Emiya Miyu abrió la puerta de su casa con tranquilidad, sabía que a esas horas de la mañana su hermano estaría dormido en el almacén del patio, por lo que dejó sus cosas en la entrada, ella tenía apenas 10 años de edad, su cabello negro estaba suelto pero una parte de él lo recogió con una coleta. Dos adornos sostenían parte de su flequillo dejando al descubierto un par de ojos ambarinos, quizás el único rasgo que compartía con el chico que era su único familiar con vida. Tanto ella como Shirou eran adoptados por la misma persona, aunque ella fue un par de años después que el pelirrojo, así que el joven se convirtió en su hermano mayor.
Caminó entre los pasillos del edificio, para entrar en el comedor, siguió hasta salir al patio y revisar en el almacén. Se sorprendió mucho al ver que su hermano no estaba durmiendo como siempre. Se dio la vuelta y regresó de nuevo al interior de la casa. Con un andar lento y cuidando de no hacer mucho ruido, se acercó hasta el shoji de la habitación del joven.
Onii-chan... ¡Ya regresé! – habló la niña con voz fuerte
Esperó un momento esperando una respuesta de su familiar, pero extrañamente no hubo nada; tan sólo el silencio.
Tal vez continúa durmiendo – comentó en voz baja la pelinegra – Lo mejor será despertarlo antes de que Sakura-neesan llegué
Con esa decisión en su mente, corrió el shōji que separaba el pasillo de la habitación de su hermano, dio un paso vacilante dentro puesto que respetaba mucho el espacio personal de Shirou, se acercó con lentitud al bulto cubierto con mantas.
Onii-chan, despierta ya es de día – Miyu habló con lentitud mientras agitaba con sus manos al montón de mantas – ¡Onii-chan!... ¡Onii-chan!
Notó como se revolvieron las mantas, dando a entender que sus acciones estaban logrando el efecto deseado, continuo un poco más hasta que se levantaron lo suficiente para revelar a la persona que estaba bajo de ellos. Una mata de cabellos pelirrojos apareció primero mientras se deslizaban la tela de la manta, eso estaba bien, pero el rostro estoico de la pelinegra fue enrojeciendo al descubrir que la persona que se levantó no era su querido hermano mayor, ya que un par de voluminosos y bien formados pechos hicieron acto de presencia. Miyu parpadeo un par de veces antes de abandonar toda su calma para soltar un fuerte grito.
¡KYAAAAAAAA! – aquel grito hizo que Shirou se levantara abruptamente de su futón
Todavía adormilado no coordinó muy bien su vista, pero notó la presencia de su hermana quien estaba pegada contra una de las paredes, el rostro asustado de la niña fue suficiente para que despertara de golpe.
¡MIYU! – el joven se acercó asustado hacia la pelinegra - ¡¿QUE ES LO QUE OCURRE?!
Cuando la niña notó que su hermano estaba a su lado le miro directamente, un par de lágrimas se asomaron por sus ojos, con una mano temblorosa señaló a un punto específico de la habitación, Shirou desvió su atención hacia el lugar donde apuntaba para sentir que el color abandonaba su rostro. Soltó un grito nada masculino, cuando notó que una adormilada Rias Gremory se tallaba los ojos de manera perezosa, pero lo peor de todo era el estado de desnudez que presentaba la demonio, un pequeño hilillo de sangre se presentó en su nariz.
Buenos días, Shirou – habló quedamente la pelirroja – ¿Qué vamos a desayunar el día de hoy?
Una carrera se escuchó provenir del pasillo, pronto una rubia se unía al trío que estaba en silencio dentro de la habitación del dueño de la casa. Ahora la atención estaba centrada en Lancer cuyas reveladoras ropas hicieron enrojecer mucho más a la impactada Miyu.
Mi.. Mi… - la pequeña niña tartamudeaba de la impresión - ¡MI HERMANO SE CONVIRTIO EN UN CASANOVA!
Archer acató la orden de su master lanzándose a una velocidad impresionante, en sus manos aparecieron dos espadas cortas, una de color blanco como la nieve y la otra tan negra como el cielo que estaba sobre ellos, en el metal podían verse patrones hexagonales en los mismo indicando que aquellas espadas eran de lo más especiales. Lancer ajusto su postura, no invocó su armadura, solamente apareció su lanza, aquello alerto al hombre que vestía de rojo y negro; levantó amabas armas para lanzar un certero ataque, la rubia rápidamente movió su propia arma, deteniendo con facilidad el filo de las dos espadas. La fuerza que imprimió Archer fue brutal, suficiente para hundir un poco los pies de su contrincante dentro de la tierra.
Un arquero que usa espadas – comentó con una sonrisa Lancer – Eso sí que es raro, pero no me parece extraño
El hombre de tez morena sonrió con la misma intensidad que la hacía la rubia, de alguna forma las palabras de la mujer sonaban como una especie de halago a sus oídos. Sin irrespetar a su oponente soltó una respuesta.
Lo mismo digo con respecto a ti – Archer comentaba mientras imprimía más fuerza a sus espadas – Es raro de ver a una Lancer como tú, se me ocurren un par de mujeres, pero no eres la señora de la tierra de las sombras
Lancer agudizó su vista para ante el comentario que lanzó el otro servant, con maestría movió su lanza desviando por completo las armas de su oponente quien dio un salto hacia atrás, la rubia estuvo a punto de continuar cuando Shirou habló hacia la acompañante de Archer.
¡Tohsaka! – grito un poco confundido el pelirrojo - ¡¿Por qué estás aquí?! – la jovencita apretaba sus manos fuertemente - ¡¿Por qué estas atacándonos?!
La pelinegra mantuvo silencio ante las palabras del joven pelirrojo, sus ojos estaban fijos sobre él, no mostraban ningún sentimiento aparte de la determinación a continuar con la batalla. Sus ojos se posaron nuevamente sobre los dos servant que combatía frente a ellos. La fiereza con la que se atacaban era brutal, la rubia Lancer continuó apretando con sus golpes, pronto un sonoro ¡crack! alertó a la master de Archer.
Una de las espadas del arquero de rojo, había colapsado ante la presión del arma de su oponente, sin ninguna simpatía por el arma dañada, la descartó tirándola al suelo, de la nada apareció otra con la misma apariencia. Aquello sorprendió a la mujer, Archer continuó intercambiando golpes sin descanso, los ojos esmeralda de la mujer notaron discretamente las aperturas que dejaba el peliblanco dentro de su defensa. Era una invitación directa a lastimarlo; pero su instinto indicaba lo contrario, debía de contenerse de aprovechar la ventaja que su enemigo le ofrecía.
