NOTA: La portada de la imagen de la historia, es el actual aspecto que tiene Misty en su viaje a Kalos. Espero que disfruten el FanArt que hice de nuevo look de la sirenita :3. Ahora sin más, ¡Disfruten el capítulo!


¡Kalos: Aventuras de Sirena!
Por: ChibiFjola

[*]

[*]

[*]

CAPÍTULO 2

¿Un Reencuentro de Cuento?

[*]

[*]

[*]

En la costa de una playa, bajo la sombra de una sombrilla se hallaba madre e hijas. La primera con libro en manos leía en voz alta a sus pequeñas que se mantenía atentas y suspirando soñadoramente a excepción de una, siendo la más joven.

¡Qué romántico! —Exclamó una de las hermanas mayores la cual era rubia, tez blanca, ojos de un brillante color esmeralda y desde temprana edad demostraba una belleza prometedora.

Yo también me quiero casar con un príncipe tan encantador como el de la sirenita —Mencionó una de las hermanas intermedios, su cabello ondulado era de un brillante color azul y su mirada era de color castaño claro.

Eso es sólo un cuento —Intervino la menor de las cuatro niñas, su cabello era de un brillante tono naranja y a diferencia de sus hermanas… mostraba una actitud y apariencia menos femenina, usando unos short un tanto desgastados más una camisa amarilla sin mangas con detalles de azul turquesa.

Casi inmediatamente las otras niñas que vestían elaborados y femeninos vestidos veraniegos miraron con mala cara a su pequeña hermanita.

Ay hermanita, eso ya lo sabemos. Pero se vale soñar ¿Sabes? —Indicó Violet fastidiada. — ¿Por qué siempre te empeñas en ser la aguafiestas?

¡Cierto! ¡Cierto! —Alegaron al unisonó Lily y Daisy quienes eran las hermanas que se solían meter más con su pequeña hermanita.

No soy aguafiestas, sólo digo la verdad —Objetó testarudamente la pelirroja, sacando la lengua a sus hermanas. — Y en vez de soñar con un príncipe de cuento, prefiero alguien tan real y bueno como papá.

Las niñas no pudieron refutar ante las palabras de la menor, causando las risas de su madre al ver que su hija más pequeña ya demostraba ser inteligente y sensata con un espíritu luchador. Eso le alegra porque al menos sabría que su retoño más joven no tendría tantos problemas en la vida cuando crezca, muy diferente de sus hermanas que parecían más interesadas en vivir en un mundo de fantasía…

Es cierto Misty —La aludida sonrió triunfante al recibir el apoyo de su madre. — Pero eso no significa que no existen los príncipes en la vida real.

¿Qué? —Exclamaron confundidas todas las niñas para la diversión de la mujer.

Verán, cada doncella, en alguna parte del mundo, les espera su príncipe.

¡¿De verdad, mamá?!

Claro Daisy. Yo ya encontré el mío, que resulto ser su padre —Al ver la mirada de desconcierto de sus hijas, decidió agregar: — No siempre cuando nos referimos a un príncipe tiene que ser un joven con una corona o que viva en un lujoso palacio o que tenga toda la fortuna del mundo.

Mamá eso no tiene sentido.

Claro que sí, algún día, tarde o temprano, conocerán ustedes a su príncipe. Él las amará tal cual como son, las respetará y apreciará como si… —Suspiró soñadoramente, perdiéndose en un recuerdo que ignoraban sus hijas pero tenían una idea en quien pensaba. Su madre siempre tiene esa cara de enamorada cuando piensa en su padre. —…fueras lo único en su vida.

Hehehe ¡Papá es tan genial! —Exclamó Lily quien era de tez blanca y al igual que su hermanita era pelirroja pero su cabello se inclinaba a una tonalidad fucsia. —Yo espero hallar un príncipe que sea tan bueno como él que me amará, me regalara cosas lindas y siempre saldrá a mi rescate.

Pero… se oye muy complicado —Dijo Violet de brazos cruzados y pensativa como si estuviera resolviendo una difícil ecuación. — ¿Y si mi príncipe está del otro lado del mundo? ¿Cómo podremos estar juntos?

¡Es verdad! —Exclamó con horror Daisy. — O aún peor ¿Y si nunca llegó a conocer mi príncipe?

Tal vez o… pueda que se case con otra chica en vez de ti —Señaló sin malicia alguna la más joven.

¡BUAAAAAAAAH~! —Automáticamente las niñas a excepción de la pelinaranja; lloraron a cántaro.

Niñas cálmense, ¡Niñas! —Luego de unos largos minutos de llanto, finalmente el silencio reino. — No deben de preocuparse por eso, sino por los obstáculos que puedan vivir cuando se encuentren con su príncipe.

¿Obstáculos?

Hay historias de amor que no se desenvuelven tan fácilmente como otras. Tienen obstáculos como vivir en mundos distintos, diferencias de status o tradiciones…

¡Ah, ya sé, es como el cuento de la sirenita! Ella venía del mar y el príncipe era un humano que vivía en la tierra.

¡O, o, también que el padre de la sirenita y toda su gente del mar no les agradaba los humanos!

Así es niñas, lo entendieron. Pero recuerden que para conseguir el amor, se debe luchar por él. Lo pueden ver en la historia de la sirenita, ella se esforzó un montón para poder estar con el príncipe y viceversa.

¡Hm! Parece muy agotador enamorarse —Opinó la pelinaranja para disgusto de sus hermanas mayores. — Prefiero no hacerlo.

