HOLA, PUES AQUI DEJO EL SEGUNDO CAPI, ESPERO LES GUSTE Y PUES TAMBIEN ESPERO SUS COMENTARIOS PARA VER SI VA BIEN O ME REGRESO. MUCHAS GRACIAS A LOS QUE DEJARON UN COMENTARIO Y PUSIERON COMO HISTORIA FAVORITA O LA ESTAN SIGUIENDO. SALUDOS.
Capitulo 2
Pasaron varios días y no vi a Peeta por ningún lado, claro yo no había salido de mi casa, solo bajaba a comer un poco de lo que Sae preparaba y regresaba a mi habitación, solo dormitando ya que nunca podía conciliar un sueño de calidad, gracias a todas las pesadillas que me asechaban de los juegos, la guerra, la muerte de todos aquellos que estuvieron conmigo durante este proceso y sobre todo una y otra vez la muerte de Prim.
Lo único diferente un día es que escuche a Peeta hablando con Sae en frente de la entrada de la casa, al parecer le estaba dando algo de pan para que me lo dejara en la cocina, su voz se escuchaba tan normal, como si la tortura del Capitolio nunca hubiera pasado, como si nunca hubiera intentado matarme, como si me siguiera amando, pero no, todo eso había cambiado.
Al día siguiente me puse a ordenar algunas cosas en la casa y me encontré con el libro de plantas de mi familia, el solo verlo me trajo demasiados recuerdos, empezaba a sentir como la garganta se me cerraba cuando sonó el teléfono, me debatí en si contestar o no, podría ser mi madre que se quedo preocupada por nuestra última conversación, así que conteste.
-¡Vaya! Era hora señorita Everdeen, empezaba a preocuparme – dijo el Dr. Aurelius en un tono muy jovial. – lo que menos quiero en este momento es viajar y ya no puedo seguir fingiendo que la estoy tratando por teléfono mientras usted no contesta ni una sola llamada.
- Pues ya conteste, ahora puede seguir fingiendo que me trata por teléfono – le dije a la defensiva.
-Bueno podría ser, pero yo ya no se que poner en mis registros, puesto que no tengo la menor idea de cómo esta llevando todo esto – dijo algo aburrido.
- Ponga lo que quiera, no creo que importe- lo que menos quería era hablar con alguien y mucho menos por teléfono.
-Claro que importa, puesto que hay que ver si hay una evolución o estamos en las mismas, pero el hecho de que levantara el teléfono ya es un gran progreso, ¿algo de lo que quiera hablar?- dijo con un tono tranquilo.
Lo que me gusta de este Dr es que no presiona, si no que me da mi espacio – pues no creo, al menos no por hoy, creo que es suficiente con que levanté la bocina, ¿tal vez mañana? – dije cambiando mi tono, a un tono mas sereno.
-Ok señorita Everdeen, todo a su tiempo, ¿le parece que le hable mañana a esta misma hora o alguna en especial? – dijo muy jovial.
-Esta bien a esta hora, no hay problema- le dije cortante y colgando el teléfono.
Después de colgar con el Dr. Aurelius me di cuenta de que algo había cambiado, primero había salido de ese aletargamiento en el que me encontraba, había hablado con mi madre, salido a cazar (lo cual fue un fracaso, pero la intención es la que cuenta) y había levantado el teléfono para hablar un con el Dr., todo esto sucedido después de que Peeta regreso, nuevamente Peeta marcaba una pauta en mi vida.
Decidí ir a verlo, aunque no estaba muy convencida, no se si sería una buena idea, tal vez él no quisiera verme, puesto que no había venido desde lo sucedido en el bosque, el pensar en ello hizo que nuevamente sintiera ese dolor en el pecho que se extendía por todo mi cuerpo y provocó que me quedara en frente de la puerta durante casi un hora, debatiéndome si salir o no, hasta que el final apareció Sae con algunas provisiones haciendo que me sobresaltara, era increíble el manojo de nervios en el que me había convertido.
-¿Piensas en salir chica? – dijo con una sonrisa tímida
- Bueno, yo, no estoy segura, no se a donde ir, estaba pensando tal vez en… ir a ver a Haymitch – por una razón desconocida mentí.
- Pues buena suerte, llevo días tratando de que coma algo, es imposible entrar ahí y no querer echar fuera el desayuno, así que para ti no creo que sea muy conveniente, tomando en cuenta lo poco que comes últimamente – me dijo sin verme y entrando en la cocina.
Al salir de la casa, camine un rato por los alrededores, tal vez ir a ver a Haymitch no sería mala idea, para ver que no estuviera muerto y también para ver si Peeta había ido a platicar con él y ver de esta manera que opinaba sobre su regreso.
Cuando entré me di cuenta que Sae no exageraba, corría a abrir las ventanas y tomar una bocanada grande de aire fresco, al llegar a la cocina lo encontré ahí, como si no hubiera pasado tiempo, como aquel día donde comenzamos la gira de la victoria.
-¿Haymitch? – hable con fuerza para ver si lo hacia reaccionar, no quería recurrir a despertarlo con agua.
- ¿Haymitch, me escuchas? – volví a repetir, pero me rendí así que decidí empezar a llenar un vaso con agua y fue ahí donde me di cuenta que Peeta había estado aquí, porque sobre la mesa había una hogaza de pan con pasas.
-¿Qué quieres preciosa? – me dijo Haymitch con tono áspero y sin necesidad del agua.
- Vaya que pinta tienes, ¿haz comido algo en estos días? – le dije frunciendo el seño y quitando una serie de botellas de la mesa.
- Mira quien lo dice, al parecer el Sinsajo decidió salir y cantar nuevamente y yo que tu, no me sentiría tan orgulloso de tu aspecto, te hago la misma pregunta ¿haz comido algo en estos días? – me dijo dándome una leve sonrisa, al parecer no estaba ebrio, solo que traía una resaca de varios días.
Yo no pude evitar enojarme, porque para no variar y perder la costumbre Haymitch me criticaba y odie que utilizara el término de Sinsajo para referirse a mi persona.
- Sabes que, no se porque Peeta sigue preocupándose por ti – le dije señalando el pan que le había dejado - por mi quédate con tu patética vida de ebrio - hasta mi me sorprendió mi tono, mas bien mis gritos.
Justo cuando me di la media vuelta para salir de este horrible lugar, Haymitch se levanto y comenzó hablar – pero si la tuya no se queda atrás Katniss, tu y patética vida de culpabilidad y remordimientos, tu patético afán por aferrarte al dolor de la muerte de tu hermana – me pare en seco en cuanto dijo esto, quien era él para decirme eso, él quien se había aferrado al alcohol después de sus juegos, del dolor de la muerte de su madre, hermano y novia, como era posible.
Cuando me di la vuelta para encararlo, él estaba sumamente rojo, enojado y por increíble que pareciera estaba en sus 5 sentidos.
-Como te atreves a decirme eso, ¡con que cara me lo dices Haymitch!, tu que te haz dedicado a beber sin parar después de todo lo que viviste, aparte ¡tu no sabes lo que significa para mi haber perdido a Prim! – yo ya no podía mas y le gritaba a la vez que también lloraba.
-Yo también perdí un hermano Katniss – me dijo muy tranquilo - en diferentes circunstancias, pero lo perdí, al igual que muchos mas que perdieron hermanos, padres, madres y eso incluye a Peeta – pronuncio estas ultimas palabras tan lento y claro; al escucharlo solo sentía que mi pecho iba a reventar de dolor, que algo se rasgaba por dentro.
