Los personajes pertenece a la gran Naoko Takeuchi, yo solo escribo para divertirme sin ningún tipo de lucro.

CAPITULO II EL PRINCIPIO DEL FIN

En una lujosa habitación de una casa, de las afueras de la Cuidad de Miami Florida, una joven pareja de enamorados se demostraban el inmenso amor, que sentían el uno por el otro, de la única forma, en la que sus cuerpos, podrían expresar.

—Te amo —decía un atractivo joven de cabello azabache, mientras tomaba un seno de su amante en la boca, lamiéndolo, mordiéndolo levemente...

—OH —suspiraba la chica.

—Eres perfecta, me encanta el sabor de tu piel —expresaba con pasión en la voz —Amo sentirte tan mojada... —susurraba el pelinegro, colocando la palma de su mano en la intimidad, de su amante.

El pelinegro tomaba suavemente las caderas de su amada, para poder penetrarla de una sola embestida arrancándole un suspiro audible a la joven, mientras masajeaba sus senos con ambas manos, asaltando sus labios en un beso posesivo, jugando con la lengua de la rubia, provocando que esta se excitara mas y mas, dejándose llevar por las sensaciones, que el pelinegro provocaba en su cuerpo.

—Tan estrecha... —decía una y otra vez, embistiéndola cada vez mas fuerte y rápido.

—OH...Dios... mas... mas... —hablaba entre jadeos la joven.

—Si mi amor, para mi también, tiene que ser mas profundo —respondía el chico sin soltarla de la cadera.

El joven, hizo que su amante le rodeara la cintura con las piernas, para poder sumirse, mas y mas profundamente en ella, apretándola con fuerza con ambas manos a los lados de sus caderas, la rubia comenzó a arquearse por el placer, que sentía al tenerlo dentro de ella, saliendo al encuentro del chico, cada que el se retiraba y volvía a entrar, era una baile perfecto el que estaban realizando sus cuerpos.

—Ya no aguanto mas —gritaba la rubia

—Yo tampoco... —jadeaba sin sentido el joven

Algunos minutos mas tarde, las embestidas cobraban cada vez mas fuerza, y velocidad, llevándolos así hasta un mundo donde solo ellos podrían llegan, a tocar el cielo con las manos, entres gritos y jadeos de placer, la rubia empezó a contraerse, por que se aproximaba su tan ansiado orgasmo, estaba llegando, sentía que iba a partirse en dos, comenzó a sollozar.

—Ahora... ahora... por favor —gritaba la rubia

El placer era tan intenso... Que la estaba volviendo loca, al fin se dejo ir a la cima de placer, segundos mas tarde, el pelinegro la seguía embistiendo con mas fuerza, notando el inminente orgasmo de su amante, cuando toco el turno de que su orgasmo llegara fue algo tan intenso, como cada vez que hacían el amor, dejándolo momentáneamente ciego sin aire sin habla.

Terminando tumbado en los pechos de la chica, jadeando, ambos suspirando tan fuerte, que era el único sonido que se escuchaba en la habitación.

—Te amo, mi niña —decía el pelinegro saliendo de su amada, quedando de espaldas, con los ojos tapados con el brazo.

—Yo también te amo —respondía en un susurro apenas audible la rubia.

—Ven aquí —pidió el joven tomando de la cintura para recostarla en su pecho. Notando que la cadencia de la respiración de la joven se volvía cada vez mas lenta, hasta que tomo un ritmo regular, indicándole que se había quedado dormida.

Sonrió, pues tenia todo lo que quería en la vida, una empresa que iba triunfando día tras día, una salud de hierro y además el amor de su bella rubia, suspiro abrazándola con fuerza para posteriormente quedarse dormido.

En otro lado de la cuidad, una joven de cabello negros, como la noche, llegaba a la cita que había planeado llevar a cabo desde hace semanas. En un privado de un restaurante no muy agradable.