¡No digas eso Misty! O si no te puedes arrepentir después.

¡Sí, sí! Mamá díselo, que su vida será mejor si se enamora como tú y papá…

La madre observo con una gota de sudor surcando en su cabeza; la discusión efusiva de sus hijas ¿En qué momento un simple cuento infantil creó semejante debate?

B-Bueno niñas…

Puedo tener una vida feliz, aunque no me enamore.

¡Claro que no! —Objetaron en general las niñas a la pelinaranja.

¡Claro que sí!

Sólo lo dices porque ningún niño te pretende.

La pelinaranja infló los mofletes en molestia al mismo tiempo que su cara se tornaba roja de la vergüenza. Ya sabía ella que no era igual que sus hermanas, siempre lindas, jugando a las muñecas y siempre los niños siguiéndolas como un enjambre de Beedrill. ¡Eso ya lo sabía, pero no se lo tenían que echar en cara! ¿Qué tiene de malo ser como es? Sí, tiene muñecas pero en vez de jugar con ellas, las colecciona por gusto. No actúa muy femenina ni se viste con vestidos o faldas porque le parece incomodo moverse al ser alguien tan activa que le gusta saltar, escalar arboles y pasear cerca de los riachuelos.

También prefiere nadar por horas con los pokémons. Y, lamentablemente, no tenía amigos porque usualmente los niños se les acercaban con el interés de así juntarse con sus hermanas mayores y en cuanto a las demás niñas del pueblo era odiada por ellas gracias a sus hermanas porque le tienen una envidia por su popularidad.

Tal vez si te arreglaras un poco hermanita, conseguirías por lo menos un admirador y así no pensarás tan infantilmente.

¡Pues a mí me gusta estar sola! —Explotó en furia la menor. — Así no tengo que tolerar sus tonterías.

¡Misty! —Llamó en reprimenda su madre por la forma de haberse referido a sus hermanas.

¡Ellas empezaron, mamá!

¡No es cierto!

Y además, hermanita, si piensas vivir como una aburrida solterona ¿Qué piensas hacer de grande?

¡Ser una líder de gimnasio tan grandiosa como papá!

Reino un silencio sepulcral al escuchar las palabras determinadas de la niña, sus hermanas parecieron sorprenderse mientras que su madre se conmovió de esa declaración porque esa pasión que reflejaba en los ojos de su retoño más pequeño ya lo había visto en alguien más… en su querido esposo. Misty había heredado el carácter de su padre, el amor por los pokémon y el mar.

En ese preciso instante, ella como madre predijo que su hija haría grandes cosas y que todo lo que se proponga lo logrará con esfuerzo y amor. No obstante, sus otras hijas no pensaron lo mismo…

HAHAHAHAHA —Las trillizas explotaron en carcajadas, ignorantes de que su actitud burlesca tan sólo hirió a su hermana.

¿Tú? ¿Una líder de gimnasio? —Cuestionó Daisy burlonamente.

¡Eso es imposible Misty! —Exclamó Lily, abrazándose el estomago al dolerle de tanto reír. — Ni siquiera has atrapado un pokémon. ¡Incluso le temes a Gyarados!

Y no olvidemos que les teme a los pokémon tipo insecto —Recordó Violet. — Tan poco has ganado una sola batalla contra nosotras cuando te prestamos uno de nuestros pokémons.

Ay hermanita, te idealizas demasiado alto —Intervino la rubia.

¡Mejor sueña algo que esté a tu alcance! —Declararon resueltamente las trillizas.

La mujer finalmente reaccionó y rápidamente llamó en reproche a sus hijas: — ¡NIÑAS! ¡¿Cómo se atreven a decirle cosas tan horribles a su hermana?! ¡Yo no las críe así!

Sin embargo, ya era demasiado tarde. Las duras palabras habían herido los frágiles sueños de la niña que cabizbaja luchaba por contener las ganas de llorar, así que respiró hondo para luego alzar su rostro con orgullo y gritó: — ¡Ya lo verán! Les demostraré que seré la mejor entrenadora pokémon del elemento agua y la siguiente líder del gimnasio Cerulean.

Posteriormente la pelinaranja salió corriendo como si su vida dependiera de ello, ignorando los llamados de su madre y hermanas. ¡Quería estar sola! Era mejor estarlo, se volvería realmente fuerte al punto que no dependería de nadie. ¿Un príncipe? ¡Bah! Sus hermanas pueden perder el tiempo soñando en cursilerías románticas. Ella, en cambio, vivirá la realidad al máximo.

Y con esa determinación, Misty concluyó que no necesitaba de un príncipe porque en primer lugar no existía uno…

Ni una historia de amor similar al de la sirenita, esperándola.

O al menos, eso ella creyó en ese momento.

.

~ Seis años después ~

.

Ash Ketchum siempre ha sido un niño muy alegre y optimista, aún cuando sus metas parecen inalcanzable es muy perseverante hasta lograrlo. Pero eso no significa que sea inmune a conmoverse y doblegarse en la tristeza por lo cual él se mantiene mirando hacia adelante mientras que avanza en su camino para ser un maestro pokémon, evitando por todos los medios de ver hacia atrás e incluso a los lados o si no se perdería a sí mismo en el pasado por medio de sus remembranzas.

El pasado es elemental porque forma parte de nosotros, sin él no seriamos lo que somos hoy en día y sobretodo… nos prepara para el futuro que en realidad figura el presente. Ash estaba claro de ello y estaba agradecido de todas las maravillosas experiencias que ha vivido con las personas o pokémons pero… lo que jamás espero es que recordar fuera tan doloroso al ser una virtud de doble filo.

