Glee no me pertenece como tampoco sus personajes, sólo los uso por diversión
Tres años después
– No puedo creer que hayas rechazado la propuesta del rey – exclamó el hombre a caballo – El título de Marqués era una excelente recompensa por tus servicios, además de la extensión de dichas tierras.
– Ya hemos tenido esta misma conversación en múltiples ocasiones – respondió el caballero desganado.
– Todavía no lo creo ¿Me harías el honor de recordármelo?
– No deseo casarse con lady Marley.
– ¿Por qué?... Es tu obligación engendrar un heredero y ella es una mujer muy bella.
– Casi se desmayó cuando me acerqué a ella la primera vez… Temblaba como una hoja.
– Tú fama es tu condena… Lo importante es que no lo hizo, aquellas son las esposas ideales… Listas para cumplir deseos sin rezongar y poder formarlas a antojo… Si no siempre puedes buscar el fulgor en otra cama.
– Además tenía sentimientos por Sir Ryder – señaló ignorando los comentarios de su amigo – Serán una pareja perfecta.
– Ya está de nuevo el siempre y bueno de Finn que no quiere perjudicar a nadie… Esa fue la razón final ¿Verdad?
– Y no puedes olvidar el compromiso matrimonial que debo cumplir.
– ¿Cuánto ha tiempo ha pasado ya? ¿4 ó 5 años? Hombre esa mujer ya debe estar casada con 10 hijos… Olvídala.
Era cierto, la probabilidad que lady Rachel Berry estuviese casada era definitivamente una alternativa que no podía dejar de considerar, se había demorado tanto tiempo en acudir a reclamarla por culpa de la campaña militar en la cual había estado inmerso voluntariamente, sólo había aceptado esa peligrosa misión para poder ser digno de ella.
Sir Finn Hudson era efectivamente el hijo de un noble, pero empobrecido con un pequeño feudo sin importancia, necesitaba tener el mérito suficiente para que accediera a su compromiso, el duque le había advertido que no sería fácil de convencer, por ello quería impresionarla con sus historias de triunfos en la batalla, envolverla en finas telas, ofrecerle finos manjares y bañarla en todo el oro que tuviese, que en estos momentos podrían llenar fácilmente 40 arcones o quizás más, pero sabía que aunque ahora tenía todo lo que había imaginado aún no era digno de casarse con la hija de un hombre como el duque de Mckinley.
La ausencia de noticias se debía a que la campaña ciertamente se desenvolvía en un terreno hostil y peligroso, efectivamente habría sido imposible enviar un mensajero a esas tierras, además que podría comunicar "Esperadme un poco más", "Pronto iré por ti" o "Estoy llenando mis arcones para que me aceptes", no podía desnudar su alma con un insípido mensaje, el primer encuentro tenía que ser épico sin errores, aún no había ensayado un discurso apropiado para el momento pero debía ser poesía pura, puesto que aunque no la conocía estaba profundamente enamorado de ella, en atención a la descripción que el Duque le había dado "Una criatura de delicadas formas y piel besada por el sol, sedoso cabello marrón de gran extensión, melodiosa voz y bajo unas largas y curvas pestañas unos ojos grandes y expresivos de un profundo color chocolate ".
Durante aquellos 5 años esos ojos se colaron en todos sus sueños, había aprendido a amarlos y anhelarlos, eran su inspiración para sobrevivir un día más en la cruenta guerra, jamás podría olvidarse de ella, pero era difícil enfrentarse a ella, incluyendo el miedo a su rechazo que lo petrificaba y ocasionaba el aplazamiento de su búsqueda.
– El Duque de Mckinley es un hombre de palabra, él me prometió que esperaría cuanto fuese necesario.
– En ese caso seguramente perderá el conocimiento por completo, recuerda que tu fama te precede.
– Seré delicado.
– Si estás tan interesado en esa jovencita ¿Por qué llevamos tantos meses recorriendo dominios extraños? ¿Permaneciendo por semanas sin razón aparente? ¿Por qué no has ido raudo a reclamar a tu prometida?
– ¿Acaso no recuerdas el accidente de Joe? ¿La enfermedad de Sebastián? ¿La revuelta en la Corte? No podemos movernos si uno de nosotros no se encuentra en óptimo estado físico… Mis hombres están primero y sólo estoy interesado en ofrecer mis respetos a Sir Hiram haciendo honor a mi palabra, él comprenderá los motivos del retraso cuando se los exponga.
