Mi Camino es Junto a Ti
Por: ChibiFjola

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CAPÍTULO 2

La Verdad Duele

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En la noche en medio de una lluvia, en un follaje donde descansaban los cuerpos de los fallecidos miembros del clan Hyūga repentinamente desde un sector irradio un brillo casi cegador que duro por unos segundos y cuando la luz se apago…

Curiosamente su origen era de un cuerpo femenino que yacía inconsciente.

El silencio que solamente era roto por los truenos y la lluvia caer pronto fue sustituido por los ladridos de un can junto con los gritos de unos hombres que se aproximaban preocupados al cuerpo inerte de la joven mujer.

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En medio de la oscuridad, Hinata escuchaba unas voces que pudo identificar como la de su hermana y de dos doncellas Hyūga que pertenecen a la servidumbre.

— ¿Aneki?

— ¿H-Hanabi? —Sentía la cabeza dolerle y con cierta dificultad abrió los ojos, acostumbrándose lentamente a la luz que se infiltraba por sus cortinas. Definitivamente estaba en su habitación. — ¿Qué paso…?

Su hermana se veía como la recordaba ayer antes de salir de la casa a entrenar con sus compañeros. Tenía esa expresión impávida como la de cualquier Hyūga en el clan, manteniendo sus sentimientos ocultos a la perfección de no ser que de vez en cuando se puede percibir, tenuemente, emociones en su mirada perlada y que ahora expresaban cierta preocupación dirigida a su persona.

— Te desmayasteis en el cementerio del clan mientras que llovía.

Se incorporo en su cama, siendo ayudada por una de las doncellas a sentarse. Sentía como si fuera bebido durante toda la noche en un bar hasta emborracharse y después tenido una pelea masiva donde sale molida… de la cual no le dolería sino hasta el día siguiente.

Y el día siguiente le llego con creces.

— Ten, para el malestar —Le entregó una taza de té que la peliazul agradeció. — Bien, le avisaré a padre que ya despertasteis ¿Deseas algo para mandarlo a pedir?

— No —Tocó con suavidad la mano de la doncella Hyūga que sufrió un pequeño sobresalto ante el cálido contacto de la primogénita del cabecilla. — Gracias, pero ya puedo sola desde aquí —Le dedicó una débil pero amable sonrisa para el desconcierto de la doncella y las otras dos espectadoras de la escena quien era la segunda sirvienta y la misma Hanabi quien pudo disimular mejor su sorpresa.

— Aneki… —La apacible mirada de Hinata se enfoco en los de la adolescente de 17 años, expectante a lo que fuera a decir. — Nada. Hisa, Fumiko, vámonos.

La orden de Hanabi rápidamente se cumplió sin rechinar, dejando sola en la recámara a Hinata quien no notó el comportamiento extraño de las dos doncellas y de su hermana.

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Por las calles de Konoha se encontraba Hinata incomoda y confundida porque desde que despertó todos han actuado extraños: su padre ha estado cauteloso con ella, sin agregar que pareciera que prácticamente le besa los pies rogándole que sea la nueva cabecilla del clan cuando conversaban, era como si… quisiera meterle a los ojos ser su sucesora. Enserio, sabía que su padre la quería ¿Pero desde cuando la sobreestimaba en demasía?; su hermana era la más normal de todos los Hyūga con los que se tropezó durante el día pero aun así no entendía porque Hanabi actuaba con tanta mesura hacia ella como si fuera una retrasada o tuviera una especie de desequilibrio emocional.

¿Lo peor? ¡Qué andaba de exhibicionista! Porque el closet de su recámara no tenía casi ropa… Era como si no viviera en el complejo Hyūga ¿Y cuál fue su sorpresa cuando le pregunto a una de las doncellas de la mansión en donde estaba sus cosas? ¡Qué ni siquiera vivía allí y se había mudado desde los quince años! ¡No tenía sentido! ¿Cuándo se mudo a un apartamento en el centro de Konoha? La cuestión es que ahora se dirigía al supuesto apartamento donde vive para buscar prendas decentes.

Por ahora andaba con un top de cuello de tortuga sin mangas de color café que exhibía su plano vientre y gracias a que la prenda superior es tan ajustada… enmarcaba su gran busto que siempre le ha incomodado al siempre recibir lascivas miradas de los hombres y de rotundo odio de las mujeres. Sobre su fiel sudadera lavanda no la encontró para ponérsela así que no tenía nada con que cubrirse ya sea su dotado atributo delantero o de cubrirse del frío. En cuanto a la prenda inferior al menos usaba unos pantalones oscuros que le llegaban hasta por los tobillos pero el problema es que… ¡Era demasiado ajustado! Parecía como si los pantalones formaran parte de su piel y resaltaba sus piernas demasiado para su gusto…

No obstante, lo peor de los pantalones es que… ¡Resaltaba mucho su trasero para su vergüenza!

