Hyung Soo observaba sin mucho interés por la ventana de su oficina, estaba esperando a su último cliente, en realidad solo era alguien que le citó de improviso, que molesto.
Fue entonces cuando tocaron la puerta, murmuro un pequeño 'está abierto' y se enderezó en su asiento para poder recibir al cliente, una mujer de cabellos albinos y ojos violeta se hizo presente en la oficina, el nombre de esta mujer era Eir, el norcoreano le observó sin mucho interés mientras endurecía la mirada.
—Buenos días, señorita... —hizo una seña con las manos para que la chica completara la frase, esta tomo asiento en frente del escritorio.
—Bondevik—dijo en un tono frío. Hyung entrecerró los ojos, ese apellido se le hacía conocido.
—De acuerdo, mi nombre es Hyung Soo, ¿en qué puedo servirle? —preguntó mientras sacaba varios papeles de los cajones. Bondevik se aclaró la garganta.
—Necesito información sobre alguien en especial, una mujer noruega llamada Astrid Bondevik.
El pelinegro le miró incrédulo, ¿escuchó bien?, ¿no era ese el nombre de la difunta esposa de su hermano?, buscó entre sus documentos con mucha rapidez, la islandesa alzó una ceja sin entender, luego de unos minutos Hyung sacó una pequeña carpeta y se la extendió a la mujer.
—Astrid Bondevik—murmuro el norcoreano mientras sacaba una pluma—si es está la mujer que busca, vaya con mi secretaría, ella le dará los datos—hizo un gran círculo rojo con la pluma donde se encontraba la foto de una mujer exactamente igual a Eigil. La chica asintió, tomo los papeles dio las gracias y se fue sin decir más.
A las afueras de la oficina se encontraban tres mujeres en la sala de espera, la primera tenía los ojos azules y el cabello totalmente despeinado, la segunda poseía ojos violeta y cabellera corta además de unos exuberantes atributos de nombre Taimi y la última tenía una mirada que intimidaría a cualquiera, su nombre era Birgitta. Esas tres mujeres se acercaron a la joven albina de antes.
—¿Qué te dijo?, ¿sabe algo sobre Astrid? —preguntó la de cabellos desordenados, la islandesa asintió levemente mientras le enseñaba la carpeta.
—Debemos ir con la secretaría, nos dará toda la información sobre ella. —Exclamó, para luego empezar a caminar en dirección a la secretaría, la de cabellos desordenados de nombre Mathilde le miró confundida para después seguirle, las otras dos hicieron lo mismo.
…
—¡Papá, Arthur dijo que eras un niñato malcriado y que él no te educo así, además de que también eres un mal padre! —grito Eigil mientras corría por las escaleras con la mochila en el hombro, Xiang le miro con su típica cara de póker face.
—Dime algo que no sepa—replicó, para luego levantarse del sillón donde estaba tirado. Eigil suspiró y alejó el teléfono de su oído, donde el inglés no dejaba de gritar una que otra palabra vulgar para un caballero.
—¿Arthur volvió a llamar aru? —preguntó bastante molesto el chino mientras salía de la cocina.
Xiang al final decidió vivir con Yao y con todos los demás y si, Yao mantenía a demasiada gente en su casa. Arthur al enterarse que Eigil fue expulsado otra vez, logró instalarlo en una escuela de alta clase y le dijo que intentara comportarse y hasta hora eso iba bien, no había golpeado a nadie.
—¿Lo vas a llevar tu o yo? —preguntó el hongkonés acercándose a su hermano, Yao suspiro.
—Yo lo haré, pero quiero que tú prepares la comida y dile a Yong que le toca limpiar a él, Mei debe ir por los víveres, Hyung debe limpiar los platos después de la cena y Kiku debe limpiar todas las habitaciones aru. —Ordenó mientras tomaba una tostada y se la metía en la boca a Eigil, este empezó a comerla sin inmutarse mucho. Xiang suspiro, bueno, al menos no le había tocado limpiar.
—Adiós papá. —Se despidió el pequeño rubio mientras caminaba junto a Yao, Xiang le hizo una seña con la mano para despedirse.
