraba enojada, no, más que eso, furibunda.

No hace más de cinco minutos acababa de darle la gran noticia de que estaba a punto de casarse con la famosa Miwa Asahina y, que sin decirle, hacía cinco meses que estaba comprometido. En cuanto Asuka se recobró de la primera ''sorpresa'', su padre soltó otra peor. Miwa tenía hijos, muchos, no le dijo cuántos, pero quería que ella viviera con ellos. En la misma casa. Juntos.

—Asuka, por favor. Entiende que aún eres joven como para vivir por tu cuenta, es mejor que estés con los hijos de Miwa, son buenas personas. —insistió Rintaro, mientras intentaba apaciguar a su hija. Ésta comenzó a dar vueltas por la pieza, rodeando los muebles y agarrándose la cabeza de forma desesperada. Demasiada información para un sólo día.

— ¡No quiero!, Nunca me dijiste que te casarías de nuevo. —musitó afligida.

Si bien no tenían entre ellos una relación muy estrecha, el que no le hubiese contado algo tan significativo como lo era casarse, había lastimado a Asuka muy en el fondo. Pero, como la mayoría de las chicas como ella, lo ocultaban enojándose o haciendo una máscara de apatía.

—Te lo digo ahora, ya no quiero más réplicas. Es por tu bien. —expresó.

—No es cierto. —le contradijo con un mohín. —Quieres que esté allá sólo porque... porque... porque... ¡Deja que se me ocurra algo y verás!

—Hija, por favor. —instó ya cansado, se masajeó la sien y esperó que ambos se mirasen a los ojos para poder transmitir sus palabras. Asuka se detuvo y quedó frente a él. —Mira, si no te dije antes que me casaba, fue porque no sabía cómo expresarlo. Sé que está mal que lo diga a semanas de la boda, pero lo hecho está hecho. Quiero que vivas en un lugar donde puedas estar en familia, quiero que estés a salvo.

—Pero todos son hombres, ¿Cómo se te ocurre llevar a tu única hija a vivir con quién sabe cuántas personas del sexo masculino, algunos con las hormonas revolucionadas, que probablemente ataquen cuando esté desprevenida? Es muy irresponsable. —rezongó, cruzándose de brazos.

—Hija, estoy seguro de que sabrás defenderte si ese es el caso. —contestó sonriendo, su pequeña Asuka era de lo más valerosa si a ese tipo de escenarios se trataba. —Conozco a sus hijos y sé que no son capaces de lastimarte o forzarte. ¡Mira el lado positivo! Puedes elegir un novio.

—Estás loco, papá. Ya me cansé de discutir esto. —gruñó.

—Entonces acepta.

— ¡No puedo!, ¿Por qué no entiendes que no puedo dejar el lugar donde he vivido durante los dieciséis años de mi vida? Es difícil. —dijo. No sabía en qué momento se había sentado o en qué momento sus ojos comenzaron a escocer. Sólo que no quería marcharse. — Siempre viajas o estas divirtiéndote, no sabes las veces que enfermé o las veces que intenté cocinar por mí misma en esta casa. Este lugar es importante para mí y no voy a abandonarlo por un capricho tuyo.

—Asuka...—murmuró preocupado, quiso aproximar su mano a los cabellos castaños de su hija, levantar su rostro y abrazarla a modo de compresión pero, algo lo frenaba. Algo dentro de él que se culpaba a sí mismo por no haber sido buen padre. —Amo a Miwa, no es un capricho.

La chica abrió sus ojos sorprendida, ¿Su padre había dicho...?

—Perdóname por no estar contigo pero, si accedes a esto, te juro que no estarás sola. Miwa, sus hijos, tú y yo, formemos una familia. —

Sintiéndose vencida, Asuka caviló un poco las cosas. Había algo que ella quería, lo llevaba en la mente más de varios meses. Y veía que tenía la oportunidad de tenerlo ahora.

—Viviré allá con una condición. —murmuró, se pasó la mano por el rostro y suspiró.

— ¿Una condición?, ¿Cuál?—preguntó su padre, feliz de que en una parte aceptara.

— Que sólo viviré con ellos hasta ser mayor de edad. Después de eso, quiero que me dejes escoger si deseo vivir sola. Quiero regresar y estar aquí. Sé que esperas tener una familia pero, nunca te he pedido nada. Por favor. —suplicó, juntó sus manos y lo miró con los ojos fulgurando de expectación.

—... Podemos discutirlo. —dijo a cambio.