Continúo saltando por los tejados de los edificios en busca de su presunto apartamento, viendo de vez en cuando la pequeña hoja de papel donde tenía escrito la dirección en donde vivía actualmente gracias a la amabilidad de Hanabi, no yendo a ciegas… del todo.

En fin, tan solo quería llegar al departamento para cambiarse. Y sinceramente hablando nunca en su vida se había desplazado tan rápido entre los edificios a excepción de las veces que corrió en busca de ayudar a Naruto en sus batallas como en la pelea contra Pain o en la cuarta guerra shinobi.

Realmente estaba desesperada por cubrir su cuerpo ¡Así sea con una cortina! Por cierto… ¿Alguien tenía una por casualidad? También se conformaba con un par de cajas…

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Abrió los ojos lentamente, despertándose sus sentidos poco a poco y siendo consciente de lo que la rodeaba. Pronto se percato que la habitación le era familiar más no era su apartamento ¿Qué hacía en su antiguo cuarto? ¿Por qué estaba en la mansión Hyūga…?

Ah, claro. Pensó fastidiada.

Neji con su manía de espiarla interrumpió su intimidad cuando visitaba la tumba de su madre. Urgh. Cuando lo vea pobre de él porque lo castigara sin piedad, no solo por haberla espiado sino por también traerla al complejo Hyūga. Si pisaba territorio de su clan era nada más para ir al cementerio o visitar a su hermanita. Punto. (Bueno, también para saludar a Kou y Neji. Eran los únicos dos Hyūga con vida que toleraba porque Hanabi era clase aparte)

Se levanto de la cama notando que traía puesta una camisa gris, holgada y grande que le quedaba más como una bata que le llega hasta por las rodillas. Sin poder verse a simple vista que debajo de la camisa usaba como prenda inferior un short un tanto desahogado.

— ¿Qué demonios…? —Se decía al verse.

¿Dónde estaban sus pijamas? No es como si tenga mucha ropa aquí en la mansión pero si las doncellas se encargaron en vestirla mientras que estaba inconsciente debieron haberla vestido con pijamas tradicionales que han estado por generaciones en la familia.

Era difícil de creer que de repente su familia quedo en la quiebra porque eran asquerosamente ricos. ¿Entonces? No es que fuera una chica pretenciosa pero usualmente cuando dormía prefería vestir prendas ligeras o en ropa interior o simplemente dormir desnuda. Y esta ropa que actualmente traía consigo no era muy cómoda, aun si era 100% algodón.

No le dio importancia y prefirió arreglarse lo más pronto posible. Conociendo el lugar donde una vez vivió, solo era cuestión de tiempo que apareciera su padre para meterle el puesto de cabecilla por los ojos o Neji para espiarla con sus intenciones morbosas.

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¡¿Qué está pasando?!

Hinata se cuestionaba mentalmente mientras que intentaba despertar de esa maldita pesadilla, pegando su frente contra el tronco de un árbol sin importarle si ya esa zona le dolía o si posiblemente ya estaba sangrando.

Se había ido sigilosamente del complejo Hyūga para irse a su apartamento ¿Y qué fue lo que encontró? ¡Qué ni siquiera el edificio estaba allí! ¡¿A dónde va una construcción de seis pisos?! También que la aldea estaba algo distinta ¿Por qué anteriormente no reparó que algunas tiendas o edificios fueron renovados? ¿Tan distraída era…?

¡No! Eso era imposible, esa faceta de niña metida en su burbuja de aire lo dejo bien atrás.

¿…Entonces? ¿Cuál podía ser la respuesta más lógica a lo que le sucedía? ¿Tal vez estaba en una pesadilla demasiado real? Nah, muy ficticio y sin olvidar que el fuerte escozor que sentía en su frente le recordaba que no estaba soñando. ¿Qué podía ser? ¿Qué? ¡¿Qué?!

Apoyó la frente en el tronco, abandonando su tarea de golpearse para cruzarse de brazos y pensar arduamente.

— ¡Oe, Hinata!

La aludida se giro para ver malhumorada a sus compañeros de equipo acercarse…

— Ahora no chicos. Pospongo el entrenamiento de hoy.

— ¡Por supuesto que…! —Kiba guardo silencio al ver estupefacto a su amiga con la sudadera lavanda abierta por completo dejando ver su vientre plano y como única prenda tenía puesto un top negro cubriendo esos exuberantes senos que son la envidia de toda chica y la tentación de todo hombre.