Justo cuando la batalla escalaba en intensidad, algo perturbó por completo la concentración de ambos contendientes, una filosa estaca metálica apareció en medio de ellos dos, en uno de sus extremos se encontraba una cadena que se extendía hasta el muro de dónde provino. Los ojos de ambos se movieron por instinto siguiendo la cadena, justo sobre el muro se encontraba otra persona, su cabello violeta ondeaba con la brisa nocturna dando la apariencia de ser serpientes vivas, su vestimenta negra con bordes morados parecía haber sido sacadas de una tienda de lencería provocativa; pero lo más inquietante fue la máscara que cubría sus ojos. A pesar de estar ocultos podía percibirse la penetrante mirada bajo del mismo. Rin apretó su mano, claramente aquella figura femenina era un servant, si se unía a la batalla, no sabía que bando tomaría o si atacaría a todos por igual. Con una voz cargada de amargura llamó al arquero.
¡Baja tus armas Archer! – el hombre miro discretamente a la pelinegra – ¡La situación es desventajosa para nosotros!... ¡nos retiramos!
Como gustes, Rin – su tono de voz indicaba un poco de desconfianza, que la chica pudo comprender – Es tu decisión.
Las espadas desaparecieron de las manos de Archer, Lancer se mantuvo en silencio e hizo lo mismo, pero sus ojos estaban todavía fijos en el hombre peliblanco. Se dio la vuelta para darles la espalda a Rias y Shirou; los ojos azules de la pelinegra miraban con atención a la pareja murmuro algo prácticamente inaudible para después ser tomada de la cintura por el peliblanco.
Deberías de prestarle algunas ropas – el comentario de Rin hizo que ambos pelirrojos parpadearan un par de veces – Digo… todavía estamos en invierno, como para que estes con el pecho descubierto
Aquella sugerencia era de lo más extraña, Shirou estuvo a punto de dirigirse a la joven pelinegra, cuando ambos saltaron el muro de su casa y desaparecer en la noche, Lancer aún estaba en guardia ante la presencia de la otra mujer, el silencio se mantuvo unos instantes hasta que una nueva voz interrumpió todo.
¿Sempai? – Shirou sintió un escalofrió recorrer su espalda cuando reconoció la voz que le llamo - ¿Se encuentra bien?
Con pasos tambaleantes, apareció una jovencita, vistiendo el uniforme femenino de la escuela de Shirou, su cabello morado se movía lentamente cuando se acercaba, sus ojos estaban vidriosos debido a la preocupación que reflejaban y sus labios temblaban levemente. Era toda una belleza al igual que la pelinegra que abandonó el patio trasero de la residencia Emiya, Lancer apuntó su arma contra la nueva invitada, justo detrás de ella se colocó la mujer que vestía de manera provocativa, la estaca está muy cerca de la espalda de la rubia. Las palabras que siguieron cambiaron el rumbo de la situación.
Espera Rider – la jovencita detuvo a la mujer – Shirou-sempai… ¿Tu también eres un master?
La habitación mostraba un ambiente llenó de tensión, Shirou revisaba un pequeño gavetero que tenía frente a él, buscando algunas prendas que pudiesen servir a su acompañante, por su parte Rias esperaba pacientemente sentada en el piso, para ella estar dentro de ese lugar era algo completamente fascinante pues el estilo del mismo era enteramente japonés y ella adoraba demasiado esa cultura. Sus ojos escaneaban a detalle, notando que solamente tenía lo indispensable para ser considerado un lugar de descanso, estaba feliz con eso pues la humildad y sencillez eran propios de los japoneses. Una escueta sonrisa adornaba su rostro mientras que jugaba un poco con la maltratada falda de su vestido.
Es una pena que la ropa de Miyu no pueda servirte – comentó un poco apenado el joven – No tendrías que usar ropa de un chico.
La pelirroja guardó un poco de silencio cuando le dio una playera de manga larga completamente blanca, unos jeans un tanto gastados y unos tenis viejos. Toda esa ropa parecía ser de hace un par de años, la joven demonio los tomó con amabilidad y se dio la vuelta mientras sostenía su largo cabello con una de sus manos; mostrando su espalda hizo una petición un tanto incómoda para su anfitrión.
Shirou – Rias llamó la atención del pelirrojo - ¿Podrías bajar el cierre de mi vestido?
Parpadeó un par de veces antes de agitar su cabeza, aquello hizo que tragara un poco de saliva, pero el joven accedió a la petición de la demonio, bajó el cierre con cuidado, pudo ver que este terminaba justo donde comenzaba el trasero de Rias, una vez hecho esto se dio la vuelta para buscar una muda propia.
Rias-san – Shirou se mostraba un poco nervioso – ¿Qué edad tienes?
Era una duda que asaltaba a la mente del master de Lancer, pues le intrigaba la juventud de la demonio, pues su cuerpo estaba muy bien desarrollado pero sus facciones claramente tenían un deje infantil que lentamente se perdía.
Tengo trece años – contestó con honestidad la joven Gremory – Apenas estoy en primero de secundaria
¿En serio tienes trece años? – el joven se volvió para mirar a la pelirroja
En ese preciso momento la jovencita estaba completamente desnuda, subiéndose los jeans que Shirou amablemente le había dado, viendo como estos le quedaban como guante, decidió que lo mejor era concentrarse en su propia muda de ropa. Sakura se encontraba, meditando la situación, todo era extraño aún para los estándares de la magia, primero aquel chico que era conocido como el "Falso Conserje de Homurahara" presenció de lleno una pelea de la guerra del santo grial, cuyas reglas indicaban que debería de ser asesinado por solo presenciarlo. Ya que al igual de la mayoría de los participantes del ritual, vigilaba la primera batalla desde una distancia segura. Dudó en un momento de vital importancia hasta que la voz de Rider le confirmó que acciones debía de tomar. Por eso se apresuró en ir en su rescate.
Ahora resultaba que su sempai era un master e invocó a un librado su primera batalla en el patio de su propia casa. Por un lado sentía alivio pero por otro eso le colocaba en una posición de desventaja pues su vida correría peligro durante la duración de la guerra. Todo eso le hizo suspirar fuertemente, el otro problema que tenía entre manos era la jovencita que estaba a su lado, ya que desprendía un aura extraña alrededor de ella. Uno que consideraba familiar de alguna forma, pero no sabía de donde era.
El shōji se corrió para permitir que salieran tanto Shirou como Rias, quienes estaban propiamente vestidos y enfrentar el frío de la noche, fuera de la casa se encontraban Lancer, la mujer que fue identificada como Rider y la jovencita que parecía conocer al dueño de la casa, los ojos ambarinos del joven mostraban confusión y preocupación. Con cierto dolor se hizo una pregunta que incomodó bastante el ambiente.
