Holaaa!
Perdon por durar una eternidad para actualizar! Pero es que entre tantas cosas que hacer practicamente se me habia olvidado!
Gracias a Hikari236 por su review!
Disclaimer: Ni Air ni sus personajes me pertenecen TwT
CAPITULO 2 : HOPELESS
En la vida habían muchas cosas que me causaban miedo, había otras que me provocaban pánico, pero la escena que estaba justo en frente mio me hacía sentir una combinación de ambas. La escena se pintaba en tonalidades rojizas y naranjas, todo parecía consumirse a su paso con elegancia. Las llamas se alzaban al cielo con suficiencia mientras seguían comiendo aquel edificio blanco. No sabia como reaccionar y por esos momentos mi mundo entero dejó de girar y no podía apartar la mirada de aquella escena. Las personas corriendo, los gritos, la desesperación… todo parecía estar sordo y en cámara lenta…No podía ser…¿Acaso estaba dejando a mi fuente de felicidad consumirse en el fuego? … No podía permitirme perder a alguien más… menos a Yukito, no a mi Yukito-san.
No lo pensé fue como un impulso súbito que me hizo correr hasta el edificio, abrir la puerta de vidrio y buscar entre las llamas y cenizas algún trazo de vida, algún movimiento que me diera la esperanza de que las personas que se suponía que estaban adentro estaban vivas. Corrí por todo lado, revisando cada recoveco del lugar con desesperación y el pecho oprimido. Abría las puerta con deliberada fuerza mientras sentía como el humo que entraba en mis pulmones me debilitaba cada vez más, pero a este punto nada importaba… tan sólo quería encontrarlo y verlo a salvo. Me estaba quedando sin opciones, las puertas por abrir se estaban acabando y todavía no los encontraba. Me topé con unas escaleras pero recordé que una vez Yukito-san me dijo que el segundo piso no lo usaban. Me debatí entre subir o no, pero una corazonada me dictaminó que subir sería sólo una perdida del tiempo y el principio de mi fin.
La última de las puertas parecía reírse de mí, puse la mano en el llavín caliente que casi llego a quemarme y la abrí. Mi corazón suspiró en alivio, ahí estaba, y no sólo él sino también la hermana mayor de Kano. Yukito parecía forcejear con un estante que había caído sobre el cuerpo de la peliazul y que todavía no estaba en llamas. Me acerque con cuidado mientras vi en el reflejo de un vidrio roto mis ojos azules reflejando el poder abrazante del fuego que lo consumía todo. Me acerqué a Yukito pero el seguía sin percibir mi presencia, estaba muy enfrascado en su tarea de salvar a su jefa.... Empecé a empujar el estante junto con el, que empezaba a dilapidarse, por fin me volvió a ver y lejos de sentirse bien por el echo que había venido hasta aquí por él, su mirada se tornó fría, contrastando totalmente con el ambiente que vivíamos.
Finalmente la pudimos liberar pero esta ya se encontraba inconciente, la cargo en brazos tipo novia y comenzamos a hacernos paso entre el fuego. Cada paso me hacía sentir más y más cerca del suelo, cada vez que inhalaba sentía un ardor por dentro… Mi vista se nubló, sabía que mi cuerpo no lo podría aguantar más, pero no pude evitar sonreír al pensar que había hecho algo por la personas que mas quería, y lo último que pude ver antes de caer inconciente fue las siluetas de personas con cascos y gabardinas.
Yukito Point of View
¿Por qué? ¿Por qué demonios estaba Misuzu aquí? Este era el peor lugar para estar justo en estos momentos… Tomé a Hiriji-san en brazos después de liberarla de aquel estante y junto con Misuzu empecé a caminar entre el lugar en llamas. No podía dejar de pensar en ella, en lo perjudicial que podría ser tanto humo para ella… lejos de dirigir mi atención a la chica inconsciente que tenía en mis brazos me preocupaba por la rubia que segundo a segundo disminuía su paso… y yo sabía porqué era.
Pronto todo sería mejor, podía ver el reflejo de la luz solar que se filtraba por la puerta principal que todavía no se caía, pero justo en ese momento con el rabillo del ojo vi caer cabellos dorados. Me volví bruscamente, sin bajar a mi jefa.
-¡Demonios! –exclamé mientras me apoyaba sobre una rodilla y pensaba como ingeniármelas para llevar a ambas. No podía escoger, era imposible preferir una vida sobre otra. Aun cuando yo tenía una notable preferencia.
Por segunda vez en este verano la suerte se apiado de mi, los bomberos por fin habían llegado, le entregué a mi jefa al primero que vi, y tomé a Misuzu con la mayor delicadeza que tenía. Corrí, con la desesperación que nunca imaginé sentir, ella podía estar muriendo… extinguiéndose justo ahora en mis brazos. Al salir me encontré con la ambulancia y los paramédicos, las palabras no salían coherentes, fragmentos de frases y explicaciones nada más. De igual manera las explicaciones sobraban, me la arrebataron de los brazos y la metieron en la ambulancia donde una máscara de oxígeno se posó sobre su rostro. Le tomaron el pulso y sus miradas empezaron a preocuparme más. Poco después trajeron a Hijiri y la ambulancia estaba lista para irse.
No pude ni pudieron despegarme del lado de Misuzu. Maldije el pequeño pueblo en el que me había establecido, la única clínica se había quemado y ahora no quedaba mas que manejar una hora hasta el siguiente hospital. Fue un tormento incomparable, nadie tenía la certeza de que aguantaran el viaje. Los minutos se me hicieron horas, y las horas días, hasta que llagamos al bendito hospital y los doctores empezaron a hacer apropiadamente su trabajo. Desde ese momento no me dejaron seguir acompañándola. Me torturaron en la sala de espera.
Odiaba los hospitales, las paredes blancas, el olor irriblemente neutral, las personas con sus impecables uniformes blancos y más que nada las salas de espera. ¿Qué tanto podrían estar haciendo? ¿Por qué las enfermeras no avisaban periódicamente qué estaba pasando?
-Joven, ¿Podría llenar unos papeles? –Dijo una voz femenina mientras me extendía un lapicero y una tabla con papeles.
La volví a ver con frialdad, ¿No podía esperar? No tenía la cabeza para rellenar estúpidos formularios mientras no sabía que era lo que le estaba pasando a Misuzu. Tomé rudamente lo que me ofrecía y lo puse en la silla de al lado.
-¿A alguien más deberíamos avisarle de la situación? –insistió en molestar la mujer.
La miré directamente a los ojos con indiferencia. Pero tenía razón, debía avisarle a Haruko y a Kano, en caso de que no supieran (algo que era imposible por ser un pueblo tan pequeño). Me puse de pie sin decir nada mientras me guiaba hasta la recepción donde tomé el teléfono y marqué a la casa.
-¿Yukito? ¿Eres tu? ¿Dónde estas? ¿Y Misuzu? Me dijeron que una ambulancia se la llevó,, pero nada más! Habla ya! –La voz consternada de Haruko por un momento me hizo sentir mal por no haberla llamado antes.
-Estamos en el hospital, ven. Todavía no me han dado información sobre su condición… -Del otro lado de la línea no se escuchaba nada, hasta que oí caer el teléfono. Como siempre la madre desinteresada actuaba por impulsos y ni siquiera me dejó decirle que le avisara a Kano.
Que taaal? Valio la pena?
Prometo que de ahora en adelante actualizaré más rapido! Justo ahora empezaré con el Cap 3 ;D