Justo cuando se fueron se volvió a tirar sobre el sofá, estaba realmente cansado y Mei todavía no llegaba, así que tenía suficiente tiempo para pensar en qué carajos podría cocinar, solo esperaba que Arthur no viniera de visita.
…
—Astrid Bondevik, estuvo casada y en su matrimonio tuvo un hijo.
— ¿Estuvo?
—Actualmente, se encuentra fallecida.
Esas fueron las palabras que le dieron a Eir, habían pasado veinticinco años desde la última vez que vio a su hermana y de la nada le informan que está muerta, todo por culpa de su maldito "padre", si es que se podía llamar así. Lo más asombroso de todo esto era que su hermana estuvo casada y más aún tuvo un hijo, Astrid no era ese tipo de chica sentimental que llegaba a enamorarse fácilmente y realmente le sorprendería pensar quien pudo casarse con ella.
Miro por la ventana del taxi melancólica, después de escuchar de su fallecida hermana decidieron ver al niño, al parecer la mujer se tardó demasiado en darles la dirección de donde vivía actualmente, ahora se dirigían a casa de ex esposo de Astrid, por alguna extraña razón sentía que no le iba agradar aquel hombre, de inmediato borró esos pensamientos, si logró conquistar a su hermana obviamente debía ser una persona agradable, demasiado agradable.
Mathilde miro preocupada a Eir.
—¿Sucede algo? —preguntó, Eir negó con la cabeza.
Eir era hermana de Astrid, Mathilde era su hermanastra, Taimi fue amiga de la noruega en la secundaria y Bergitta también fue hermanastra de Astrid. Todas esas mujeres estaban realmente preocupadas por Astrid cuando desapareció y ahora el sentimiento de culpa las llenaba a todas por no a ver sido capaces de ir por ella antes.
El viaje se llevó en silencio, ni siquiera la ruidosa de Mathilde se atrevió a hablar durante todo el transcurso del camino, todas estaban tristes y si no fuera porque iban en camino a ver a Eigil, estarían llorando en algún parque cercano.
La casa a la que llegaron era grande, pero no precisamente lujosa, había un gran cartel colgado en frente que decía "Váyase a la mierda, no veré ningún jodido psicólogo", lo cual no daba la mejor impresión del mundo. Taimi fue la única que se atrevió a tocar la puerta.
Una mujer asiática abrió la puerta y se sorprendió al ver a tantas mujeres en su puerta.
—¿Puedo ayudarles en algo? —preguntó después de un rato de analizarlas. Taimi sacó un pequeño papel mientras sonreía amistosamente.
—Estamos buscando a Eigil Wang, nos dijeron que vive aquí—mostró una dulce sonrisa, Mei les miro confundida, más sin embargo se dio media vuelta y fue por su hermano.
—¡Xiang, unas mujeres a fuera están preguntando por Eigil! —se escuchó un grito dentro de la casa.
—¡Diles que ya dije que Eigil no va a ser novia de ninguna porque todas son zorras! —fue el grito que se escuchó en respuesta. Eir suspiro, enserio que eso no daba una buena impresión.
—¡No son ese tipo de mujeres, ve a verlas! —se volvió a escuchar, un gruñido se hizo presente mientras unos pasos se acercaban.
Xiang observó a cada una de las mujeres, la más bajita le recordaba mucho a Astrid, arrugó la nariz con molestia.
—¿Quiénes son ustedes? —preguntó sin delicadeza alguna. Taimi iba a decir algo, pero fue cortada por Eir.
—Soy hermana de Astrid, ellas dos son sus hermanastras—señalo a Mathilde y a Birgitta—, y ella es una amiga cercana.
Xiang alzó una ceja bastante molesto, Astrid nunca menciono a ningún familiar suyo, ningún familiar fue a la boda o a su funeral y de la nada después de cinco años de su muerte vienen cuatro tipas reclamando que quieren ver a su hijo, ¡Por supuesto que no dudaba de ellas!
—Largo—ordenó, estaba a punto de cerrar la puerta, pero Mathilde se lo impidió.
—Por favor déjanos verlo, nosotras queríamos mucho a Astrid y de repente… —decía en tono triste la danesa, no quería continuar la frase, no es estos momentos. Xiang frunció el ceño mientras volvía a abrir la puerta.