Sin agregar que sus largas y torneadas piernas resaltaban mucho al traer puesto unos pantalones que le llegaban por debajo de las rodillas, nada distinto ni anormal… ¡Si no fueran tan ceñidos! ¡Cielos, parecía su piel que una prenda de ropa! Y si así estaban sus piernas no quería ni imaginarse de cómo sería la vista de su trasero…

E Inuzuka no era el único, incluso Akamaru tenía el hocico abierto llegándole la quijada casi hasta el suelo. Mientras que Shino se mantenía tan tieso como una estatua de la impresión.

— Hinata creo que olvidasteis cerrar… —Kiba se rasco la cabeza (claramente incomodo) y evitando por todos los medios que su oscura mirada se centrara en el valle de esos senos tan dotados que su amiga siempre se ha mantenido en ocultar. ¡Y maldición! Se sentía tan horriblemente mal porque por un lado era un hombre ¡Era normal en él! Pero… estamos hablando que esta admirando los atributos de Hinata ¡Su amiga, a quien ve como una hermana!

Había que ser un ciego o de sangre fría para no darse cuenta que la Hyūga tiene un cuerpo para pecar.

— Hinata. Cierra tu sudadera o Kiba le va a dar un patatús —Indicó Aburame quien salió pronto de la sorpresa. Su motivo de que se sintió afectado al ver a su compañera con prendas más de sus tallas e incluso exhibiendo más piel era porque simplemente esté aconteciendo era imposible viniendo de una personalidad tan tímida y pudorosa como la de su amiga.

…En cuanto a sus atributos no había de que sorprenderse porque ya sabía que Hinata contenía un cuerpo muy bien proporcionado que preferiblemente se mantiene oculto. Tan poco era razón de entrar en pánico como amo y can que se comportaban como si nunca fueran vistos a una mujer.

Pero la ojiperla no movió ni un sólo dedo para hacer siquiera el ademan de cerrar la sudadera. — ¿A ustedes qué les pasa? Ni que fuera la primera vez que me ven así… —De repente ella frunció el ceño al notar algo distinto en su compañero de aspecto salvaje.

— B-Bueno no… ¡P-Pero…! ¡Ouch! —Exclamó Kiba al sentir como su amiga estampo sus manos en sus mejillas de un manotazo para después mantener sujeto su rostro. — Hinata eso dolió…

— ¿Qué les paso a tus tatuajes?

— ¿Y pues que tienen? —Arqueó una ceja extrañado, olvidándose parcialmente de cómo estaba vestida su amiga.

— ¡Están diferentes! —Exclamó seria. — ¿Dónde están esas líneas horizontales? —Estiro y pellizco sin mucha delicadeza las mejillas de Inuzuka que gruñía en queja.

— ¿De qué hablas? ¡Estás son las marcas de mi clan!

Una mano se poso sobre el hombro de la ojiperla quien dirigió su mirada al dueño de esa mano siendo Aburame con una actitud tranquila.

— Hinata ¿Estás segura que te encuentras bien? Actúas como si todo lo que te rodea lo observaras por primera vez.

Kiba como Akamaru lo corroboraron pero antes que el primero agregara algo más al tema… enfocó accidentalmente su mirada al escote femenino, admirando desde su altura el valle de los dotados senos.

— ¡Waaah…! —El ojinegro se desmayo y casualmente Hinata soltó su rostro indiferente a la reacción que le provoco a su compañero. Cayendo él desparramado como un flácido espagueti sobre la grama con los ojos en blanco mientras que un chillón sonrojo se asomaba en sus mejillas.

Tanto Shino como Akamaru negaron en resignación la conducta de Inuzuka.

— Como sea, Hinata será mejor que… —Al dirigir su mirada hacia donde creyó que estaría su compañera, ella ya no estaba por ningún lugar. Se había ido. —…vayas a casa.

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Entre las calles de Konoha deambulaba sin rumbo alguno Hinata quien miraba el suelo con una expresión pensativa y seria o más bien se contenía de no verse preocupada. Ignorando que no pasaba desapercibida su presencia, recibiendo desde miradas lascivas y atónitas a reprobación y fascinación. Pero actualmente a ella eso no le interesaba sino el no perder la cabeza porque sólo faltaba un granito de arena más para que cayera en la demencia.

— ¡Oye, Sakura-chan…! ¿Qué te parece esto?

Hinata abrió desmesuradamente sus ojos al reconocer esa alegre voz que era música para sus oídos y hoy más que nunca en un día tan raro.

— ¿Naranja Naruto? ¿Por qué no rosa pastel?