– Finn… Los hombres están exhaustos de recorrer tierras lejanas, somos errantes sin rumbo… Quieren establecerse.
– Y lo harán cuando lo deseen, yo no retengo a nadie.
– No te lo tomes como una afrenta.
– Debieras alegrarte en vez de reclamar, ya que partimos al despuntar el alba.
– Estamos jubilosos por ello, pero…
– No toleraré hablar más del asunto, debo reunirme con Sir William el Marqués de Adamms a las 9 en punto… Haz los arreglos necesarios para retomar nuestro viaje a la hora acordada.
Finn se encontraba escoltando a los marqueses de Adamms en su paseo matutino, apreciaba la compañía de quien había sido su mentor Sir William Schuester, un hombre sensato de cabellos rubios y erizados acompañados de ojos azules, y su esposa Lady Emma Pillsbury, una colorina conversadora y alegre, eran agradables y habían sido muy hospitalarios con sus hombres, junto a ellos se encontraba su dulce y encantadora sobrina, la rubia de ojos celestes lady Brittany Pierce, sería un grato momento si no estuviese con ellos el despreciable prometido de la joven Sir Brody Weston, un hombre necio, pomposo y ambicioso. Finn no entendía como el marqués podía siquiera considerarlo para desposar a su inocente sobrina, pero el respeto que sentía por él le impedía interferir con su buen juicio, además no conocía tan bien al sujeto, tal vez tuviese gracias ocultas que él ignoraba.
– Perdonad mi impertinencia milord, pero ¿Es cierto que vos rechazasteis la propuesta del rey, Sir Finn? – Curioseó la mujer y al ver la expresión severa de su marido agregó – Me he atrevido a preguntar puesto que creo es muy valiente de vuestra parte… Nadie osaría a negarse libremente ante las peticiones de nuestro soberano.
– No os preocupéis mi lady – realmente pensó que se había librado del interrogatorio obvio que ocasionaba su decisión, afortunadamente habían elegido el último día de su estadía – Pero lamento informarle que no soy valiente, solamente expuse mis razones a su majestad quien graciosamente las comprendió.
– Debieron ser razones muy poderosas – razonó el hombre mayor.
– ¿Un compromiso matrimonial previo? – se aventuró la mujer.
– Con el amor de vuestra infancia – suspiró la rubia.
– Con una mayor extensión de tierras – optó el necio.
– Muy interesantes vuestras perspectivas mis queridos anfitriones, pero me temo que por razones de prudencia me veo imposibilitado de exhibiros mis motivos – respondió Finn sonriendo a las damas, debido a la posibilidad latente que lady Rachel estuviera casada o no aceptase su proposición debía mantener sus intenciones en el más absoluto y estricto secreto.
– ¿Cuál es vuestro próximo destino? – preguntó Will tratando de desviar la atención de las mujeres.
– Me dirijo al Ducado de Dalton, como sabréis en dichos dominios habita mi madre con su actual esposo y mi estimado hermano.
– Vuestro merecido descanso – señaló el rubio sonriendo.
– Vamos milord no nos podeís dejar intrigadas – insistió Brittany dulcemente – Confiad en nuestro buen juicio.
– Apostaría que es un tierno recuerdo juvenil – dijo Emma – Debido a vuestra expresión soñadora y romántica .
– ¿Realmente lo creéis mi lady? Mis oponentes no estarían de acuerdo con esa afirmación – río Finn.
– Insisto que es por el asunto de las tierras – repitió Brody – Si no es por la extensión, debe ser en atención a la prosperidad.
– Vuestras tierras se ven fructíferas – señaló el joven tratando de desviar el tema de sus asuntos personales.
– Lo son – afirmó Will captando la intención de su visitante – Lamentablemente nos hemos visto en serias dificultades económicas y afectados por severas pérdidas.
– ¿Puedo ayudar en algo milord? Sería para mí un honor recompensar a quien fue una vez mi señor, especialmente después de tan generosa hospitalidad que me habéis brindado.
– Por supuesto que no, Hijo mío… De todas formas agradezco vuestro ofrecimiento… Son problemas temporales que con la gracia de dios pronto se solucionaran.
– Conflictos que no se refieren a mi gestión, claro está – se defendió Brody.
