Advertencias: Shonen Ai
Autor: RavenTears
Corrección: Little Kei
Dedicado a: Hebi Shadow/Youki no Ko ¿Cuántos nicks tienes? xD

Reviews

Little Kei: Sí, sí, ya sé, ya sé. Mis puta manía de poner harto diálogo en las historias y.... Y pues, nada de historia xD Mmmmm... Sí debía haber hecho una mejor descripción de lo que sucedía... O mejor dicho, hacer LA descripción. Bueno, bueno, aquí a ver qué tal me sale el experimento para mejorar eso.

Kiri: ¡Demonios...! Tengo que ir a tu casa a ver si nos preparamos un Bloody Mary xD Ya te fregaste, ¿para qué me dices que soy bienvenido en tu casa? Cuando me de mi vueltita por allá (xD) me gustaría ir a chupar... Digo, a tomar como GENTE CIVILIZADA unas aguas frescas a tu casita. (xD) De todos modos sabes que aquí también eres bienvenida. A ver, ¿ya te imaginas con quién terminó Jounouchi en la cama? (No, no escribo zoofilia aún, no fue Blanky xD) A ver pues, tienes 2 capítulos más para adivinar, porque el fic se muere en el próximo capítulo.

Youki no ko: ¿Cómo? ¿Perdóóóóóóóóón? ¿Cómo me dices? Que LA BUENA NOCHE DE JOUNOUCHI LA HAS VISTO EN OTRO LADO... No ¿Cómo se te ocurre semejante cosa? (xD) No, no, no, por favor CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES UNA... COMPLETA LÁSTIMA xD Pero, me alegra saber que te está gustando tu fic. Y sí, ya viene el lemon que te prometí. Pero en el siguiente capítulo...¡May!

Eri: Oh, vaya, hace mucho que no me caía un review tan largo (bueno… Después de todo, hace mucho que no actualizo). Me gustan largos y por ende mi respuesta será larga. En un principio creí que se me pasaban las groserías, pero… ¡Así es como hablo yo! Y decidí dejarlas (aunque admito que para mí están hablando de una forma bastante decente.) ¿La info? Ah, eso. Como te habrás dado cuenta, no sólo me gustan las groserías (en cierto modo) si no también las bebidas. No soy un alcohólico sin remedio pero de verdad que los licores son una afición que tengo. Más que tomarlos me gusta prepararlos. Por ello que yo en la escuela estaba en casi todas las fiestas… Haciendo los tragos xD (Sí, matando neuronas con mis tragos.) Con respecto a la imagen, lamento no haberla traído hoy. La próxima vez que venga a Internet te mandaré la dichosa imagen de Atem con un vodka en la mano a tu mail. Y para terminar, esta vez la espera no ha sido tan larga.

Sandy KonHola, ¿quieres la escena horizontal que a todos le gusta? Pues, la verdad que al final del fic está la escenita. Pero… No es muy buena, te advierto, ya que no soy de poner sexo explícito en mis fics. Pero a quien le dedico el fic me pidió específicamente que quería la escena horizontal, la pondré.

Kida LunaMe he dado cuenta que la gente me tiene poca fe, ¿no? O sea, nadie cree que vaya a actualizar seguido. Pues, ¡tráguense esta! xD Porque estoy actualizando seguido… ¿Por qué siento que todos adoran que tenga insomnio? Como sea, gracias por el review.

Forfirith-GreenleafLa sorpresa de con quién terminó Jounouchi en la cama se revela en el último capítulo, así que espera con tranquilidad que ya viene aquella parte. Y OBVIO que Kaiba va a enterarse. ¿Cómo? No te digo para que sigas leyendo el fic xD Sí, soy una basura manipuladora.

Bloody Mary

Capítulo 2: No es cuestión de RECORDAR, es cuestión de NO olvidar.

-Jounouchi... Hay algo que no asimilo bien... -comenzó a decir Honda, una vez que todos estaban sentados tomando café concentrado ya tirando para ser BARRO fosilizado.

-¿Hay algo que no asimilas bien? -repitió Jounouchi, con sarcasmo-. Imbéciles, si cuando entraba al restaurant no me llamaban "Jounouchi", me desconocía. Me pasé la puta mañana tratando de recordar mi nombre. No me vengas a decir que TÚ no asimilas bien.

-Ya golpéame mejor -se quejó Honda-. Si vas a estar puteándome la madre y mandándome a la mierda por cada comentario que haga, mejor no me hubieras dicho nada. Como si yo no tuviera mis propios problemas.

