Parte I.
Pit of Vipers
Cerré mi casillero con mis libros en mano. El timbre estaba a punto de sonar, y sinceramente no tenía ningún ánimo de seguir asistiendo a las clases sabiendo todo lo que el profesor enseñaba, dictaba y mostraba. Era realmente aburrido y tedioso. Pero tengo que seguir para por lo menos mostrarle a mi padre que era capaz de avanzar sin encerrarme ni nada parecido. Mejor dicho: tenía que darle una lección a mi padre. Porque nadie desafía a Akashi Seijuro, ¿cierto?
Sentí un leve empujón en mi hombro, seguido de alguien cayéndose delante de mí. Y en ese momento, todos los que se encontraban en el pasillo, respingaron. Se quedaron congelados sin saber qué hacer.
―Lo siento, no fue mi intención... ―calló al verme, y esta vez yo me permanecí en shock. Parpadeé constantemente para comprobar si mi vista no me estaba dando una mala jugada o algo parecido. Pero no. La apariencia de esa persona era de verdad, no era ninguna ilusión.
Sus cabellos eran celestes y aparentaban ser absurdamente sedosos, y muy brillante... Al igual que sus ojos. Pero ellos... sus orbes estaban opacados. Eran como... ¿iluminados y oscuros?, a su misma vez. Qué extraño. Qué raro... mi corazón comenzó a latir desbocado. ¿Por qué será? Y su piel era muy pálida y lo celeste que poseía resaltaba mucho más. Sus pestañas, largas, aleteaban como tratando de salir de un trance. Ah, y no hablemos de cómo le queda el uniforme... Es como si él lo hubiera elegido por sí mismo. Increíble. Es igual que... un ser perfecto.
No obstante, aquella magia que sentí al mirarlo desapareció cuando me dirigió una mirada de profundo odio.
¿Por qué sentí un pequeño dolor en mi corazón y una ansiedad en alguna parte de mi cuerpo?
... Peculiar. ¿Será esa persona la que lo produjo? ¡Simplemente interesante!
―Chocó con Akashi Seijuro...
―¿Es alguien nuevo? Nunca lo he visto.
―¡Es muy guapo, parece un muñeca de porcelana! ¿Cómo se llamará?
―¿Vamos a ayudarlo y a preguntarle su nombre?
―No sé si sea buena idea... Está con Akashi Seijuro. Esperemos a que se vaya.
Reí a lo bajo cínicamente al escuchar los susurros. Y al parecer el ser perfecto al cual conocí hace unos instantes lo malentendió y su mirada solamente se intensificó. Dejé de reír al momento y junté mis labios en una fina línea, intentando que el brusco cambio de mi ánimo no se noté tanto. Arrepentido de su horrible malinterpretación extendí mi mano para remendarlo.
―Lo siento, pero no lo siento ―dijo mientras se levantaba, rechazando de un manotazo mi ayuda. Aquello me dolió, sinceramente. Y las murmuraciones de los entrometidos que todavía se encontraban en el pasillo se elevaron―. Eres realmente desagradable ―musitó dirigiéndome una leve expresión de enfado. Y ahora que me doy cuenta, él no había hecho ninguna otra expresión además de esa...
Coloqué mi mano derecha en el lugar en donde supuestamente estaba mi corazón. A pesar de ser un órgano más, presentía que la angustia asesina que se presentó desde la parte en la que a él le desagradé a primera vista, se provocaba allí.
Es como un diablo.
Sonreí casi imperceptible ante aquella comparación, y estoy seguro de que mis pupilas se dilataban. Estaba muy emocionado.
Había encontrado algo demasiado interesante... Ese algo que puede que logre controlarme fácilmente...
"Por primera vez, Akashi Seijuro podría perder su propio juego al dejarse engañar por una sombra".
La voz de mi cabeza pronunció eso, y no pude estar más de acuerdo. Pero es que nunca sentí tantas cosas juntas en unos pocos minutos... Y si lo experimenté, fue hace mucho tiempo, en esa rectangular caja con la que podías comunicarte con alguien que está en la otra parte del mundo, sin ningún problema.
Tengo la intuición de que esa persona me hará hacer cosas inimaginables para mí... Y sentir cosas que pensé se habían enterrado.