—Educadamente les digo que se vayan a la mierda—exclamó de manera amarga, Bergitta decidió intervenir ante esto.
—No v'mos a llevárnoslo, solo queremos v'rlo—dijo con un acento bastante raro, el castaño a penas y le entendió, más sin embargo al ver la mirada de la enorme mujer se asustó tan solo un poco.
—Muy bien, ¿Qué esta pasando? —una nueva voz se hizo presente, era Hyung que ya había llegado de su trabajo, se sorprendió demasiado al ver a la señorita Bondevik en su puerta, entonces realmente era la hermana de Astrid.
—Nosotras tan solo queremos ver a Eigil—murmuro la finesa mientras se acercaba a Bergitta y la tomaba del brazo, Hyung relajó su mirada.
—Déjalas pasar, si mal no recuerdo está no es tu casa, si no la de Yao, además una de ellas preguntó por Astrid en la mañana en mi trabajo, si son de fiar. —Dijo el norcoreano, para luego darse media vuelta y entrar a la casa.
Xiang bufó, para luego hacer una seña con las manos a las mujeres para que pasaran.
…
—Oye Eigil, mi papá conoce a tu abuelo, ¿no es genial? —exclamó un niño menor que el susodicho de ojos violeta y cabello rubio, Eigil le miro de reojo.
—Dimitri, me dices eso todo el tiempo como si no supiera, háblame de otra cosa, ¿de qué color es tu ropa interior? —el pequeño empezó a reír, más sin embargo Eigil lo decía enserio.
—Eres tan gracioso, es por eso que somos novios—dijo bastante feliz, el rubio rodo los ojos.
—Ya te dije, no somos, ni seremos novios.
—Tu siempre tan gracioso, ya me imagino nuestra boda.
—¡Que no nos vamos a casar! —grito bastante sonrojado el mayor.
Ese chico raro llamado Dimitri no dejaba de acosarlo, aunque era hijo del ruso que siempre perseguía a su abuelo ¿Qué se podría esperar de su hijo?, al principio le parecía agradable, después de la nada dijo que eran novios, luego que se iban a casar, pensaba ignorar eso hasta que un día el ruso psicópata le dijo "Bienvenido a la familia, da". La familia del amigo de su abuelo eran unos locos, sino fuera porque el pequeño Dimitri sufrió lo mismo que él ya le hubiera sacado la idea de un golpe, ¡Y lo peor es que su padre no hacía nada!, solo se reía y murmuraba algo de un matrimonio arreglado.
La mujer loca de Emily Jones, como le había contado Dimitri que se llamaba su madre, debía estar realmente drogada cuando se casó con Braginski y ahora ese loco acosaba a Yao y como no, su hijo lo acosaba a él, ¿Por qué este tipo de cosas solo le pasan a su persona?, el mundo lo odiaba, definitivamente que sí. El flash de una cámara lo hizo volver a la realidad.
—Deja de tomarme fotos—gruño el mayor, Dimitri sonrió.
—Ya llegaron por mí, es la tía Yakaterina. —Murmuro mientras se levantaba e iba hacía un auto. —¡Adiós Eigil, te veo luego!
El susodicho suspiro, eso significaba que Ivan iba a hacerles una pequeña visita, no tenía ganas de esconderse ese día, todos era unos malditos.
—Bien, ¿dónde dijo el abuelo que debía encontrarme con él? —se preguntó a si mismo mientras tomaba su mochila, habían estado jugando en el patio de la escuela mientras esperaban.
—Oh mierda, me van a sermonear de nuevo—exclamó mientras veía su reloj bastante preocupado. —Y más que hoy viene Arthur—volvió a rodar los ojos, ese día fue pésimo.
E iba de mal en peor.
Hello, ¿cuánto tiempo sin actualizar, eh?. Realmente lamento la tardanza, solo espero no tardar mucho con el próximo, pero de que la termino, la termino, este será mi último trabajo en fanfiction.
¿Que les parece Dimitri? xD iba a hacer una niña, pero luego lo pensé bien y dije nah(?).
Espero les haya gustado, sin más.
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