Jounouchi se dio cuenta que, después de todo, por más que sus amigos estuvieran burlándose de él y ayudando con mínimo esfuerzo a sentirse bien, querían lo mejor para él. Tenían sus propios problemas y ÉSE era SU problema. Sus amigos podían resolvérselo, pero era Jounouchi quien debía hacerlo.

-Ya, ya... Gente, perdón -se disculpó, como recordando lo mal que debían sentirse ellos por todo aquello-. No quise meterlos de lleno en el asunto. Sólo... Sólo que tenía que decirlo.

-Sí, sí... Ya entendimos, hombre.

-Como sea, ¿ahora qué? -preguntó Yuugi, que se acababa de pedir un jugo de fresa.

-¿Como que "qué"? -inquirió el rubio, echándole el triple de azúcar a su café-. Ah, eso, pues... No sé.

-Qué novedad -se burló Atem-. Aunque me sorprende que no sepas. Lo común hubiera sido que no recuerdes.

-Lo recordaré, o al menos ésa es la idea. El problema no es problema. El problema vendría si es que Kaiba se entera. Ahí si estoy en problemas, además que no tengo cómo demonios explicarle el problema de la situación.

-Qué... Problemático, Jounouchi. Aunque creo que el asunto no es que Kaiba se entere, sino el cómo se entere.

-¿A qué te refieres Yuugi?

-¿Hoooola? Mi masa encefálica trata de comunicarse con la tuya, Jounouchi. No me digas que piensas ocultárselo a Kaiba.

Bueno... Esa era la idea inicial: ocultárselo a Kaiba... Al menos, ocultarle el asunto hasta que él supiera o recordara qué era exactamente el "asunto". Las palabras de Yuugi le estaban regresando el movimiento cerebral al rubio: la cuestión no era decirle a Kaiba o no, era cómo decírselo sin que alguien saliera muerto... O sea, sin que Jounouchi saliera muerto.

-No creo que eso sea muy difícil -se burló Bakura-. Es decir, ¿cómo si fuera difícil ocultarle algo a Kaiba cuando tú ni siquiera sabes qué tienes que ocultar? Cualquier imbécil lo haría bien.

-Pero éste no es cualquier imbécil. Es Jounouchi -defendió Honda, aunque la defensa más que buscar defender era un ataque contundente a la autoestima del mencionado-. Sería la cosa más fácil del mundo hacer eso, pero Jounouchi sabe que hizo algo y no sabe qué.

En este tipo de circunstancias la mayoría de la gente no recordaba absolutamente nada de lo que había hecho. Pero Jounouchi no pertenecía a la mayoría de las personas. Por tanto, él retenía algo de memoria, la misma que le recordaba que había hecho algo... Aunque tenía una LIGERA idea de qué había hecho. El punto de quiebre de la cuestión era con quién. Hasta ahí podría ser un problema más en la lista de su problemática existencia. Pero como la vida no era color de rosa y los niños no nacían de coliflores, Jounouchi estaba con Kaiba y el asunto ya no era sólo de él, si no del castaño también.

-¡¡¡¡¡SACA ESO DE AQUÍ!!!!

La mesera se hizo a un lado al escuchar el grito de Jounouchi. Yuugi la calmó con una gran sonrisa y recibió su jugo de fresas.

-Jounouchi, es fresa, no tomate. Cálmate. Además no creo que quieras volver probar un Bloody Mary o beber vodka.

-Si sigues así, Kaiba terminará pensando que tuviste sexo con un tomate y no con... ¿Con quién, Jounouchi? -preguntó el peliblanco, estrechando los ojos-. Oh, lo siento. No lo recuerdas.

-Al menos, dime que recordaste cerrar la puerta de mi departamento al salir.

-Sí. Pero háganme recordar patearles el trasero después de esto.

Terminaron de desayunar al cabo de unos diez minutos. Fueron al departamento de Honda y como había dicho el rubio, sí había cerrado la puerta... Pero había olvidado sacar la llave. Para variar.

-¿Seguro que dejaste la llave adentro? -preguntó el dueño del departamento-. No vaya a ser que me digas que tienes la llave en tu bolsillo y se te olvidó revisar.

-No, demonios... No la tengo aquí.

-Me sorprende que tengas puesto el uniforme -se quejó Bakura, irritado-. Pensé que olvidarías que hoy tenemos clases. ¡Muévanse!

Bakura colocó una rodilla en el piso y se agachó frente a la puerta. Con un movimiento de muñeca despejó unos mechones de cabello que tenía en el rostro, se metió la mano al pecho y sacó el Aro del Milenio. Cogió una de las puntas y la metió en la perilla. Arriba, abajo... Una media vuelta hacia la derecha y clic. La puerta se abrió.