Ash al perseguir sus sueños se ha percatado que siempre, cuando se aventura en una región, hay algo que se ha vuelto común en su vida y es que luego de conocer a alguien le debe decir adiós. A pesar que es algo de todos los días, no se acostumbra a despedirse y por eso prefiere tener su mente distraída con cualquier cosa para que no se sumerja en el agridulce pasado…

Sin embargo, el pasado es algo que no podemos borrar por más que queramos porque como ya se mencionó antes forma parte de nosotros y a Ash lo atrapó desprevenido porque no se esperó que en un día aparentemente ordinario; la melancolía lo embargara durante su paseo en una de las ciudades de Kalos con sus compañeros.

Tan sólo ver una melena de un vibrante e intenso color naranja ondeándose del otro lado de la acera entre la multitud de peatones le hizo recordar cuando era un novicio entrenador pokémon acompañado de Misty y Broock, sus primeros amigos de los cuales no ha vuelto a ver ni saber a excepción de lo que le ha contado su madre y el profesor Oak.

Ash no negaba su pasado pero prefería mantenerlo enterrado porque en primer lugar no era alguien que viviera de él y segundo porque detestaba esa sensación de añoranza ya que ese deseo de querer verlos no sería cumplido sin importar cuanta fe tenga…

O eso creía, no se espero que eventualmente pueda haber excepciones.

— ¡¿Misty?!

La aludida que hace unos momentos miraba sorprendida a Pikachu, alzó el rostro automáticamente al oír su nombre para cruzar su mirada esmeralda con una castaña. Ambos en su contacto visual manifestaban incredulidad al igual que sus expresiones faciales.

— ¡¿Ash?! —La ratita eléctrica restregó sus mejillas contra el pecho de Misty para luego rugir emocionado un "¡PikaPika chuuu~!". — ¡¿…Y Pikachu?!

Ketchum no pudo contenerse más y explotó en alegría, corrió hacia la pelirroja para detenerse enfrente de ella a una distancia prudencial. — ¡Realmente eres tú! ¡Y con Max! ¡¿Qué hacen aquí?! ¿Cuándo llegaron? ¿Hace cuánto que están en Kalos? ¿Y tú gimnasio…?

— ¡STOP! —Gritó abrumada Misty, callando a un hiperactivo Ash parlanchín que aprovecho el momento para volver a llenar sus pulmones de oxígeno. — A ver… sí, soy yo ¿Quién más podría ser? Y sí, Max viene conmigo gracias a que recibimos el permiso de sus padres —Hizo una pausa, un tanto pensativa. — Venimos a Kalos pues a pasear, visitar y hacerle un favor al profesor Oak ¿Qué más? Ah, sí. Llegamos hoy, hace unas horas por lo que no es mucho. Y mi gimnasio está bien, gracias por preguntar.

— De nada y lo siento… es que me emocioné.

— Sí, ya me di cuenta.

— ¿Ash, tú la conoces? —Intervino Serena, jamás había visto al pelinegro así de emocionado a excepción de las veces que está en una batalla pokémon y cuando conoce o atrapa un nuevo pokémon.

— ¡Sí! Es una vieja amiga, ella viene de Kanto al igual que yo y es la líder del gimnasio Cerulean.

— ¿Una líder de gimnasio? —Repitieron sorprendidos Serena y Clemont, la primera porque era la primera vez que conocía a una chica con dicho título y contemporánea de su edad.

— Hola, mi nombre es Misty y el es Max junto con mi Azurill —Los aludidos pronto saludaron, siendo devuelto el gesto por los demás.

— Entiendo, un placer mi nombre es Clemont. Soy el líder del gimnasio Luminose y también me especializó en los pokémons pero de tipo eléctrico.

— ¡Ah! Y yo soy Serena, mucho gusto. ¿Así que Ash te reto?

— Algo así… —Indicó Misty con cierta pena y diversión al igual que Ketchum.

— Verán, en ese entonces Misty no era la líder de gimnasio sino sus hermanas pero por motivos de que ellas iban a darme mi segunda medalla sin luchar. Misty tomo su lugar y a cambio le dimos una lección a sus hermanas sobre cómo debe ser un líder de gimnasio.

— Seh… sólo para después regresar y saber que continuaban igual de irresponsables.

Ash, Pikachu y Max que ya conocían a las hermanas de Misty no pudieron refutar sus palabras porque en parte era cierto, ellas no parecían muy interesadas en las batallas pokémon a excepción de sus propios intereses.

— ¿Regresar? —Inquirió la pelicastaña, ladeando a un lado la cabeza confundida.

— Ah, Misty junto con Broock viajaron conmigo cuando empezaba mi camino como entrenador pokémon. Fueron buenos tiempos ¿No? —Misty asintió un tanto nostálgica mientras que acariciaba la cabeza de Pikachu quien recibió sus mimos con gusto. — Y después de nuestro viaje por toda la región Kanto, nos separamos. Yéndome yo a la región Hoenn.

— Ahí fue donde nos conocimos, primero a mi hermana y yo me les uní después que desafiasteis a mi padre, el líder del gimnasio Petalia —Dijo, abriéndole paso a los recuerdos. — Y ustedes ahora viajan con Ash por Kalos.

— Sí, junto con mi hermana… ¡Waaaaaaah!

