Hola!
Disculpen la demora, pero ya les traigo un nuevo capitulo que como siempre espero lo disfruten un montón.
Quiero agradecer todos, sus hermosos Reviews y favoritos. También a aquellos que siguen esta historia o a mi.
Les recomiendo mi otro fanfic de Sekai, por si aun no lo leen. Se llama "Y todo por un resfrío".
No les quito más tiempo, a leer!
Ritsu siguió trabajando el resto del día, tan profesional como siempre. Sin embargo aquel paciente aun de vez en cuando venía a su mente, es más se encontraba realmente ansioso ante la promesa de un "te llamo a la noche", pues nunca había recibido ese tipo de propuestas, ya que mientras estudiaba estuvo cien por ciento enfocado en su carrera ignorando todo lo que se movía a su alrededor, gracias a eso logro terminar la carrera antes de tiempo, ingresar inmediatamente a la especialidad y hoy a sus casi 26 años ya se encontraba con un trabajo estable y muy bien remunerado, además de participar esporádicamente en una que otra investigación en el área.
Por otro lado de la ciudad un ilusionado Takano, ante una experiencia nunca antes vivida llegaba a su oficina, cuando su asistente y amigo lo paro de inmediato, pues tenían un grave problema con un socio norteamericano, estaban a punto de perder el gran negocio del año.
Así que rápidamente Takano se volvió en el Dios del negocio, como era llamado, e inicio una videoconferencia con los dueños de la empresa involucrada, habían miles de dólares que salvar.
Al final de la agitada jornada para ambos personajes, cada uno entre las penumbras de su casa y escuchando la suave lluvia que comenzaba a caer, pensaban en el otro. Uno más ansioso que el otro.
Takano, cuando al fin se calmó luego de la situación vivida, aunque aún quedaban una que otra cosa que zanjar con los socios, el creía firmemente que ningún millón se le escaparía.
Pero ya dejando el trabajo para su próxima jornada, recordó la promesa de la llamada, sacando su IPhone, aun sin batería. Recordando rápidamente aquel papel pasado por su "urólogo favorito" fue por su chaqueta, pero no encontró nada, reviso sus pantalones pero el bendito papel con los datos más importantes no aparecía por ningún lugar. Inclusive fue a buscarlo a su auto, pero para mala suerte de él tampoco logro dar con lo buscado.
Se calmó pensando en que se había caído en algún lugar de la oficina y todo mejoraría, además siempre podía ir a verlo al hospital. Pese a todo esa noche durmió realmente mal, apenas pego el ojo, ya que estaba sumamente preocupado, pues en primera instancia había roto una promesa. Había quedado como un mentiroso, quizá qué diablos iba a pensar el doctor de él. Pero a la vez se sentía como cualquier idiota adolescente, nunca antes le había importado lo que otro pensara de él, menos preocuparse por esto.
Onodera por su parte se sentía frustrado, había sido tan imbécil de creerle al ardiente paciente que lo había visitado y el como cualquier chico de quince le había creído todo. Realmente todo esto era consecuencia de no haber vivido una adolescencia normal, ahora estaba sintiendo y pensando cosas adolescente con retraso, lo que era algo realmente patético.
Se despejo con una taza de café, y se dispuso a revisar nuevamente su próxima conferencia, pues se acercaba un importante congreso, para el cual inclusive tendría que viajar.
Al día siguiente pese a que a que Takano busco su oficina no hayo nada, así que la única solución era dar la cara como todo el hombre que era, pedir disculpas y volver a tener una forma de contacto con Onodera, sin embargo el problema de día anterior se incrementó y no tuvo tiempo ni siquiera para probar un mísero bocado. Cuando al fin se libró de todo y al fin había obtenido éxito, pues al Dios de los negocios nada se le escapaba se dio cuenta que ya era muy tarde y el hospital estaría cerrado y para su mala suerte, se venía el fin de semana, donde no habían consultas médicas. Decidió calmarse, después de todo no había hecho nada grave, solo era un mal entendido que ya solucionaría pues él era experto en ese tipo de cosas.
El sábado por la tarde se encontró con su amigo, ya que ambos debían comprar la ropa formal para el matrimonio que sería en una semana. Zen con Takafumi habían decidido comprar por separado para darse una sorpresa en cuanto al vestuario.
- Hey Masamune! ¿Te parece bien este? – Le repetía la pregunta Yokozawa a su mejor amigo el cual parecía estar en cualquier parte, menos siendo una buena compañía para elegir la mejor ropa para el día que se venía.
- Perdón, estoy algo despistado. Me gusta más la combinación de color negro con azul marino, combinan con tus ojos y son colores que te quedan bien. Además se me ocurre que Zen ira de colores más claros, asi que combinaran bien – Termino Masamune, mientras le dedicaba una sonrisa a su mejor amigo. Este es el momento de disfrutar junto a él y estaba tan feliz de ver a dos personas consolidar su amor y ser legalmente una familia.