Sakura… ¿Qué haces aquí? – aquello sobresaltó a la mencionada.
Shirou pudo notar como su pregunta lastimaba un poco a su kouhai, eso le hizo lamentarse un poco por la falta de tacto; sin embargo necesitaba respuestas y probablemente ella las tendría.
Sempai… yo también soy una master – la pelimorada tomo uno de sus brazos con algo de vergüenza – La familia Matou también pertenece a un linaje de magos… y yo soy su representante.
Sus ojos se afilaron, el sentimiento de opresión que emitían rápidamente hacían que Sakura se sintiera todavía más herida.
Entonces, vienes a luchar – la dureza en las palabras de Shirou fue más que evidente.
¡NO! – Sakura respondió alarmada por la mirada que le dirigía Shirou – Y-Yo v-vine a protegerlo… ¡Es verdad!
La jovencita de cabellos morados se acercó tambaleante, tomando con ambas manos los hombros del joven Emiya, los ojos de Sakura estaban al borde de las lágrimas, mostrando lo genuino de sus intenciones, Shirou relajó su postura para acaricia con suavidad el cabello de la chica. Logrando relajarle un poco pero dejando un regusto amargo en el paladar del chico
Te creo – habló calmadamente, mientras que Sakura le miró con atentamente – Hay muchas cosas que quisiera saber… ¿Podrías ayudarme con eso?
Estaban sentados en el comedor de la residencia Emiya, cada ocupante de la habitación tenía curiosidad por lo que Sakura Matou tenía que revelarles, y eso ponía cierto peso incomodo en los hombros de la pelimorada, el sonido de los diversos trastes y platos rompía con el silencio reinante. El joven pelirrojo era sobre todo un buen anfitrión y preparaba un refrigerio para aligerar un poco la tensión dentro del lugar. Lancer y Rias miraban discretamente como el chico se movía con facilidad dentro de la cocina. Sakura por su parte mantenía la mirada en la mesa, ella no necesitaba verle directamente para saber lo que pasaba, pero todo se resumía a Rider.
La mujer que era la servant de la chica Matou, no mostraba ninguna emoción en su rostro, a pesar de que no había intenciones hostiles por parte de la Lancer frente a ella, sus instintos no le permitían bajar la guardia, sintiendo algo que en mucho tiempo su cuerpo no experimentaba desde que estuvo con vida. El aura que emanaba de la mujer vestida de azul era nostálgico y familiar. Lancer estaba en una posición similar a Rider, para ella la presencia de la mujer de traje negro también le recordaba a alguien en su tiempo cuando estaba con vida, pero lo dejó pasar, puesto que sus recuerdos se mezclaban demasiado con algunos que le parecían ajenos, sentían que eran suyos, pero a la vez no. Había algo mal en su invocación, pero no descubría lo que era.
El aroma agradable del té hizo que toda la tensión desapareciera, el joven dueño de la casa llegaba con una charola llena de tazas con la humeante infusión, con cuidado coloco una taza en frente de todos, Rias fue la primera en tomar su bebida y dar un pequeño sorbo. Pronto su rostro se ilumino para dar otro un poco más profundo.
Shirou-san… ¡Esto está delicioso! – la demonio noble habló con entusiasmo - ¿Qué clase de mezcla es?
No es ninguna mezcla especial – el chico respondía con algo de pena – Es de lo más simple y barato que hay en las tiendas
Master, concuerdo con Rias-san – Lancer mostraba una ligera sonrisa – En vida jamás probé algo similar.
Sempai, es muy bueno con la cocina – Sakura alzaba su dedo enfatizando su punto – Los almuerzos que prepara son un manjar digno de un restaurante.
Rider imitó las acciones de las demás mujeres y al beber un poco se sonrojo levemente, Shirou estaba complacido de saber que algo tan simple ayudaba mucho a relajar las cosas, pronto todos prestaban atención a las cortas anécdotas que platicaba la pelimorada con alegría. Unos momentos pasaron antes de que el verdadero tema que debía tratar fuese tocado.
Shirou-sempai – el tono de voz de la joven master de Rider mostraba seriedad – Sabes ¿Que es la guerra del Santo Grial?
Lancer no tuvo oportunidad de decirme de que trataba – Shirou respondía honestamente al mismo tiempo de que la rubia asentía – Pero supongo de que se trata de la copa legendaria de Jesús.
Se la llama Santo Grial - Sakura negó con la cabeza antes de comenzar a hablar nuevamente – Pero dista mucho de lo que imaginas.
"Siete Maestros y Siete Servant enfrentándose en una batalla campal para obtener la oportunidad de pedir un deseo"; esas fueron las palabras exactas que Sakura usó para describir lo que pasaba en Fuyuki, "Los servant eran héroes de otras épocas que tenían un deseo por cumplir y estos eran invocados por los Master para que fuesen sus representantes dentro de la misma guerra", Shirou se cruzaba de brazos mientras la jovencita continuaba narrando las cosas, "Solamente una pareja podía quedar de pie al final, solo un master y un servant… el master servía como ancla para servant, así que asesinarlo era el método más práctico", Rias notó como el cuerpo del joven se tensaba un poco ante esa idea. Finalmente "Nadie debía saber que era lo que ocurría y los testigos debían ser eliminados", con eso ultimo el pelirrojo golpeo la mesa con molestia.
Es una locura – Shirou se tomaba la cabeza - ¿Todo esto ocurriendo en la ciudad?
Es un ritual que se repite cada sesenta años – la jovencita habló tratando de tranquilizar al chico – Han ocurrido cuatro encuentros antes… mi tío Kariya participó en la cuarta resultando ser el ganador de la misma.
¿Kariya-san? – los ojos ambarinos del dueño de la casa se posaron en la chica
El y su servant Saber vencieron al final, pero descubrieron que el Grial estaba corrupto – Sakura bajó la mirada un tanto dolida – Nadie sabe sobre eso… pero con eso logró…. Bueno…
No sabía si continuar con ese tema o esperar un mejor momento para decir lo que descubrió su tío esa fatídica noche.
Dime, quien es el organizador de este encuentro – Shirou se mostraba un tanto inquieto - ¿Por qué tanto secretismo con este ritual?
La familia Ainsworth – las palabras de Sakura fueron precisas – Ellos son los que propusieron el ritual en Fuyuki, todavía no sabemos que es lo que buscan con esto… Sempai – la jovencita miró en dirección del pelirrojo - ¿Qué es lo que harás?
El silencio nuevamente reino dentro del comedor, para que toda la atención se centrará en el único hombre de la habitación, Shirou meditaba buscando una solución a todo esto; aún tenía el problema de Rias y lastimosamente ya estaba involucrada dentro de la guerra, si no participaba en la misma la vida de la joven pelirroja estaría en peligro, algo que no se podía permitir de ninguna manera.