— ¿Qué sucede Clemont? —Pregunto Serena al verlo tan agitado.

— ¡Dejamos a Bonnie sola con nuestros pokémon y sin decirle a donde nos fuimos!

— ¡Es verdad!

Clemont no tardo en echar una carrera seguido de Serena y Ash pero el último se detuvo para tomar de la muñeca a Misty, llevándola prácticamente arrastras con su Pikachu en brazos. — ¡Vamos!

— ¡Ah, espera Ash no corras…! —Ketchum ignoró sus reclamos, emprendiendo la carrera para alcanzar a sus amigos. — ¡Max!

— ¡Voy detrás de ustedes, Misty!

.

~ ((«» «»)) ~

.

Bonnie estaba ensimismada en cuidar de los pokémon hasta que finalmente se dio cuenta cuando Serena llegó, acercándosele para preguntarle de su bienestar y seguido de ella apareció su hermano mayor exhausto.

— Estamos bien ¿Se fueron alguna parte?

— Sí, ¿No te disteis cuenta? —La niña negó. — Bueno, no importa. Fennekin, Pancham —Se agachó hasta su altura, acariciando al pequeño zorro al ser la más afectuosa de los dos. — ¿Ustedes tan poco se dieron cuenta o sí? —Como respuesta recibió una negativa.

— ¿Y a donde se fueron? —Cuestionó Bonnie mientras que le servía un vaso con agua a su hermano que agradeció el gesto.

Clemont al recuperar fuerzas, explicó: — Fuimos detrás de Pikachu y Ash, porque el primero detectó algo.

— ¿Algo? —Ladeo la cabeza confusa la rubia.

Serena asintió. — Unos amigos de…

— ¡A-Ash, no corras…!

— Es verdad, ¡No es una carrera!

— ¡Sí, pero así es más divertido y rápido!

Los tres ojiazul centraron su atención donde venía el bullicio animado para centrarlo en Ash que sujetaba la muñeca de Misty que apenas le seguía el ritmo y más atrás estaba Max. Ver ese panorama creo distintos sentimientos en las amistades de Kalos del protagonista:

En Clemont una divertida resignación ya que sabía lo enérgico que era Ash, también él suele sentirse agobiado de la hiperactividad del pelinegro;

En Bonnie genuina y pura confusión ¿Quién eran esas personas, en especial la chica que arrastraba Ash? ¿Y por qué esa bonita pelirroja cargaba a Pikachu? Además, ¿Cuál era el apuro de correr…? Aunque parecía que se divertían;

En cuanto a Serena le hizo sentirse inquieta el contacto y familiaridad de Ash con Misty. En parte, porque le gustaba Ash y verlo con otra chica normalmente le despertaba cierto desaire justamente como ahora. Usualmente recibía la atención de él en ella, claro, como un buen amigo pero ver que no es la única chica…

Tranquilízate Serena, es obvio que Ash tendrá más amigas aparte de ti…, pensó dándose ánimo la peliscataña para luego recordar que Ash era alguien muy amigable con todos, una de sus cualidades que la ha encantado de él por lo que no debe sentirse mal… ¿Verdad?

— ¡Y ya llegamos!

Misty al ser liberada del agarre del peligro, se doblego un poco, regulando su respiración al igual que Max que en brazos cargaba a Azurill quien parecía algo aturdido por la repentina maratón. Por supuesto, Pikachu no se salvo al tocarle la peor parte del viaje y en consecuencia estaba mareado.

— ¿Quiénes son?

El pelinegro mayor al escuchar la pregunta de la niña, rápidamente le explicó pero a medio relato fue interrumpido al recibir un coscorrón de la pelirroja para sorpresa de Serena, Bonnie y Clemont.

— ¡Ay, eso dolió! ¿Por qué fue eso?

— ¡Por hacerme correr!

— ¡¿Sólo por eso?!

— ¡No! Porque fue peligroso y los que llevaron la peor parte de tu imprudencia fueron el pobre de Pikachu y mí Azurill.

Todos centraron en su atención en los mencionados pokémon que tenía espirales en vez de ojos.

— ¡Ay no, Pikachu…! —Ketchum tomo en brazos a su pokémon eléctrico. — Como lo siento amigo —La rata eléctrica se recupero y aceptó su disculpa, restregando su mejilla con la de su entrenador quien ya parecía haber reconocido su error más el castigo (gracias a Misty y su gran fuerza). — Y tú también Azurill. ¿Me perdonas?

El pokémon azulado se volteo en los brazos de Max, dándole la espalda a Ketchum para su desilusión, creyendo que ese gesto fue en negativa pero para su sorpresa Azurill, le extendió su cola que concluye en una gran esfera reluciente y azulada.

— Acepta tu disculpa, estréchela —Indicó Misty con una sonrisa y ya más calmada.

Ash sonrió e hizo lo que le dijo su amiga, estrechándola suavemente y agitándolo un poco como si fuera un saludo formal de manos.

— Hehehe ¡Eres muy adorable Azurill! —El pokémon hada se alagó pero por su personalidad tímida se hizo un ovillo para confusión de Ash.

— ¡Waaaaaah! ¡Qué lindo pokémon! —Explotó efusiva Bonnie, acercándose estrepitosamente a Max que se vio obligado a retroceder un paso al sentir que su espacio personal fue invadido. — ¿Es tuyo? ¿Puedo cargarlo? —Le preguntó a Misty, dando saltitos de la emoción.

— Sí, pero tal vez en otro momento. Azurill, como ya lo verás, es un poco tímido. En especial con los desconocidos.

