CAPÍTULO 2: "EL ROBO DEL TESORO DEL PUEBLO"

Tras una peligrosa batalla contra un poderoso demonio, el joven Elsword logró recuperar el fragmento del Eldrit robado previamente por unos bandidos, a pesar de que fue gracias a que el ser demoniaco no quiso continuar la lucha. Ahora el joven pelirrojo se disponía a llevar la piedra preciosa y a los bandidos a junto de las autoridades del pueblo de Ruben, pero antes de tener tiempo de hacer nada, la maga con la que peleó antes contra Berrut volvió al lugar donde el chaval se encontraba.

-Eres tu niño, y veo que no estás herido, pero…-en ese instante la muchacha giró la cabeza en todas direcciones buscando algo-¿Y el demonio? ¡No me digas que lo derrotaste tu solo!

-Vaya, si no se hubiese retirado le habría dado una buena paliza-murmuraba el chico, ignorando totalmente a la pelimorada mientras se mostraba molesto-¡Cobarde monstruo!

-Bueno, no tienes que darme las gracias por haberte salvado –dijo la chica sin percatarse de que el joven la ignoraba totalmente-las magas del sur no pedimos nada a cambio de eso.

-Ahora sí que estoy enfadado, la próxima vez que lo vea lo destrozaré y trituraré –continuaba el chico refunfuñando, pasando olímpicamente de la maga a la vez que recogía el Eldrit del suelo donde lo había dejado el demonio-¡Le demostraré que solo mi hermana puede conmigo!

-Y por cierto –dijo con curiosidad-¿Eso que coges es el fragmento de Eldrit?

-Así que mis sospechas eran ciertas –de repente el chico reaccionó a las palabras de la chica, a la vez que se ponía en guardia con su espada- ¡Eres una bandida que también busca el Eldrit, te detendré aquí mismo!

-¡Pero que dices idiota! –reaccionó muy molesta la muchacha ante lo que le acaba de decir el joven-¡Ya te dije que yo soy una maga que te ha ayudado, como puedes ser tan estúpido de confundirme con un bandido!

La discusión era cada vez más y más fuerte, a tal punto que ambos empezaron a pelearse a golpe de espada y conjuros mágicos en medio del bosque. Pero en ese preciso momento, otra persona se acercó al lugar, era una hermosa mujer de 1,65 cm. de tamaño, pelo largo de color amarillo verdoso al igual que sus ojos, un top escotado de color verde y azul, un brazalete también verde y azul en su brazo izquierdo y unas pulseras blancas en ambas muñecas, una minifalda blanca con rayas azules y unas botas altas de color blanco que llegaban hasta las rodillas, así como un elegante arco en su mano derecha. Pero lo que más destacaba de ella, eran sus orejas alargadas y puntiagudas, lo cual delataba que pertenecía a la raza de los elfos.

-Por esta zona escucho voces de niños, quizás me puedan ayudar –dijo la hermosa elfa mientras se abría paso entre la vegetación hasta ver a Elsword y Aisha confrontándose unos metros más adelante, así que decidió intentar llamar la atención de ambos-hola jovenes.

-Deja de tirarme rayitos y bolas de fuego y ríndete ladrona-gritó el pelirrojo hacia la maga mientras intentaba golpearla, a la vez que ignoraba a la mujer rubia.

-¡Ya te dije que no soy una ladrona cabeza-buque, y ahora deja que te castigue por tu incompetencia!-le respondió la maga al pelirrojo mientras bloqueaba la espada con su báculo

-Eh…¿Hola?-seguía la elfa intentando llamar la atención de los chavalitos sin éxito, a la vez que su paciencia se iba colmando poco a poco-¿Me oís niños? Estoy aquí…

Pero la mujer elfo no encontraba respuesta de ambos muchachos, que seguían con su trifulca infantil mientras ignoraban lo que había a su alrededor. Pero llegó un momento en que la fémina de pelo rubio verdoso ya no soportó más aquello, y dejó salir toda su frustración contenida como si explotase un volcán.

-¡ESCUCHADME DE UNA MALDITA VEZ NIÑATOS MALEDUCADOS! –gritó aquella mujer en medio de un arrebato de ira incontenible, provocando que los chicos no solo se percatasen de su presencia, ya que también logró intimidarlos y hacer que la atendiesen-¡ESTO ES POR LO QUE ODIO A LOS NIÑOS, NUNCA ESCUCHAN Y NO RESPETAN A NADIE A PESAR DE QUE OS ESTABA SALUDANDO CON DELICADEZA Y EDUCACIÓN Y…! –de repente la elfa se paró en seco al darse cuenta del espectáculo que estaba haciendo, posteriormente se fue hacia un árbol y empezó a darse cabezazos contra él con arrepentimiento-prometí que no me enfadaría más, debo ser paciente…sé paciente, sé paciente, solo son niños…-seguía castigándose la rubia, mientras los otros 2 la miraban con cara de poker.