Pelearé – aquellas palabras mostraban la determinación del joven – Aunque eso provoque que termine enfrentándome contigo… Sakura.
Un deje de dolor apareció en los ojos de la misma chica, era algo que se esperaba de todas formas; apretó un poco sus manos fue cuando Rider tomó su hombro dándole el apoyo necesario para que tomara una decisión.
Y-Yo n-no quiero l-luchar en contra t-tuya – las titubeantes palabras de la chica hicieron eco en el corazón de Shirou – Rider sabe que no tengo un deseo para pedir… por eso ¿te gustaría formar una alianza conmigo?
Rin se encontraba taciturna al momento de arribar a su hogar, las cosas se habían complicado en las últimas horas, nunca esperó ser elegida como master en la guerra del Santo Grial, de hecho, no deseaba luchar en ella. Su padre fue participante en la cuarta guerra, siendo asesinado justo antes de que terminara. Cuando recibió la noticia de su fallecimiento fue un evento muy doloroso para ella, aquel hombre era su ideal a seguir. Elegante e inteligente, todos sus movimientos estaban calculados a la perfección. ¿Por qué alguien tan perfecto como él murió de aquella manera? Lo peor de todo fue que la persona que lo asesino fue nada más y nada menos que su adorado Tío Kariya, su madre se mantuvo impasible y tranquila; no derramó ninguna lagrima durante su funeral. Tampoco mostró odio o repulsión cuando "aquel hombre" como ahora le llamaba se apareció junto a Sakura.
Ella lo odiaba, como un hombre sin ningún talento como él logró salir vencedor en ese ritual… pero lo que más odiaba en el mundo fue que la muerte de su padre jamás sería vengada.
¿Rin? – la suave voz de su madre le llamó desde las escaleras - ¿Eres tú?
La pelinegra miro en dirección de donde le llamaban, pudo ver a su madre parada con una mirada llena de preocupación en su rostro, Aoi Tohsaka bajó lentamente por las escaleras. La joven maga endureció un poco su mirada ante la presencia de su madre algo que ella notó casi al instante.
Me tenías preocupada – comentó amablemente la mujer – Ya es muy tarde para que andes por las calles.
Lo sé – Rin contesto de manera cortante – La guerra apenas ha comenzado y esperaba derrotar al menos a un master en la primera noche.
Tu padre nunca abandonó la seguridad de nuestra casa – Aoi intentó acercarse a su hija – Todavía es tan segura como en la guerra que participó.
Aun así, fue asesinado… ¿Verdad? – los ojos azules de la chica se enfrentaron a los castaños de su madre – No pienso cometer el mismo error que él.
Debes de entender… - la mujer alzó su mano para acariciar a su hija - Me preocupa tu bienestar...
La joven Tohsaka reaccionó de manera violenta, con un manotazo impidió el acercamiento de la mujer mayor para mirarle con rencor, Aoi miró dolida como su propia hija rechazaba el contacto directo, pero mantuvo la calma y dio un paso hacia atrás. Esa forma de actuar de su madre era lo que más le desagradaba a Rin, siempre tan sumisa, siempre tan callada, si tan sólo fuese más asertiva y con mayor carácter; tal vez las cosas hubiesen cambiado con respecto a lo ocurrido hace diez años.
Subió las escaleras ignorando por completo a la mujer que le dio la vida, todo eso fue visto por Aoi quien mantuvo silencio sin pronunciar ninguna palabra. Allí se quedó hasta ver que su hija desaparecía por los pasillos de su mansión.
Tokiomi… nuestra hija ha cambiado tanto – se lamentó la mujer antes de llorar desconsoladamente - Kariya-san si tan sólo pudieses decirle la verdad.
El llanto de la mujer pudo ser escuchado por la propia Rin desde dentro de su habitación, por dentro la propia causante de la profunda tristeza por la que pasaba Aoi, se lamentaba por ser lastimarla tanto; pero no tenía opción cuando vio que los command spell aparecieron en su mano derecha, aquella criptica forma de un arco, supo que se metía en algo muy turbio y emocionalmente demandante; una vez que uno de los representantes de la familia Ainsworth confirmó su participación supo que tenía la oportunidad de cumplir su más grande deseo. Ya que podría traer de vuelta a su padre de la muerte misma.
¿No crees que estas siendo dura con tu madre? – la voz de Archer se escuchó dentro de su cabeza – Ella estaba muy preocupada por tí
Debo de serlo si quiero sobrevivir – comento amargamente Rin mientras se dejaba caer en su cama – Archer… ¿en verdad tengo posibilidades de ganar?
Te lo dije cuando me invocaste – el arquero se manifestó en su forma física – Eres un mago de primera clase, el mejor maestro que pudo invocarme
Me refiero si soy capaz de asesinar – la pelinegra se dio la vuelta dándole la espalda a su servant – En especial a aquellos dos…
Eres capaz de hacerlo si quieres cumplir tu deseo – el hombre respondió con seguridad – Cuando llegue el momento…
Con esas últimas palabras la joven maga decidió dar por terminada su primera noche dentro de la guerra del santo grial, la mirada de Archer se mantuvo unos instantes para después prestar atención a la ventana y mirar el cielo nocturno.
Las cosas son diferentes desde aquella vez – comentó para sí mismo el servant del arco – Sobre todo… aquella mujer… iguales, pero a la vez diferentes.
Miyu mantenía una actitud de desconfianza con la mujer mayor y la pelirroja, quienes tranquilamente estaban sentadas en el lugar opuesto de la niña, el ambiente dentro del comedor era bastante tenso pues Rias tenía puesta ropa de su propio hermano, Lancer miraba con atención la situación encontrándola interesante y divertida a la vez. La joven demonio noble sonreía apaciblemente ante la actitud de la pequeña Miyu, por un lado, luchaba internamente para no saltar y abrazarla con fuerza por lo adorable que se veía. Supo al instante que ella amaba a su querido hermano mayor con fuerza, tanto que sentir celos por la presencia de las dos extrañas dentro de su casa disparaba esos sentimientos.
El dueño de la casa se concentraba en preparar el desayuno tanto para él como para sus nuevos acompañantes; justo en esos momentos se escuchó "Buenos días, perdón por la intromisión".
La presencia de Sakura fue una bendición disfrazada, pues la hermana menor de Shirou rápidamente corrió al lado de la jovencita pelimorada para abrazarle preocupada, Rias se levantó levemente de su asiento con una expresión de celos adornando sus facciones. Los ojos violeta de la joven Matou parpadearon un par de veces confundida por las repentinas acciones de la pequeña niña.