— ¡Hehehe, igual que mi hermano!

— ¡BONNIE!

— ¿Qué, si es verdad? —Refutó infantilmente, hinchando los mofletes y aparentando enfado. — ¡Ah, es verdad! Mi nombre es Bonnie ¿Y el tuyo?

— Un placer Bonnie. Yo soy Misty y él es Max —El aludido saludó, siendo devuelto el gesto por la niña que ahora reparaba en la presencia de él.

— Misty… —Llamó en voz alta Bonnie, un tanto distraída y observándola fijamente para extrañeza de los demás.

— Mhn… ¿Sí?

Pero Bonnie no decía nada, tan sólo la miraba fijamente con el ceño fruncido más no demostraba enfado sino concentración ¿Pero de qué? Fácil. Misty estaba siendo "escaneada" por la niña que apreciaba su apariencia, actualmente la joven líder de gimnasio vestía otros atuendos… aunque su estilo seguía siendo práctico y cómodo que se conforma por:

Una sudadera amarilla sin mangas y con cierre que se mantenía por arriba del pecho. También tiene capucha que forma parte del cuello de la prenda, siendo de color azul contrastando con el amarillo de la sudadera y del cuello guindaba a la altura de su pecho dos tirantes rojo. La sudadera sin mangas le daba un estilo deportivo y fresco, quedándole un tanto holgada al cuerpo ya que delineaba con sutileza sus curvas agraciadas y busto aún en desarrollo. En cuanto a su diseño era sencillo teniendo el boceto de una pokébola estampada al costado de su abdomen de color azul y rojo: la parte superior de la pokébola que era una franja arqueada hacia arriba es roja mientras que la parte inferior que también era una franja pero arqueada hacia abajo es de color azul y la parte del medio del estampado era una pequeña esfera también de color azul.;

Como prenda inferior era un sencillo pero ajustado short blanco y corto que le llega a medio muslo, dejando expuesta sus largas piernas torneadas gracias a las constantes horas de nado con los pokémon más otras actividades que le exigen el doble de su energía ¿Un ejemplo? Las tareas rutinarias de mantenimiento y limpieza del gimnasio.;

Como accesorios que resalten con los colores de su vestimenta vendría siendo sus zapatillas deportivas que son de un color azul violáceo con detalles en rojo que son dos franjas verticales que se sitúan a los costados del zapato y la suela del calzado era de color blanco.;

Y en cuanto al cabello, gracias a los años que han transcurridos y a su atareada vida como líder de gimnasio, Misty tiene una melena más larga que le llega por arriba de la cintura si lo lleva suelto pero cuando lo tiene recogido en una cola de caballo alta como ahora le llega a la altura de los hombros y dejando escapar dos mechones que se sitúan al costado de su rostro enmarcándolo encantadoramente. Debido a que ella no es alguien muy femenina sino más bien una chica práctica y atlética sólo usa para recogerse el cabello una pañoleta blanca con un estampado no muy llamativo y en rojo que da la alusión las esferas o circunferencias de la pañoleta que son burbujas que emanan de un mar escarlata.

— ¡Eres perfecta para mí hermano! Hermosa y con carácter —Confesó Bonnie, hincándose en una de sus rodillas enfrente de la confundida pelirroja. — ¡Por favor! ¿Cuidarías de mi hermano?

— ¡Hahahaha! ¿Lo dices enserio, Bonnie? —Intervino Ash, pensando que su vieja amiga como novia sería fatal por esa fuerza bruta y temperamento que tiene. Y él lo dice por experiencia propia que ha sido víctima del mal carácter de la impulsiva pelirroja.

— ¿Cuidarlo? —Dijeron al unísono Max y Misty.

— Ajá, verás yo… ¡AAAH! —Antes de que pudiera explicarse, una mano mecánica la agarro del cuello de su camisa y se la llevo lejos. Siendo el invento de Clemont que lo bautizo con el nombre "Brazo Aipom".

— Lo siento Misty, por favor ignora lo que dijo mi hermana. A veces dice cosas vergonzosas.

— Descuida, no pasa nada.

— ¡¿Qué cosas vergonzosas?! Sí no fueras tan tímido tal vez no estuviera buscándote una novi… —Clemont rápidamente le cubrió la boca de su hermana, justo a tiempo antes que concluya en decir la vergonzosa frase.

— ¡SSSSSSH~! Ese no es asunto tuyo, Bonnie.

— ¡Wow, ¿Esa es una mano mecánica?! —Cuestionó Max, ajustándose las gafas mientras que veía como la mano soltaba a Bonnie para volver a ocultarse en la gran mochila blanca. — ¿La inventasteis tú?

— Sí, verás aparte de ser líder de gimnasio. Me gusta la ciencia e inventar.

— ¡Genial! ¿Lo oísteis Misty?

— En verdad es muy impresionante —Mencionó Misty pensativa. — Y tengo la sospecha que tu aspiración es que algún día tus inventos puedan ayudar a los pokémon ¿Cierto?

— ¡Wow~! Aparte de bonita, es súper inteligente. ¡Ella es, Clemont! ¡Es la indicada para ti!

El rostro del rubiales se clonó en un rojo semáforo y no ayudaba mucho el tener sobre su persona la mirada esmeralda de la pelirroja. — ¡Bonnie! ¡Ya parad con eso!

— ¿Eh?

