QUID PRO QUO
Una cosa por la otra
.
.
.
Capítulo I
Preguntas y respuestas
.
.
El dolor, en cierta medida, fue lo que la despertó.
Siendo una ninja y más aun siendo miembro del clan Hyuuga, estaba acostumbrada a ese tipo de cosas. El dolor en su cuerpo era como el pan de cada día y la sangre otro símbolo de su día a día; y sin embargo, cuando se despierta, todos sus sentidos entran en estado de alerta. Miró a su alrededor y la única luz que encontró fue la de una pequeña fogata, lo demás era todo oscuridad.
Era obvio que la habían llevado consigo, pero había algo que no estaba bien, algo que no encajaba y era el porqué. ¿Qué clase de utilidad tendría ella para alguien como Sasuke Uchiha?
—Veo que has despertado.
Inmediatamente su mirada busca al dueño de la voz, y lo encontró apoyado en una pared, mirándola como si nada. Intentó apoyarse en sus codos, pero un grito de dolor fue lo que obtuvo apenas se movió. Sus manos, débilmente, se dirigieron hacía su abdomen y con estupefacción se encontró que sus heridas habían sido ¿vendadas?
¿Qué estaba pasando?
—Yo que tu esperaría un poco más de tiempo antes de intentar algo —su tono era monótono, como siempre, y aquello solo logró enervar aún más a Hinata—. No tenemos un ninja médico, así que intenta no esforzarte demasiado. No tengo planes de que me busquen por matar a la heredera de los Hyuuga.
Oyó perfectamente las palabras de Sasuke, pero aun así no lo lograba entender. ¿Por qué Sasuke Uchiha le había perdonado la vida? ¿Acaso pensaba usarla de rehén o algo por el estilo? No, Sasuke era inteligente, mucho más que ella y sabía que fuera de su valor como heredera del clan Hyuuga no tendría ninguna utilidad.
Escuchó un ruido detrás de ella, y lo que parecía un hombre poco a poco se dejó ver en la luz del fuego. Lo que le llamó la atención aparte de su cabello blanco con tinte azul era la enorme espada que llevaba consigo. A diferencia de Sasuke, el muchacho denotaba más emoción, aunque esa fuera fastidio.
—Sasuke, ¿es esta la chica que necesitas? —fueron sus palabras, y el ceño de Hinata se frunció, no por enojo sino por confusión, al tiempo que un escalofrío recorría su espalda. Si alguien como Sasuke Uchiha la necesitaba, estaba segura que no sería para algo bueno—. Sólo mírala, parece un conejillo, ¡y eso que ni siquiera usaste demasiado poder!
—Silencio, Suigetsu —fue su respuesta inmediata, y aunque el muchacho actúo como si lo hubiese regañado su madre ella simplemente se tensó por el tono que había usado el Uchiha. En sus años en la Academia y antes de que el moreno abandonase la aldea, todo el mundo había estado acostumbrado al trato seco del muchacho, pero si podía evitar provocar su ira mejor—. Pero si, ella es la chica.
—Meh, sólo espero que sea tan útil como dices, sino nos habremos metido en un lío por nada —fueron sus últimas palabras, antes de alejarse en la oscuridad.
De nuevo, volvieron a ser sólo él y ella. Podía sentir su mirada sobre su persona, observándola como si la estuviera examinando, poniéndola más incómoda de lo que de por si ya estaba. Tenía tantas preguntas, tantas dudas. ¿Por qué estaba ahí? Era obvio que Sasuke la necesitaba, y no sería para nada bueno, y sin embargo, ¿por qué perdonarla a ella y no a su equipo?
Fue entonces cuando la realidad la golpeó.
—M-Mis amigos… —las palabras se atascaban en su garganta, bien por su tartamudeo usual o bien por los nervios, estaba segura que podrían ser ambas—, ¿q-qué hiciste con ellos?
—No maté a tus compañeros, si eso es lo que me preguntas —y Hinata sintió que su alma regresaba a su cuerpo. Sus amigos estaban vivos… pero un hombre podía perder todas las extremidades y seguir vivo, y eso no le quitaba la gravedad al asunto—. Puedo asegurarte que vivirán, pero sólo si reciben atención médica.
El silencio volvió hacía ellos, y por más incómodo que fuera una parte de ella deseaba no tener ningún tipo de contacto con el Uchiha, al menos no en una situación como aquella. Sasuke Uchiha siempre había tenido un aura de oscuridad a su alrededor, aún en sus tiempos de la Academia y esa era una de las razones por las que jamás habían hablado en el pasado; estaba segura de que de haber cruzado palabras se la habría comido viva, parecido al trato que tenía en el pasado con Neji.
