Capítulo 2
Sus gemidos retumbaban por toda la habitación. Él besaba su cuello, mientras amasaba su seno izquierdo, sin apartar sus ojos negros de ella. Arqueo su espalda, al sentir dos dedos invasores en su sexo, se mordió el labio inferior para evitar que sus gritos sobresalgan de las ventanas cerradas y empañadas.
El calor que emanaba de sus cuerpos era simplemente satisfactorio. El sudor que los humedecía no les molestaba. Le gustaba ver lo que ella y su amante eran capaces de hacer. Sentía que se encontraba a nada de tocar el cielo, hasta que su compañero de cama decidió detener el movimiento de sus dedos en su interior. Frunció el ceño, por la ausencia de su orgasmo inminente, sin embargo, la molestia solo tardo unos cuantos segundos, al sentir la virilidad de su amante en su interior.
Su grito no se hizo esperar, mandando al demonio a aquellos que podrían escucharlos. Enrosco su blancas y largas piernas en su cadera, mientras que, con sus manos se aferraba a su trabajada espalda y lo arañaba con sus afiladas uñas en el proceso. Lo escucho soltar un gemido de placer después de haber arañado su espalda, por lo que volvió a hacerlo.
Los movimientos en su interior se iban intensificando a cada segundo. Siguió sus movimientos, para aumentar el placer de ambos. Sus grandes manos se aferraron en su estrecha cintura, para llevarla al ritmo de sus estocados movimientos…
(...)
Leves toques en su hombro fueron los responsables de que no presenciase el final de su embriagador sueño. Juró en su interior matar al maldito que no le dejo presenciar el excitante final. De su rostro desapareció el enojo y el sueño al ver a su compañero de pupitre a su lado, entonces lo recordó.
Recordó el lugar en donde se encontraba, recordó que no se estaba en la comodidad de su cama, sino, que se encontraba recargada con sus brazos cruzados sobre su pupitre en el salón de clases. Su rostro de torno de un rojo vivo, sentía que toda la sangre de su cuerpo se encontraba en un solo lugar, mientras el resto de ella palidecía por sentirse vulnerable. Vulnerable por el sueño que acababa de presenciar, por el lugar donde lo presencio y por quien la miraba en esos momentos.
Esos penetrantes ojos negros la miraban fijamente, haciendo una simple pregunta con la mirada, solo que ella no sabía cuál era. Solo llevaba, a su parecer, unas horas de conocerlo, pero en su interior lo sentía diferente. Su rostro enrojeció más de solo pensarlo.
Desvío la mirada de la de su compañero para mirar sin ver el suelo. Su mente se debatía entre hablarle para no volver a dormirse o en dormirse para no hablarle. Si le hablaba ¿qué mierdas le diría? Y si dormía ¿retomaría el intenso sueño de hace unos minutos?
Decidió que no haría ni una ni otra cosa, por lo que se puso a dibujar lo primero que paso por su mente. En menos de cinco minutos, su libreta se encontraba lleno de simples bocetos, bueno, para ella no eran simples. Eran recuerdos, recuerdos de sus vagos sueños, de los más sencillos a los más intensos de estos.
Levanto la mirada, contemplando el blanco techo de su salón de clases, mientras mordisqueaba su lápiz de dibujo.
(...)
Tenía la respiración agitada, su corazón latía a más no poder. En el rostro de su amante se reflejaban diferentes tipos de facciones, desde la excitación hasta la satisfacción. Ella se aferraba a su espalda con sus largas uñas y a su cadera con sus largas y blancas piernas. Sus movimientos eran rápidos y precisos, los de ella, suaves y tortuosos. Sus besos eran salvajes y significativos para ambos, la temperatura de la habitación era su impulso a seguir con ese encuentro satisfactorio y los gemidos de placer de la ojiazul, el motivo de por qué siempre regresaba a su lado.
Era un sentimiento extraño, si es que a las noches de placer y lujuria se le pueden sumar sentimientos de por medio. Sabía que no podía estar con ella y tampoco soportaba que otro hijo de perra se le acercara, estaba confundido.
La penetro más fuerte, soltándole un grito de satisfacción a la mujer de bajo suyo. Sintió como sus paredes se aferraban en su virilidad, mientras la miraba cerrar sus ojos, cuando el orgasmo la golpeo, al igual que a él.
Se permitió caer encima suyo, inhalando bocanadas de aire para regular su pesada respiración, sintió las suaves manos de la chica acariciar su cabello, era una sensación agradable. Con sus grandes manos, se permitió trazar círculos en su estrecha cintura, por lo que ella soltó una risita.