— Mejor ignóralos… —Indicó Serena divertida, era la primera vez que veía tan avergonzado a Clemont por una chica (Más de lo normal). — Oye Misty ¿Me dejarías conocer tus otros pokémon?

— Claro pero sólo traje conmigo dos sin contar a Azurill y ahora están con la enfermera Joy siendo chequeados. Cuando termine se los presento.

— ¿Trajisteis también a Gyarados? —Cuestionó emocionado Ash.

— No, lo deje en el gimnasio. Y cálmate, sé que quieres tener una batalla pero hoy no será.

Serena miró como el gesto alegre del pelinegro se transformaba en un puchero, revelándole que efectivamente esa eran las intenciones de Ketchum. La pelicastaña ahora en vez de sentir inseguridad ahora siente un sentimiento de contrariedad ¿Por qué? Simple. Por un lado esa careta infantil y tierna de Ash le derretía el corazón. Y por otra parte siente celos de Misty que conozca tanto a Ash al punto de leerlo fácilmente.

En busca de recrear su mente y apartar esos sentimientos de contrariedad que tan sólo le despierta culpabilidad, busco en su pokédex el pokémon que mencionó el pelinegro. Siendo uno del tipo acuático con una apariencia atemorizante e intimidante, no era por ser mala… pero esperaba no toparse con ese pokémon y agradecía en silencio que la amiga de Ash no lo haya traído consigo en su viaje.

.

~ ((«» «»)) ~

.

Al día siguiente todos despertaron un tanto soñolientos porque duraron hasta muy tarde el grupo hablando desde lo más importante a lo más trivial. Y Ash parecía habérsele perdido la noción del tiempo porque todos tuvieron que darle un final a la conversación, que si bien estaba buena la charla, ya no podían mantener los ojos abiertos.

— ¿Cómo me veo? —Preguntó Serena a su compañera de dormitorio.

— ¡Muy bien como siempre! —Dijo con sinceridad Bonnie, alzando el dedo pulgar en aprobación. — No importa que estilo tengas, te ves linda. Incluso al ya asimilar tu cabello corto, te queda genial.

— Eso me alegra. Gracias Bonnie, apreció mucho tu opinión.

— No hay de qué. Ahora vamos ¡Ya quiero conocer los pokémon de Misty! —Saltó de la cama, dando un brinco a la puerta. — Y tú también Dedenne ¿Verdad? —La ratita naranja asomo su cabeza fuera del bolso para exclamar de forma positiva.

— Ya voy —Se dio un último vistazo en el espejo de la habitación antes de salir. — te agrado mucho Misty ¿Verdad?

— ¡Sí! No sé porque pero cuando la veo… me da la idea de que es una sirena.

— Te entiendo, ella emana una esencia muy fresca casi tropical y cálida.

— No olvidemos que tiene carácter, la forma como reprende a Ash es muy graciosa.

— Sí, es algo divertido —Opinó pensativa. Viniéndosele inexplicablemente a la mente tanto a Misty y Ash con trajes blancos sobre un escenario haciéndose bromas entre sí ante el público que no paraba de reírse del dúo. — B-Bueno… eso creo —Agregó con una gota surcando a un costado de su cabeza. ¿Pero en qué estoy pensando?, se cuestionó en reproche. — ¿Y qué me dices de Max? —Preguntó con cierta picardía, rara vez durante sus viajes Bonnie conoce alguien de su edad y ayer en la noche ella parecía entenderse muy bien con el pequeño amigo de Misty. — Tienen casi la misma edad.

La niña pareció meditarlo, recordando como Max ayer le contaba las aventuras que compartió al lado de Ash o Misty en el pasado. Sonrió para luego decir: — Me recuerda a mi hermano.

Serena se decepcionó de esa respuesta, parece ser que a Bonnie aún no le ha llegado "la primavera".

.

~ ((«» «»)) ~

.

Misty esperaba en la recepción del centro pokémon a la espera de la enfermera Joy que le traería a sus pokémon, incluido su Azurill. Durante su espera llegó Clemont con quien platico cómodamente, en parte, porque el tema que surgió a tratar fue de las responsabilidades de ser un líder de gimnasio y ambos en esos momentos tenían las mismas inquietudes.

— Sí… es duro serlo pero vale la pena cuando conoces a los entrenadores con sus estilos de combate más su relación con sus pokémon, aunque…

— Uno no se puede quitar esa sensación de que algo le falta —Completó la pelirroja con una sonrisa taciturna.

Él se sorprendió. — Exacto. Yo pensé que…

— ¿Eras el único? No, créeme.

Un silencio hubo entre ellos, más no era incomodo sino confortable. Clemont se mantuvo pensativo, inseguro si decirlo o no pero después de tanto meditarlo se animó:

— Misty… tú no vinisteis a Kalos sólo para darte un tiempo libre ¿Verdad? —Ella se mostró un tanto sorprendida, provocando que el rubiales se sonrojara un tanto avergonzado al tener la fija mirada esmeralda sobre su persona. — D-Disculpa mi… atrevimiento yo n-no…

— No, no descuida. Es sólo que no creí que fuera tan predecible.

— ¡N-No, no lo eres! Es sólo… que sé lo que sientes. Me gusta ser líder de gimnasio y eso implica todas sus tareas. Pero también me apasiona inventar, usar la ciencia para que puedan beneficiar tanto a las personas como a los pokémon… —La pasión y felicidad que reflejaba en su mirada como sonrisa, demostraba la sinceridad de su confesión. — Algo que no he podido dedicarme mucho cuando era un líder de gimnasio pero gracias a este viaje con Ash y los demás, me ha ayudado a tener más de una perspectiva distinta que cuando regrese a mi gimnasio lo pondré en práctica.

