Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la genial portada que irá variando según la pareja en turno (creo). Todo esto es sin fines de lucro~.

Hey! Después de dudar si actualizarlo a diario, cada tres días o semanal... creo que aquí está el capítulo correspondiente u.o.

»Aclaración&Advertencia: Humanizado; insinuaciones por todos lados y libre interpretación a la absurda frase central (?); posible OoC y errores... esta vez por no corregirlo como es debido 9/9u.

Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!


.+Sugestión+.


#02:
Doble sentido.


— ¡Que me parta un rayo si esto no funciona!

Con el orgullo que sentías por haber salido victoriosa con la aprobación de la última ley que propusiste para el pueblo, ni siquiera razonaste del todo lo que dijiste: fue lo primero que cruzó en tu mente y, obviamente, no fue en ese sentido pero, cuando a tu cerebro se le dio por relacionar algunas cosas cuando cierto alguien pasó junto a su mejor amigo por la calle apenas concurrida —por ser un día común y corriente—, tus mejillas se volvieron más rojas que el propio deportivo del corredor que te saludó.

— ¿Quién lo diría?

Por supuesto, el tener a una sonriente Flo a tu lado tampoco ayudó en nada. Hasta ella parecía saber lo que tu inconsciente quizás había admitido intencionalmente en voz alta.

— ¿De qué hablas? —Por más de que la camarera no te creyese, trataste de disimular al recoger con un broche parte de tu lacio y platinado cabello, sonriendo con naturalidad en todo momento.

—No imaginaba que nuestra inocente niña ya hubiese recorrido la carrocería interna de ese modelo… y tan rápido —te respondió, notándose divertida a pesar de negar vagamente con la cabeza. Quisiste comentar algo al respecto, pero pronto volvió a seguir—. Cuéntame todos los detalles: ¿qué tal fue?

Sin saber cómo responder, revisaste por el rabillo del ojo que no hubiese nada detrás de ti al momento de retroceder, insegura.

—Flo, realmente no me refería a eso… —susurraste y, aunque no la viste directamente, sabías que enarcó una de sus delgadas cejas cuando posó ambas manos a cada lado de su cadera; la sombra había delatado lo último.

— ¿Qué? —De seguro su mueca estaba desencajada y, muy posiblemente, indignada—. ¿Cómo es que aún no lo hicieron?

La sola mención de la idea volvió a encender tus mejillas. En esos momentos, lo único que agradeciste fue el tener la vista puesta en el suelo del lugar.

—No hemos tenido la oportunidad…

— ¿Ni siquiera cuando Francesco Bernoulli estuvo en el pueblo? —Volvió a insistirte, cada vez mostrando más y más asombro en sus orbes verdes luego de que tuvieses el valor de verlos—. Muñeca, si ese día saltaron chispas por todos lados, ¿cómo lo desaprovecharon?

Aunque el guiño seguido del codeo debió indicarte algo, reíste torpemente al encogerte de hombros. Y sí, habías notado algo de esa «tensión» que quedó impregnada en el ambiente después del rally oficial, mas no era algo que te hubiese logrado quitar el sueño... Sin embargo, de haberlo hecho, tampoco te habrías podido quejar, ¿no?

Quisiste apartar el último pensamiento al negar con la cabeza por más de que Flo ya se hubiese percatado de qué era lo que en verdad te sucedía. No tenías escapatoria, o lo decías tú o ella te obligaría a admitirlo.

—Ambos hemos estado ocupados, cada uno con nuestras cosas —empezaste, más por darle una excusa a tu novio que para defenderte a ti misma porque, vamos, no era necesario— pero… supongo que ya es hora de que Letritas y yo vayamos al Wheel Well Motel a algo más que cenar —te arriesgaste a admitir cuando la confianza regresó a tu persona, acompañando lo dicho con una pequeña sonrisa.

Inmediatamente, notaste el orgullo en el rostro de Flo.

Te deseó buena suerte al tomarte de los hombros y, sin más, pasó a dejarte libre para emprender la misión que, por una cosa u otra, debió pensar que llevarías a cabo al instante; el que además impulsara tu espalda hacia adelante sólo dejó en claro esa noción.

Tratando de mantener esa seguridad momentánea, saliste del pequeño parking de la cafetería con la frente en alto y tus tacones resonando. Sólo tendrías que ir al depósito de Mater y ahí seguramente encontrarías a Lightning, perdiendo el tiempo con él porque, ¿cuándo sucedía lo contrario?

Notaste que caíste en las mínimas posibilidades cuando no sólo lo viste con Mater al final de la carretera, sino que también notaste que lo tuyo rozaba casi con lo imposible cuando vislumbraste también a Francesco Bernoulli con ellos. Tal vez debías esperártelo en algún momento después de que se hiciesen algo así como amigos, ¡¿pero justo ese día debía aparecerse?!

Sí, estabas segura de que amabas a Lightning y, aún así, con sólo ver a aquel italiano tus mejillas se acaloraban y las piernas te fallaban al mismo tiempo que tus latidos se incrementaban considerablemente, cosa que no te había pasado ni con la primera vez que viste a tu —entonces odioso— novio.

Sin saber muy bien qué hacer, estrechaste la tableta que sostenías contra tu busto tras recargarte contra la pared; en segunda instancia (la primera había sido soltarte el cabello; el broche te incomodaba para estar recostada contra la pared), esperarías que el atractivo piloto de Fórmula dejase sólo a tu novio con Mater… aunque descartaste ese plan al mismo tiempo que veías —tal vez, con algo de desilusión no muy bien disimulada— al mismo ir por su grúa; sabías bien que el muchacho solía tener encargos repentinos y urgentes de atender.