Alzó la mirada, girando sobre sus propios pies en busca de esas dos personas y cuando los pudo localizar en unos negocios delante de su persona. Se dirigió a ellos, sin percatarse que sus pasos lentos fueron aumentando cada vez más y más hasta que…

— ¡No puede ser! —Gritó ella indignada al percatarse que en el monumento de los Hokages que contiene las esculturas de todos lo que una vez gobernaron en la aldea, en la cuarta cabeza que vendría siendo el cuarto Hokage; en su lugar no estaba Kizashi Haruno sino… ¡Minato Namikaze!

Ante el grito que vocifero la Hyūga su presencia fue notada inmediatamente por los dos miembros del equipo siete quien al reconocerla con dificultad (con demasiada en realidad), pronto con alegres sonrisas la saludaron…

— ¡Hinata-chan…! —Gritó preocupado Naruto al ver como la ojiperla desfallecía y con su velocidad inhumana logró llegar a su lado para atraparla en sus brazos mientras que la movía un poco en busca de reanimarla. — ¡Hinata-chan ¿Estás bien?!

La peliazul entreabrió los ojos, mirando al rubiales llamarle con preocupación y pronto en su campo visual se le unió Sakura quien también la llamaba… pero no los escuchaba, tan solo veía sus labios moverse.

Sin ya soportar más el peso de sus parpados se desvaneció, sumergiéndose en la oscuridad que pareció ser el sedante que con tanta urgencia necesitaba para su mente que estaba hecha un manojo de nervios.

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Se sentía aliviada de haber recuperado su acostumbrado estilo, teniendo ahora puesto una sudadera de un intenso color purpura muy bonito pero lastimosamente no era holgada como le gustaría porque era ceñido en la cintura y busto. Aunque no fuera perfecto en ese aspecto, le era suficiente con subir la cremallera hasta arriba…

Por supuesto su protector donde contiene el símbolo de la aldea lo lleva guindando en el cuello y debajo de la sudadera tenía un top (para su lamento porque no consiguió algo mejor) que contenía una textura de red más no era traslúcida. Su cabello azulado como siempre lo llevaba suelto, cayendo con fluidez como una cascada por sus hombros. En cuanto vestir la parte inferior de su cuerpo no tuvo tanta suerte como fuera querido pero milagrosamente supo manejarlo a su favor…

Al ver que no había una cosa mejor que los oscuros pantalones ajustados que le llegaban a los tobillos, resaltando el tamaño de su trasero redondo y firme como el delinear sus trabajadas piernas… Tan solo le quedo como opción el ponerse sobre el pantalón unos shorts de color blanco que son sutilmente holgados que le llegaban a medio muslo de sus largas piernas, consiguiendo el efecto deseado de disimular un poco su retaguardia…

Más no importaba para ella ya que le era suficiente este nuevo estilo.

Sin embargo, el dulce consuelo de haber recuperado un estilo más aceptable y menos llamativo se fue a la borda cuando salió del departamento a buscar respuestas al sinfín de preguntas que tenía. Por ejemplo ¿Qué hacía en el apartamento donde una vez vivió Sasuke Uchiha antes de volverse un ninja renegado? Aunque nunca había visto el interior del departamento del moreno, sabía que una vez allí él vivió al verlo salir del edificio cuando iba camino a la academia shinobi o salía para reunirse con Naruto a entrenar.

Muchas preguntas y pocas respuestas…

— ¡Hola Hinata!

La aludida dio un respingo al escuchar una voz a su lado de improvisto.

— Kiba, Shino, Akamaru, hola… —Saludo haciendo una educada reverencia para desconcierto de los chicos. — ¿Cómo están…? —Guardo silencio al percatarse que había algo distinto en las mejillas de Inuzuka y era sus tatuajes en forma de colmillos que estaban fraccionados en líneas horizontales.

— Hinata ¿Estás segura de salir? —La aludida no entendió el sentido de la pregunta de Kiba pero de igual modo se atrevió a cabecear en afirmación. — Es que ya nos dijeron que después de que caísteis en ese resfriado de tres días no has sido la misma y… hablo por los dos —Señalando a Shino y a él mismo. — ¡Ow! —Exclamó al haber recibido una mordida del can malhumorado que pronto emprendió huida. — ¡¿Por qué fue eso?! ¡Akamaru, bastardo pulgoso…!

La ojiperla se quedo petrificada al ver desconcertada como Akamaru mordió a Kiba y esté blasfemaba en contra del animal. Jamás, durante sus 22 años de vida, espero ver a su amigo discutir con su can como si… Fueran perros y gatos.

— ¿E-Ellos están bien…? —Le preguntó al líder del equipo ocho y justo en el momento para verlo aplastar una mariquita que revoleteaba cerca de su persona. Ella empalideció. — ¿S-Shino por qué…?

Aburame dedujo la pregunta, interrumpiéndola para contestarle:

— Los insectos son una plaga que debe ser exterminada Hinata, y lo sabes. Ya te lo he dicho mil veces.