Esa risa era una preciada melodía para él y lo supo, supo que no permitiría que alguien más disfrutara de ella, que ella le riera a alguien más, que mirara a alguien más con esos hermosos ojos brillantes estando a punto de llegar al orgasmo.
Levanto la vista para mirarla a los ojos y descubrir en ellos aquel brillo especial y una dulce sonrisa en su rostro…
(...)
Despertó al sentir su mochila caer al suelo, recogió algunas de las cosas que se habían salido de este, para después mirar a la chica peli azul que se encontraba dormida a un lado suyo. En verdad que cualquiera querría cogérsela, era hermosa.
Su cabello largo y ondulado caía como una cascada por su espalda y rostro. Miro a su alrededor, para percatarse de que no había nadie en su salón y eso lo extraño. Nunca se había quedado dormido durante clases, pero algo lo había incitado a hacerlo.
¿Por qué estará tan vacía esta porquería? – se preguntó a sí mismo, mientras seguía mirando a su alrededor.
Toco el hombro de su compañera, tocando su cabello en el proceso, carajo, era tan suave. Se olvido de eso, obligándose internamente. Miro a la peli azul con las mejillas sonrojadas y los ojos muy abiertos, eso lo trastorno.
Esos ojos los había visto antes, omitiendo la cantidad de ojos azules que existían. Era el brillo que tenían lo que lo trastorno, sabía que había visto antes ese brillo. Sera acaso ¿que se tratase de su sensual musa? Su rostro reflejo la duda y el desconcierto.
La miro apartar la mirada, para luego mirar en un punto inespecífico. ¿Que estará pasando por esa loca cabeza azulada suya? Quería preguntarle, mierda ¿en verdad quería? No lo sabía, su orgullo es más importante que las ganas de hablarle.
La miro sacar una libreta y un lápiz de dibujo ¿es que acaso ella? Trato de sacar cualquier tipo de pensamientos de su mente, hasta que la vio introducir el lápiz a su boca.
Sintió algo removerse dentro… de sus pantalones. Mierda ¿acaso la suerte lo odiaba tanto que le había causado una erección en la escuela, con la única persona que se encontraba en el salón?
Tomo sus cosas y maldiciéndola a ella y a todos, se fue de la escuela sin importarle nada.
(...)
Después de que su extraño compañero se fuera a quien demonios sabe dónde miro al resto de la clase entrar al aula.
La maestra la miro, con cierta sorpresa y enojo reflejados en su rostro.
Señorita Brief ¿dónde está el joven Ouji?
¡Carajo! ¿Qué mierdas diría ahora? "¿No se maestra tal vez se fue a su casa porque se le pego la puta gana?" no, no debía ser grosera, eso se lo enseñaron sus padres, pero ¿y entonces?
Dijo que no se sentía muy bien por lo que tuvo que retirarse maestra. – dijo, mientras garabateaba un "Te odio malnacido" en su libreta de dibujo.
Eso debió de informármelo personalmente, ¿es por eso que ambos se quedaron dormidos durante clases? – pregunto sutilmente, con una de sus muy delgadas cejas levantadas.
Supongo que por su parte sí. Yo me quede hasta tarde con uno proyectos que tenía que… olvide mis razones, mi compañero se retiró por que se sentía mal, eso es todo.
Bueno, ya que usted es su compañera de mesa y las pláticas dadas en el auditorio eran precisamente para dejar MIS reglas en claro, usted le pasará a Ouji una serie de información que le iré pasando en una hoja impresa, ¿le quedo claro señorita Brief?
Si profesora, muy en claro, pero hay un problema. – dijo, mientras apretaba una de sus manos por debajo de la mesa.
¿Cuál señorita Brief?
No tengo su número y tan poco se dónde vive. - soltó con desdén, mientras veía a su maestra rebuscar entre sus papeles.
Aquí, ven.
La joven se levantó sin muchas ganas de su lugar, la maestra le tenía tendido un papel con el número y dirección del muchacho, ella lo tomo y apunto el número del joven en sus contactos, se apresuró a llamarle y sin decir nada, fue a su mesa, tomo su mochila y salió del salón.
Una voz molesta contesto del otro lado de la línea, después de que lo dejara sonar como por 5 veces.
¿Quién eres y por que no dejas de joder? – contesto del otro lado, una voz en un tono soñoliento.