Finalmente, tras pasar unos segundos más dándose con la frente en el árbol, la rubia se volteó hacia los niños de nuevo con cara de estar por fin más calmada y cuerda y volvió a hablarles.

-En fin, disculpadme, empiezo de nuevo. Me llamo Rena y pertenezco a la villa élfica que existe en las afueras de la capital Bélder –dijo la mujer con una sonrisa en su rostro, y posteriormente se dirigió al muchacho pelirrojo-mocos…quiero decir, joven, por tu ropa podría decir que eres un "Buscador del Eldrit" ¿No?

-Si, y tu das más miedo que el demonio con el que me enfrenté –respondió el chico sin vacilar.

-Insolente…-respondió la mujer tratando de mantener la calma-el caso es que pasaba por aquí para investigar un poco, pero mi pregunta es ¿El árbol de El está custodiado por los de tu grupo de búsqueda?

-Lo estaba, pero ahora los que lo vigilaban dejaron su puesto para venir a recuperar este fragmento que tengo yo –explicaba el muchacho mientras mostraba la piedra preciosa.

-oh…¡NO! –gritó con preocupación la mujer-¡Es una trampa! Hace 1 hora escuché que el plan de los bandidos por casualidad sin que se diesen cuenta, su plan era enviar a unos peones a por ese fragmento pequeño que tienes tu para desviar la atención de los "Buscadores del Eldrit", mientras el jefe se hacía con la piedra de Eldrit grande que se encuentra en la base del Árbol de El ¡Hay que volver allí antes de que roben la gran piedra!

-¿Qué has dicho? –gritó el muchacho visiblemente preocupado- ¡No puedo permitirlo!-sin mediar más palabras, el joven le lanzó su fragmento de Eldrit a la elfa, que lo atrapó a pesar de lo sorpresiva de la reacción, mientras el pelirrojo empezó a alejarse corriendo en dirección al árbol de El-Si eres una elfa, entonces sé que no robarás el Eldrit ¡Llévalo a la villa de Ruben mientras yo detengo al bandido!

-Pe…pero si aun no he terminado…-dijo la elfa a la vez que perdía de vista al joven con resignación-oh...que lío ¿Y ahora que hago?

Y así el joven se retiró del lugar, mientras las 2 chicas se quedaron solas en aquel verde lugar.

-No se donde está Ruben, no conozco esta zona todavía –susurró la elfa con preocupación mientras estaba cabizbaja, aunque después se giró hacia la otra chica-¿Tu sabes llegar allí?

-Nunca estuve allí, pero me fio de mi intuición, así que sígueme –dijo con optimismo la chica de pelo morado mientras agarraba de la mano a otra mujer-por cierto, soy Aisha, encantada.

-Un gusto, pero –Dijo la elfa mientras se mostraba con dudas- ¿de que conoces a ese pequeño pirado? ¿Es amigo tuyo?

-No, no lo conozco, solo lo ayude a enfrentar a un gran demonio –respondió la maga con certeza-pero ahora olvidemos eso, dejemos el fragmento de Eldrit en manos del jefe de Ruben, y vayamos a ayudar a ese crío, que no me fío nada de él.

-Esta bien –contestó la mujer rubia asentando-pero suéltame la mano ¿Quieres?

Así pues, ambas féminas pusieron rumbo a la pequeña villa de Ruben, mientras Elsword corría a gran velocidad hacia el árbol de El, el cual podía ver frente a él claramente, y es que en pocos minutos llegó al lugar indicado, por lo que el chico se frenó y empezó a buscar con la mirada el paradero de la piedra de Eldrit.

-Esta es la base del árbol, el Eldrit debería encontrarse en esta zona-pensó para si mismo el joven mientras trataba-Pero no lo veo por ninguna parte.

El joven inspeccionó un poco la zona, pero no era capaz de visualizar lo que estaba buscando, hasta que escucho un ruido proveniente de la parte superior del árbol que llamó su atención.

-¿Quién anda ahí?-voceó el joven mientras levantaba la cabeza, y justo en aquel momento, pudo ver a una persona con una gran piedra-¡Deja el Eldrit en el suelo y no te muevas si no quieres que te destroce!

Aquellas amenazas parecían haber llamado la atención de aquel individuo, que se volteó hacia el espadachín pelirrojo. El individuo tenía el pelo castaño, tenía una herida en donde debería estar su ojo derecho, del cual carecía y una sonrisa muy siniestra, vestía con una camiseta blanca de manga corta, unos pantalones blancos y unas botas oscuras, además en su mano derecha portaba una gran espada a 1 mano, con el filo forrado de cuero.