—¿Pensé que no vendrías? —preguntaba al joven sentado frente a ella

—Pensé no hacerlo —suspiro el joven

—Aun la amas no es así —sonrió maliciosamente

—¡De sobra sabes que no, acostarme contigo fue el mayor error de mi vida! —recordó con tristeza el pelinegro

—Jajaja, por supuesto, ¿Cuándo fue un error, Cuando gritabas de placer entre mis brazos? —opinaba con desprecio la chica.

—Basta ya Rei, dime ¿Para que demonios querías verme? —pregunto levantándose de la silla el chico.

—Mi querida, hermanita tiene algo que yo quiero —informo la pelinegra

—Ah, ahora que quieres de ella siempre la has envidiado —expreso con desprecio el joven.

—¡Eso no es cierto! —soltó con veneno en la voz.

—Esta vez no voy a caer tan bajo como para ayudarte —manifestó el joven dirigiéndose a la salida del privado.

—Claro que vas a hacerlo, ¿Cómo crees que le sentaría a mi queridita hermana saber que yo soy la mujer por la que terminaste tu relación con ella —grito con triunfo en la voz. —¿Qué por tu culpa, perdí a mi bebe? —sonrió con verdadera maldad.

—No serias capaz —susurro el chico.

—¡Claro que lo are!, si no me ayudas en lo que tengo pensado, jamás te va a perdonar, la muerte de su sobrinito —comenzó a reírse con maldad

—Tu sabes que yo no te empuje, tu te resbalaste —balbuceaba desesperado el chico.

—Exacto pero eso lo se yo, se te olvida que gracias a mi no estas en prisión —le recordó con crueldad.

—¿Qué demonios, es lo que quieres que haga? —suspiro frustrado el pelinegro.

—Sabría que lo arias —sonrió triunfal la pelinegra.

El amanecer anunciaba su llegada, cuando uno rayos comenzaron a filtrarse por la ventana, comenzando a iluminar el rostro de los jóvenes que aun permanecían , dormidos desnudos, abrazados en la cama.

El pelinegro abrió sus bellos ojos, noto la cadencia aun regular de la rubia recostada en su pecho. La observo con infinito amor.

—Despierta mi amor —susurraba en el odio de la rubia

—Hummmm —respondía la joven estirando los brazos, sin querer le dio un ligero golpe al pelinegro en el rostro.

—Ay —grito

Inmediatamente la rubia abrió los ojos de golpe, encontrándose con la mirada risueña de su amor.

—Lo siento —balbuceo una disculpa

—No pasa nada mi amor, ¿Cómo durmió señora Chiba? —pregunto tomando su rostro con ambas manos para poder besarla.

—Bastante bien —sonrió maliciosamente la joven.

—Pero creo que podría haber sido mejor —contraataco el pelinegro, bajando su mano hasta tocar la intimada de su esposa.

—No, Darien, es muy temprano además me muero de hambre —protesto la joven suspirando por la sensación que le estaba provocando la mano del pelinegro.

—Yo tengo hambre, pero de ti —sonrió el pelinegro, introduciendo un dedo en la vagina de la rubia, provocándole que ella se arqueara pidiendo mas.

Sonriendo maliciosamente, retiro su dedo, provocando un gemido de frustración en la rubia.

—¡Debemos hablar mi niña! —informo observado con ella se ponía colorada.

—¿De que? —intento sonreír.

—Quiero que dejes de cuidarte, me gustaría que tuviéramos un hijo —declaro con pasión en la voz.

—Ammmm, ayer estaba tan feliz por la boda, que se me olvido tomar la píldora «otra vez» pensó la joven— bajando la mirada completamente apenada.

—¿De verdad, eso quiere decir que tal vez... —se quedo callado

—No lo creo posible pero podríamos repetir por si las dudas —sonrió la rubia tomando una mano de su esposo colocándola en uno de sus senos.