¡Sakura-neechan! – Miyu estaba a punto de romper en llanto - ¡Onii-chan! ¡Onii-chan!... ¡Se ha convertido en un casanova!
¿Casanova? – Sakura no pudo evitar sonreír con algo de pena ante las reacciones de la pequeña pelinegra
¡Trajo a casa a dos mujeres extranjeras! – la pequeña niña señalo en dirección de Lancer y Rias - ¡Son sus amantes!
Shirou estuvo a punto de dejar caer la charola con el almuerzo al escuchar la acusación que su querida hermana menor le hizo en su contra, Rias se limitó a reír nerviosamente mientras se rascaba la mejilla, claro que sus mejillas enrojecieron furiosamente pero pudo ocultar a la perfección la vergüenza de ser llamada "amante", por su parte Lancer continuaba tranquilamente sentada en su posición, para después aclarar el malentendido.
Miyu-san, creo que ha malentendido la situación- la rubia habló con calma – Soy amiga cercana de su padre, aunque tenía años que dejé de verlo, pensé que sería bueno vistarle…
El pelirrojo se sorprendió por la increíble coartada que su servant había ideado para engañar a su hermana menor, solamente esperaba que Miyu se tragara todo el cuento.
Si es verdad que hay con la otra mujer – los ojos ambarinos de la niña estaban fijos en Rias
A pesar de su apariencia, mi hija solo tiene trece años – Lancer sonrío, mientras que la demonio parpadeo un par de veces – lo que ocurre con ella es que padece de sonambulismo… ¿no es cierto Rias?
Ahora quien estaba sorprendida era la propia pelirroja, pues la rubia le incluyo en la mentira; eso le facilitaba bastante las cosas por lo que decidió que lo mejor era continuar con lo que Lancer había preparado.
Claro que sí, mamá- Rias se mostraba un poco nerviosa – Suele pasarme cuando duermo en lugares desconocidos
Aún una chica de preparatoria no debería de domir en la misma habitación – Miyu todavía mostraba algo de desconfianza - ¿Verdad que sí? , Sakura-neechan
La pelirroja sonrió ampliamente, decidiendo se decirle la verdad a la hermana menor de su anfitrión; aunque podía negarse, ver las graciosas reacciones de la niña eran algo que no podía dejar pasar.
Miyu-chan – la mencionada tuvo un pequeño espasmo al escuchar su nombre – Yo en realidad tengo trece años, apenas voy en primero de secundaria
Todo se volvió silencio, la pequeña Miyu Emiya trataba de procesar la recién información que su ahora huésped le proporcionó, su boca se abria y cerraba como tratando de decir algo, pronto su atención pasó de Rias a Sakura y a la inversa; la joven Matou suspiro sonoramente mientras que la demonio noble mantenía su sonrisa. Algo inesperado sucedió en ese momento, con pasos lentos Miyu se coloco frente a Rias para despues hacer una exagerada reverencia.
Por favor… - la niña se hablaba quedamente - ¡DIGAME COMO LO HIZO!
¿Hacer qué? – la pelirroja ladeo su cabeza confundida
¡Para tener el cuerpo de una adulta! – Miyu tomo una de las manos de la demonio mirándola con ojos esperanzadores - ¡DÍGAME SU SECRETO MAESTRA!
Lancer ahora era quien trataba de contener la risa, Rias miro a Sakura quien solo negó con la cabeza, mientras que Shirou terminaba de servir el almuerzo que comerían esa mañana. La situación continuó con normalidad, Miyu se retiró para ponerse su uniforme escolar dejando solos a los mayores de la casa. Nuevamente la tensión volvió a llenar el ambiente pues debían determinar que hacer en estos momentos.
Shirou-sempai – Sakura miraba con preocupación al pelirrojo – Debe de hacer algo con Miyu-chan, ella no puede permanecer en la casa mientras dura la guerra.
Opino lo mismo… Shirou – Lancer secundó a la pelimorada en sus palabras – Estar aquí la pone en peligro, no sabemos cómo actuaran los demás maestros e incluso es probable que la usen como rehén – la rubia mantuvo su seriedad – Como parte de nuestro pacto, haré todo lo posible por protegerlos a los dos.
Shirou contempló las palabras de su servant, Rias se mantuvo expectante a la situación notando como el chico se debatía internamente en las opciones que tenía, por un lado ambos eran huérfanos que no tenían parientes para enviar a su hermana menor y por otro no podía dejarla mucho tiempo en las casa de sus amigas de la escuela, fue cuando la pelirroja tomó la palabra.
Yo puedo protegerla mientras esté en la casa – la atención se centró en la demonio – En eso no tengo problema… y mientras Lancer-san esté aquí dudo que nos ataquen.
Ese era un buen punto, Shirou miró a la rubia quien asintió levemente, después a Sakura quien bajó la mirada un poco pensando la proposición de la joven demonio.
Las reglas dictan que las batallas se lleven durante la noche – comentó la joven Matou habló mientras contemplaba el piso – La mayoría actúa de acuerdo a esas reglas… el otro punto está la situación con Lancer-san…
Ese era otro problema que tenían enfrente, de alguna forma la invocación de la sirviente de la lanza no podía transformase en su forma astral, quedándose anclada en su forma física, lo cual complicaba mucho la situación del joven pelirrojo, para ello Rider protegería a los dos jóvenes mientras estuviesen juntos, pues la sirviente de la caballería priorizaría a Sakura en todo momento por lo que el chico Emiya estaba a su suerte , para la molestia de la jovencita. Entonces la proposición de Rias le venía como anillo al dedo pues demostró que podía hacerle frente a un servant mucho mejor que cualquier mago, así que proteger a Miyu contra algún atacante sería fácil para ella.
Muchas gracias, Rias-san – el dueño de la casa Emiya se inclinó respetuosamente – Por favor cuide a mi hermana
Me salvó la vida la noche anterior y me está brindando alojamiento – la demonio agito sus manos frente a ella bastante apenada – Es lo menos que puedo hacer por ti.
Un problema menos, ahora restaba que debían de hacer con Rin Tohsaka y eso afectaba a ambos jóvenes de manera distinta, ya que los tres asistían a la misma escuela, tomando en cuenta las palabras de Sakura, ella no haría nada a plena luz del día, pero eso no garantizaba nada después de clases. Shirou suspiró pesadamente haciendo que la atención se centrara en él. Todo eso se interrumpió cuando Miyu apareció en el comedor para retirarse a la escuela.
Bueno, onii-chan… Sakura-neechan – la niña se despedía alegremente – eto… - su atención se centró en Lancer - ¿Cómo se llaman?
La rubia parpadeo un par de veces, toda la agitación le habían hecho olvidarse de presentarse apropiadamente fue cuando el recuerdo de una mujer de cabellos platinados apareció en su cabeza, no pudo evitar sentir algo de nostalgia, aunque fuese la primera vez que la veía.
