CAPITULO 2.- LA CITA PERFECTA

"Los defectos de un hombre se adecúan siempre a su tipo de mente. Observa sus defectos y conocerás sus virtudes"

Confucio

Y Winry estaba decidida, lo haría sin dudar, sacrificaría lo que fuera necesario, ella obtendría lo que quería: una cita perfecta con Edward.

De acuerdo, quizás las palabras fueran demasiado profundas para la ocasión, pero realmente estaba cansada de que siempre todo le saliera mal, sin importar la situación, contexto o día en que saliera con Ed siempre algo resultaba terriblemente mal, jamás podían culminar con ese excelso y hermoso beso que aparecía en la portada de las novelas románticas, nunca había leído una en su vida, pero se veía tan perfecto. Y si de algo estaba segura es que su prometido jamás sería capaz de hacer algo así por si mismo, había que entrenarlo y orillarlo a tal situación.

Y lo cierto es que amaba a Ed, demasiado, pero al pensar con detenimiento descubría que no tenían nada en común, ella decía automail, él gritaba alquimia, ella amaba a los perros, él adoraba a los gatos, ella tomaba leche…él la maldecía, de esa manera no llegarían lejos. Pensaba y envidiaba a Al y May, ambos parecían verdaderamente felices…se complementaban de una manera tan perfecta que era imposible no lanzar un suspiro al verlos, ella decía te quiero, Al le besaba…vamos, que por momentos incluso la escena parecía irreal, nada de golpes, peleas, discusiones, eran almas gemelas mientras que Ed y ella eran…amigos, buenos amigos y quizás un poco más.

Bien, esa sería la prueba final, definitiva…si conseguía una cita al menos en un 50% perfecta sabría que estaba en su destino compartir su vida junto a Ed.

Y lo tenía todo listo, cada palabra ensayada y hasta un bonito conjunto de ropa. Con esto en mente cerró su maleta y salió de su habitación con destino a Central, ella lo conseguiría.


Y Edward Elric lo sabía, la odiaba, repudiaba y jamás la apreciaría…observó a su hermano beber con entusiasmo la leche, la tomaba todo el tiempo, en la mañanas, por las tardes, incluso en la noche, habiendo tantas otras cosas que beber porque continuaba encaprichado con un líquido de un sabor tan…

—No recuerdo su sabor—admitió Ed arrojando su rostro sobre la mesa—. No recuerdo su sabor ni la razón por la que tanto lo odio.

Al quién leía el periódico al otro lado de la mesa atendió su llamado, su hermano había trabajado en exceso durante las últimas semanas, estaba cansado y prueba de ella eran las incoherencias que decía, temió por la posibilidad de que pronto comenzará a alucinar.

—¿Estas nerviosos por tu boda?—inquirió el menor con tranquilidad.

—¡Jamás!—gritó en lo alto Ed poniéndose de pie en expresión triunfante con el meñique en alto, su entusiasmo no duró más que un par de segundos—. Es que no recuerdo porque la odio... ¿Cómo puedes amar u odiar a algo si ni siquiera sabes el porque? Es decir, siempre ha estado ahí para ti...y sabes que la odias, pero no sabes por que. Si lo piensas con detenimiento es bastante estúpido…

—¿Estamos hablando de la leche?—inquirió el menor de los Elric comprendiendo el contexto de la conversación.

—Si, sólo se trata de la leche—. Concluyó Ed poniéndose de pie y tomando las llaves—. Tengo algunos pacientes a los que me gustaría revisar antes de continuar con mis investigaciones, sino te molesta, me adelantaré…

Tomó su chaqueta y abrió la puerta, al verla de pie ahí casi se desmayó.

—Win…ry—sus labios temblaron, desde su "original" propuesta de matrimonio no se habían vuelto a ver—. ¿Qué haces aquí?

—Hola, tenía poco trabajo y estaba pensando en que podríamos pasar un día juntos, sino estás muy ocupado.

—No lo esta—interfirió Al sin darle tiempo de responder—, yo puedo encargarme de tus pacientes, sino te molesta. ¡Así que adelante, hermano!—. Y sin más preámbulos con un pequeño empujoncito lo saco del departamento. Sin escapatorias, Ed tragó saliva y le sonrió a Winry, todo estaba bien, no tenía porque estar nervioso, le amaba y…

—¿A dónde quieres que te lleve?—preguntó no del todo seguro de que esa fuera la pregunta que debía formular, pero nunca habían tenido tiempo para salir como "pareja", ambos estaban demasiado ocupados con sus respectivos proyectos personales.

—Habrá una exhibición de arte en este lugar—le mostró un volante a Ed, quedaba a las afueras de la ciudad, era un lugar apacible, lleno de vegetación y naturaleza, similar a Rizenbull, sinceramente no comprendió porque quería ir a esa sitio si su hogar natal era casi exactamente igual—. ¿Iremos?