Sin embargo, no podía quedarse ahí y esperar a que sanara así como así; estaba segura que aún si Sasuke la mantenía a salvo tenía un propósito detrás de todo, y si tenía que tragarse todo su miedo, que así fuera.
—¿P-Por qué? —preguntó lentamente, tragando saliva y llamando la atención del moreno frente a ella, aunque sin realmente provocarle otra reacción que no fuese levantar su mirada hacía ella. Era irónico el cómo alguien como él jamás le prestó más atención de la necesaria y ahora, parecía mínimamente interesado en lo que tenía que decirle—. ¿P-Por qué no me dejaste con m-mi equipo y ya?
—Porque tú tienes algo que yo necesito, Hyuuga —el hecho de que el moreno admitiera lo que tanto había pensado había sido más desconcertante para ella que el hecho de usar honoríficos, después de todo, recordaba que Sasuke era el tipo de persona que sólo tenía respeto con aquellos que lo merecían… y estaba segura que ella no entraba en ese grupo.
—D-Dudo q-que sea así —respondió, casi inmediatamente, más para ella que para él.
—Pues yo dudo que sea así, ni siquiera sabes que es lo que necesito —en otra ocasión, sus mejillas habrían ardido en vergüenza ante una respuesta de ese tipo, pero logró controlarse a tiempo. El sólo hecho de tartamudear nerviosa ya era un signo de debilidad, y no podía permitirse algo así, no ahora y no frente a él—. Seré directo: estoy reuniendo un grupo para rastrear a alguien, no a cualquiera, sino un ninja renegado. Dime, Hyuuga, ¿te suena el nombre de Uchiha Itachi?
Por supuesto que lo sabía. Cualquier contemporáneo sabía que nada más y nada menos que el propio Itachi había asesinado a sangre fría a su clan entero, e incluso se corría el rumor que antes de eso había sido él el responsable de la muerte de Uchiha Shisui ya que este se enteró de su plan. No había que ser genio para averiguar porque Sasuke querría rastrear a su hermano mayor.
—L-Lo quieres m-matar —no era una pregunta, y aquello fue confirmado cuando la sombra de una sonrisa apareció en el rostro de Sasuke—. ¿P-P-Por qué?
—Porque es lo justo —fue su única respuesta, y notó como el tono de Sasuke había pasado de la monotonía a uno contenido, como si intentara controlarse—. Como te decía, he empezado a reunir a los miembros —señaló al muchacho de pelo teñido, que si mal no había entendido se llamaba Suigetsu—, pero si quiero hacer esto bien, necesito un rastreador. Y tú eres perfecta para el trabajo.
Abrió los ojos en sorpresa, ¿acaso pensaba que ella se uniría a él? ¿Acaso pensaba que ella accedería a traicionar a su aldea? Es más, ¿en verdad pensaba que ella sería de tal utilidad? Aún si aceptaba, estaba segura que los estándares de Sasuke serían demasiado altos para que alguien como ella pudiera cumplirlos. No estaba segura, es que sencillamente no dudaría mucho tiempo en el remoto caso de que llegara a aceptar.
Hubiera deseado poder levantarse, después de todo, su la vista de su torso semidesnudo estaba a la vista de los dos hombres frente a ella, y en cualquier caso no tenía fuerzas para defenderse. Sin embargo, ninguno parecía realmente afectado.
—N-No puedo h-hacer eso —tartamudeó, pero su tono e intenciones eran firmes. Tragó duro, pues algo le decía que necesitaría hablar correctamente—. N-No pienso traicionar a mi aldea y no tengo intención alguna de ayudarle. L-Lo siento, pero me niego.
Siempre educada, siempre política, siempre la niña que de una manera u otra intentaba ignorar que era la muerte misma a la que le hablaba.
Obviamente, al Uchiha no le agradó oír eso, aunque no se viese realmente molesto. Vio como desenlazaba sus brazos y caminaba hacia ella, y aunque no pareciera tener intención de hacerle daño Hinata sabía que no podía confiar en él. Se tensó cuando el muchacho se encontró al lado de su improvisada camilla, y sintió que el corazón le empezaba a salir del pecho cuando se inclinó hasta estar casi sentado, al mismo nivel que ella.