Irisviel – Lancer contestó con una sonrisa – Puedes llamarme Iri… así lo hacía tu padre.
Rias – la pelirroja fue la siguiente en responder – ¿Puedo acompañarte a la escuela?
Miyu asintió con algo de duda, pero sonrió al ver que pasaría un poco más de tiempo con la jovencita, tal vez tenga suerte y obtenga los secretos para tener un cuerpo como el de ella.
¿Entonces nos vamos? – la demonio se levantó de su lugar – Adelante Miyu-chan… Guíanos a nuestro destino.
Shirou y Sakura caminaban en silencio; a pesar de que Rias cuidaría a Miyu durante su trayecto eso no evitaba que se sintieran preocupados, más la joven Matou pues consideraba a la niña como una verdadera hermana menor, ella conoció a los dos hermanos hacía cerca de cinco años, durante el último año de la primaria. Su Tío Kariya se la llevó consigo un poco antes de que la cuarta guerra del Santo Grial terminase, justamente en el antepenúltimo día. Esa noche el hombre ingresó junto a su servant a la mansión Matou, su abuelo Zouken había hecho un trato con su hijo por la seguridad de la pequeña Sakura. A pesar de su tierna edad, sabía la verdad sobre su situación.
Ella fue dada en adopción como un obsequio de su familia biológica, pues los magos sólo pasaban sus conocimientos a los primogénitos y los que seguían eran dejados en las tinieblas de la ignorancia o dados a otras familias para mejorar los rasgos genéticos de las mismas, ese fue el caso de Sakura, los Matou estaban al borde de la desaparición como familia de Magos, el último con talento para la magia era su tío, Kariya Matou; pero él no estaba de acuerdo con seguir ese camino pues el estilo de magia de los Matou era a los ojos del hombre, "Denigrante y Repulsivo". Cuando se enteró de que la pequeña Sakura fue adoptada por su familia, rápidamente intervino para evitar que le lastimara.
Fue demasiado tarde, eso se volvería una cruz para el hombre por los años venideros, a pesar de eso la pelimorada no odiaba su vida. La noche en que fue salvada definitivamente, Zouken rompió con su parte del trato e retomo el "adiestramiento" con la pequeña niña. Justo cuando estuvo a punto de comenzar, Kariya hizo que su servant usara su noble phantasm en contra de su propio padre. El anciano y repulsivo hombre nunca se esperó que su hijo fuese capaz de invocar al mejor de las siete clases. El caballero de la Espada, Saber, fue quien respondió y lo peor de todo era la identidad de bajo el yelmo de aquella armadura roja con plateado.
Mordred, el caballero de la traición… el hijo ilegitimo de Arthur Pendragon; más bien hija ilegítima pues ese era su verdadero género. Lo peor para Zouken, fue el servant simpatizó con Sakura y no dudo en aceptar la petición de su maestro, puede que fuese considerado un traidor, pero incluso ella tenía un corazón que odiaba las injusticias. Por eso al saber la naturaleza real de adiestramiento de Sakura, sintió tanto odio y repulsión contra el anciano mago que lo hizo desaparecer en la violenta luz carmesí de su espada Clarent.
Ese fue el final de la ambición de los Matou, no importaba si no ganaban la guerra, el objetivo de Kariya ya estaba cumplido, lo que pasó después solo lo supo por los relatos de su tío quien ahora se hizo cargo de ella, buscó a un mago especializado en medicina, para al menos revertir parte del proceso al que fue sometida, aunque el color de sus cabellos o de sus ojos nunca regresaron a la normalidad, al menos estos últimos mostraban más vida que antes, pues ya no eran opacos como en esos días.
Decidieron que lo mejor era vivir en otra ciudad dejando atrás todo, no fue hasta hace unos pocos años y una carta que recibió el propio Kariya que regresaron a Fuyuki. Pero residiendo en otra sección de la ciudad, ella se reconectó con su madre quien les buscó para arreglar medianamente las cosas entre ellas, el problema era su hermana mayor.
Rin Tohsaka era la heredera de su familia biológica… y le guardaba rencor solo porque su padre murió a manos del hombre que le salvó del infierno que su propio progenitor le hizo vivir al darla a los Matou. Sakura prefirió olvidar y seguir adelante; pero su hermana mayor tomó el camino contrario. Ante los ojos de la maga Tohsaka, ambas hermanas eran enemigas declaradas. Su encuentro con Shirou fue toda una causalidad, ella buscaba algún lugar donde comprar vivires para preparar la cena de esa noche, ella todavía se perdía en la ciudad a pesar de haber nacido allí, quería sorprender a su tío pero su situación empeoró al perderse entre las calles. Casi al borde de un ataque de nervios apareció aquel chico que se volvería importante para ella.
El pelirrojo le estuvo mirando fijamente antes de actuar en su ayuda, ese simple evento aleatorio fue el punto de partida para una entrañable amistad y posiblemente para algo más. Su tío aprobaba eso, ya que el hombre sólo deseaba la felicidad de ella por sobre todas las cosas.
¿Sakura? – la jovencita se sobresaltó al escuchar la voz de pelirrojo - ¿Te encuentras bien?
¿Eh?... Sempai – Sakura vio como el rostro del chico estaba muy cerca de ella
Es que hace algunos momentos tu rostro se tornó muy serio – Shirou hablo un poco preocupado
Estaba recordando algo – la pelimorada se tomó una de sus mejillas – Sempai, ¿Qué haremos con Tohsaka-sempai?
Ahora era Shirou quien se tornaba serio, también estaba pensando que hacer en esos momentos, pues ahora eran enemigos; esperaba poder dialogar con ella, pero al recordar la mirada que le dirigió cuando le habló supo que la joven maga estaba de acuerdo con continuar la batalla. Sin darse cuenta notaron como el resto de los alumnos les miraban de cerca, pues se detuvieron a mitad del camino y estaban muy cerca uno del otro. Dando una impresión equivocada de lo que pasaba con ellos dos. Rin les miraba a la distancia, sus ojos solo mostraron dureza. Pero se dio la vuelta para seguir con su camino.
Las clases de ese día ocurrieron sin ningún cambio, increíblemente Rin nunca cruzó caminos con ellos a lo largo que duró la escuela, como si también evitara cualquier encuentro con ellos dos. No sabían si sentir alivio o preocuparse más pues tal vez planeaba alguna estrategia en contra de ellos dos, caminaron con tranquilidad hasta la salida de la escuela, solo para encontrarse con Lancer esperándolos pacientemente, Shirou tuvo que disimular su sonrojo pues la rubia se había vestido con las ropas de su difunto padre, aquel traje le quedaba muy ajustado a su cuerpo, resaltando por completo lo hermoso que era, también estaba el hecho de la deslumbrante belleza que tenía por sus rasgos extranjeros.