— Eso es genial, yo también espero… tener más de una perspectiva al final de mi viaje en Kalos —Clemont pudo apreciar que la mirada esmeralda se opacaba tenuemente, reflejando una carga de la cual parecía dispuesta a tolerar. — Para así acercarme más a mí sueño.

— ¿Acercarte… hacia tú sueño? —Repitió un tanto confuso. — ¿Quieres decir…?

— Clemont —Lo llamó un tanto cabizbaja, ocultando su mirada bajo su flequillo. — Alguna vez no has pensado… ¿Qué todo lo que considerabas saber y practicar como entrenador pokémon, no significa nada?

— Sí… —Confesó con cierto pesar, entendía a la perfección la inquietud de Misty. Ser un líder de gimnasio es más que simples batallas y medallas, es también dar el ejemplo a los entrenadores pokémon.

Es como la relación de un maestro y sus estudiantes que están hambrientos de conocimientos, de aprender sobre el mundo que les rodeas… pero si el profesor no tiene una amplia comprensión o lo que consideraba conocer resulta ser falso ya sea por imprudencia, negligencia o torpeza. Entonces como maestro ¿Qué herramientas puedes ofrecer?

— Y sé que todavía me falta, gracias a Ash —Continuó el ojiazul, recordando todos los días que ha convivido con Ketchum. — Comprendí que al final todo lo que creía saber no es ni la punta del iceberg, así que sé cómo te sientes —Situó su mano sobre el hombro de ella en busca de darle, y que lo sienta, su más sincero apoyo. — Pero eso no significa que me dé por vencido sino más bien me motiva a esforzarme todavía más y esperó que tú tan poco te rindas.

La mirada esmeralda de Misty se ilumino porque esas palabras le recordaron que otro personaje, un buen amigo, ya le había dicho esas palabras tan alentadoras. — ¿Estás de chiste? —Cuestionó, recuperando su personalidad orgullosa y fuerte. Tomando por sorpresa al inventor. — No estaría haciendo esté viaje si ya me fuera rendido.

Clemont no pudo contenerse de reír, siendo su risa contagiosa porque Misty pronto lo imitó.

— Gracias Clemont.

— De nada, los líderes de gimnasio siempre deben permanecer unidos ¿No?

— ¡Claro!

Ambos llegaron a la conclusión después de esa conversación que definitivamente serían grandes amigos. Una amistad que perduraría a través de los años.

Por otro lado, no muy lejos de los dos líderes… Estaban Serena y Bonnie escondidas, observando curiosas (Y sería mentira si no decía emocionadas) la escena que parecía prometedora ya que lamentablemente no podían oír su plática y si se acercaban más para saber de que hablaban bajo esa atmosfera tan íntima… sus presencias serían notadas y arruinarían el momento.

— Wow… jamás vi a mi hermano hablar con una chica tan abiertamente. ¡Incluso le toco el hombro y la vio directamente a los ojos sin vacilar!

— Es cierto, pero no nos podemos hacer precipitadas conclusiones. Clemont a pesar de que no lo demuestra es un caballero —Indicó la pelicastaña, recordando todas las veces que el rubiales junto con Ash la aconsejaban y ayudaban en todo lo que podía. —…Y me pareció haber visto a Misty triste por algo. Tal vez él lo haya notado y quiso animarla.

Bonnie hinchó los mofletes y refunfuño. — No, no, Serena. A mí me parece que ellos se gustan.

— ¿Gustar quién?

Ambas chicas gritaron al escuchar una voz a sus espaldas, en consecuencia, Misty y Clemont notaron su presencia más no sospecharon que desde hace rato los estaban espiando. Los responsables de que el espionaje de las dos ojiazul se haya visto frustrado eran Max y Ash junto con Pikachu.

— ¿Qué hacían escondidas? —Preguntó Max un tanto escéptico a diferencia de Ash que no compartía la misma perspicacia que el menor.

— ¡N-Nada! —Respondieron al unísono las chicas.

— ¿Enserio? —Inquirió Ash confundido. — ¿Entonces por qué…?

— Sólo lo estábamos esperando para así llegar todos juntos —Interrumpió Serena.

— ¡Sí, sí!

— ¿Ah, enserio? Pues que consideras son —Manifestó Ketchum quien creyó ingenuamente, muy diferente de Max pero prefirió no indagar más. — ¿Vamos…? —Dijo cuando se situó al lado de Serena que se ruborizo un poco y asintió para después correr (Aunque en esos instantes ella sentía que flotaba) con una gran sonrisa hacia Clemont y Misty.

.

~ ((«» «»)) ~

.

Luego de que Misty le devolvieron sus pokémon, tal como lo prometió, se los presentó a sus nuevos amigos de Kalos.

— ¡Muy bien, salgan…!

— ¡Waaaah! Pero si es un Corsolas y un… —Manifestó Serena emocionada, sacando pronto su pokédex para saber que era el segundo pokémon.

— ¡Es Psyduck! —Exclamó Ash hincándose en su rodilla para estar casi a la misma altura del pokémon. — ¿Me recuerdas? ¿Y a Pikachu? —La ratita amarilla que estaba en el hombro de su entrenador, alzó una de sus patitas delanteras en señal de saludo.