Cuando el pelinegro iba a comenzar a acariciar a su mujer, tocaron tímidamente a la puerta, ahora suspiro frustrado el pelinegro, observando como la rubia se moría de risa.

—Adelante —grito enfadado

—Lo siento Señor Chiba pero esta aquí la Señorita Viluy, pregunto por la Señorita Serena—sonrió con gesto de disculpa la joven.

—¿Viluy? —pregunto preocupada la rubia

—¿Tu ex cuñada?—comento receloso el pelinegro.

—Darien, no empieces, Viluy y yo seguimos siendo amigas a pesar de lo que paso entre su hermano y yo—informo la rubia bajándose de la cama para poder vestirse

—¡Esta bien yo confió en ti! —suspiro profundamente el pelinegro.

—Gracias—sonrío dulcemente la rubia

—Pero que no se te olvide, que esta noche eres toda mía —sentencio con un brillo de pasión en los ojos el pelinegro.

—Por supuesto —respondió con una mirada soñadora la rubia.

Se vistió con un pantalón de mezclilla y una camiseta de deporte.

—¡Viluy!—exclamo preocupada la rubia al observar el pálido rostro de su amiga.

—Serena que bueno que estas en casa, te necesito tanto amiga —comenzó a sollozar la pelirroja.

—¿Pero que te ocurre? —pregunto nerviosa la rubia.

—Anoche me asaltaron y trataron de abusar de mi.

—¿Cómo?, pero estas bien verdad—casi grito la rubia.

—No tanto amiga, la verdad es que no tengo a donde ir, mi departamento esta destrozado—fingió llorar.

—Hace un mes que yo vivo con Darien, y pues mi depa esta desocupado, te lo puedo prestar—trato de darle una solución.

—¿De verdad, pero podrías venir conmigo para presentarme al encargado? —sonrió de pronto.

—Yo creo que si, déjame avisarle a Dar—comento la rubia, avanzando hacia su habitación.

Al ingresar en su habitación, el pelinegro ya se hallaba en la ducha, sonrió maliciosamente, y abrió la puerta del cuarto de baño.

—¿Amor? —pregunto inocentemente la rubia.

—Ya se fue tu amiguita—respondió sarcásticamente el pelinegro

—Darien, no empieces otra vez, y no se ha ido, de echo solo venia a avisarte que me voy a ir con ella—informo la chica

—¿Qué? —grito molesto

—Si anoche tuvo un percance en su casa, y no tiene a donde ir, por eso le ofrecí mi Departamento—explico la joven

—Vaya tu siempre, tan comprensiva—expreso con tono ácido en la voz

—Amor, dijiste que confiabas en mi, solo serán un par de horas, nos podemos ver para comer fuera—sugirió la rubia

—Esta bien, nos vemos en el restaurante, que esta a dos cuadras de la oficina, tengo un par de juntas ¿Te parece a las 2pm? —manifestó el pelinegro aun molesto.

—Claro mi amor, ahí nos vemos—le soplo un beso al pelinegro y salió del baño.

«No tienes de que temer, ella te ama a ti y solo a ti »pensaba el pelinegro.

Salió de la habitación después de tomar, las llaves de un anterior casa, inmediatamente, partió en compañía de Viluy, hacia su departamento.

Cuando ingreso a su antigua casa, encendió la luz para poder mostrárselo a su amiga, cuando sintió una mano que la sujetaba de la cabeza, para colocarle un paño, que olía muy fuerte, trato de zafarse pero la presión no cedió, cayendo en la inconciencia.

El pelinegro se dirigía hacia su empresa, Chiba Internacional, para comenzar con sus reuniones del día, tenia que dejar todo listo, para que el fin de semana partiera, con su rubio tormento a su luna de miel.

Estaba en medio de una reunión cuando su asistente, Mimet le indico que su cuñada se encontraba en el vestíbulo, y que había pedido verlo de forma urgente.