Luego de eso, él también se decidió por algo nuevo, ya que después de todo era el testigo de la boda y debía ser el más lindo, se rio ante su pensamiento, seguía siendo un narcisista como siempre. Pasaron a comprar una que otra cosa.
- Oye oso no crees que te deberías comprar ropa interior sexy, vamos a una sexshop – Dijo Masamune riendo, sabía que ese tipo de comentarios hacían sonrojar a su amigo. Pero la reacción de este fue todo lo contrario, se quedó estupefacto ante el comentario, al parecer se lo estaba pensado en serio.
Luego de eso le pidió a su amigo ir juntos a uno y se decidió por un modelito que haría suspirar a su futuro esposo. Takano no sabía si reír, pues podía herir los sentimientos del otro, pero a la vez encontraba esta situación tan tierna, después de todo el esperaba lograr en la vida, algo como lo que el parcito le estaba enseñando a él. Mientras estaba en el lugar el también hizo unas compras, después de todo el testigo tiene que darle un buen regalo a la pareja no?
Así transcurrió la tarde, muy tranquila. La cual terminaron en un café, fue en ese momento cuanto Takano se puso serio y le pidió a Yokozawa hablar de algo importante.
- Takafumi, perdón por hacerte sufrir durante años. Siempre me di cuenta de tus sentimientos, pero no los tome en cuenta, jugué contigo. Si bien tuvimos sexo y bastante bueno, nunca te pude ver con otros ojos. Y hasta el día de hoy me molesta haber sido un imbécil que te daba esperanzas, pues sabía que tu no me abandonarías – Takafumi intento interrumpir, pero Takano lo interrumpió y siguió hablando – no sabes cuánto agradezco que Kirishima se haya aparecido en tu vida y te esté dando todo el amor que yo no pude brindarte.
Al terminar la emotiva conversación ambos terminaron con los ojos húmedos, inmersos en un abrazo de una sólida amistad.
Ya era lunes y lo primero que hizo Takano fue ir al hospital pues tenía planeado conseguir ver a Ritsu como fuera. Primero se paró un rato frente a la sala donde atendía, pero al cabo de unos minutos vio salir a una doctora, la cual no perdió tiempo en guiñarle un ojo, ante lo cual él se hizo el desentendido.
Luego se decidió ir por las secretarias pues estas tendrían algo más de información no? Estas le informaron que el joven doctor, estaría toda la semana fuera, pues se encontraba en un importante congreso, hablando sobre su investigación más reciente, pero que no sabían más al respecto. Finalmente después de uno que otro coqueteo, el Dios de los negocios logro que una de las muchachas le diera el mail de Ritsu, ante lo cual le agradeció con un sutil pero acalorado beso en la mejilla, quedando la pobre chica suspirando y sonrojada.
Estimado Ritsu:
Primero que todo perdón por no haberte contacto esa noche. Puedes creer lo ridícula que es la vida, se me perdió el papel con la forma de contactarme contigo. Pese a que lo busque no hubo caso, trate de ir antes al hospital a buscarte, pero por problemas en mi compañía no pude ir hasta el día de hoy, donde me encuentro con la noticia que te has ido. Así que espero puedas disculparme y me aceptes una cerveza o un café, para que nos conozcamos más. Pero créeme, yo no estoy jugando.
Espero pronto noticias tuyas y añoro aún más tu regreso. Besos.
Atte: Masamune
Pero la semana trascurrió sin mayores novedades, Masamune ya estaba histérico, revisaba su mail cada cinco minutos y ante cualquier notificación sacaba su celular independiente de donde estuviera, pero nadie le respondía el mail enviado.
Ritsu tuvo una semana agitada, se lo pasaba de exposición en exposición y no tuvo tiempo de revisar su mail a conciencia hasta el día miércoles, donde se encontró con tamaña sorpresa. Pero se decidió a ignorarlo, el no estaba de humor para sufrir y menos para estar pendiente de un tipo. Todo sentimiento adolescente había desaparecido, él era un hombre que solo se enfocaría en su maravillosa carrera médica.
Por otro lado un desesperado Takano después de muchos mails sin respuesta. Se decidió a dejar el aire lastimoso que lo estaba persiguiendo y a conseguir lo que quería, pues él lo alcanzaba todo en la vida, el castaño no se le escaparía. Se sintió nuevamente lleno de energía.
Era sábado y el matrimonio de su mejor amigo, los novios se veían reluciente, aunque había uno bastante más nervioso que el otro. La pequeña Hiyo revoloteaba alrededor de los dos, tan linda como siempre, como una pequeña hadita, pensaba Takano.
El juez encargado de casarlos, ya estaba empezando a dar las órdenes para proceder con el matrimonio, cuando las puertas de la recepción se abrieron y un ojiverde entre apurado, el corazón de Takano dio un salto, y solo una frase retumbaba en su mente, alguien se las pagaría…
Como siempre gracias por haber leído, espero les haya gustado como va avanzado la historia.
Espero con ansias sus comentarios/sugerencias/criticas/opiniones :)
Que tengan una linda semana, abrazos!