— N-No… no es verdad ¡Tú a-amas los insectos, Shino!

— ¡Claro que no! —Exclamó, percibiéndose en su tono de voz que estaba molesto y hasta ofendido de que su amiga no sepa algo tan fundamental de él. — ¿Acaso no me has escuchado durante estos años…?

— Eh… Hinata creo que lo mejor es que guardes reposo —Intervino Kiba que estaba en medio de una pelea contra Akamaru; el can le mordía la pierna y él rasguñándole la cara al perro mientras que intentaba liberar su pierna. — Estás extraña el día de hoy.

Ella cabeceo en negativa con los ojos fuertemente cerrados. — No me traten como si yo fuera la rara… ¡Porque son ustedes! —Exclamó frustrada para después huir de allí. Necesitaba buscar a alguien que la pueda ayudar a saber qué rayos estaba pasando…

Y solo había una persona en el mundo que seguramente le puede ayudar.

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— ¡Naruto! —Dijo feliz al ver que en el puesto de ramen Ichiraku estaba él acompañado de Sakura y para su alegría ambos se veían tal cual como los recordaba cuando los vio por última vez. Sin dudar se aproximo a ellos, llamándolos por sus nombres muy emocionada.

Tanta era su dicha que no se percato que los rostros de los miembros del equipo siete tenían una clara expresión de estupefacción.

— H-Hola Hinata ¿Cómo sigues…? —Pregunto Sakura que ni siquiera pudo sonreír al ver con asombro que la Hyūga estaba irreconocible no solo por la sonrisa amable que les dedicabas a ellos dos por igual sino por lo cambiado que estaba su aspecto. — Neji nos dijo que estuvisteis con fiebre por tres días…

— Sí, Hinata-chan te vez un poco pálida… —Decía el rubiales mientras que se cuestionaba mentalmente a gritos si preguntar por el vestuario de la kunoichi o no ¡La curiosidad le carcomía!

La ojiperla asintió para después plantearle el inusual comportamiento de sus compañeros de equipo hasta que recapacito en las palabras de Sakura. — Espera. ¿D-Dijisteis que…? —No pudo formular la pregunta completa porque su mirada casualmente se enfoco en la tercera persona que salía del Ichiraku. — ¿U-Uchiha…Sasuke?

— En persona ¿Me extrañasteis?

La Hyūga boqueo varias veces sin emitir palabra alguna sin poder creer que el hombre de 22 años que se situaba al lado de Naruto fuera el mismo Uchiha con el que estudió en la academia shinobi o amenazó con destruir la aldea. Tenía las mismas proporciones del cuerpo como la anchura de sus hombros y espalda, su prominente estatura, su porte soberbio así como el color de sus ojos y cabello, todo… ¡Todo de él era exactamente lo mismo como lo recordaba!

Tanto que daba escalofrió porque ahora mismo veía a un Sasuke Uchiha con una sonrisa ladina, una divertida chispa enigmática que bailaba en sus ojos azabaches y su apariencia era más de seductor que de shinobi lo cual no tenía sentido si estaba vestido con el uniforme ninja de Konoha a excepción de simples detalles como que usa el chaleco verde abierto y la camisa oscura de cuello de tortuga y manga larga la tenía con la cremallera ligeramente abajo dejando ver un poco la piel de su pecho fornido como también la cadena que guindaba de su cuello con el logo del clan Uchiha.

Sin aviso, el azabache se acerco a la peliazul; inclinándose a ella mientras que sujetaba suavemente su mentón para alzarlo un poco con el propósito de que sus miradas se cruzaran y así sus rostros estén peligrosamente cerca.

— Una foto te dura más Hinata.

Hinata… Hinata… Hinata…

En la mente de la ojiperla se repetía de manera ensordecedora de cómo la llamo Uchiha con esa voz tan profunda y ronca. Empalideciendo como un fantasma para después clonarse como un tomate en cuestión de segundos mientras que sentía el estomago revuelto.

Ella involuntariamente le pego con la palma de la mano en el estomago al azabache como si efectuara el puño suave pero sin aplicar chakra con el exclusivo propósito de quererlo apartar de su persona. Cuando salió de su horror mezclado con el desconcierto, rápidamente se disculpó apenada con el shinobi que se agarraba fuertemente el estomago. Haciéndola sentir culpable de verlo en esa posición…

Porque ella no era una persona violenta pero definitivamente lo que hizo Uchiha le dio un verdadero susto.

— Hinata ¿Estás segura que estás bien? —Pregunto Sakura con cierta seriedad mientras que situaba una mano en la frente de la ojiperla para asegurarse de si tenía fiebre ante el rubor que se asomaba en sus mejillas y se extendía hasta las orejas. Además de que no era común que la Hyūga se disculpara al golpear a Sasuke cuando esté le coquetea abiertamente.