El timbre finalmente sonó y salí de los pensamientos en los que me ahogué en profundidad. Ya no había nadie en el pasillo. Esta vez, con una gran sonrisa en mi rostro y con mis ojos más brillosos, me encaminé hacia el salón de clases, apretando mis libros contra mi pecho, tratando de que toda la emoción que ahora contenía no se salga por completo.
"Rómpeme por completo, ¿sí?" Dije en mis adentros, queriéndoselo enviar telepáticamente a esa persona.
Abrí la puerta. Ésta se deslizaba, así que no era mucho problema. Lo que sí, no me esperé verlo a él junto al profesor, a punto de presentarse. Aparentemente llegaba un poco tarde. Pero el profesor no me regañó. No hizo nada. Solamente bajó la cabeza cuando lo viré.
―Buenos días. Siento la tardanza, profesor ―dije con un escaso tinte de sarcasmo y decepción en mi voz. Eran fáciles de manipular. Fácil que te tengan miedo y respeto―. Es sólo que me perdí un poco en los pasillos al no prestar tanta atención ―oí una risa ahogada. Era una chica. Momoi Satsuki, si no me equivoco. Se silenció a ella misma al percatarse de que la observaba―. De todas formas, prosiga con su clase. Espero no haber sido mucha molestia ―me senté en el único asiento de la fila de adelante. Estaba excluido de todos. No me dolía ni me molestaba. Yo lo quise ―y lo quiero― así.
El profesor se aclaró la garganta, nervioso.
―B... Bueno... Hoy, como ven, tenemos a un nuevo estudiante entre nosotros. Vino desde la preparatoria de Jabberworck. Así que... ―seguía incomodándose por mí, y eso me causaba gracia. Era lamentable de su parte asustarse por un simple adolescente―. Puedes presentarte a todos.
Él curvó sus labios, sacándome el aire. Su mirada se suavizó. Mi interés sólo creció.
―Buenos días. Mi nombre es Kuroko Tetsuya y tengo 17 años. Espero que podamos llevarnos bien durante este año en el que estaremos todos juntos. Ojalá seamos amigos, ¿está bien?
Absolutamente todos ―exceptuando a unos pocos que estaban, prácticamente, en otro lado― comenzaron a susurrar sobre el nuevo. Al parecer era alguien que atraía a las personas, natamente.
... Así que...
Tetsuya... Kuroko. Kuroko, ¿eh?
―Siéntate detrás de Akashi Seijuro... ―tartamudeó antes de decir lo siguiente―. Por favor levanta la mano para que Kuroko pueda saber dónde estás ―hice lo pedido, obviamente. Porque estaba eufórico. Kuroko iba a estar detrás de mí.
Veía a Kuroko como algo interesante. Como una fosa en la que podía caer. En la que no sería capaz de liberarme jamás si me hundía; si me ahogaba. También podía ser una víbora. Que él me envenenaría, que eso penetraría en mi ser y que finalmente ganaría la batalla. Tampoco es como si quisiera pelear contra él...
Después de todo, apenas lo conozco. Y eso lo hace más, más, más y más interesante al asunto porque no sé sobre sus movimientos. Era peligroso, sí, pero divertido.
Espero algún día decirte todo lo que me provocas en segundos, Kuroko.
La voz que estaba en mi mente otra vez apareció.
"Es inevitable que caigas, ¿sabes? ... Es inevitable que quieras perder... Es irresistible el no participar en este juego, y a la misma vez, sí hacerlo. Es demasiada atractiva, la muerte. Y otra vez, es inevitable que te hundas y te ahogues en él. Ya que Tetsuya ahora es tu salvación, ¿verdad?"
Oculté mi cara con ambas manos ante la sorprendida audiencia de mis compañeros y profesor. Oculté la sonrisa que salió de mí sin quererlo. Oculté el deseo de querer morir internamente por la peculiaridad de Kuroko.
Ayer no tenía ganas de actualizar (x2. Ya que ya lo había hecho en Wattpad). Ahora aquí me tienen, Voilá!
Como algunos se habrán dado cuenta, estaba escuchando Pit of Vipers de Simon Curtis al momento de escribir el capítulo, así que... Si quieren pueden escucharlo subtitulado por Alexito Garcia, obviamentre en Youtube.
Bueno... La preparatoria en la que estaba anteriormente Kuroko, Jabberworck, es el equipo de Nash (Extra Game), por si no se habrán percatado. 3
Bueno, eso. Nos leemos en la siguiente actualización.