Respiraste hondo en un intento por controlar la situación. Era más que obvio que no te acercarías a Lightning a platicar sobre eso si él ya se encontraba hablando con su auténtico rival. Aunque cuando los viste acercarse, no hiciste más que morderte el labio inferior, apreciando al par con más detalle conforme la distancia se reducía. Tu autocontrol se había perdido sólo un poco.

Evitaste pellizcarte al considerar que todo fuese un sueño; no obstante —y a pesar de todos tus pronósticos anteriores—, actuaste con total tranquilidad cuando el par ya estaba frente a ti, sonriéndote por igual.

Signorina Sally.

— ¿Se les ofrece algo, chicos? —te apresuraste a preguntar mucho antes de que tu propio novio pudiese saludarte adecuadamente. En esos minutos, también resiste el golpearte con la tabla al oír tu tono ansioso y la mueca sorprendida que te dedicaba el del #95—. No sé cuando alguien pueda necesitar una abogada.

Reíste un poco ante tu propio comentario porque, más que por simpatía, lo habías dicho para escudarte tras de eso, y ninguno de los dos expertos parecía haberlo notado.

—De hecho, Sally… Justamente íbamos a buscarte —soltó primero Lightning, rascando su nuca mientras quería forzar una sonrisa.

De no haber sido por la mirada que tu novio le lanzó al italiano, habrías preguntado antes de esperar a que éste siguiese.

—McQueen e io nos preguntábamos algo —dijo, y tu atención se centró por completo en sus ojos caobas. Aunque Lightning no quisiese admitirlo, Francesco se veía igualmente bien vistiendo casualmente o con uniforme—. Avremo un po 'di divertimento. Voui venire?

Parpadeaste con un poco de confusión.

—Lo que Francesco quiere decir es que iremos a divertirnos —te explicó el de rojo, aunque tú supieses tanto eso como que el italiano lo había hecho sonar un poco más raro de lo que ya sonaba el propio contexto—, así que, ¿quieres unírtenos?

— ¿Harán otra carrera, muchachos? —inquiriste al alzar una ceja. Por más de tu intuición femenina (y tus hormonas, tal vez) supiesen que la respuesta era negativa, no lucirías emocionada porque te incluyeran en sus planes.

—Correr no es todo lo que hace Francesco.

Podías apostarlo. Aunque no lo dijeses en voz alta por respeto a tu novio, la sonrisa que le dedicaste inconscientemente sí lo hizo, y por eso él resopló con molestia.

—Ejem…

Ma volevamo un altro giocatore più —insistió el italiano, aunque no es como si lo necesitase para que aceptaras.

Agh… El calor definitivamente estaba fritando tus neuronas.

—Sólo para cambiar turnos —aclaró Lightning, frustrándose sin razón aparente— y hacerlo más interesante. Sólo de a dos termina siendo cansado y aburrido...

Fue entonces que te perdiste auténticamente.

Si tu novio no hubiese dicho eso, algo dentro de tu no hubiese hecho click —tomando como base algunas ideas influenciadas por la misma Flo cuando tu novio estaba en temporada de carreras— al terminar de relacionar todo.

—Momento. ¿Eso quiere decir que… ya han hecho esto antes? —murmuraste, señalando acusadoramente a quien mirabas con los ojos entrecerrados. Ni muerta admitirías que una parte de ti llegó a considerar (por poquito que fuera) aceptar esa locura.

Sonriendo encantadoramente —como siempre—, el castaño alzó hombros al mismo tiempo que Lightning desvió la mirada; casi podrías haber jurado que se sonrojó un poco en el acto.

Cruzándote de brazos, esperaste, y al fin él pareció cooperar un poco.

—Sólo un par de veces —admitió finalmente, casi a regañadientes— y sólo por aburrimiento. Tampoco es como si hubiera tenido a alguien más con quien pasar el rato…

—Francesco sólo lo hizo por probar algo nuevo.

Si antes no sabías cómo reaccionar, ahora todo te resultaba aún más increíble y descarado. Ni siquiera podías disimular tu mueca desencajada cuando retiraste algo de cabello hacia atrás, desorientada al desviar y bajar un poco la mirada.

Tomaste unos segundos para volver a relajarte mientras ninguno de los otros dos parecía entender que te pasaba; era eso o ya se les había hecho costumbre compartir miradas.

—Está bien —dijiste con tanta calma que, de no haber sido porque te conocías a la perfección, te habría sorprendido. Aún en esas situaciones jamás te verían hiperventilarte; eras toda una abogada profesional, conocías bien cómo manejar la presión—, pero… creo que pasaré. Hagan lo que quieran hacer mientras yo regreso a mi oficina, ¿sí?

Como era de esperar, ambos accedieron; confundidos, pero lo hicieron.

Sonreíste débilmente… no sin advertirle a Lightning antes de que se fuera que esa noche hablarías seriamente con él.

«¡Que me parta un rayo si esto no funciona!»

Malinterpretado o no, tú misma te encargarías de ello… aunque más tarde te dieses cuenta de que ellos sólo irían a pasar el rato con los videojuegos.

El que Flo te hablase casi todo el tiempo en doble sentido tenía que tener la culpa.


Hey de nuevo! Además de encontrar algo menos forzoso que esto... ¿Podré hacer un SalQueen decente algún día? Aunque lo intente, sinceramente, lo dudo mucho... ;/;

Replying to Guest: I guess I could try (: but I don't know anybody translator ;A;

Si no es mañana (cosa que dudo un poco), el siguiente tema será en... ¿el correr de la semana? *sigue sin entenderse, así que termina huyendo*

Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.