– Últimamente nos hemos visto acechados por maleantes
Explicaba Will cuando un muchacho se acercó corriendo al ilustre grupo gritando entrecortadamente
– Al fin… Al fin… Los atraparon milord… Tenéis que venir pronto.
– Buenas noticias, he estado esperando este momento desde hace mucho – exclamó Brody con una sonrisa siniestra – ¿Deseáis presenciar mi calidad para impartir justicia Sir Finn?
Ambos caballeros montaban vigorosamente al encuentro de los despiadados malhechores, a lo lejos Finn pudo observar rodeado de hombres el desarrollo de una pelea, un joven menudo de cabello marrón amarrado en una cola de caballo se batía ferozmente a espadas contra un hombre de al menos dos veces su tamaño, al acercarse se percató que el muchacho era muy delgado, vestido con harapos y la espada no era más que un trozo de madera, en el suelo donde se realizaba el combate se encontraba otro joven de iguales circunstancias pero al parecer inconsciente con una herida importante en el muslo superior izquierdo.
El mozuelo parecía defender a su símil, puesto que no se apartaba de él demostrando que tenía grandes habilidades, le faltaba la gracia de la técnica y la enseñanza formal, pero contaba con la astucia y la vehemencia de cualquier caballero, que se hiciese llamar como tal, omitiendo la ausencia de medios apropiados para tal fin. Con un desafortunado movimiento el joven cayó al suelo, siendo de inmediato rodeado por quienes presenciaban la lucha para patearlo y golpearlo sin piedad.
Finn al ver semejante castigo apresuró su caballo y con su espada en mano se interpuso entre la muchedumbre ansiosa por sangre vociferando
– Parad… Él que manifieste deseo de dañar a este par de jóvenes indefensos se tendrá que batir conmigo.
La multitud se detuvo de inmediato para observar quien era el dueño de esa portentosa voz, bastaba una mirada para deducir que era una persona importante, su apariencia distinguida, el metro noventa que lo caracterizaba y su lujosa vestimenta lo presentaban como un noble, todos se quedaron en silencio sin atreverse a desafiar a tan ilustre personaje.
Cuando Sir Brody se acercó, Finn le preguntó
– ¿Qué infamia pueden haber cometido estos pobres individuos para merecer semejante castigo barbárico?
– Esas "vulnerables almas" son los bandidos que han asaltado esta región milord – aseveró el castaño.
Una sola mirada a los jóvenes bastaba para indicar lo contrario, sus humildes vestidos estaban estropeados, sus cuerpos sólo piel y huesos, era imposible que seres tan abandonados fuesen los malvados acechadores de esa zona.
– ¿Qué pensáis hacer con ellos? Golpearles hasta morir
– El castigo usual para esta situación… Cortarles las manos – señaló fríamente haciendo un ademán para que arrastraran al joven que valientemente había luchado.
– Un momento – replicó Finn pensando en una solución rápida – Tengo una oferta para vos… una a la que no seréis capaz de resistiros… Deseo comprarlos por 25 monedas de oro… cada uno.
– ¿Por qué? Son sólo unos malhechores que se dedican al pillaje.
– Entonces vos mi buen señor tenéis mucho que ganar y nada que perder, además yo soy libre de emplear mi fortuna del modo que estime conveniente sin reparos.
– Si deseáis venderlos como esclavos… Valen mucho más, podríais sacar hasta 100 por el de cabello marrón.
– Bueno, como mejor os parezca, es vuestra elección – contestó Finn acercándose a su caballo – Comentadme después el resultado de vuestra exitosa transacción.
– Esperad – exclamó Brody mientras Finn sonreía sin que éste lo notara – Acepto vuestra oferta con una condición… Qué os llevéis lejos a este par.
Apelar al ser ambicioso de Brody Weston era siempre la mejor opción, con sus ojos ávidos de poder y fortuna jamás hubiese desechado particular polución por un par de almas miserables tiradas en el suelo.
Finn aceptó de inmediato la condición señalando que a los dos se los llevaría de la región antes que se pusiera el sol del día siguiente, ordenó que se le trajera un poco de agua y un trapo para aliviar el tormento de sus adquisiciones, se acercó al valiente joven que había visto en combate y delicadamente agarró su hombro para voltearlo, puesto se encontraba boca abajo, pero antes de echarle un vistazo recibió un fuerte golpe que lo hizo retroceder y caer al piso.
Espero que les guste este capítulo y muchas gracias por tu comentario May ;)