—La condición será sólo en caso de que no me sienta a gusto, papá. Si soy feliz no me iré de allí. —sentenció y, dando su última palabra, añadió: —Piénsalo, es lo único que yo pido.


Actualidad.

—Me han dicho que llegará dentro de una hora, ¿Ya está todo preparado? —exclamó Ukyo, conociendo a sus hermanos temía que no tuvieran nada listo. —No quiero extrañezas. Por una vez en su vida sean normales. —amenazó cuando todos contestaron que las cosas estaban en orden.

—Claro, tranquilo. Ya hemos acomodado sus cosas en la habitación de Natsume. —Dijo Tsubaki— ¡Ya quiero que llegue!, ¿Seguro que en una hora?, ¿No puedes hacer que se adelante?

—¿Me ves cara de mago?

—Si la recibes así terminarás por espantarla. —Azusa pretendió tranquilizar a su hermano, algo que fue en vano cuando al chico le resplandecieron los ojos y comenzó a correr por todo el lugar.

—Espero con ansias a que llegue mi querida imouto-chan. —comentó Kaname, quien a diferencia del otro, mantenía una calma y se ajustaba la corbata de modo seductivo.

—A todo esto, ¿Dónde están Masaomi y Wataru? Hace rato que no los veo. —inquirió Ukyo, desde que había iniciado los preparativos para la bienvenida no había sentido la presencia de esos dos.

—Fueron a jugar al parque. —le dijo Iori, quien los había visto partir a esa dirección al momento en que entró a la residencia.

—Y más cuando lo necesitaba, —se quejó en respuesta. Uno de los hermanos que pasaba fortuitamente por ahí, fue jalado del cuello de la camiseta. —Subaru, tú que eres atleta ayúdame a subir las últimas cajas y ponerlas dentro.

—S-Si.

—Mientras, los demás busquen algo lucrativo que hacer o sino ayuden en no estorbar.


Lejos de todo ese revuelo en ''Sunrise Residence'', Asuka miraba hacia todas las direcciones en busca de su nuevo domicilio, rechistando los dientes por no saber a dónde ir o que hacer ya que, cuando le podía ser de utilidad, su padre le había dado un croquis de palabrería y media, todas sin decirle la orientación del lugar.

— ¿Qué rayos es este mapa?— había gruñido irritada al notar lo que tenía escrito la hoja.

"Los aventureros no necesitan mapas, sólo siguen sus corazones. Ahora vete. ¡Sigue tu corazón y encuentra la verdad en él!, ¡Eso te liberará hija mía!

De: Rintaro."

Una venita sobresalió de su frente al finalizar de leer el supuesto 'croquis', aún después de haber consentido todo aquello a regañadientes, le seguía haciendo ese tipo de jueguitos que no le valían de apoyo en esos momentos.

— ¡Pero Kichiyouji es demasiado grande! ¿Por qué no me vi venir que harías esto?—se amonestó. Tantos años coexistiendo con su padre Rintaro y aún se asombraba del nivel de incuria que él tenía. ¿Y si se extraviaba?, ¿O terminaba al otro lado del mundo y la secuestraban por ser su hija? Pero claro, según Rintaro, ella tenía que seguir su corazón. Apenas iba a seguir caminando, cuando escuchó el claxon de una bicicleta, por instinto, corrió hacia un sitio seguro.

— ¡Cuidado, la onee-chan de allí!— oyó a lo lejos la voz de un niño, giró a ver de dónde provenía y, sin tener cuidado, sus pies perdieron equilibrio y cayó de bruces en el matorral que estaba a su lado.

— ¡Ouch!—gimió al sentir que una rama le picó en las costillas. Trató de levantarse, sosteniéndose de la pared, sus manos raspadas le hacían difícil poder hacerlo, le ardían demasiado.

Cuando lo logró, se sacudió los pantalones y la espalda con las partes ilesas de sus brazos, se contuvo al ver una manchita roja opacada por la mezclilla en su rodilla. Chistó, se sentó en la banqueta y se arremangó el pantalón para ver si era un corte serio, presintiendo que no lo era. Sopló la herida y con la yema de sus dedos tocó para ver si no dolía al tacto.

—Hey, eso fue peligroso, Wataru. —habló un hombre, que hasta ahora le había pasado desapercibido, cerca de ella.

— ¡Perdón, onee-chan! Fue sin querer. —

Aún sentada en la calle, alzó la vista y se encontró con un niño de no más de once años o diez, con unos ojitos expresivos en culpa de color caramelo, tomando en sus manos el manubrio de la bicicleta para hacer balance. Frunció el ceño y se elevó de un salto, pareciendo renovada. Hizo un esfuerzo por no mostrarse frágil hacia un chaval menor que ella.