-Bien, entren. Y tú, sí, tú, el rubio. Entra y saca tu maleta antes de que la olvides adentro -ordenó Honda.

-¿Cómo lo hiciste, Bakura? -preguntó Yuugi, una vez que caminaban calle abajo a la escuela.

-Lo dices como si nunca hubieras abierto o forzado una puerta. Mis habilidades mejoran con el tiempo -declaró Bakura, considerando que hace unos cuantos... Miles de años había sido ladrón de tumbas. Una mísera puerta de madera no era nada para él-. A comparación de OTROS, yo procuro mantenerme en mis días de gloria. Como cierto faraón comprenderá.

-Cierra la boca, Bakura.

-¿Por qué no me la cierras tú? ¿O no puedes? ¿Tanto te pesa el pasado?

-La verdad es que sí -respondió Atem, cerrando los ojos y mostrando una sonrisa torcida-. ¿Por qué no nos tomamos unas cuantas botellas de vodka y olvidamos nuestro pasado?

-Pero antes ya sabes que hay que hacer... Tenemos que tener una noche inolvidable.

-¡Jódanse! ¿Me entienden? J-Ó-D-A-N-S-E. -Jounouchi no podía creerlo; Atem y Bakura sólo trabajaban juntos para hundirle la moral-. Váyanse a la mierda.

-No, a tu casa no vamos. Vamos a la escuela, ¿lo olvidaste?

-¡Atem, ya! Deja en paz a Jounouchi -soltó Yuugi, caminando más adelante que ellos junto a Honda-. No olvides que es nuestro amigo.

-Cierto, aibou. Lo siento, lo... Olvidé.

Acto seguido estaban todos teniendo dolor de estómago por tanto reírse. Recalcando: tanto reírse de Jounouchi. Se pasaron todo el camino a la escuela haciendo chistes de amnésicos y jugo de tomate. El rubio ya estaba comenzando a creer que ellos ya habían olvidado que eran amigos. Pero no dijo nada, ni se defendió ni los mandó al demonio. Sólo se tragó una por una cada palabra que le dijeron. Lo admitía, era un imbécil por haber dejado que eso sucediera. Y no podía culpar a sus amigos por reírse de él por semejante estupidez. Pero… En el fondo le dolía.

-Sé que es temprano aún -dijo Honda, al entrar a la escuela-. Pero igual hay que ir al salón rápido. No olviden que va a suceder algo.

-Ajá, ya quiero oír el discurso de Jounouchi a Kaiba... Oh... No me digas que... ¿Lo olvidaste en casa? Pero no te preocupes, si no sabes que decir, improvisa. Te apoyaremos desde atrás, no lo olvides.

-Pero de bien atrás.

Era casi increíble que Atem y Bakura el Malnacido estuvieran conversando y riendo como si fueran amigos. Honda fue con ellos al salón. Jounouchi bajó el ritmo de sus pasos y se quedó en el pasillo. No había muchos escolares aún, y algunos tenían cara de estar más muertos que vivos, signo de que habían asistido a la fiesta del día anterior. La fiesta... Jounouchi se mordió los labios y le metió un puñetazo a la pared.

-¿Enojado?

Jounouchi volteó a ver. Era Yuugi. Se había quedado junto a él.

-¿Qué crees?

-Pues, no entiendo porqué lo estás.

-¿Te parece poco esto? ¡¿Cómo se supone que voy a mirar a Kaiba?!

-Entonces no estás enojado. -Yuugi se acercó a la pared y recostó ambos codos en la ventana-. Te sientes mal por lo que sucedió. Te sientes mal por Kaiba. No es que estés enojado.

Jounouchi se calmó. Bueno, era cierto, no estaba molesto como él creía. Entonces aquello que sentía debía ser el sentido de culpa que lo había estado matando desde la mañana.

-No te he visto reír desde ayer. Aun antes de la fiesta.

-¿Quieres que me ría? Pues, trae a Atem y ayúdame a tirarlo por la ventana. Si no me río, al menos me sentiré feliz -dijo, con voz pesada.

-Ah, es eso -dijo Yuugi, girando ligeramente el rostro para verlo-. Te jode tanto que hagamos tantas bromas, ¿no? Pues no deberías.

-Yuugi, ayer tomé más de lo que mi pobre hígado pudo soportar. Y hoy me hacen hacer bilis jodiéndome la paciencia de ese modo. ¿Quieren verme morir? O tan sólo tratan de hacerme ver lo miserable que es mi vida antes de que Kaiba termine matándome.