-¡Eh tu, principiante!-dijo aquel individuo con despreocupación total-¿Eres de esos tontos del grupo de "Buscadores del Eldrit"? ¡Pues dile a tus superiores que me voy con esta joyita!

-No te burles de mi bandido –contestó el muchacho visiblemente molesto por el menosprecio del bandido-¡No me subestimes por ser joven y ven aquí haber quien es el principiante!

-¡Idiota! –susurró para si mismo el bandido a la vez que saltaba desde lo alto de aquella rama para aterrizar a 1 metro del espadachín pelirrojo-¡Siempre desconfía de un bandido!

De forma sorpresiva e inesperada, el malhechor hizo un rápido gesto con su cuerpo para atacar con su espada al chico de cabello rojo sangre, pero este pareció adivinar la intención y usó su espada para bloquear el filo del arma del atacante, posteriormente ambos se quedaron en silencio el 1 frente al otro, sin ceder ni un milímetro de terreno.

-Eres fuerte niño, para ser así de pequeño puedes bloquear mi ataque, pero no podrás detenerme tú solo –dijo el bandido con aires de superioridad-¡LARGATE!

-¡Me estás hartando con tus sobradas!-dijo el chico mientras mantenía a raya al hombre y a la vez pensaba-Rayos, la pelea con el demonio de antes me ha dejado sin muchas fuerzas, no soy capaz de hacer nada más que bloquear su arma, pero no poder para contraatacar ahora.

-¿Qué pasa niño? –decía el hombre de pelo castaño con chulería-¿No ibas a detenerme? Por ahora solo te estas defendiendo, y eso que tengo 1 mano ocupada por sostener el Eldrit…

Ambos portadores de espada seguían forcejeando en igualdad de condiciones, pero en medio de esa dura pugna, una tercera persona se dejó ver por los alrededores del árbol, era un hombre joven de pelo corto castaño grisáceo al igual que sus ojos, chaqueta roja con rayas negras, una hombrera de acero en el hombro izquierdo y un brazalete en el brazo derecho con muñequeras en ambas muñecas, pantalón blanco con rayas rojas finas y una raya oscura ancha, y zapatos de color oscuro metalizado, mientras portaba una espada similar a la de Elsword. El caso es que al ver la pelea entre el chico y el bandido, decidió intervenir.

-¡Quizás quieras que yo te ataque bandido! –Dijo a viva voz un hombre que se encontraba por la zona-¡Engañarías a la mayoría de buscadores, pero no al chico y a mi!

-¿Otro "Buscador del Eldrit"? –dijo el chico pelirrojo para si mismo-Nunca lo había visto.

-Urg…-suspiró el bandido mientras giraba su cabeza hacía aquel nuevo individuo, mientras continuaba forcejeando con Elsword-¿Y tu quien eres? ¿"Otro buscador del Eldrit"?

-Lo soy, me llamo Quin –dijo el buscador señalándose con el pulgar a si mismo- y tu serás apresado por intentar robar el Eldrit más valioso de todo el continente ¡BENGUER! –amenazaba el aliado del chico pelirrojo a la vez que nombraba al malvado.

A pesar de la presencia de otro "Buscador del Eldrit", el bandido se veía tranquilo y confiado, pero de ello no se percataron ni Elsword ni Quin, así que no se esperaron la siguiente acción del malhechor, que comenzó a silbar fuerte, para sorpresa de sus 2 perseguidores.

-¿Por qué silvas?-dijo Elsword con preocupación-¿Qué pretendes?

-¡Porque se hace tarde y yo debo irme!-sorpresivamente, el bandido aprovechó que su contrincante pelirrojo bajó la guardia un momento para asestarle una patada en el estómago y empezar a correr inmediatamente después-¡Ya nos veremos en otra ocasión tontos!

-¡No te muevas, no podrás huir mientras estamos nosotros aquí! –dijo Quin en tono amenazante-somos 2 contra 1.

-¿2 contra 1 dices? JA, JA, JA –se burlaba el ladrón mientras seguía alejándose-aprende a contar boy scout, yo cuento al menos 10 contra 2.

Ante eso último que dijo el bandido, los 2 buscadores se quedaron sorprendidos, y más aún cuando vieron que entre los árboles y la maleza comenzaban a salir más y más bandidos, haciendo un total de 10, que los rodearon rápidamente mientras el jefe se iba de allí.