— E-Estoy bien, Sakura… —Le aseguró, apartando con suavidad la mano de la ninja médico. — Pero necesito que tú y Naruto me ayuden…

— ¿Naruto, quién es ese? —Intervino el ojiazul junto al pelinegro quien tenía ligeramente el ceño fruncido.

— ¿Es broma, c-cierto? —Dijo sorprendida la peliazul pero al ver que el equipo siete mantenía su expresión de confusión y extrañeza, tuvo que contestarle consternada. — Pues tu Naruto…

— ¿Yo? Hinata-chan, yo me llamó Menma Uzumaki. Men-ma ¡Dattebayo!

Frunció el ceño un poco, sintiendo que le venía una migraña ¿Qué rayos pasaba? ¿Por qué todos actuaban lo opuesto a sus personalidades?— No Naruto, ese no es tu nombre. Te conozco, sé que tu sueño es ser Hokage algún día y ser reconocido por la aldea, uno de tus lemas es "Nunca te rindas" y tu padre fue el… —Señaló el monumento Hokage, que estaba a los lejos y a la vista de la calle donde estaban, donde dirigió de reojo su mirada pero apenas cuando la aparto la volvió a centrar allí para ver atónita que la cuarta cabeza del Hokage no era Minato Namikaze sino el… ¡¿El padre de Sakura Haruno?!

— ¿Hinata-chan? —Llamó el rubiales al verla guardar silencio e incluso su rostro perdía color.

Pero la ojiperla no lo escuchaba porque su mente pronto se desconecto ante la misma conmoción, cayendo su cuerpo hacía atrás y fuera recibido un gran impacto contra el suelo de no ser que Sasuke reacciono rápido, sosteniéndola en sus brazos.

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Hinata lentamente se estaba despertando, escuchando las voces lejanas de Sakura y Menma más no los veía porque aun no se atrevía a abrir los ojos. Escuchando ambiguamente que hablaban con alguien más sobre su estado y esa tercera voz la pudo identificar como la de su hermana.

— ¿Aneki?

Escuchó llamarle Hanabi, sintiendo pronto su presencia a su lado. La peliazul tan solo emitió una monosílaba en clara manifestación que la escuchaba para después abrir los ojos lentamente para toparse en su campo visual a su hermana al lado suyo y enfrente de la cama estaban Haruno como Uzumaki.

— Mhn… ¿Qué paso?

— Te desmayasteis en la calle y te trajimos a mi casa —Explicó Sakura, sirviéndole un vaso de agua a Hinata quien le agradeció y se bebió su contenido sin hacer pausa alguna. — Parece que el motivo de tu desmayo fue que algo te abrumo.

La peliazul no dijo nada, tan solo se masajeo la sien al sentir como sus recuerdos del día se agrupaban en su mente de golpe generándole una migraña.

— ¿Quién es el cuarto Hokage?

Ante la pregunta que formulo de improvisto Hinata, los demás no pudieron contenerse de mirarse entre ellos claramente confundidos.

— Minato Namikaze, Hinata-chan.

La aludida sonrió con soberbia y nadie podía saber que estaba cruzando por la mente de la jonin al tener su mirada escondida bajo su flequillo.

— ¡Pffft…! —Resopló conteniendo una carcajada burlona desde su garganta. — Muy bien, los felicito, tienen un buen sentido del humor.

— ¿Humor? ¿Aneki de qué estás hablando?

— ¿Aún siguen con eso? —Apartó las sábanas que cubrían su cuerpo para levantarse de la cama. — Chicos, chiste repetido se le va la gracia —Tomo su sudadera lavanda que estaba situada en el respaldar de una de las silla del dormitorio. — Ya dejen eso, tuve un pésimo día y no estoy de ánimo para más bromas. Aunque debo felicitar el cerebro de la ingeniosa bromita…

Tanto Sakura y Naruto iban a volver a defender su argumento de que nada era una broma pero Hanabi intervino preguntándole inmutable:

— ¿Y quién crees que pudo serlo?

La Hyūga mayor se encogió de hombros, teniendo las manos a la altura de sus tentadoras caderas. — No lo sé. Pudo ser cualquiera como Choji, Kiba, Menma,… —Señalo distraídamente a Naruto que al escucharla como lo llamó, se señalo confuso él mismo también. —…Neji…

— Entiendo —Interrumpió la pelicastaña, entrecerrando su mirada con un brillo apagado. — Ya veo cual es el problema…

— ¿Hanabi? —Llamó Hinata enarcando una ceja extrañada y al mismo tiempo, en el fondo, se sentía preocupada porque fácilmente pudo ver en los ojos de su hermana una amarga tristeza de la cual se reprimía a expresar francamente.