-Estás demasiado serio -comenzó a decir Yuugi, con una voz tranquila y suave, tratando de calmar a Jounouchi con cada palabra-. No digo que eso sea malo. Es signo de que tomas muy en serio tu relación con Kaiba, pero estás enojándote y actuando mal por las puras. Sin contar tu mal humor. Y no le eches la culpa a la resaca, porque yo también tengo y estoy normal.

-Es difícil... -soltó, como hablando para él mismo más que para Yuugi-. Me jode que actúen así. Pero no los culpo. Yo sé que de no pasarme a mí, yo también me estuviera riendo y burlando de toda esta situación. Pero me pasó a mí.

-¿No se supone que es más motivo para reírte?

-¿Qué?

-Si alguien va a reírse de ti, ¿ése no deberías ser tú? -Yuugi se detuvo para volver a mirar afuera; ver espacio libre le hacía bien para la resaca-. ¿Sabes por qué Atem y los demás se ríen con tanta frescura de los demás?

-Porque son unos malnacidos del carajo.

-Bueno... Sí, pero aparte de eso, ¿lo sabes?

-Pues, no. Creo que no -contestó Jounouchi, algo confundido porque aún no comprendía cuál era el punto al que Yuugi quería llegar.

-Ellos y yo nos burlamos de los demás con esta frescura porque primero nos burlamos de nosotros mismos. Si alguien va a reírse de mí, ése seré yo, luego quizás mis amigos y si otro más lo hace, pues no tiene porqué interesarme, porque ese alguien no me importa. Tienes que aprender a reírte un poco de la vida. No es que te tomes la vida como un juego. Pero… ¿De qué te sirven las desgracias si es que no puedes reírte de ellas?

Jounouchi se quedó ahí, mirándolo. Tan sólo tratando de comprender a la perfección cada palabra de Yuugi. Se apoyó en la ventana y se quedó junto a su amigo mirando el cielo, sonriendo. Yuugi tenía razón, para variar. De qué le servía tomarse todo aquello tan mal. Su mal humor no se iría si es que él no dejaba que se fuera. Se sentía tan estúpido, creyéndose el sujeto más sufrido que conocía. Qué cursilería. Ése no era él.

-Parecemos un par de imbéciles mirando a la nada y sonriendo -comentó Yuugi, después de un par de minutos sin hablar-. Pero qué me importa. Se siente bien.

-Sí, que se jodan los demás, estamos bien.

-Ni tan bien -corrigió Yuugi, apartándose de la ventana y caminando pasillo abajo-. No podemos quedarnos, tenemos clase.

-Ah, tienes razón... Lo olvidé -soltó Jounouchi, riéndose de él mismo por primera vez en el día.

-Te espero en el salón -dijo, moviendo la mano mientras se alejaba de él-. Si nos burlamos tanto de ti es porque ésa es nuestra manera de hacerte ver tus errores. Ya sabes como somos: unos jodidos de mierda.

-Y por eso son mis amigos.

Yuugi entró al salón por la puerta de adelante, como era su costumbre. Ya no era tan temprano y se sorprendió al no ver alumnos. Sólo Atem y los demás, un par de chicos conversando cerca y Kaiba sentado en su carpeta con su laptop.

-Hola, Kaiba -saludó al pasar junto a él.

-Eres el único que disimula en algo su rostro de resaca, no como esos tres -dijo, sin siquiera despegar su mirada de la pantalla.

-¿Cómo lo sabes, si ni me estás mirando?

-Miré a esos tres cuando entraron. Cualquiera podría tener una cara mejor que la de ellos.

Yuugi sonrió y fue con los demás. Estaban... Serios.

-¿Me perdí de algo?

-¿Y Jounouchi? ¿No estaba contigo?

-Ahora viene.

-¿Está...?

-Ajá, está bien. Ya hablé con él. Normal. Pero... No sean tan duros.

La puerta de atrás se abre de un golpe y entra Jounouchi. Los pocos alumnos que estaban presentes voltearon a mirarlo, le vieron el rostro de resaca y no dijeron nada. Kaiba ni se movió.

-¿Qué me ven? ¿Quieren una foto mía desnudo? -preguntó Jounouchi, alzando la voz.

-No, gracias. Mostrarle eso a un hombre con resaca es asesinato -contestó Atem.

-Tienes razón, ¿pero en dónde está el hombre? -dijo Jounouchi, acercándose.

-¿Qué pasó, Jounouchi? ¿Por qué la demora? Nos preocupaste -se burló Bakura, sentándose sobre el pupitre y cruzándose de piernas-. Pensamos que te habías OLVIDADO de seguirnos.

-Tu resaca es tan fuerte que pensamos que te habías caído y habías OLVIDADO cómo ponerte de pie -siguió Honda.