-¡Vuelve maldito canalla, no te llevarás el Eldrit así! –voceó el chico pelirrojo en medio de aquella situación, a la vez que se lanzaba con rabia hacia los enemigos- ¡Largo de aquí estorbos, a quien yo quiero patear es a vuestro jefe!

-¡La única esperanza que nos queda en esta situación es luchar! –dijo el otro buscador mientras corría a ayudar a Elsword con la espada en alto-¡Vamos allá!

La situación se volvió encarnizada, con 2 espadachines peleando solos frente a 10 bandidos de todos los tamaños, armados con puñales y pequeñas espadas, pero la superioridad numérica no les aseguró la victoria, ya que los buscadores eran mucho más hábiles con sus armas, y sabían contrarrestar las ofensivas enemigas a la vez que ejecutaban precisos contraataques que noqueaban a los secuaces de Bénguer con relativa facilidad, hasta que el último de ellos cayó de espaldas a la tierra.

-Uf, ya está, pero han pasado unos minutos, y ese jefe de los bandidos ya se ha escapado –dijo molesto Elsword mientras miraba al frente-¡Debo perseguirlo para ganarle terreno!

-No jovencito, tu debes volver al pueblo-dijo Quin con frialdad-Espera instrucciones allí.

-Boh…-refunfuñó el pelirrojo-Que aburrimiento, si fuera contigo acabaríamos antes.

-No me discutas y ve a hablar con Goran, el jefe del pueblo-contestó Quin-y hazlo ya.

-Vale, pero recupera el Eldrit –expresó con resignación el joven mientras se alejaba-suerte.

Y con esa orden, Elsword se fue en dirección a Ruben para esperar nuevas instrucciones del grupo de buscadores, aunque repentinamente se paró y se quedo pensando en algo.

-¿Y por donde se iba ahora a Ruben desde aquí? –pensó el muchacho con muchas dudas.

Pero mientras todo eso sucedía, en la villa de Ruben se encontraban las otras 2 chicas que el joven pelirrojo había conocido, se trataba de Rena y Aisha, que habían ido a junto del jefe de la villa, Goran, un hombre con una gran barba marrón al igual que su pelo, al cual le devolvieron el fragmento de eldrit robado por un gigantesco demonio.

-Muchas gracias chicas, sin este Eldrit, la aldea la aldea estaría en peligro –dijo el jefe con rostro de total agradecimiento-pero aún así estoy preocupado por el árbol de El.

-No se preocupe, ahora iremos allí y ayudaremos al mocoso que nos acompañaba antes –dijo la niña de pelo morado con mucha energía-¿Vamos Rena?

-Esperad un momento chicas –dijo un hombre de gafas que se asomaba por la puerta- quizás podais ayudarnos de otra forma.

-¿Quién eres tu? –dijo la mujer elfo con curiosidad-¿Y como es eso de ayudar de otra forma?

-Me llamo Adán y soy un explorador –dijo aquel individuo el cual tenía destacaba por tener la típica barba de estar 4 días sin afeitarse, pelo largo, unas pequeñas gafas y una pipa india en la boca así como una bolsa llena de manuscritos y pergaminos-porque al estar todos los "Buscadores del Eldrit" ocupados con el problema de los fragmentos de Eldrit, nadie puede ocuparse del robo de unas antiguas reliquias élficas en las ruinas del bosque ¿Vosotras podríais hacer ese favor por la villa?

Aquella proposición dejo un poco descolocadas a las chicas debido a lo sorpresiva de la proposición, pero tras mirarse ambas a los ojos, tomaron una decisión y se la expresaron a aquellas personas.

-Está bien, os ayudaremos –dijo la mujer elfo con una bella sonrisa-si son de tanto valor histórico, entonces merece la pena recuperar esos objetos.

-Así es, yo leí sobre esas reliquias en un libro-añadió la maguita-no tardaremos mucho.

-Muchas gracias chicas, de verdad –dijo el arqueólogo-ojala podais traerlas a salvo-

-La villa de Ruben os estará muy agradecida por todo lo que estais haciendo-expresó así Goran mientras las chicas salían por la puerta.

Y así, la muchachas salieron de la casa del jefe de la villa y partieron inmediatamente rumbo hacia las ruinas del bosque de Ruben.

-¿Por qué he acabado haciendo de buena samaritana ayudando primero a un crio y después a un arqueologo?-dijo la chica de cabellos morados mientras-¿Tengo cara de protectora social?

-Cálmate Aisha –le contestó la arquera con una sonrisa-No nos llevará mucho hacerlo.

Así pues, la situación está así, las chicas van a recuperar las reliquias elficas, mientras Elsword regresa a Ruben tras no poder detener la huida de Bénguer ¿Que sucederá ahora?

CONTINUARA…