Aquello no sólo llamó la atención de Shirou, sino también del resto de los alumnos que salieron a esa misma hora para irse a sus respectivos hogares o actividades que hacían después de clases.
¡Iri-san! ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? – el joven pelirrojo se acercó presuroso a su servant.
Vine a recogerlo, ¿Acaso estuvo eso mal? – la obvia respuesta de la rubia hizo suspirar al par de chicos – Rias-san sugirió eso… ella misma fue por su hermana menor.
Ya veo… es una buena idea – Sakura meditó un poco antes de continuar- Sempai, deberíamos de apurarnos antes de que anochezca más.
Asintió discretamente mientras el trío empezó a moverse en dirección a la casa del chico, sobre el techo de la escuela se encontraba Rin, observando fijamente los movimientos del grupo que se alejaba. De la nada aquel hombre de ropas color carmesí se manifestó físicamente.
¿Está bien que no hagas nada? – Archer preguntaba quedamente mientras que la pelinegra le daba la espalda – Pudiste aprovechar para atacarle.
Sakura… ella también es un participante – Rin tomo la reja con una de sus manos – Pude notarlo…
¿Esto complica más las cosas? – el caballero del arco se cruzó de brazos – Porque te noto alterada…
Tomé mi decisión – la heredera de los Tohsaka apretaba con fuerza el metal de la reja – Tengo que ganar esta guerra a como dé lugar… no importa si es contra ese tipo o la pelirroja que rescató anoche… - varias gotas de sangre mancharon el piso bajo sus pies -…mucho menos mi propia hermana menor… de ser necesario los mataré a todos.
Archer mantuvo la calma, aunque podía sentir el odio que se asomaba en el corazón de su compañera dentro de la guerra que estaban luchando. Muy dentro el héroe se preguntaba si la decisión de Rin iba por el camino correcto, pues si continuaba andando en él, terminaría haciendo cosas que quizás le provocaran cicatrices que no desaparecerán durante toda su vida.
La misma escena que veía Rin y su servant; era presenciada por otra pareja quienes encontraron la situación bastante interesante, sin embargo, uno de ellos compartía los mismos sentimientos de odio hacia uno del grupo que de alejaba. Más en específico hacia Sakura.
Vaya, veo que estas muy motivado- comentó con sorna uno de los dos individuos- eso habla muy bien de ti.
¡Claro que sí! ¿Por qué no estarlo? – respondió el otro de forma burlona – Esta es una oportunidad de oro… por fin tengo los medios para vengarme por lo qué le pasó a mi familia.
Mmm… venganza, esa siempre ha sido una buena motivación – la otra persona se dio la vuelta para desaparecer completamente – Mientras continúes alimentándome con esas delicias… te seguiré hasta el mismo infierno.
Pronto el lugar se quedó en silencio, mientras que la única persona que quedó solo esbozaba una siniestra sonrisa, se dio la vuelta para planear sus siguientes movimientos. Lo que estaba claro era quienes serían sus primeros objetivos dentro de esta guerra que se luchaba bajo la noche misma. Rias caminaba tranquila por las calles de la ciudad de Fuyuki, aclimatándose al ambiente que rodeaba al lugar, desde que llegó pudo sentir un leve rechazo hacia su persona; no de parte de las personas que le miraban con atención por sus marcados rasgos extranjeros, más bien era como si el mismo mundo no aceptase su existencia.
Era como sentir un enorme peso en sus hombros y que no podía quitárselo encima, pero esa sensación era mucho mejor al sentimiento de traición que se encontraba en su corazón. Se detuvo un momento en su caminata pues una pequeña punzada en su pecho emergió tras rememorar los eventos que la condujeron a ese mundo. ¿Por qué su padre haría eso? La joven Gremory entendía de antemano que su especie tenía un bajo porcentaje de natalidad, mucho más que el resto de las demás especies, comprendía que siendo una mujer debía de concebir a la siguiente generación e incluso dar un heredero digno que pudiera tomar las riendas del liderazgo de su familia al momento de que ella decidiese retirarse del mismo; pero ella deseaba hacerlo con alguien a quien amara genuinamente y que correspondiera sus sentimientos de la misma forma.
Siendo una demonio noble y de una prestigiosa casa como la suya; solo era vista como un trofeo a obtener para los ambiciosos, un peldaño más en la escalera a hacia un poder mucho mayor.
Por eso pensaba pedir que le permitiesen ir al mundo humano cuando tuviera la edad suficiente y empezar la búsqueda de su séquito de sirvientes. Obtener las armas para al menos entorpecer las intenciones de aquellos que buscasen desposarla por los motivos erróneos. Ahora esa opción estaba fuera de su alcance pues no sabía si las personas o seres vivos de este mundo aceptarían el sistema de las evil pieces.
Sumida en sus pensamientos notó que estaba frente a la primaria de Miyu, fue extraño cuando arribaron en la mañana pues destacó mucho entre el alumnado que entraba e incluso vio como la pelinegra fue rodeada por sus compañeras de clase para averiguar más sobre ella. Fue cuando una presencia ominosa se cernió sobre todo el inmueble, algo extraño estaba pasando y la propia Rias lo intuyo al instante. Con algo de temor decidió meterse dentro para revisar lo que ocurría en la escuela. Tan solo pasar por las puertas que daban al interior tuvo que taparse la nariz, el olor a sulfuro era demasiado penetrante para su olfato, tanto que deseaba devolver su estómago.
Con solo avanzar un poco supo que estaba en un lugar mucho peor que el infierno mismo, varios niños estaban desmayados en los pasillos, otros dentro de los salones.
Corrió tan rápido como pudo, la necesidad de encontrar a la hermana menor del joven que le ayudó se apoderó de ella, no tardó mucho hasta dar con Miyu quien al igual que el resto de los niños se encontraba dormida dentro su salón. Se acercó tan rápido como pudo, puso una de sus manos sobre su frente y otra en su espalda. Respiraba con algo de dificultad y su temperatura estaba muy por debajo de lo normal.
¡¿Oh?! – una voz se escuchó detrás de ella - ¿Alguien todavía puede moverse dentro de este lugar?
Lentamente se dio la vuelta para encarar al que era responsable de lo que ocurrió dentro de la primaria, el sol descendía en el horizonte y pronto daría paso a la noche, sus ojos se abrieron ante lo que encontró, vestido con ropas que le recordaban a una mezcla de bufón con el sombrerero loco de la historia de "Alicia en el país de las maravillas". Con una sonrisa cínica y en su mano poseía unas enormes tijeras las cuales estaban manchadas con sangre, misma que escurría hasta manchar el suelo.