—Y si te ofreciera algo a cambio, ¿seguirías negándote? —ofreció, y la confusión volvió a negar a Hinata, antes de la indignación. ¿En verdad pensaba que con cosas materiales lograría que aceptara?—. Soy un hombre de palabra, Hyuuga, así que te ofrezco un trato: ayúdame a rastrear a Itachi, y yo te daré lo que tú quieras. Tienes mi palabra.
Realmente no supo cómo responder porque, ante todo, ¿qué podía querer ella para aceptar trabajar con él? El dinero le era indiferente; el reconocimiento no lo deseaba obtener a menos que fuera de una manera honesta, una manera en la que no tuviera que dejar todo lo que conoció atrás; y en el corazón… ¿en qué la ayudaría el traicionarle a él?
Y sin embargo…
Naruto jamás la notaría, al menos no hasta que sus sentimientos con Sakura desaparecieran (lo cual estaba segura no iría a suceder pronto) o hasta que le cumpliera la promesa a la chica de pelo rosa de que el Uchiha volviera. Había accedido a rastrearlo y ahí estaba él frente a ella, ofreciéndole literalmente cualquier cosa con tal de rastrear a su hermano para asesinarlo.
Pero aun así, Itachi debía tener un juicio justo y no perecer por la mano de alguien así por así, aún con todos sus crímenes. Y sus amigos, ¿cómo volvería a mirarlos a la cara? ¿Cómo vería a Neji, a Hanabi, sabiendo que había dejado todo atrás por razones egoístas? Porque muy dentro de ella, sabía que sus razones, por más nobles que quisiera hacerse creer, nacían del más profundo egoísmo.
Y sin embargo…
Sin embargo, no perdía nada con asegurarse.
—¿C-Cualquier c-cosa? —preguntó lentamente, mirándolo a los ojos para asegurarse de que le decía la verdad. Él se limitó a asentir.
—Ya te lo dije, pero si, te daré cualquier cosa. Lo que tú quieras, Hyuuga.
Algo le decía que no; que se negara; que aunque sea intentase neutralizarlo y olvidarse de aquella locura; que de aceptar no sólo estaba traicionando a la aldea, sino a su familia y amigos e incluso así misma. Pero antes de detenerse, se mordió los labios, asintiendo.
—A-Acepto —apenas la palabra salió de su boca, la del Uchiha se curvó en una sonrisa torcida, una que le recordó a la mirada de un depredador al conseguir a su presa; pero ya no había vuelta atrás—. Pero con una condición.
—Habla.
—Te ayudaré, pero cuando… c-cuando termines —pese a todo, no podía concebir la idea de que alguien matase a su propio hermano, por más crímenes que hubiese cometido. Apretó los bordes de su chaqueta en sus manos, intentando controlarse—, tienes que prometerme que volverás a Konoha.
Y ahí estaba, el silencio sepulcral que le indicaba que aunque jurase y perjurase que le daría lo que quisiera, no aceptaría eso. Había sido una tonta al aceptar y pensar que alguien como Sasuke Uchiha aceptaría así por así.
—Acepto —fue su turno de decir, y una parte de Hinata sintió que se quitaba un peso de encima. Estuvo tentada a sonreírle, pero logró detenerse—. No tengo ningún plan que me impida volver luego de encargarme de Itachi y aparte, te prometí darte lo que me pidieses a cambio de tu ayuda. Acepto tus condiciones, Hyuuga.
Se limitó a asentir, de manera breve pero demostrando firmeza, mientras el Uchiha se incorporaba y le daba la espalda, alejándose de ella. Inconscientemente, soltó una bocanada de aire apenas sintió que recuperaba su espacio personal, sobretodo que finalmente había roto el contacto visual. Así mismo, una parte de ella se sintió incómoda al encontrarse sola en la oscuridad de la cueva, pero prefería dicha soledad que a seguir al escrutinio del Uchiha.
Una parte de ella la seguía reprochando, diciéndole que lo que había hecho no tenía perdón y que se iba a arrepentir, pero ya era muy tarde para eso. Había hecho un trato, y al igual que el muchacho, pensaba cumplirlo. Si eso significaba tener una carga de consciencia de la cual probablemente no se podría deshacer, que así fuera.
—Descansa, Hyuuga —fueron sus palabras antes de desaparecer completamente—. Lo necesitarás.
.::.
Cuando le comunicaron que el los miembros del Equipo Ocho habían regresado, no sólo con heridas graves sino de un encuentro con el mismísimo Sasuke, Tsunade no lo pensó mucho: hablaría con esos muchachos y conseguiría toda la información necesaria, antes de que alguien más lo hiciera. Esperó a regañadientes a que estuvieran lo suficientemente recuperados para hablar calmadamente… aunque siendo sincera, ni ella misma estaba segura de poder hacerlo.