—¿Rei? —pregunto sorprendido, casi no había tratado mucho con su cuñada.

—Si, Señor Chiba me dijo que es urgente—sonrió en tono de disculpa su secretaria.

—Esta bien, dile que pase—suspiro

Al ingresar en el despacho, la morena no dejo de observar al pelinegro, era impresionantemente guapo, además de rico, cualidades que ella por supuesto buscaba en un hombre.

—¿Hola, en que puedo ayudarte? —saludo el pelinegro

—Darien yo... —la morena comenzó a llorar

—¿Rei, que te pasa? —pregunto el pelinegro, levantándose de la silla, para tomarla en brazos.

Rei al sentir los brazos del pelinegro, sonrió pues todo iba saliendo, conforme al plan que había trazado para destruir a su hermana, pronto el hombre que tenia todo lo que ella quería, seria solo suyo.

—Lamento darte esta noticia, se que Serena es mi hermana pero no puedo permitir, que siga jugando contigo...—exclamo la morena.

—¿De que demonios estas hablando? —grito el chico.

—Hace una semana, me entere por una indiscreción de Viluy, que mi hermana y... Zafiro... —fingió sollozar de nuevo.

—¿Tu hermana y Zafiro Que? —volvió a gritar el pelinegro.

—¡Son amantes! —susurro la chica

—¡No, estas mintiendo! —decía fuera de si el pelinegro.

—Es verdad, te lo juro, se encuentran en el antiguo departamento de mi hermana—detallo la morena.

—En el departamento de tu hermana...—en ese instante recordó que su esposa se encontraría, en este instante en el lugar.

Se alejo de su cuñada, abrió un cajón de su escritorio de cual extrajo un juego de llaves, del departamento de la rubia, que ella le había dado hace tiempo y el nunca se las devolvió.

Salió inmediatamente de su despacho sin volver a mirar a Rei que sonreía triunfalmente.

La morena se limpio, las lagrimas y salió detrás de su presa.

—Lo siento tanto Serena—susurraba Zafiro con lagrimas en los ojos.

La rubia estaba tendida en su anterior recamara, completamente desnuda solo con una delicada sabana, cubriendo su cuerpo.

Zafiro se quito la camisa quedándose únicamente en pantalones, mientras observaba como la rubia se removía en la cama, pues el efecto del sedante se estaba terminado, justo a tiempo, acababa de recibir un mensaje en el que le informaba la pelinegra, que Darien no tardaría en llegar.

El pelinegro conducía fuera de si, iba pensando en lo que le dijo esta mañana su esposa, cuando llego su supuesta amiga. Recordó que había veces que la rubia salía con su prima Lita y tardaba mucho en regresar.

«Me mintió, me mintió »pensaba desolado el pelinegro

Cuando aparco en el estacionamiento del edificio, se estaciono al lado del auto de la rubia, se bajo e ingreso al elevador.

Cuando llego al piso de su esposa, tomo las llaves con manos temblorosas, introduciendo la llave esperando que todo fuera una cruel mentira.

Entro al departamento el cual se encontraba en silencio, camino al cuarto que conocía muy bien, la puerta estaba entre abierta, entrando observo a la rubia tendida en la cama, con las sabanas completamente arrugadas estaba desnuda eso se podía notar ya que la sabana apenas cubría su exquisito cuerpo, iba a acercarse a ella cuando escucho la voz de un hombre desde el cuarto de baño.

—¿Muñeca, ven a darte un baño conmigo? —gritaban desde la otra puerta

Furioso con la rubia, abrió la puerta del baño, observado a Zafiro, el ex novio de su ahora esposa, solo en pantalones con el torso desnudo, la rabia de apodero de el estampando su puño en la cara del otro hombre, sin darle tiempo a reaccionar, aventándolo contra el domo de la regadera, que se rompió por la fuerza del golpe causando un ruido horrible.