Es extraño… tu… me das la impresión de ser como yo – el hombre ladeo su cabeza mientras entrecerraba sus ojos – Mmm… es extraño… muy extraño…
¡¿Quién eres?! – la pelirroja se interpuso entre el extraño y Miyu - ¡¿QUE ES LO QUE HAZ HECHO EN ESTE LUGAR?!
Bueno… necesitaba mana – la respuesta venía acompañada de una cruel sonrisa – Y el mejor maná es el de los niños… tenía que aprovechar que nadie actúa hasta caer la noche… pero me entretuve un poco "jugando" con mi comida.
Rias sintió un escalofrío sobre su cuerpo, no sólo por la implicación de las palabras de aquel extraño sujeto sino por la indiferencia mezclada con burla en la manera en que lo dijo. La jovencita apretó sus manos con fuerza, dejando entre ver cómo le disgustaba el hecho de como actuaba el extraño personaje. El hombre le miró fijamente por unos instantes para después lanzarse rápidamente sobre la jovencita. Tomada por sorpresa, Rias decidió mantenerse en su posición debido a que, si se movía, Miyu saldría lastimada, las tijeras se movieron a velocidad frenética, con la intención de cortar la piel de la demonio noble, el filo del arma cumplió con su propósito, la pelirroja tuvo que soportar el dolor por el bienestar de la hermana menor de Shirou.
¡JA, JA, JA! – la estruendosa sonrisa del atacante de Rias se escuchó por todo el salón - ¡ERES RESISTENTE! ¡DEFINIITIVAMENTE ERES COMO YO!
Repitió varias veces la acción cortando profundamente el cuerpo de la jovencita quien se mantuvo firme en su lugar, el extraño payaso se deleitaba con la férrea voluntad de Rias pues eso le permitía atacarle a placer. Pronto sintió como era arrojado hacia atrás por la energía mágica de la propia pelirroja, pero a pesar de eso mantuvo su sonrisa sardónica en el rostro.
Respiraba con dificultad, el dolor sobre su cuerpo y el haber expulsado violentamente su poder demoniaco hacía mella en su resistencia, la joven heredera de los Gremory no era del tipo combatiente cuerpo a cuerpo, como demonio noble poseía una fuerza muy superior al humano promedio eso sumado a una resistencia también mayor. Pero desde que presenció de primera mano lo que eran capaces los servant en cuestión de combate, eso le dejaba en total desventaja. El hombre se incorporó como si nada hubiese pasado. Rias tomó a la inconsciente Miyu para lanzarse por la ventana más cercana. Sin pensarlo dos veces abrió sus alas de demonio para amortiguar su caída, no podía dejar al descubierto su naturaleza pues no sabía cómo reaccionarían al saberlo.
Una vez en el suelo pudo soltar un suspiro de alivio, pero el sonido de unos vidrios rompiéndose le alertaron de lo peor, pero lo que sucedió estuvo más allá de su propia imaginación. Justo frente a sus ojos, uno de los alumnos compañeros de la hermana menor de Shirou, había sido arrojado al vació como si nada, dejo a la pequeña niña en el suelo para abalanzarse sobre el otro niño y rescatarlo. De la nada, a centímetros de conseguir su objetivo una explosión ocurrió frente a Rias.
Dando comienzo a la segunda noche de la Guerra del Santo Grial…
Bueno segundo capítulo revisado de la historia; corrigiendo algunos errores ortográficos y agregando pequeñas cosas. Ahora muchos se preguntan porque Shirou no invocó a Saber, la respuesta es simple me encanta más Arturia Lancer (Lanturia para aquellos que jugamos Fate/Grand Order) aunque existen dos versiones de ella, esta sería una versión distinta al Lion King de la sexta singularidad. Mostrando un poco más de emociones y claramente no será material romántico para la historia.
Con esto termino la mudanza, la siguiente actualización, el capítulo 3, se dará en un par de días. Ya con ello trataré de hacer una actualización semanal, pues aprovecharé algo de tiempo libre en el trabajo para escribir.
Sin más me despido... con un pequeño regalo extra.
Omake.
Debía de admitir que la idea de aceptar aquel rating game era una locura, hace cuatro años Rias desapareció repentinamente de la fiesta en su mansión. La buscaron en cada rincón de la Tierra, pero sin lograr ningún resultado. Tanta fue la tensión que se derivó de ese hecho que casi se reactivaba la "Gran Guerra", pues Sirzechs desarrolló una paranoia que incluso creyó que la secuestró una de las otras dos facciones. Pero todo eso cambió cuando ella apareció en la puerta de su propia casa.
La que alguna vez fue una niña dio paso a una verdadera amazona; sí están leyendo perfectamente bien, los ojos aquamarina que alguna vez reflejaron amabilidad y coquetería; ahora mostraban una férrea voluntad que sólo un guerrero podría transmitir. Pero allí no terminaba eso, sino que regresó con varios sirvientes bajo su mando.
Su reina... una mujer tan hermosa que gobernaba una tierra cubierta por las sombras...
Su alfil... una niña pequeña que disfrutaba de leer cuentos para niños...
Su torre... un conquistador capaz de invocar a todo su leal ejercito...
Su caballero... aquel que presenció los últimos momentos del "Único y Futuro Rey"
Y su peón... alguien que buscaba salvar a todos los que su vista alcanzara a divisar...
El tercer hijo de la casa Phenex debió de acatar a lo que su instinto le gritaba, pero pudo más su inflado ego que su razón. Y eso derivó en una masacre unilateral, quizás en otro mundo, "esa masacre" la daría su séquito; pero en este no era ese idílico lugar. Por lo que ahora estaba enfrentando al peón de su inalcanzable prometida.
Su cabello blanco, sus ojos fríos que le miraban debajo de su capucha roja... sólo alcanzó a escuchar antes de que su vista se nublara por la oscuridad de la inconsciencia.
Entonces... ¿Serás capaz de seguirme el ritmo?
¡CHRONOS ROSE!
Ophis aplaudió un par de veces cuando los créditos finales empezaron a salir a través de la pantalla frente a ella. Zeltrech rió un poco al notar el entusiasmo en la mirada de la diosa dragón.
- Definitivamente sería algo digno de presenciar - comentó la pequeña pelinegra con una sonrisa
- No te preocupes - repuso el hechicero jovialmente - Ten otro para que lo admires.
Lanzó una piedra de cristal de la cuál empezó a salir proyectada otras imagenes... las cuales llamaron plenamente su atención. Todas con música de Yuki Kajiura, de la nada sacó un enorme tazón repleto de palomitas y disfrutó de una nueva realidad.