Una vez dentro del hospital, no paso mucho para que la dejaran entrar a la habitación del grupo de adolescentes. Algo le decía que habían tenido demasiada suerte al haberse encontrado con Sasuke Uchiha y vivir para contarlo, y aquello se reafirmó aún más cuando abrió la puerta y vio que la chica, la chica Hyuuga de todas las personas, no se encontraba junto a ellos. Se recordó a si misma que primero debía hablar con ellos antes de saltar a conclusiones, pero como Hokage y más en el estado de alerta en el que se encontraban con todo el lío con Akatsuki, debía de prepararse para lo peor.
—Tsunade-sama, ¿se encuentra bien? —preguntó Shizune, y ella asintió, antes de entrar a la habitación.
Una vez los muchachos notaron su presencia, intentaron inclinarse debidamente pero con un gesto Tsunade los detuvo, al menos por esta ocasión tendrían que dejarse de formalidades.
—Me han informado que sus heridas son gracias a que se encontraron con Uchiha Sasuke —dijo sin rodeos, causando que ambos muchachos se sentaran en sus camillas. Tomó aire, antes de continuar—. Si es cierto, ¿pueden decirme porqué lo enfrentaron ustedes solos en vez de pedir ayuda?
—No pensamos que era necesario, T-Tsunade-sama —habló Kiba, nervioso como si se tratara de un niño. A veces le gustaba pensar que, en efecto, no eran más que niños, pero ella mejor que nadie sabía que el momento en que recibieron su protector dejaron de serlo. Frunció el ceño ante su respuesta.
—Y ya sabemos cómo resultó —necesitaba ser firme en casos como este, sobre todo cuando luego de dicho encuentro uno de los miembros que casualmente tenía uno de los Kekkei Genkai estaba ausente—. Díganme, ¿el encuentro fue casual o ustedes estaban buscando a Sasuke?
—Fue casual, Tsunade-sama —fue el turno de Shino para hablar, como siempre más calmado que sus compañeros pero podía notar la vergüenza en su voz—. No lo pensamos mucho antes de tomar el asunto en nuestras manos. Pensamos que podríamos contra Sasuke y…
—Ya, no necesito más —lo paro antes de que siguieran, y la atención de los adolescentes se fijó en el suelo producto del bochorno de ser regañados por la misma Hokage. Normalmente, se habría ido sin mirar atrás, pero todavía quedaba un asunto por resolver—. ¿Y Hinata?
Aparentemente, el hecho de preguntar sobre la ausencia de la chica Hyuuga pareció desconcertarlos tanto como a ella el momento que hizo la misma pregunta cuando ellos llegaron, y algo le decía que obtendría la misma respuesta. Los miembros restantes del equipo se miraron entre sí, con confusión y preocupación escrita en todo el rostro.
—¿No está aquí? —preguntó el castaño, y notó que le costaba hablar. Un nudo se formó en su garganta.
—Ese es el problema —respondió lentamente, intentando mantener la compostura—. Hinata no volvió.
Sólo diré una cosa: Rol y colegio. Se los juro, yo no sabía en lo que me metí cuando acepté ;-;
Sin embargo, aquí está, el esperado (y asqueroso) segundo capítulo de quid pro quo y tengo que decir algo: mis conocimientos de Naruto están bastante oxidados, y para colmo de males, el post de Tumblr donde me basé para escribir esto lo borraron. Todavía sé como es el AU y lo que haré, pero se imaginaran el estado de desconocimiento absoluto en que me encuentro, así que pido perdón por cualquier incoherencia que salga en este coso feo.
Pues nada, es corto y la mayoría es diálogo, PERO prometo que los próximos capítulos serán más largos y (espero) que más IC, porque esa es otra: llevo tanto tiempo sin contacto con el canon que probablemente todo este coso feo será asquerosamente OoC. Así que de nuevo: pido perdón por cualquier incoherencia, y estoy dispuesta a corregirlo si me lo comunican educadamente en un review.
Por otro lado… dios meoh, ONCE FUCKING REVIEWS EN UN CAPÍTULO, KHEJESO. Yo… yo… ¡gracias, enserio gracias! A los que dejaron reviews, a los que pusieron alerta y favs, ¡gracias incluso a los lectores fantasmas! ¡Chicos, ustedes son fantásticos! Y yo una mierdecita que cuando actualiza postea una mierda de este tamaño ;-;
¿Comentarios, críticas, sugerencias o tomatazos?
Cariños,
Petta.