— Hinata-chan… —Llamó Naruto quien tenía una sombra proyectada a la altura de sus ojos mientras que su hermosa mirada de un intenso azul como el océano se vislumbraba un brillo de frustración e impotencia. Pronto la peliazul comenzó a tener un mal presentimiento cuando ve a su primer amor empuñando fuertemente las manos y la mandíbula tensa al morder con fuerza. —…sobre Neji, él…

Parecía que le resultaba difícil decir las siguientes palabras y las tres kunoichis presentes lo sabían. Haruno iba a completar la frase de su amigo para darle fin a su incomodidad pero alguien más se le adelanto…

— Aneki, ven conmigo… —Pidió Hanabi al momento que sujeto la mano de Hinata. — Ustedes también —Agregó indiferente, antes de salir de la habitación sin eliminar el enlace de manos con su hermana.

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Durante el recorrido Sakura y Naruto comprendieron que era lo que tenía planeado Hanabi cuando ingresaron al complejo Hyūga. Las hermanas iban delante de ellos dos, siendo la menor la que guiaba a la mayor. Nadie hasta llegar al final de su destino, se atrevió a decir algo por lo cual reino un lúgubre silencio entre ellos cuatros.

— Aquí es —Dijo Hanabi, deteniéndose unos cinco pasos atrás de una lapida junto con su hermana y los demás. — Aneki, hace cinco años atrás se desato una guerra aquí en Konoha. En realidad fue la cuarta guerra shinobi donde varios ninjas de distintas aldeas y naciones se juntaron para pelear pero no entre nosotros sino en contra de un enemigo en común que tenían todos y en ella perecieron muchos ninjas.

Las expresiones faciales de la adolescente eran indiferentes, sus parpados parecían caer en aburrimiento y su tono de voz se mantenía neutral sin ninguna variación que demuestre emocionalmente su estado o lo que pensara. No obstante, Hinata podía ver más allá de esa estoica actitud característica que había heredado su hermana del clan tal vez porque le fue inculcada también esa personalidad fría en ella (siendo un fiasco en eso y otro motivo porque fue despreciada por la familia) o porque eran hermanas nacidas del mismo vientre materno.

A Hanabi le estaba costando mantenerse fuerte… por las dos, lo sabía. La conocía. ¿Pero por qué? También que esa guerra nunca había ocurrido más no se atrevió a interrumpirla para objetarle.

— Entre aquellos que murieron durante la batalla… —El enlace de manos que mantenía se afianzo con fuerza por unos segundos de parte de la adolescente para después soltar con suavidad la mano de Hinata quien sintió un indescriptible vacío. — Se sacrificaron por proteger a sus camaradas… —Aparto su perlada mirada de la de su hermana, situándola en el suelo. — Aneki ve la lapida, por favor.

No entendió muy bien la jonin el motivo de esa historia y ahora de semejante petición porque ya sabía quién era el dueño de esa tumba siendo la de su querida madre pero no rechino. Por otro lado, Naruto iba a intervenir para detener a su amiga avanzar hacia la tumba porque sentía que era algo duro si le decían de esa manera a Hinata sobre lo ocurrido con Neji y más si no lo recordaba…

Pero las delicadas manos de Sakura, sosteniendo su brazo, detuvo su acción y cuando cruzo su mirada azulada con los ojos jade que le cautivaron desde su niñez. Comprendió que no tenía caso prolongar la verdad a su amiga.

Sin importar como se lo dijeran a Hinata, el resultado sería el mismo.

— ¿Q-Qué?

El rostro de la jonin de perlados ojos había perdido color, viéndose como un fantasma. Su mirada perdió brillo y su labio inferior temblaba mientras que ella sentía que sus piernas perdían fuerza. Cayendo de rodillas enfrente de la lapida que tenía grabado el nombre de su querido primo…

Llevo una de sus manos temblorosas hasta la lapida hasta sentir el frío de la piedra, apartando rápidamente la mano como si se fuera quemado.

— Aneki… Neji murió durante esa guerra, protegiéndonos.

Las palabras de Hanabi fueron como una puñalada al corazón e imágenes de su primo desde niño hasta el hombre de 23 años que recuerda se materializaron en su mente.

Hinata empuño sus manos con fuerza sin importarle si sus uñas se incrustaban en sus palmas hasta hacerse daño, manteniendo su mirada oculta bajo su flequillo y sus labios estaban fruncidos amargamente mientras que apretaba sus dientes fuertemente haciendo que su pequeña quijada estuviera tensa.