—Claro…—asintió reservando sus palabras, sería divertido, aunque nunca había apreciado el arte y dudaba empezar a hacerlo ahora. Tomó a Winry de la mano sonrojándose como un tomate. Aunque notó en ella algo extraño, no le gritaba o reclamaba, incluso parecía otra chica. Por el momento no le importo, cosa de mujeres pensó.

Alquilaron un taxi y llegaron sin contratiempos, el día lucía precioso, igual a las obras que se exhibían, ambos la vieron con apatía.

Winry se arrepintió de haberlo traído hasta ese lugar, ambos eran científicos de alguna manera, amaban la exactitud y mecanismos fijos, no es que no apreciarán el arte, es sólo que no constituía algo precisamente atrayente.

A instancias de Winry fueron a sentarse sobre la hierba, la chica saco el almuerzo que con tanto esmero había preparado. Ed lo observó, se veía delicioso y lo estaba, comieron en silencio, por alguna extraña razón el ambiente entre ambos era por lo demás tenso…no le agradaba. Por último tomó una rebanada de tarta, la introdujo dentro de su boca, saboreo y segundos después escupió.

—¡Sabe horrible!—exclamó sin detenerse a pensar en el significado de sus palabras.

Winry le vio con enfado, se había esforzado tanto cocinando para que ahora ese chico…

—¡Repítelo!—pidió a gritos.

—Ya te dije que sabe horrible—repitió sin tanto énfasis como la primera vez, entonces se dio cuenta de su error, y lo admitió una vez más, era un idiota, si alguien le sugiriera una mejor palabra para definirlo no dudaría en darle las gracias—. Lo siento…—murmuró con los hombros encogidos—. No fue mi intención…—y nunca lo era, pero siempre decía lo primero que pensaba y terminaba ofendiendo a las personas, por supuesto en la mayoría de los casos no le importaba demasiado, pero cuando se trataba de Winry…

—Olvídalo, vámonos ya…—concluyó ella aceptando que la cita estaba lejos de concluir con ese apasionante beso.

El hermoso y radiante día se convirtió de pronto en uno repleto de nubes oscuras, al parecer se avecinaba una tormenta eléctrica.

—Regresemos ya…—Ed se puso de pie y ayudó a guardar los utensilios, se encaminaron en silencio, enfadados sin saber siquiera la razón exacta.

—¿Qué demonios significa esto?—cuestionó el rubio al ver que no quedaba nadie, todas las personas se habían esfumado como si se tratará de una mala broma, hasta el taxista al que suponía le había pagado por todo el día había desaparecido con su dinero.

En segundos comenzó a llover, Ed odiaba la lluvia, era fría, líquida e increíblemente inconveniente si se tenía que caminar.

—Supongo que tendremos que regresar a pie—comentó Winry enfadada, se mordía los labios para no culpar a Ed, pero…

—Si…

Emprendieron el regreso, Ed no la tomó de la mano en esta ocasión y Winry se alegro de que no lo hiciera ya que de esta manera no tuvo que rechazarlo.

El agua le escurría por sus mejillas arruinando su maquillaje, sus zapatillas se hundían en el fango y el vestido había perdido todo su encanto al haberse mojado.

Ed en cambio se arrepentía de sus palabras, pero no encontraba la manera de disculparse, un "Lo siento" no serviría, ni siquiera pidiendo perdón era útil.

Winry se quito el anillo de bodas que Ed le había regalado semanas atrás, necesitaba ajustarlo, le apretaba, era una piedra en verdad bonita, definía a la perfección la personalidad de Ed; aplicó un suave masaje sobre su dedo, le dolía…la sortija resbalo de su mano sin darse cuenta, en segundos caía por la pequeña colina, abajo el río que gracias a la tormenta había incrementado su cauce y fuerza le esperaba, se deslizaba por el fango a una velocidad impresionante.

Ed se deslizo rápidamente, si tenía suerte lo atraparía antes de que cayera, pero el anillo cayo al río donde se perdió tal vez para siempre.

—Esto es una mala broma, ¿no es cierto?—inquirió Ed sosteniendo contra su pecho a un animalito que Winry no conseguía ver bien desde donde se encontraba—. ¡Iré en un momento, no bajes!—le gritó el chico intentando ponerse de pie sin resbalar—dirigió su atención hasta su preciada carga, temblaba—. Descuida, estarás bien…yo me encargaré, gracias a ti Winry me gritará, pero no me importa—agregó y acarició su cabeza, sonrió—si tenemos suerte tu mamá vendrá por ti o le diré a Al que te cuide.

Volvió al lado de Winry, no estaba enfadada con Ed por haber dejado ir al anillo, sino con ella misma al haber sido tan descuidada.

—¿Qué es eso?—se asomó al ver la causa por la que Ed había dejado caer su anillo de compromiso.