¡Ah!, linda forma de agradecer tienes desgraciado. – la persona del otro lado de la línea enmudeció con esas palabras. - ¿hola?, ¿qué acaso no piensas en contestar?
¿Cómo conseguiste mi número?
¿pues cómo que cómo? La maestra me lo dio. – respondió con voz más que irritada.
Esa maldita vieja, solo falta que se lo de a todas. – la joven aprovecho para dibujar una sonrisa en su rostro, ya que el chico no estaba ahí para verlo.
No te confundas cariño, no te hablo para eso te hablo por otra razón.
Ah, ¿sí? ¿Y para que se supone que me llamaste cielo? – la chica se sonrojo.
Para decirte que… que eh, creo que estarás metido en problemas por la vieja esa.
¡Ja! Para lo que me importa la maldita, eso es todo, ¿o se te ofrece algo más? – dijo, sabiendo que causaría otro nerviosismo en la chica ya que todas caían a sus pies, sin saber cuan seguro y equivocado estaba.
¡No! – sentencio la chica, con un leve sonrojo en sus mejillas, lo bueno es que él no podía verlo. – al menos que estés dispuesto a darme las malditas gracias.
No y quita la estúpida sonrisa que tienes en tu rostro, en tu voz se escuchan las ganas que tienes…
Y antes de que ella pudiera articula palabra alguna, el chico colgó el teléfono. Se quedo mirando, atónita, el aparato en sus manos, ¿le colgó? ¿a ella? ¿a Bulma Brief? Nadie se atrevía a colgarle y ni por muy guapo que este, permitiría que se burlara de ella así. Miro la hora en su teléfono, lo bueno de los primeros días, es que solo tenia tres clases. Se hizo una trenza rápida para poder ponerse el casco y olvidándose de sus amigos, se dirigió hacia su destino.
(…)
La llamada de su compañera, lo había dejado atónito, saber que solo lo había llamado para una advertencia, lo había decepcionado. Si, decepcionado, no había ninguna chica que no rogara por estar debajo de él y no había ninguna chica que él no rechazara. Todas le repugnaban, les causaban un asco extremo, desde lejos se veía lo zorras que son.
Pero no ella. Ella no era una maldita que estaría dispuesta a abrir sus piernas así por que sí. No, ella era diferente y eso en cierta forma le atraía, era raro. Nunca le había llamado tanto la atención una chica en un solo día de conocerla como lo había hecho ella, aun que en realidad no llevaba ni un puto día de conocerla viéndolo bien, tal vez solo estaba sorprendido, de que sea él el rechazado y el no rechazador. Si, puede que sea eso.
Salió de su habitación para emprender rumbo a la cocina. Moria de hambre, por suerte una de las encargadas de la casa había ido de compras por provisiones del frigorífico, de donde saco una manzana, una caja de leche y un traste con yogurt natural. Se dispuso a tomar la caja de cereales, mientras se servía la porción a comer y ponía el yogurt en otro traste.
Después de terminar, lavo sus trastes. Estaba dispuesto a regresar a su habitación, cuando escucho a lo lejos un motor de algún vehículo sin importancia. Fue cuando escucho el timbre de su casa cuando le dio importancia al sospechoso vehículo. Cambio su dirección de las escaleras a la puerta de la mansión. Al abrir se topo con una Ducati Monster 1200 color negro, a cualquiera le hubiera sorprendido que una maquina como esa este frente a su casa, pero no eso fue lo que le sorprendió, al carajo la moto. La chica que estaba recargada en aquel vehículo fue lo que le llamo la atención, si tan salo se quitara el casco, la podría observar mejor.
Como si le hubiera leído la mente, la chica se dispuso a quitarse la porquería casco. La chica reacomodo su cabello con un leve movimiento de cabeza (ya que se le había soltado la trenza) para luego dirigirle una mira de enfado puro.
Hola Vegeta. – hablo la joven, con los brazos cruzados.
Bulma…
Nota: Antes que todo, que no tengo perdón por haberme tardado una semana en publicar un nuevo capítulo, pero, mis clases empezaron con todo y sé que no es excusa. Ya solucionado esto, quiero darles las gracias a esas personitas especiales que me leyeron y me comentaron (incluso a los lectores fantasmales que, aunque no hayan comentado, son bien recibidos), en especial a Princess Narin por ser el primer comentario por Fanfiction ya una buena amiga por alentarme a seguir escribiendo por redes sociales.
Espero y el capítulo haya sido de su agrado, no olviden dejar su review. Nos leemos luego.
RhaellaII
