100 Temas de la Estrella y el Vagabundo

N.A: Gracias a Mokasahaya y a por comentar, me alegro mucho de que os gustara :D

Este capítulo es algo más corto, pero me gustó mucho la idea. Espero que a vosotros también ^^

Árbol

A Rukia siempre le había gustado subirse a los árboles. Quizás fuera por lo enana que era que siempre buscaba los lugares más altos para poder observar sus alrededores, pero pasaba más tiempo en las alturas que con los pies en el suelo.

En el campo de entrenamiento de la decimoprimera división había un único árbol. Un robusto y anciano roble que llevaba siglos allí. Cómo sobrevivió tanto tiempo a las continuas peleas de la división, era algo que nadie sabía. Tal vez sus raíces estaban ancladas a las más profundas entrañas de la tierra, tal vez fuera suerte, pero el caso es que ni los arrebatos de caos y destrucción del capitán Zaraki habían logrado derribarlo, al menos por ahora.

Durante los cincuenta años que estuvo separado de Rukia, Renji pasaba la mayor parte de su tiempo libre entrenando a la sombra de aquel árbol. Bajo sus gruesas ramas se protegía de las lluvias más torrenciales y de los soles más abrasadores, y cuando presionaba su cuerpo más allá de sus límites, caía rendido contra el tronco, en busca de apoyo hasta que se recuperaba y seguía entrenando. Más de una vez se excedió tanto que cayó inconsciente en el hierba de puro agotamiento, para despertarse horas después con todos los músculos doloridos. Y aún así, seguía entrenando, día tras día, con una disciplina rayana en la obsesión.

Había algo en ese árbol que le recordaba constantemente su objetivo. Tal vez era su sombra, densa y oscura como la de aquel al que quería superar, pero más bien le recordaba aquellos tiempos felices en los que la única barrera que se interponía entre él y Rukia era el tronco del árbol al que se hubiera subido.

No fue hasta mucho tiempo después que Rukia le confesó que, cuando el frío vacío de la vida de noble se le hacía insoportable, se escabullía hacia la decimoprimera división y se ocultaba entre el denso follaje de aquel roble para poder verlo.