—Es una ardilla—respondió el otro mostrándosela—. La vi resbalar antes de tomar el anillo—explicó con cierto nerviosismo—es muy pequeña, si hubiera caído al río habría muerto. Lo lamento.

Winry sonrió, esa disculpa encerraba todas las palabras que había querido escuchar durante el día, el beso perfecto podía irse al demonio.

—Deberíamos refugiarnos, parece que la tormenta no cederá fácilmente—opinó tomándolo de la chaqueta.

Tras una corta búsqueda por los alrededores encontraron una pequeña cueva, con lo oscura y sucia que estaba en definitiva no podía catalogarse como un sitio romántico.

Ed cobijo a la pequeña ardilla tanto como pudo, no le mimaba o hablaba bonito, simplemente le trataba con la delicadeza propia de una pieza de porcelana; finalmente la envolvió en su chaqueta y colocó cerca de la fogata improvisada para que entrará en calor.

Terminada su tarea se sentó a unos centímetros al lado de Winry.

—Yo realmente lamento todo esto—se disculpó una vez más intentando hacerlo bien, fuera cual fuera el significado de esa palabra en tal contexto—, es decir lo de la tarta y mi poco interés en al arte y sobretodo el anillo…Lamento mucho esa parte, pero…

—¿Por qué la salvaste?—preguntó Winry viéndolo fijamente, la pregunta tomó por sorpresa a Ed.

—Es una vida, quizás demasiado pequeña e insignificante para algunos, pero nosotros los humanos también lo somos. Todos deberíamos tener una oportunidad de vivir.

No había habido el menor estibo de duda en su respuesta, seguro y confiable, ese era el chico del que se había enamorado, aquel que era tan duro y firme como el acero en sus decisiones.

Winry se acercó lentamente hasta Ed y tomó su rostro entre sus manos, lo beso…ambos rodaron sobre el suelo en un largo beso donde las caricias no hicieron falta.

Finalmente golpearon contra la pared, Ed se detuvo, quería hacerla feliz y ese no era el lugar ni el momento adecuado. Ella podía gritarle, golpearle en ocasiones, regañarlo con frecuencia y convertir las cosas más simples de comprender en un laberinto incomprensible, pero siempre había estado ahí, en las buenas y en las malas, a su lado y quería continuar de esta manera, era como la leche…no sabía porque la amaba, simplemente sabía que así era, siempre había sido y esperaba continuará de esta manera por siempre.

—Aquí no…—susurró apartándole gentilmente—no es el lugar correcto—, se sentó recargándose sobre la pared agradecido de conservar toda su ropa; ella sonrió…estaba agradecida de que se contuviera, no pensaba sólo en él sino también en ella, en todos…

Y eso era lo que le gustaba de Edward Elric, podía ser un muchacho terco, testarudo, con poco sentido común en ocasiones, indiferente en otras, tímido o demasiado extrovertido, pero siempre pensaba en los demás cuando había algo realmente importante de por medio. Se acurrucó entre sus brazos, él la protegería, estaba segura y si había problemas gritarían, pelearían y los resolverían, no tenían que ser almas gemelas o estar siempre de acuerdo porque tal y como se comportaban eran perfectos.

—Insisto en que tu tarta de manzana realmente sabía mal…—comentó el otro, ella le golpeó y después beso en las mejillas…tal vez si tenía un terrible sabor, lástima que nunca lo descubriría ya que en la tormenta la había arruinado.


Estaba cansada, la cita había estado lejos de ser "perfecta", pero eso no importaba mucho realmente porque de alguna manera lo había sido.

Sirvió a su taza de café un par de cucharadas de azúcar, acababa de regresar a Rizenbull, estaba cansada y tenía mucho trabajo que hacer...sorbió del líquido y lo escupió, estaba salado...

Tomó una pizca de lo que se suponía debía de ser azúcar ya que estaba en el recipiente que portaba tal etiqueta y descubrió para su gran decepción que era sal.

Eso explicaba muchas cosas…incluyendo el sabor de su tarta.

CONTINUARÁ…

Hola, tardé mucho… ¿no?

Es que tuve problemas y la verdad de los fics que están en marcha actualmente ninguno me cuesta más trabajo que esté, no se porque…lo hice tres veces, tres historias diferentes y al final esa fue la que más me ha convencido.

No he podido, responder a sus reviews por cuestiones de tiempo, pero permítanme agracerles por aquí a: Hikari—Uzumaki, monika—uchiha, Akira, wined—16, NeKko0, Darkirie, Ale Whitlock, Majo—Sonolu, partyqueen, Kary—Wolf., arual17, HasukA.Muchas gracias por sus comentarios, les leo y aprecio mucho y animan como no tienen idea.

Cualquier duda, comentario, queja, sugerencia, etc., será bien recibida.

Gracias por leer.