El pato se mantuvo en silencio, mirando fijamente a Ash y Pikachu e incluso achicando un poco los ojos como si realmente estuviera recordándolos… para después ladear la cabeza a un lado como acostumbraba para resignación de todos.

— Hehehe… parece que Psyduck sigue siendo el mismo… —Dijo Ash incorporándose del suelo junto con su mejor amigo amarillo que le dio la razón.

Max asintió divertido. — Hay cosas que nunca cambian…

— ¡Tú Psyduck es muy gracioso, Misty! —Confesó Bonnie, agachándose enfrente de los acuáticos pokémon para apreciarlos mejor.

— Sí, bueno, es algo especial… —Admitió la pelirroja resignada a la personalidad de su pokémon. — Corsola, Psyduck, les presento a Bonnie, Serena, Clemont y…, no sé si lo recuerdan, a Ash y a su Pikachu.

Los originarios de Kalos se presentaron hacia los pokémon que a su manera correspondieron el saludo, mientras que Corsola (a diferencia de Psyduck) manifestó claramente que se acordaba de Ash y Pikachu para la alegría de ambos.

— Oye Misty ¡Tengamos una batalla pokémon! —Pidió Ketchum emocionado.

— ¿Ahora, tan temprano? —Preguntó la ojiverde que parecía no demostrar la misma energía que el pelinegro.

— Ash recién nos levantamos —Le reprochó sumisamente Serena.

— ¡Es verdad! —Alegó Bonnie y Clemont.

— Sí, lo sé ¡Pero no puedo esperar!

— Al menos deja que desayunemos —Demandó Max. — Todos tendríamos energía si comemos primero.

— Mhn… Bueno, está bien ¿Qué dices tú Misty?

— Pues, después de comer me gustaría tener una batalla —Ash estaba a punto de pegar un brinco en clara celebración pero se paralizó al escuchar lo siguiente: — Pero con Clemont, quiero que seas mi primer combate en Kalos.

Al principio el rubiales le tomo por sorpresa la decisión de Misty pero se recompuso para aceptar con gusto el desafió y todos parecían de acuerdo, excepto…

— ¡No es justo! —Refunfuñó Ash, interponiéndose entre su amiga y Clemont. — ¡Yo fui el primero que te reto! ¿Por qué no peleas con él después de mí?

— Te daré tres razones Ash Ketchum del pueblo paleta —Le dijo con un tono de "Lo aceptas o lo aceptas". — Primero: ya he peleado demasiadas veces contigo.; segundo: no vine de tan lejos para pelear con alguien que ya conozco.; Y tres: acepta mi decisión o sino sabrás de lo que soy capaz.

Misty había dado todas las señales; su voz, su aura, la espalda erguida orgullosamente, la posición de las manos en las caderas y su mirada penetrante le indicaban claramente a Ash que era una amenaza de que si volvía a quejársele, ella se encargaría de hacerlo callar en verdad.

El pelinegro aún no olvidaba los golpes que recibió de Misty ayer en la noche en clara reprimenda, así que sólo se abstuvo de chasquear la lengua. Dándole la espalda a la pelirroja, con los brazos cruzados a la altura de su pecho y con los mofletes hinchados en claro enojo.

En cambio la impresión que dio la pelirroja a unos sorprendidos Clemont, Serena y Bonnie es que por primera vez la ven como una chica de temer.

— Aún sigo diciendo que no es justo… —Refunfuño por lo bajo pero aún así fue audible para los demás.

— ¡Ash! —Llamó Max en reprimenda, advirtiéndole que no se busque una tunda por gusto. No obstante, ya era demasiado tarde su amiga había oído y se ha volteado hacía Ash quien la encaró a sabiendas de que no se salvaría del coscorrón que le darían…

Esmeralda y marrón no cedían hasta que para la sorpresa de todos, Misty en un suspiró abnegado dijo: — Cuando tenga mi pelea con Clemont, y sólo después, tendremos nuestra batalla.

— ¿Q-Qué? —Ash estaba boquiabierto al igual que Pikachu, si sus quijadas tuvieran la capacidad llegarían al suelo. Y es que enserio, ¡¿Misty acaba de ceder a uno de sus caprichos?!

Antes de que Ketchum recuperara el aliento para hablar, Misty ya se había retirado junto con sus pokémon.

— Ash, Pikachu ¿Están bien? —Preguntó Serena y Clemont, la primera pasándole la mano enfrente de sus caras haber si reaccionaban pero seguían tiesos como unas estatuas. En cuanto al segundo chasqueaba los dedos pero tan poco funciono.

— Eso significa que… Lo que acaba de pasar entre Ash y Misty no se da muy a menudo ¿No? —Le dijo Bonnie a Max quien asintió con cierta solemnidad.

— ¡Max! —Llamó el pelinegro luego de salir de su letargo. — ¡Creo que Misty está enferma! ¡O aún peor no es ella, es un impostor!

— No, créeme es ella.

— Bueno, eso parece ya que tiene la mano pesada igual que ella ¡Pero con lo de ahora…!

— ¿Y qué tiene de malo que haya aceptado? ¿No era lo que querías?

— Max tiene razón Ash —Concordó Clemont.

— Mhn… está bien…

Serena al igual que Pikachu pudieron apreciar que el moreno no parecía satisfecho y también confundido ¿Pero por qué? En primer lugar ¿No era eso lo que quería de Misty? ¿O acaso Ash aspiraba a algo más en su pedido de batalla pokémon?

[*]

[*]

[*]


FIN DEL CAPÍTULO 2.


¿Les gusto? ¿Review?