— Ne… ji… ¿Muerto? —Comenzó hablar con los hombros tensos y su tono de voz se escuchaba severa entremezclada con impotencia reprimida. — ¿Estás… bromeando,… verdad? —Cuestionó masticando las palabras.

Hanabi, Naruto ni Sakura pudieron refutar porque Hinata no lo permitió al haber vociferado un profundo grito lleno de frustración y ahogado sufrimiento, impactando con impotencia sus puños en la lapida.

— ¡Porqué tu…! —Su visión se nublaba al contener las lágrimas, su respiración era trabajosa y un agudo dolor se acrecentaba en su cabeza. Volvió a alzar los puños para impactarlo una vez más sobre la lapida. — ¡¿Quién dijo que solo podías morir?!

¿Cómo? ¡¿Cómo te atreves a dejarme atrás Neji?! ¡Yo no te di esa orden!

Las tibias lágrimas finalmente escaparon de su control y ahogados jadeos salían de su boca. Desde niña a odiado llorar, siempre lo ha hecho porque comprendió que por mucho que llorara no solucionarían sus problemas. Odiaba llorar porque se sentía patética y vulnerable, recordándole su incompetencia para defenderse de los maltratos de su clan durante toda su infancia y parte de su adolescencia.

¡Lo odiaba! Y Neji lo sabe, aun no lo había castigado por haber interrumpido su visita en la tumba de su madre y ahora… la hacía llorar.

¡Maldito pervertido, no puedes irte…! ¡Tú no!

— Tú… y sólo tú… —Se inclino hacía delante casi pegando su frente de la lapida. — Quien has sido como mi sombra… siempre vigilándome,… cuidándome,… entrometiéndote en mi camino… —Resopló en un débil carcajeo, forzándose a sonreír por unos segundos. — ¡Se suponía que tú estarías a mi lado…! —Grito sin importar si se rasgaba la garganta. —…hasta el final,… Nii-san.

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FIN DEL CAPÍTULO 2.


~ Nota de ChibiFjola

Primero que nada ¡No se que demonios pasa con la página FF! No sé porque fue remplazado el capítulo (1) de "Mi Camino es Junto a Ti"por una historia de pokémon que estoy iniciando (E irónicamente lo mismo me ocurrió con el fic de pokémon ¬¬*** ¡Y eso que revisé más de cinco veces!). Recientemente lo acabo de reparar, espero que FINALMENTE ya se solucione el problema y me disculpen todos los lectores que se llevaron una decepción al leer un MistyxAsh (De pokémon) en vez de un SasuHina.

Sorry. De verdad.

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Ahora a una pregunta que muchos me han hecho durante sus comentarios (Por cierto, ¡Gracias por comentar! ^u^):

¿Hinata ruda se quedará con Sasuke serio? ¿Y la Hinata dulce se quedará con Sasuke seductor?

R = Pueeeeees… Lamento decírselos pero no puedo responder a esa pregunta porque sino eso arruinaría el final de la trama (Así es, ya tengo el final perfecto *¬*… al menos de uno de los Universo ). En verdad lo siento *Reverencia virtual*.

Lo único que puedo decirles es que disfrutaran el choque de personalidades entre ambos personajes, créanme yo releo lo que he escrito y me alegra el día (Bueno al menos a mí, no sé ustedes cuando lo publique) xD.

~ (!) ~

A pesar de que no consiguieron la respuesta deseada, espero que no se abstengan de preguntarme cualquier duda que tengan de la trama o algún personaje. No obstante, aclararé que estaré dispuesta a responder cualquier pregunta siempre y cuando sea de FORMA y no de FONDO.

¿Qué quiero decir? Las preguntas de FORMA, son aquellas que no profundicen la trama como tal. Un ejemplo podría ser: "¿Sasuke del Universo Naruto alcanzó a obtener el rinnegan?" O "¿Hinata del Universo Naruto se reencontrará con Neji, pero del Universo Menma?".

En cuanto a las preguntas de FONDO son: las que SÍ me obligarían a revelar contenido avanzado de la historia, en consecuencia, arruinando las sorpresas que tengo en mente para ustedes. Por ejemplo: "¿Cómo será el encuentro de la Hinata ruda con Sasuke serio? ¿Se pelearan? ¿Congeniarán a la primera?" O también, "Ya que el Itachi del Universo Naruto está muerto, ¿También el Itachi del Universo Menma lo está? (Por alguna extraña razón siento que me preguntarán esa ¬x¬)".

Ya sin más que decirles mis queridos lectores. No les quito más de su tiempo y me despido. ¡Nos vemos en el próximo capítulo…!

Claro, si ustedes así lo desean.

¡Bye~!

Jueves, 19 – Noviembre – 2015.

Hora: 01:20 p.m.