—Fui yo la que se cayó por no pisar bien, en mis golpes no tienes la culpa pero, debes de tener más cuidado al andar en una bicicleta en la acera. Si hubiese sido una persona, otra que fuera lenta al reaccionar, las cosas habrían terminado mucho peor. —sermoneó al niño, aún con el entrecejo fruncido, sin embargo, no pretendiendo estar enojada. Algo que Asuka tenía, era que sin darse cuenta tomaba el papel de madre con cualquiera que fuese o no de su familia.

—Wataru es un niño que siempre se mantiene en movimiento. —le explicó el hombre, dando a conocer el nombre del niño. Era atractivo y por lo que podía juzgar Asuka, estaba preocupado por ella pero, también sentía que evitaba cualquier contacto visual. — ¡Lo siento mucho!

—No hay problema. —quiso tranquilizarle.

—Onee-chan, te sale mucha sangre, ¿Duele mucho?

— ¿Eh?, ¡Ah! Hace rato no chorreaba tanto, no, no me duele más bie-

Fue interrumpida por un pañuelo en su rostro, se alejó y lo tomo entre sus manos, sorprendida. El hombre de enfrente estaba de espaldas a ella y temblaba como gelatina.

— ¡Toma!, ¡Lo lamento mucho!—gritó con la cabeza gacha. Asuka lo miró extrañada por un momento, después decidió ignorarlo, se agachó un poco y se limpió con cuidado.

—Gracias, ten. Ya estoy bien. —dijo, tocándole el hombro, el hombre dio un respingo y negó repetidas veces aún de espaldas.

—Consérvalo. —murmuró. —N-nosotros tenemos que irnos, cuídate.

Dicho aquello, el pequeño Wataru y el otro se despidieron con la mano, el niño más efusivo que el adulto, dando saltos a lo lejos.

Cuando ya no pudo verlos, Asuka hizo un gesto de dolencia y se dejó caer suavemente a la banqueta, rodeó su rodilla con los brazos y comenzó a soplar con fuerza. Quería que le dejara de punzar, aún si se había higienizado con el pañuelo del desconocido, la sangre había sido sustituida por más de esta. Probó con vendarse la herida y dejarse el pantalón como estaba, remangado. Se quitó unas cuantas hojas y ramitas del cabello, se sacudió reiteradamente y de pronto, recordó donde estaba.

Según su padre, los hijos de Miwa la esperarían a cierta hora de la tarde para así poder conocer a la mayoría de los miembros de una sola vez. Echó un vistazo a su reloj de muñequilla y marchó sin rumbo, preguntándole a cuanta gente podía si ellos sabían la trayectoria de las calles.

Cuando el sol inició a ocultarse bajo las edificaciones de la ciudad, Asuka finalmente acertó a una gran residencia llamada ''Sunrise''.

La chica, cansada y todavía con el malestar en la pierna, abrió el gigante portón frontal y, ya harta, casi corrió hacia el timbre. Respiró algunas veces, limpió el sudor de su frente y se compuso con prisa antes de tocar. Enérgicos murmullos se escucharon del otro lado de la puerta y con suspenso, esperó a que lentamente la puerta se abriera.


Extra 02.

—Ya es tiempo. No tardará en llegar.

—Estoy un poco nervioso.

— ¡Rayos!, ¡Estos cuarenta y ocho minutos con quince segundos han sido una tortura!

—Tsubaki, cálmate.

— ¡No puedo!, ¡Finalmente una hermanit…! ¡Ouch!, ¡¿Azusa?!

—Te. Dije. Qué. Te. Calmaras.

—Chicos, tranquilos por favor…

— ¡Les dije que actuaran como la gente normal!, ¡Por un maldito día!, ¿Es mucho pedir?

— ... Sí lo es.

—Ukyo-nii, si te enojas así te saldrán canas siendo muy joven.

—ya Ya.

— ¡Cállense!

—Ya me aburrí, los veo después de mi gira.

—¡Fuuto!

—No lo persigas, podemos vivir sin él. Se fuerte.

—No lo iba a perseguir, es que se llevó mi budín.

—Ah.

—Creo que alguien tocó el timbre.

— ...

—… ¡¿No será…?!

Fin del Extra 02.


¿Qué tal?

Por cierto, muchas gracias por los reviews del primer capítulo. Fui muy feliz n.n Me di cuenta de que las personas se esmeran si tienen a un público al cual escribir. Antes nadie había querido leer algo que escribía TnT así que el único que leía era mi gato.