Después del almuerzo Sunako se dirigió a un cerezo que había en la escuela, era un lugar fresco y con la suficiente sombra para que no la molestara el sol, mientras leía una novela de Clive Barker, en ese momento un chico se le acercó

-que quieres ahora criatura brillante?, no me sobró almuerzo además te di doble ración para que no me molestes- dijo con tono cansado la chica del cabello azabache

-hola, soy Kaname Kouji, disculpa si te interrumpí mientras leías, ¿esperabas a alguien?

Sunako se sorprendió al escuchar la voz que no era de la Takano Kyouhei, como ella pensaba

-Gomenasai- se apresuró en decir- pensé que era esa molesta criatura brillante

-disculpa que te moleste, pero quisiera pedirte que salieras conmigo, me fijé que lees literatura de horror, eso es poco común en una chica tan linda, pero es genial, a mí también me encanta y me gustaría saber donde compras tus libros, y si yo tengo alguno que te interese podríamos intercambiarlos, ¿te interesa que seamos amigos?

-está bien, te llevaré donde compro mis libros- dándole una gran sonrisa

Desde la terraza del edificio de enfrente Kyouhei miraba como la chica conversaba animadamente con el chico nuevo.

Un sentimiento que no conocía se hizo presente, le molestaba que ella le sonriera a ese chico, más aún que conversaran con tanta familiaridad, más aún cuando este chico nuevo era apuesto, al igual que él y que ella no saliera corriendo como lo hacía con él.

A la hora de la salida, Sunako se encontró con Yuki y le dijo que llegaría un poco más tarde porque pasaría a comprar algunas cosas para la cena. Mientras Kouji la alcanzaba y se iban juntos, desde el pasillo aparecía Takano que al verla irse con el chico nuevo volvió a sentir el mismo sentimiento.

Sunako volvió cerca de las 6 de la tarde a su casa, los chicos estaban viendo la tv, cuando entró con las bolsas de las compras, pero no venía sola, el chico nuevo la acompañó cargando un buen grupo de paquetes y bolsas, Sunako saludó al grupo de bishounen y Takano se notaba más que molesto.

-te traje tus camarones, no tienes para que poner esa cara de perro criatura brillante- le dijo Sunako

-por qué no viniste con nosotros después de clases?- le increpó el rubio bishounen

-porque tenía que comprar lo que devoras- contestó la chica

-y él por qué está aquí?- se notaba cada vez más la molestia en su tono de voz

-a ti que te importa?- contestó Sunako

El rubio se levantó del sofá y se dirigió a su cuarto dando un portazo que se escuchó por toda la mansión, los otros 3 bishounen se miraron y no hallaba que decir, mientras Sunako ya estaba en la cocina desocupando las bolsas.

-Disculpa a Kyouhei, siempre que tiene hambre se pone de mal humor- decía Yuki

- no hay problema, yo también me pondría celoso si mi novia llegara con otro chico a la casa- dijo Kouji con una gran sonrisa

Los 3 bishonen se quedaron en silencio.

-bueno solo vine a ayudarle a Sunako-chan con estas bolsas, no me parecía correcto que una dama fuera sola con tantas cosas por la calle, me retiro- dirigiéndose a la cocina se despidió de Sunako, ella lo acompañó hasta la puerta y se despidió de él. Kouji se dio cuenta de que Kyouhei lo miraba desde la ventana de su cuarto.

La cena pasó sin mayores sobresaltos, salvo porque Kyouhei tragaba con más avidez que de costumbre. Cuando terminaron de cenar Ranmaru, Yuuki y Takenaga se dirigieron a sus cuartos, Kyouhei se quedó viendo televisión mientras que Sunako lavaba los platos.

Cuando la chica se iba yendo a su habitación el chico rubio la detuvo, tomándola por la muñeca

-que harás el domingo?- le preguntó mirando a la tv

-que te importa?- respondió la chica

-quieres… quieres… quieres ir al cine… conmigo… ya sabes a ver una película… hay una de zombies que según la crítica está buenísima- sin apartar la vista del televisor

-mmm está bien-dijo la chica un tanto aturdida por la rara situación

-discúlpame por comportarme como un cretino hoy, es que te vi desde la terraza de la escuela cuando conversabas con él y -el chico no podía creer lo que estaba a punto de decir- sentí celos.

Sunako no podía creer lo que la criatura brillante decía, ¿sintió celos por ella?

-por... por qué sentiste celos?- la curiosidad de la chica fue mayor que sus ganas de correr

-porque a pesar de que llevamos viviendo juntos 2 años siempre huyes de mi y han sido muy pocas las veces que – ahí iban de nuevo las palabras que no quería que salieran pero que igual lo hicieron- me has sonreído como lo hiciste con él hoy-el brillo de la televisión no dejaba que Sunako viera el sonrojo en la cara de Kyouhei.

El corazón de Sunako latió fuertemente y sus mejillas se sonrojaron, su mirada se encontró con la de Kyouhei, que se había levantado del sofá y se encontraba frente a ella, ya no sentía que su brillo la derretía ni esas ganas de desmayarse al tenerlo cerca, tampoco la hemorragia nasal se hacía presente.

Kyouhei la acercó a hacia el tomándola con suavidad por la cintura con su mano libre, la otra mano aún tenía atrapada la muñeca de Sunako, se miraron a los ojos por largo rato. Ella estaba cada vez más sonrojada, fue entonces cuando apareció Yuki y los interrumpió, Sunako aprovechó el descuido del rubio para irse a su cuarto con rapidez.

-que me pasa Hiroshi-kun, porque mi corazón comenzó a latir así de rápido cuando él me tomo de la muñeca, que fue eso de que estaba celoso por mí, si solo soy una criatura de la oscuridad, y él una criatura brillante, no puede ser que me haya enamorado de la criatura brillante, si yo lo quería matar, pero después ya no, se convirtió en mi querido amigo, en quien siempre puedo confiar y quien siempre estará ahí cuando lo necesite, incluso te salvó a ti Hiroshi-kun y por eso se que lo aprecias mucho, por eso dime que me sucede, por qué estoy tan confundida?- le decía la chica de cabello negro al muñeco de anatomía mientras estaba recostada sobre su cama.