La rubia se removió en la cama, al escuchar el ruido en el baño brinco de la cama, completamente desorientada, se fijo que estaba desnuda y entro en pánico lo ultimo que recordaba era haber regresado a su depa en compañía de Viluy, pero no se acordaba de haberse desnudado para dormir, volvió a escuchar ruidos en el cuarto de baño, tomo una bata del cajón de a lado y se levanto con el cuerpo tembloroso para dirigirse al baño, al ver al pelinegro golpeando a Zafiro, quien sangraba mucho, se quedo en schock.

—Darien...—susurro apenas la rubia

—¡Serena dile a este imbecil, que deje de golpearme! —grito Zafiro distrayendo al pelinegro, que se volvió a ver a la rubia quien estaba temblando, Zafiro aprovecho el momento de distracción, para salirse del cuarto de baño empujando a la rubia, al pasar junto a ella se resbalo y quedo tendida en el piso.

El pelinegro la miro con un profundo desprecio en la mirada

—¡Eres una maldita zorra!... Tu amante es un cobarde—grito furioso el pelinegro sin ayudarla a levantarse.

—Dar esto no es lo que parece —llorara la rubia

—¿Qué, era tu despedida, antes de que de el estúpido de tu marido te llevara, de luna de miel? —el pelinegro estaba fuera de si.

—No me hables así, ¡Zafiro no es mi amante! —sollozaba desesperada.

—Si lo que tratas es de ganar tiempo, para que no lo mate con mis propias manos estas mal, perdida —exclamo furioso antes de salir de la habitación, para seguir al otro hombre.

La rubia se incorporo temblando de pies a cabeza, « Amante » había dicho « Amante » ella estaba desnuda en su cama y Zafiro medio desnudo en su baño, «Que demonios había pasado en su casa » Por que el pelinegro la había tratado de esa forma tan atroz.

Al sostenerse del lavabo, cayo en la cuenta, Darien creía, que ella le había sido infiel con su ex novio, comenzó a llorar, no se acordaba de nada, en ese momento recordó la cara ensangrentada de Zafiro, y le entro pavor que algo parecido le pasara al pelinegro.

Salió corriendo del departamento, las lagrimas que le cubrían todo el rostro, apenas le permitían ver.

La pelinegra se encontraba fuera del edificio, sonrió al ver salir corriendo a Zafiro con la cara cubierta de sangre, subirse al auto de su hermana y abandonar el lugar, y casi inmediatamente al pelinegro buscándolo, desesperadamente con la mirada, sonrió triunfal todo le había salido de maravilla, lo vio salir en su auto minutos después.

Iba a irse del lugar cuando creyó que seria buena idea, subir a ver a su hermana brindarle apoyo, cuando la vio salir con los ojos cubiertos en lagrimas.

Serena, apenas sabia lo que pasaba a su alrededor, no había rastro de Darien, ni de Zafiro por ningún lado.

Desde el interior del auto la pelinegra sonrió, era una oportunidad que tal vez nunca se volvería a presentar, al fin terminaría de una vez por todas con ella, terminaría para siempre con su querida hermana, piso el acelerador a fondo, pasando a llevarse a su hermana con el auto.

La rubia quedo tirada en medio de calle, cubierta de sangre, sin haberse dado cuenta que fue lo que había pasado...

LISTO CHICAS EL PRIMER CAPITULO, YA SE QUE PENSARAN QUE AUN NO TERMINO MI OTRA HISTORIA, Y YA ESTOY COMENZANDO OTRA JEJEJE, PERO ESTA IDEA LLEVABA TIEMPO DÁNDOLE VUELTAS EN MI LOCA CABEZITA, POR ESO DECIDÍ PONERLO EN PAPEL ESPERO LES GUSTE.

DEJEN SUS REVIEWS SE ACEPTAN TODO TIPO DE COMENTARIOS...

COMENTES CHICAS PARA USTEDES ¿QUÉ HAY DESPUÉS DEL AMOR?...