Omi llegó al templo con el cuadernillo en sus manos. Corrió hacia el jardín donde estaban los demás monjes haciendo sus entrenamientos del día.
-Oigan, encontré algo interesante con respecto a Jack.- dijo Omi cuando llegó donde estaban sus compañeros contra las fuerzas del mal.
-¿Omi? Se puede saber ¡Qué estabas haciendo con Spicer!- dijo Raimundo.
-y ¿Por qué no viniste a entrenar vaquero?
-oh, eso. Con respecto a la primera pregunta, si, soy Omi. Con la segunda, Jack esta confundido y es mi dever como dragon mostrarle el camino del bien. Y la tercera, entrené en la mañana. Pero eso no importa, vean esto ¿Qué logran ver aquí?
-un cuaderno- dijo Kimico sin encontrarle el sentido a ese cuaderno negro que el dragón del agua tenia en sus manos.
-oh. Pero no es cualquier cuaderno. Es el cuaderno donde Jack escribe todo lo que le pasa y como se siente.
-y eso nos interesa porque…-dijo Raimundo.
-lean y sabrán- dijo Omi entusiasmado abriendo el cuaderno en una hoja al azar.
-no creo que sea buena idea compañero.- dijo Clay rascándose la cabeza.
-A mi no me interesa saber sobre Spicer. Me sobra y vasta con saber su miedo al escusado(1).- dijo Raimundo, tratando que los demás tomaran esa misma decisión.
-mmm… seria interesante saber lo que oculta Spicer- dijo Kimico.
-Hagan lo que quieran pero a mi no me metan en esto.- dijo Raimundo yéndose de allí.
-se lava los pies como pato- dijo Omi.
-"se lava las manos como Ponceo Pilatos"- dijeron Clay y Kimico al mismo tiempo.
-eso también.-dijo Omi, tratando de no sonar tonto.- Ser el líder lo ha hecho actuar raro.
-son las consecuencias de ser el líder.-dijo Clay.
-Bueno, dejemos de hablar de Raimundo. Pásame el cuaderno de Jack, voy a leer un rato hasta que aparezca un nuevo sheng gon wu.- dijo Kimico, tomando el cuaderno y yéndose del lugar.
-bien, yo iré a entrenar.- dijo Omi.
-Te acompaño pequeñín- dijo Clay siguiendo a Omi al jardín donde habían entrenado.
Kimico caminó hasta un árbol que estaba a unos pasos de la pared del templo se sentó bajo la sombra y apoyó su espalda en el tronco de éste. Observó el cuaderno negro con algo de duda ¿Qué secretos podría esconder alguien como Spicer? Seguro nada de lo que ellos ya sabían pero, con esto, ¿Realmente se podría hacer un milagro como el de hacer a Spicer bueno? La última vez que "trató" de ser bueno terminó traicionándolos.
Con algo de duda abrió el cuaderno en una hoja al azar y empezó a leer.
"(…) y lo peor es que cuando yo quise ser bueno los "amables" guerreros xiaolin me dieron la espalda (…)"
Kimico paró de leer, extrañada ¿Cuándo le habían dado la espalda?
"(…) Bueno, ellos "permitieron" que me quedara en el templo. La verdad solo fue Omi. El resto me trató mal (…)"
-¿Cuándo lo tratamos mal?- pregunto Kimico al cuaderno. Suspiró y siguió leyendo.
"(…) La lista de las razones es larga pero las que más me molestaron:
1° la vez que había logrado limpiar y encerar el piso. Esa vez me sentí realizado. Había logrado hacer algo sen la necesidad de los Jack-bots, muy a mi pesar. Lo que me bajó de mi nube, y que me hizo sentir horriblemente mal, fue la aparición del maldito del viento que, no se si fue de casualidad (eso espero), ensució el piso que había limpiado y luego me ordenó que limpiara de nuevo. Ni un"disculpa", ni un "prometo no pasar y ensuciar de nuevo" (…)"
La niponesa quedó atónita. No sabía si sentirse mal o carcajearse por la mala suerte de Jack.
"(…) La vez que me tocó lavar los platos ¿Acaso se les había ocurrido hacer un banquete? Veía los cerros de platos interminables. Había logrado terminar dos cerros cuando la lagartija parlanchina maldita llegó con más platos y lo único que me dijo fue un "lávalo", ni un "¿te ayudo?". Esa vez sentí más eterna los cerros de platos (…)"
Kimico quedó sin palabras. Realmente él trató de ser bueno y se la hicieron imposible.
-creo que leeré unas hojas más adelante- dijo, a la nada, Kimico pasando algunas hojas.
"(…) aunque a algunos le cueste creerme, yo aprecio el arte, ya que con ella se expresa la mentalidad de una época determinada. El arte que más me gusta es una de Nicanor Parra en el que aparece un basurero con hartos papeles arrugados en su interior y un cartel que dice "deposite su obra de arte aquí"(2). Con ésa yo me siento muy identificado (…)"
-¿Depositar una obra de arte en el basurero?- se preguntó Kimico. Una respuesta que no se contestó en el cuaderno por más que leyó.-genial,-ironizó- a todo le coloca una respuesta menos a esto.
La niponesa cerró el cuaderno y observó el templo sin mirarlo realmente. Meditó un poco lo que había leído.
Antes de empezar a leer imaginaba que se tramaría, que diría cualquier estupidez ya conocida, que hablaría solo de su ídolo (que hasta donde había leído no se mencionaba), que ella diría "demasiada información"como siempre decía. Pero la sorpresa fue que nada de eso pasó. Es más, sintió que había una información bien detallada, sin llegar a un extremo de sentir que esta información irrelevante, en todo lo que leyó.
-Jack Spicer debería dedicarse a la filosofía, o a ser escritos de novelas.
-Kimico, apúrate. Un nuevo wu se ha revelado.-escucho que decían.
-Ya voy- dijo la niponesa levantándose de su lugar y yendo, en primer lugar, a cambiarse de ropa.- Dejaré el cuaderno de Jack aquí- dijo colocando el cuaderno entre sus ropas, para luego salir y encontrarse con sus compañeros.
-¡tardaste mucho!- se quejó Raimundo.
-me quise cambiar- dijo Kimico subiendo al lomo de Dojo, que ahora era un gran dagón chino. El dragón emprendió el vuelo.
-apropósito- dijo Kimico- ¿Cuál es el wu?
(1) aparece en uno de los episodios.
(2) es una obra que a mi me agrada. Se trata de decir que muchas buenas obras y proyectos son tiradas a la basura porque simplemente a la persona (ejecutivo, jefe o algo) no le gusta o se siente celoso porque a él no se le ocurrió. Algo así.
La imagen:
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