-Eso, ¿o acaso OLVIDASTE cuál era nuestro salón? -terminó Atem, con una flamante media sonrisa en el rostro.

Yuugi se encogió de hombros y suspiró. Para ellos éso era no ser tan duros.

-Sí, me perdí. Pero me bastó con respirar el aire. Ese olor a alcohol me trajo hasta aquí.

-Ah, era eso -dijo Bakura-. Había OLVIDADO que eres buen perro rastreador.

-No estamos hablando de ti, Bakura, pero no, no es eso. Yo no sigo a perras como tú... Comprenderás.

Atem y Bakura cruzaron miradas. Estaban jodiendo más PROFUNDAMENTE a Jounouchi para que Kaiba escuchara todo. Pero el rubio estaba respondiendo muy bien a las indirectas. Incluso parecía que ya había recordado... Así que tenían que hacer la prueba.

-Siento que se me olvida algo... -comenzó Atem-. ¡Hey, Kaiba! ¿Hay algo que hayas olvidado decirnos ayer?

-¿Decirles? - contestó Kaiba, dignándose a voltear para mirarlo-. Tú y tu mala costumbre de hablar en plural.

-Es que soy demasiado como para referirme a mí en singular. No como tú que tan sólo eres "Kaiba". O sea, Kaiba... ¿Kaiba? ¿K-A-I-B-A? Qué poca cosa suena.

-Hablas en plural porque si hablaras en singular te perderías en la oración.

Jounouchi miró de reojo a Kaiba mientras hablaba/insultaba a Atem. Se veía como siempre. Era la única persona que no tenía rostro de resaca. Se lamentó; quizás él tampoco debió ir a la fiesta. Como sea, ya habían sucedido las cosas, eso había sido ayer, ese día era ESE día. Tenía que arreglar las cosas, no sabía cómo carajos hacerlo, pero lo haría.

Jounouchi sacó su baraja.

-¿Qué? ¿Quieres un duelo antes de las clases? -preguntó Atem-. O sólo las miras para no olvidar cómo son.

-Hace mucho que no jugamos -dijo, pasando las cartas, como buscando una en especial.

-Sí, tienes razón. Hasta que a Kaiba se le ocurra hacer otro torneo. Es decir, hacer otro y no perder.

-Qué bien se te escuchó -comentó Kaiba-. Se te ve muy bien hablando de derrotas.

Atem se acercó, colocó sus manos en la cintura y se inclinó sobre él.

-¿Derrotas? Si a mí se me ve bien, a ti te queda perfecto. Como estás tan acostumbrado a ellas.

-Acostumbrado a verte perder, dirás.

-¿Qué? No escuché bien, ¿cómo dices? ¿Que estás acostumbrado a verte perder contra mí? La única vez que me ganaste fue porque fuiste lo suficientemente débil como para amenazar con matarte.

-¿Débil, dices? -contestó Kaiba son una sonrisa maliciosa en el rostro-. Si estaba tan débil como dices, ¿por qué no me atacaste?

-¡Hijo de...!

Una carta pasó frente al rostro de Atem interrumpiéndolo. La carta terminó entre los dedos de Kaiba, quién la paró en el aire. Ambos miraron a Jounouchi.

-Par de perdedores, silencio. Tengo resaca. Además, no me alcanzan las cartas como para interrumpir cada insulto que se digan.

-¿Par de perdedores? -enfatizó Atem; cómo podía emparejarlo con Kaiba y encima llamarlos perdedores cuando ellos eran mejor que él.

-Bueno, Atem, si quieres, hacemos trío.

-¡Vete a la mierda, Jounouchi! -respondió Atem, regresando a su sitio.

Kaiba tenía suficiente, había tenido la última palabra contra Atem. Como siempre. Les dio la espalda y cuando estaba a punto de regresar a su laptop le dio la vuelta a la carta. Sobre la imagen Jounouchi había escrito: Necesito hablar. Después de clases. Kaiba guardó la carta en su bolsillo. Giró ligeramente el rostro, pero lo suficiente como para ver a Jounouchi de reojo. El rubio estaba mirándolo... Seriamente. Kaiba se preguntó qué demonios pasaba.

Aunque se equivocó, ya que la pregunta era: ¿qué iba a pasar?

(Continuará...)

Notas de RavenTears

Sí, ya sé, me estoy demorando con la escena que a todos les importa. En el siguiente capítulo se termina el fic. Así que la escena horizontal (y ni tan horizontal) sobre la cama de Honda está a una actualización. O esa es la idea, porque no creo que la escena me salga en dos capítulos xD!!!